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lunes, 30 de junio de 2014

Suavis Inimicitia: "Aires de guerra y traición"

La furia de Adriana no conocía límites en cuanto Lucius le informó de las intenciones de Delinenar y de su alianza con Silvia. Aníbal ahora estaba ocupado con el tema de la guerra contra Esparta,además que le pidió ella misma a su marido  que se encargase de ella y su esposo. Adriana podía ser todo lo buena y dulce que quisieran,pero se estaba hartando de que pensasen que porque no fuese una zorra fría y calculadora fuese estúpida,de modo que Delinenar acusada de traición iba a ser arrestada y condenada a muerte. Además de que Adriana había guardado un lugar especial en el pretorio para Silvia en cuanto apareciese,no iban a morir lentamente ,no, iba reservar sus muerte para los juegos de gladiadores que se celebrarían tras la guerra con Esparta,de modo que Delinenar y Octavio fueron conducidos hasta los sótanos del Pretorio,donde estaban las mazmorras y los encerraron en una celda a oscuras.
    Octavio fue absuelto por falta de pruebas,la verdad es que el hombre era inocente ya que el complot era de su mujer y Silvia. No sólo la cárcel fue el castigo de Delinenar,si no que Octavio decidió anular su matrimonio con Delinenar,por tanto ella perdió la ciudadanía romana y fue despojada de sus títulos de patricia,por tanto quedo como una esclava íbera,ya que cuando fue repudiada por su padre Delinenar perdió también el título de princesa ibérica.

    Pasaron semanas y una vez se establecieron las alianzas de guerra con Cartago y Roma contra Esparta,llego el día en que debían partir al Peloponeso para combatir a los espartanos. Aníbal y Adriana se despidieron de dos maneras,una privada en que hay si hubo caricias y besos y alguna que otra lágrima por parte de Adriana,además de los niños que ya habían visto una vez a su padre herido. Por no hablar de la noche anterior en que el matrimonio una vez más se despidió entre las sábanas. La otra despedida que tuvieron fue pública,ya que dentro del protocolo no estaba bien visto contacto físico,ahora eran reyes y debían de dar ejemplo.

    -Vuelve con tu escudo....o sobre él- le dijo Adriana en las dos ocasiones,tanto en la privada como en la pública,salvo por la diferencia en que en la privada se lo dijo con lágrimas en los ojos y en la pública lo dijo serena,pero se apreciaba un profundo halo de tristeza en sus ojos.

    -Volveré,y te traeré la cabeza del rey de Esparta en bandeja,mi reina.

    -Me basta con que vuelvas vivo,mi rey. Siracusa necesita a su rey.- “Yo te necesito,y tus hijos también” había dicho en privado.

    -Siracusa no perderá a su rey,ni Cartago a uno de sus generales- “No me vas a perder” palabras cariñosas escondidas entre palabras regias. Adriana se fijo en que Aníbal no llevaba una falcata,si no dos una colgando del cinto metida en su funda de cuero y la otra en la mano también en su funda de cuero ,lo miró dubitativa,¿qué iba a hacer?

    -Sadik- dijo Aníbal,los niños estaban con ellos,Sadik y Aradna cada uno a un lado de su madre y Amílcar en brazos de Adriana. Sadik dio un paso adelante y se situó enfrente de su padre,quién realmente imponía con la coraza,las grebas,el casco y la espada colgando del cinto.

    -Sadik,ya tienes siete años,pronto empezaré a entrenarte en el arte de la guerra,así que,en mi ausencia,Âkil- Aníbal miró hacía delante,donde en un segundo plano,junto a su madre Dido estaba Âkil,el joven sobrino de Aníbal que estaba a punto de cumplir quince años y que si no fuese por meses habría ido a su primera guerra.- Âkil te irá instruyendo en que vayas familiarizándote con la espada.- alargo su mano,cediéndole la espada,la había comprado hacía siete años,cuando Sadik era un bebé y fue destinado a Iberia por unos meses,encargo a uno de los mejores armeros de Cartago Nova la fabricación de una espada falcata para su primogénito.
    Sadik miro a su padre con un brillo de ilusión en sus ojos,se sentía adulto,mayor....había esperado tiempo para llegar a poder empuñar una espada.

    -No te decepcionare padre.


