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miércoles, 3 de julio de 2013

Suavis inimicitia


Fueron muriendo así los días,todo se iba convirtiendo en una especie de rutina,Aníbal la violaba prácticamente,sólo le hacía caso en los momentos de excitación.Por lo demás el resto del tiempo o no le hacía caso prácticamente o no estaba en casa,atendiendo sus negocios,con sus soldados u en otra cosa.
Adriana estaba harta de estar sola,sólo tenía la compañía de Dido y Âkil,los cuáles le alegraban su día.Dido se había convertido en su mejor amigo y Âkil ya la llamaba "tía Adriana".

Un día,una sirvienta irrumpió una de las tantas conversaciones de Dido y Adriana.La sirvienta estaba algo inquieta,hacía tiempo que no había una nueva señora de la casa.

-Mi señora,hay un joven extranjero preguntado por vos.-dijo la sirvienta a Adriana,ella miró a Dido con duda y está se encogió de hombros.

-¿Un joven?

-Sí señora,dice que es urgente.

-Voy a ver Dido.-la mujer asintió,Adriana se levantó y siguió a la sirvienta hasta a la puerta de la casa,dónde la esperaba un hombre vestido con una capa y una capucha bien puesta sobre su cabeza,ocultando su rostro.

-Adriana- dijo el joven,esa voz....le sonaba a Adriana,lo reconoció al instante.

-¡Adelphos!-el joven príncipe se descubrió el rostro y sonrió,ambos primos se fundieron en un cálido abrazo,aunque con un poco de frialdad por parte de Adriana.Seguía enfadada por la falta de su familia en la boda.

-Te extrañe Adriana,princesa mía.

-¿Qué haces aquí? ¿No eres el príncipe de una provincia romana?

-Por eso pude viajar a Cartago,unos embajadores tuvieron que reunirse con el Senado de aquí y aproveche para irme y....escaparme para verte.

-Adelphos...sardonianos y púnicos no os llevaís bien.-Adelphos besó con ternura la frente de su prima,aún estaba enamorado de Adriana.

-¿Puedo pasar entonces? Si no está él....

-Claro pasa -Adelphos y Adriana entraron en la casa,sin más la muchacha llevó a su primo a dónde estaba antes con Dido,iba a presentárselo a su cuñada.

-Adriana,¿quién era?-Dido calló al ver a ese joven.Era apuesto,de piel clara,ojos castaños oscuros y el cabello negro algo largo y recogido en una coleta. No tendría más de dieciocho años y era algo más bajo que Aníbal,mediría el muchacho aproximadamente 1'75.

-Dido,él es mi primo....

-Adelphos Iulia,hijo de Octavio de Sardonia- Dido encarno una ceja,¿un sardoniano? Sardonia y Cartago no se llevaban bien desde la traición por parte de Sardonia a favor de Roma en la Primera Guerra Púnica.

-Dido Melkart,hija de Hannon de Cartago- se presentó la mujer,imitando la presentación del joven príncipe.

-Un placer,Dido.

Pasaron los tres una tarde más o menos tranquila,Dido estaba preocupada por si su hermano volvía y veía en su casa a ese joven apuesto de Sardonia.
Adelphos y Adriana hablaban animádamente,relatándole a Dido algunas anécdotas de la infancia,Dido reía.Debía admitir que ese muchacho era muy alegre y vital.

Cuándo era ya casi de noche,Aníbal volvió a casa.Sin saber que que en su casa había un muchacho familiar de su esposa.Cuándo entro en su casa fue a buscar a Adriana,ver a su esposa le gustaba por poder imaginar lo que le esperaba por la noche.
Cuando fue al balcón dónde solían estar su esposa y su hermana,se quedo congelado en el umbral al ver a Adelphos.

-¿Qué hace él aquí?-preguntó con frialdad,Dido y Adriana se miraron entre sí,asustadas por su reacción. Adelphos mantuvo la mirada al púnico con seriedad.Aníbal lo había reconocido.El príncipe de Sardonia en su casa.

-Vine a ver a mi prima antes de que se case contigo- Adriana se quedo helada,¿había dicho que antes de que se casasen? Si llevaba tres semanas casada con Aníbal.

-Adelphos...ya me case.-interrumpió Adriana,Adelphos la miró sorprendido,¿se había casado?¿Sin avisarles?¿Ni a él,ni a la propia Selene? Había viajado hasta Cartago para verla,convencerla de huir juntos a Scandia,muy,muy,muy al norte.Seguía enamorado de Adriana.

-¿Te casaste? ¿Ya?

-Y no vinisteis...ni tú,ni Selene...-murmuro con algo de llanto,Dido la abrazo tratando de calmarla,Aníbal tenía que echar de su casa a ese muchacho antes de que se supiese que no aviso a la familia de Adriana.

-No recibimos noticias tuyas en todo este tiempo,Selene y yo hemos estado muy preocupados por ti.Sobretodo yo....-esto último lo murmuro el joven enamorado,Adriana le miró sorprendida,¿no supieron nada? Adelphos nunca le había mentido.

-Aníbal....-la joven miró a su esposo,que evidentemente muy enfadado agarró a un anonadado Adelphos del brazo y tiró de él para que no hablase más con Adriana,no quería que su esposa tuviese más contacto con romanos.

-Vete de aquí,mocoso- Aníbal tiró de él,arrastrándole fuera,lejos de ella.

-¡Adrina,abre los ojos!-gritó Adelphos,el joven al ver el rostro de asombro de Adriana al escuchar que no supieron nada de su boda,la mente de Adelphos ató los cabos: Aníbal no les dijo nada.-¡Tu esposo no nos avisó!¡No nos quería a tu lado!¡Abre los ojos.Sabes que te quiero!-gritaba el joven tratando de zafarse del agarre de Aníbal.

Adriana permaneció petrificada,Aníbal no había a su familia de su boda....no era que no la apreciasen,es que no sabían nada de su enlace.

-Adriana...reacciona- dijo Dido sacudiendo un poco a su cuñada.

-Tú hermano es un cabrón

-Lo sé.


Adelphos no paro de forcejear en lo que Aníbal lo arrastraba fuera de su casa escupiendo insultos y maldiciones,el púnico golpeo al joven para que se callase,aparte de los insultos se había atrevido a decir que amaba a su esposa.

-Ojalá te mueras maldito púnico. Los dioses te maldigan con que seas incapaz de engendrar hijos,que Adriana no de a luz a tus hijos.Que mueras en batalla o de la peor manera.

-Ojo rojo de Melkart niñato.Enterate, Adriana se caso conmigo,ha yacido ya conmigo- Adelphos abrió muchísimo los ojos y por un instante dejo de luchar,la ira y el vigor se le fue del cuerpo y quedo cómo un muñeco,un peso muerto.Adriana,su dulce Adriana,¿ya no era virgen? ¿Se había entregado al púnico?

-No....

-Sí.Y gozo muchísimo, Adelphos nunca será tuya,es mía.

-Me da igual....la quiero más incluso.Porque hay que tener valor para aguantarlo.

Aníbal logro echar a su rival a la calle,ahora le tocaba inventarse algo para que Adriana tuviese rencor hacía su familia.Quería ponerla en contra de Roma.Y por Baal que lo haría.

Continuara.....

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