    Habían pasado días desde la partida de Aníbal junto con sus hombre de Siracusa al Peloponeso,en esos días Sadik empezó a manejar la espada bajo las lecciones de Âkil. Âkil y Sadik  estaban bastante unidos debido a que desde que nacieron sus primos Âkil se había sentido responsable de ellos por ser el mayor. Âkil se había sentido decepcionado de no poder ir a la guerra porque le faltaban pocos meses para cumplir la edad mínima para entrar en el ejército,quince años,llevaba años en la academia militar y estaba a punto de terminar ya y poder seguir la vocación a la que estaba destinado a seguir,al igual que un día lo harían Sadik y Amílcar cuando fuesen mayores,aunque Aradna siendo una mocosa también quería unirse al ejército,igual que esa primilla suya romana llamada Lucrezia Iulia,hija de Fabio y Ailis,esa niña no sabía porque había desarrollado un singular afecto hacia él,de hecho en todo ese tiempo que estaban en Siracusa esa niña rubia de solo tres años no paraba de seguirle,ni de espiarle en los entrenamientos,bueno si de mayor era atractiva.....

    Sadik no sólo estaba recibiendo instrucciones militares,si no también por parte de su maestro Antígono,que instruía al niño en  Retórica,Álgebra, Astronomía e Historia,Antígono trataba de alimentar las raíces del niño,la de todos los pueblos que representaba,algo que no cesaba de repetirle Antígono.

    -Debes de entender Sadik que representas la unión de todos los pueblos que ha habido en Sicilia,en Siracusa no ha habido ningún rey cómo lo serás tú.- le repetía sin cesar Antígono,pero pronto vio que al niño le interesaba más la historia de Cartago que la de los demás,el maestro supo que a edad temprana la balanza que decidiría de que bando se posicionaría la sangre mestiza de Sadik por Cartago o Roma se había inclinado hacía Cartago,y que rendiría culto al panteón de Cartago cuando ahora mismo recibía una educación religiosa mezclada del panteón púnico y romano.

    Adriana no sólo dirigía Siracusa ahora en solitario,a esperas impaciente de noticias de la guerra,calculaba que con los días que habían pasado ya habría llegado Aníbal junto con el ejército a las costas de Grecia,si no que también obviamente cuidaba a sus pequeños,le gustaba ver a Sadik tan entusiasmado con las clases y con las lecciones de espada dadas por su primo,el otro primo,Aníbal,ejercía de profesor particular por si el niño tenía alguna duda con las lecciones,pero él básicamente se dedicaba a dar clases a los hijos de cónsules y senadores además de perseguir a algunas de las doncellas,en fin,era feliz.
    Además Adriana en sus ratos libres estaba con su querida cuñada Dido y su hermana Selene,a quién agradecía verdaderamente el haberla defendido y que gracias a su ayuda podía estar algo más tranquila por el tema de Silvia al encarcelar a su cómplice Delinenar. 
    Pero está era la calma que precede a la tempestad,mientras en las costas de Grecia se derramaba sangre,alguien había vuelto a Siracusa bajo la apariencia de una esclava:
    Silvia.
    Silvia había vuelto a Siracusa disfrazada de una esclava y había adoptado el nombre de Emilia,se había cortado la melena roja y gracias a la raíz de una planta conocida cómo manzanilla había aclarado su cabello para pasar desapercibida entre los esclavos,ya que dudaba que Adriana se fijase en los esclavos,así que se serviría de aquella flor blanca que mató a Dionisio,mataría a dos reyes de la misma forma.

(Despedida de Aníbal y Adriana)

(Sadik y Âkil)

viernes, 27 de junio de 2014

Suavis Inimicitia: "Lealtad"


Adriana claro que se enteró de que Delinenar había tratado de seducir a Aníbal,ya que su esposo no había dudado en decírselo a Adriana,ella casi fue a arrancarle la cabeza a la íbera de no ser porque Aníbal la convenció para que no lo hiciese,que era ahora reina y no tenía porque pelearse como una vulgar mujerzuela contra una zorra como Delinenar. De modo que en aquella última reunión Adriana estaba con los labios apretados con fuerza,hirviendo de ira.

Mientras estaban reunidos,Delinenar aprovechó para tratar de buscar a Selene,la joven estaba cuidando de su hija Diana,de casi un año, y de sus sobrinos Aradna y Amílcar junto al sobrino de Aníbal,aquel joven poeta greco-púnico que se llamaba también Aníbal.

-Selene,querida- dijo Delinenar,la romana la fulmino con la mirada,en el pasado había apreciado la amistad con ella,pero pudo darse cuenta a tiempo de que Delinear estaba comenzando a influenciarla negativamente,hasta tal punto que por su culpa descuido a sus hijos.

-¿Qué quieres?- respondió Selene con aspereza,el joven filósofo se quedo callado mirando a ambas mujeres sin decir nada,¿cómo saldría de meterse en una pelea de mujeres? Mal,seguro,así que prefirió quedarse de momento callado.

-Hablar contigo,querida,¿podrías decirle a tu amigo que se llevase a los niños?- A Selene no le hicieron falta palabras,ya que una sola mirada hacia el filósofo basto para que se llevase a los niños de ahí para dejar a Selene y Delinenar solas,¿qué querría la íbera? Se preguntaba Selene,ahora lo sabría.

-Que sea breve.

-Bien,cómo sabrás Adriana le quito el trono a Silvia Ulpius,la antigua reina consorte...-Selene frunció el ceño,¿quién se creía esa mujer para acusar a mi hermana de usurpadora cuando el trono legalmente era de ella?

-El trono es de mi hermana,que quede claro,Silvia era la consorte,no era nada,sólo se casó con el usurpador del trono de Adriana. Silvia sólo consiguió ser reina por ser mejor puta que las que hay en los lupanares - una vez más la lengua bífida de Selene empezaba a actuar,pero por una vez a favor de su hermana mayor.
Delinenar se mordió el labio inferior,esa chica podía ser terrible como enemiga,su sangre fría y el poder mover los hilos detrás de Julius la hacía peligrosa,ella no era capaz de mover los hilos tras Octavio,ya que su esposo casi nunca le hablaba de nada que pasaba en el senado,en cambio Julius a Selene si era capaz,sabía también las reuniones de los cónsules en los baños públicos,de modo que la chica conocía ciertos secretos no solo políticos si no también personales debido a cierta amistad que tenía con otras dóminas de importantes familias.

-Querida,¿de verdad crees que la estúpida de tu hermana tiene capacidad para ser reina?

-¡¿Cómo llamaste a mi hermana?!
-Selene,Selene....tu eres astuta,falta de escrúpulos y egoísta,¿crees que Adriana tendrá la suficiente sangre fría para.....?- no termino la frase cuando Selene le había cruzado la cara de un sonoro tortazo,Delinenar la miró incrédula.

-No pienso traicionar a mi hermana de nuevo.

-¡Oh vamos!- la íbera se froto la mano contra la mejilla herida,si que tenía fuerza esa chiquilla. -Silvia sabrá compensarte si nos ayudas a librarte de tu hermana- ahora Selene se abalanzó sobre ella,golpeándole con fiereza,la íbera se defendía con uñas y dientes pero la furia podía más y se veía casi indefensa a los tortazos,puñetazos y arañazos que le proporcionaba la patricia.

-¡Hija de mil putas!¡Maldita cerda!¡¿Cómo osáis tú y la cerda de Silvia tratar de atentar contra la vida de mi hermana?! ¡Y encima ser tan estúpida de contármelo,puerca!- rugía Selene colérica,por suerte para Delinenar,Octavio y Julius llegaron para encontrarse con el espectáculo de Selene zurrando a Delinenar.

-¡Selene,basta!- bramó Julius que reacciono antes que Octavio y se apresuró a coger a Selene por los brazos para que dejase de pegarle a la otra mujer,llevándose sin querer un arañazo por parte de Selene.

-¡Suéltame Julius,voy a matar a esa zorra asquerosa!- Julius consiguió levantar a Selene de encima de Delinenar,pero la joven no cesaba de revolverse entre los brazos de su marido,que la oprimió fuertemente contra su pecho para tratar de inmovilizarla.
Octavio por su parte,ayudo a Delinenar a levantarse,Selene le había dejado la cara llena de arañazos y moratones y además le había arrancado un par de mechones de pelo.

-Julius controla a tu mujer,mira lo que le ha hecho a la mía.- dijo Octavio mientras Delinenar se acurrucaba contra él falsamente.

-Selene te exijo que me digas el porque te has portado así,no es digno de una matrona romana,y menos de una patricia- le dijo Julius muy seriamente,Selene le miró a los ojos,de ese modo su devoto esposo sabría que no mentiría,ya que era incapaz de mirarle a los ojos y mentirle.

-Esa asquerosa arpía hija de mala madre quiere matar a mi hermana- dijo Selene simplemente,los ojos de Julius se abrieron de par en par,Selene no le mentía,podía ver aquellos ojos que adoraba que era completamente sincera.

-Por favor Julius,¿no iras a creerla?-espeto Octavio con cierto desprecio,un desprecio que Julius apreció,Octavio había sido su amigo más fiel y había sido el primero en oponerse a su matrimonio con Selene,además....siempre había algo extraño entre Octavio y Selene,como si a Selene le incomodase Octavio.

-¿Eso es cierto,Selene?

-Mírame,¿cuándo te he mentido y te he mirado a los ojos?- Nunca. Selene siempre había sido sincera con Julius,y él con ella.

-Te creo,amor mio....

-¡Julius por favor! ¡Te ciega el amor que tienes por ella! ¡Es una víbora con lengua viperina!- Julius sin dudar soltó a su esposa para romperla la nariz a Octavio de un puñetazo,su amistad estaba rota para él.

-Y ya no me lo voy a callar Octavio....que Octavio me ha intentado molestar....de manera obscena- exactamente,una vez que ambos matrimonios coincidieron en el anfiteatro,Octavio Bruto trato de meter mano a Selene un momento que se quedaron a solas y Octavio le había suplicado a Selene que no dijese nada,y ella no quería perjudicar la carrera política de Julius,pero Octavio ya no le hacía falta a él. La ira de Julius estalló cuándo su mujer dijo esas palabras y todo le encajó en un segundo,se tiró como un animal contra Octavio,lo habría matado de no ser por la intervención de Lucius. Octavio y Delinenar fueron detenidos por traición,ahora sus vidas dependían de Adriana.

 (Julius enfadado)
(Selene)

martes, 24 de junio de 2014

Suavis Inimicitia: "Intento de seducción"

Para Adriana fue una auténtica sorpresa saber que el cónsul que mando el senado de Roma fuese Octavio Bruto,el aliado más fuerte y antiguo de Julius,y peor,el actual esposo de Delinenar,la ex-mujer de Aníbal. Y peor que Octavio fuese acompañado de su mujer íbera,Adriana sentía una especia de celos hacía Delinenar porque ella y Aníbal habían estado bastante tiempo casados,aunque se hubiese asegurado por ambas partes que entre ellos nunca hubo ni amistad ni nada,ni un leve amor,sólo algún encuentro sexual forzado debido a que eran sus obligaciones conyugales.
    La reunión con Octavio fue bastante bien,aunque Octavio en el pasado había ofendido a los cartagineses en la última guerra entre Cartago y Roma al ir de espía al consenso de Cartago,sabía hablar y además traía consigo buenas noticias: Roma apoyaba a Siracusa y a Cartago en la guerra contra Esparta,iban a repetir prácticamente las alianzas que en la guerra de Pirro el griego,pero está vez Siracusa estaba del mismo bando que Cartago y Roma,no enemigos cómo en la guerra de Pirro.
    Octavio debía de admitir que Adriana le había sorprendido,veía más en el trono a Selene por ser más ambiciosa y calculadora,a Adriana la veía más dócil y vulnerable,pero le había sorprendido para bien el ver que se manejaba con soltura en los temas políticos,no en vano había recibido desde niña las lecciones de Retórica,Álgebra y Astronomía entre más cosas,de hecho más que una cara hermosa,quienes conocían verdaderamente a Adriana o ahora los consejeros y senadores,que la mayoría anclados en  clichés de la mujer sólo esposa y madre,se vieron recibiendo ordenes de una mujer no sólo hermosa,si no además culta. Igual se equivocaron con Aníbal,que esperaban de él un sádico sediento de sangre,para ver como rey consorte a un hombre inteligente,algo arisco si,pero inteligente y con dotes para liderazgo,no en vano llevaba años siendo uno de los generales más importantes de Cartago,junto con Amílcar Barca,estratega de Libia e Iberia.

    Delinenar se llevó una muy agradable sorpresa con su ex marido,realmente su nuevo matrimonio junto con la paternidad le había suavizado el carácter,aunque pudo ver en aquellos ojos negros el fuego que siempre habían alumbrado aquellos ojos. Los años habían pasado para ambos y los llevaban bien,de hecho ahora lo veía más hombre,ella se había casado con él cuando era un adolescente barbilampiño,y ahora tenía ante ella un hombre,el hombre que no supo apreciar en su momento,pero que esperaba a tenerlo una vez más entre sus piernas aunque fuese una vez. De modo que Octavio y ella fueron bien recibidos en el palacio por traer buenas nuevos,y escondida de todos,Delinenar observaba a Aníbal cómo una loba en celo,escondida lo vio con Adriana cuando la pareja se creía a solas,¿por qué a esa mocosa le proporcionaba caricias tiernas? ¿Por qué le decía palabras de ánimo?¿Por qué la miraba así? Mientras que a ella le había pagado con la indiferencia en sus años de matrimonio,le odio y mucho,pero ¿quién nunca ha deseado una caricia o unas palabras de ánimo? Y él nunca se la proporciono,al igual que ella tampoco a él. Realmente deseo estar en el lugar de Adriana,entre los brazos de él cuando vio como era con ella.

    Esa noche,tras haber gozado con su mujer en uno de sus largos y frecuentes retozos en la cama,Aníbal era incapaz de conciliar el sueño,una vez más la adrenalina de pensar en la nueva guerra le quemaba la sangre,los espartanos eran un pueblo bien conocido por su forma de guerrear,los había hecho famosos la batalla de las Termópilas,en la que el gran rey Leonidas se enfrentó con solo trescientos hombres al todopoderoso ejército persa,con ese sacrificio habían unido a toda Grecia contra un enemigo común. Pero lo que le hizo levantarse de la calidez de la cama fueron los llantos de Amílcar,su hijo menor,ya que las habitaciones de los niños estaban al lado de la suya con Adriana,y como no quería despertarla porque Adriana llevaba días que no dormía bien debido a todo lo que se le estaba viniendo en cima,de modo que no le quedo más remedio que levantarse y vestirse y ver que le pasaba a Amílcar que seguramente sería alguna pesadilla.
    Una vez vio que fue lo que le paso al niño,que efectivamente fue un mal sueño,se dispuso a volver a su cama,aunque no estuviese durmiendo el cuerpo en reposo descansaba,aunque la cabeza no le hiciese. Pero vio a alguien en el pasillo quien no se esperaba:
    Delinenar.

    -Tú....- Delinenar sonrió ligeramente y se acercó a él,la íbera había tomado al final la moda romana,que al contrario de su anterior matrimonio se negó a renunciar a sus costumbres íberas,pero con Octavio fue otro cantar,iba con un vestido semitransparente que dejaba apreciar su cuerpo,que aunque no tan joven como el cuerpo veinteañero cuerpo de Adriana pero se mantenía hermoso.

    -Buenas noches,¿problemas con los críos?

    -¿Tú que sabrás?- respondió ásperamente Aníbal,Delinenar se acercó a él bastante,lo suficiente para que entre sus cuerpos hubiese contacto,debía de admitir que Aníbal que tampoco tenía veinte años,si no cuarenta y dos estaba perfecto físicamente,musculoso,con vigor en sus ojos azabaches,sus cabellos totalmente negros,sólo había alguna cana en la barba,quizás lo que había excitado a Delinenar era que Aníbal ahora era rey,consorte,pero rey.

    -Oh querido,dejemos atrás el pasado,tuvimos buenos momentos.

    -Dime uno- se extraño con que Delinenar le llamase “querido” nunca lo había hecho.

    -En la cama por ejemplo,en el fondo lo pasábamos muy bien.

    -No lo creo- trato de separarse de ella,pero Delinenar le hecho los brazos al cuello y trato de besarle,pero Aníbal pudo separarla de él a tiempo,¡¿qué le había dado a esa mujer?!   

    -Vamos Aníbal,sería muy excitante que tú y yo....dime que nunca has fantaseado conmigo alguna vez mientras te encontrabas entre las piernas de Adriana,dime que cuando la desvirgaste,que seguramente fuiste un bruto sádico con ella no pensaste en mi ni un momento- Delinenar se llevó las manos a los tirantes del vestido y los soltó,dejando que la tela cayese descubriendo su pecho y acto seguido se deshizo del cinturón que ceñía su cintura y finalmente el vestido cayó a sus pies,quedando totalmente desnuda.
    Aníbal no supo que hacer,se quedo en shock al ver el cuerpo desnudo de su ex mujer,ella tomo una de sus manos y la puso sobre uno de sus pechos,pero Aníbal no tardo en retirarla.

    -Tapate,no voy a acostarme contigo.

    -¿Quién te ha dado más placer,ella o yo?

    -Mi esposa. Tú estás casada y yo también,no voy a arriesgar a mi familia por un polvo contigo,le tengo el suficiente respeto a Adriana y a mis hijos como para deshonrarlos. Por tu bien,porque sabes como acaban las adúlteras,no diré nada,pero vuelve a acercarte a mi o a Adriana y te juro por Baal que probarás el filo de mi espada. Ah,y para tu información,al contrario que tú si que Adriana llegó virgen al matrimonio,y disfruto ser desvirgada- sin más palabras,Aníbal la dejo ahí con dos palmos de narices y completamente en pelotas,para él Adriana era única,la única mujer  para él. Cuando entró la vio despierta,¿debía decírselo?

    -¿Qué ha pasado? Me he despertado y no estabas.

    -Los llantos de Amílcar- sin ninguna palabra más,tomo sus labios,Delinenar no le había excitado lo más mínimo,en cambio Adriana con un par de caricias si le excitaba,¿sería por el amor? Quizás.

    Delinenar se vistió completamente humillada,se había humillado como una vulgar puta de lupanar para ser rechazada,aún le quedaba una última carta para acercarse a Adriana y quitársela de en medio para ayudar a Silvia,alguien cercano a Adriana: Selene.

viernes, 20 de junio de 2014

Suavis Inimicitia: "Unión y posibles aliados"


Ajena a la conspiración contra su trono y su matrimonio,Adriana estaba desesperada por la situación de casi guerra con Esparta,había mandado dos emisarios con mensajes de negociación al rey Leander de Esparta y habían vuelto no sólo con la negativa....si no con la cabeza no precisamente sobre sus hombros,esto había sido una ofensa tremenda.
Los senadores y consejeros la volvían loca,argumentos contrarios,consejos que se contradecían con otros....luego los belonarios,los sacerdotes de la diosa de la guerra Belona,esperaban sombríos y ansiosos la guerra contra los griegos. Esta situación estaba a punto de hacerle explotar la cabeza,y cuando se acordaba del tema de Silvia se ponía enferma de ira,no llevaba ni un mes cómo reina y ya tenía una enemiga que quería quitarla de en medio para quedarse con lo que era suyo. Aníbal por su parte estaba demostrando ser un gran apoyo para Adriana cuando el estrés podía con ella,además los políticos veían bien que el nuevo rey consorte estuviese a favor de la guerra y mejor era que el senado de Cartago apoyaba a Siracusa,tenían asegurado un potente aliado contra los espartanos y Adriana y Aníbal esperaban negociar con el senado de Roma para obtener su apoyo,algo casi seguro. Aún con todas estas situaciones Adriana trataba de seguir al lado de sus hijos,sus pequeños que entendían con su inocencia infantil que su madre era ahora reina,no habían cesado de decirles a ninguno de los dos mayores el linaje al que pertenecían,el pequeño Amílcar tenía casi un año era demasiado pequeño para percatarse de lo que ocurría a su alrededor. Aunque fuese un poco menos,los niños no habían roto el lazo con sus padres,quiénes seguían pasando tiempo con ellos.
Sadik que ya había cumplido los siete años empezó a recibir clases de quién en un futuro sería algo más que su perceptor si no de sus más leales amistades; Antígono,el preceptor del niño,contratado por el mismo padre del niño,estaba Aníbal dándole una confianza tremenda a ese griego siciliano ya que se le estaba encomendando la educación de un futuro rey,¿cuánto hacía que no se veía a un rey con sangre cartaginesa? Bastante.
Antígono pronto le cogió cariño a Sadik,no sólo porque el niño era listo y despierto,de hecho los ojos verdes mostraban un brillo pícaro y astuto para su corta edad,si no porque cómo muchos pensaban,Sadik y sus hermanos representaban la unión de los pueblos sicilianos,por parte de Aníbal tenían sangre fenicia,ya que los antepasados de Aníbal habían emigrado desde Fenicia hasta Cartago muchos siglos atrás y cartaginesa. Por parte de Adriana tenían sangre celta,los antepasados trinacrios y sicanos de la familia de Adriana habían pertenecido a un clan llamado La Tribu de Dana,los primeros reyes de Siracusa,algo de sangre fenicia pero escasa,griega ya que parte de los antepasados de Adriana y Selene por parte de la madre de ellas,Cibeles,que aún siendo romana tenía ascendencia griega y romana por parte de ambos progenitores. Los augures habían predicho hacía siete años,cuando Sadik se encontraba en el vientre,que ese niño sería uno de los mejores reyes que Siracusa tendría en su historia.
Adriana tenía en ese sentido la tranquilidad de que cuidaba de su hijo uno de los mejores preceptores que había en Siracusa,Adriana noto con eso que su primogénito estaba cada vez más cerca de ser un hombre y poco a poco dejaba de ser su pequeño,su pequeña Aradna a pesar de tener cuatro años estaba empeñada que en cuanto fuese mayor quería aprender del manejo de la espada y a luchar igual que iban a hacer sus hermanos varones,algo que sacaba de quicio a Aníbal porque la niña no paraba de insistirle y si era una décima parte de testaruda como él iba a conseguirlo,además de que le llenaba el fiero orgullo de que su única hija también quisiera ser guerrera,aunque para eso aún quedaba tiempo,que disfrutase de la infancia.

Adriana estaba estresada,¿qué podía hacer con el tema de Esparta?¿Y con Silvia? Al menos Silvia estaba fuera de Siracusa,sus criados se lo habían confirmado a Lucius que había huido cómo una rata a Roma,un problema menos,ahora le quedaba la guerra.

-Adriana,vas a enfermar a este paso- le recriminó Aníbal al verla tan estresada,podía entender ese estrés,él mismo había estado en semejante estado de estrés pero por las guerras,ahora Adriana podía entender cómo se sentía él antes de una guerra,aunque no era ahora lo mismo,porque él era militar,lucharía,pero Adriana obviamente no,pero tenía que decidir que hacer de si Siracusa lucharía o no.

-Aníbal....dos mensajeros,dos han sido enviados a Esparta y los dos han vuelto con claros mensajes de guerra y asesinados....¿qué hago?

-Masacrar Esparta,arrasarla hasta los cimientos por si quiera amenazar,esas colonias son siracusinas,aunque sean tierras de Esparta.

-¿Y lo de Silvia?

-Esa perra va a morir,tranquila,conocerá el tormento de la cruz- Adriana,cómo siempre,busco refugio entre los brazos de Aníbal,ocultando su rostro en el pecho,lo hacía siempre que estaba mal,siempre que necesitaba consuelo entre los fuertes brazos de su esposo. Aníbal la recibió a su esposa entre sus brazos,quería consolarla,mostrarse a su apoyo en esos momentos tan difíciles para ella,Adriana le había apoyado siempre y ahora le tocaba a él estar a su lado y apoyarla. Aunque no lo admitiese la echaba de menos,ahora sus obligaciones los hacían estar no tanto tiempo juntos como antes,pero esos momentos no se los quitaban nadie.

-Mi reina....-la voz de Lucius interrumpió tan tierna escena,Aníbal,aún con Adriana abrazada a él,le hecho al legionario una mirada homicida,aunque Lucius era un hombre leal y honorable era un poco inoportuno.

-¿Qué ocurre?- preguntó Adriana separándose de Aníbal,aún así Aníbal tenía la cintura de Adriana rodeada con su brazo,entre marcando territorio y en actitud protectora con ella,no podía evitarlo,era muy sobreprotector con su mujer y con sus hijos,cómo un león que protegía a su leona y a sus cachorros.

-El senado de Roma ha mandado una misiva,dentro de unos días vendrá un portavoz de Roma para decidir sobre su intervención con la guerra con Esparta.

-¡Eso son buenas noticias! Aníbal...-Adriana miró a su marido con un brillo de ilusión en sos ojos,¡gracias a los dioses! -Roma quizás nos ayude.

-Además de que pronto vendrán unos sufetes desde Cartago para afianzar la alianza con Siracusa en la guerra,está claro que Roma también va a ayudar a Siracusa en esta guerra- lo tenía también como sorpresa Aníbal para Adriana,había convencido al senado cartaginés para ayudarles. Adriana le abrazó efusiva,menos mal que lo tenía a él para ayudarle,se notaba su experiencia en liderazgo como el general que era,había dirigido a sus tropas en territorio hostil y sus hombres le seguían ciegamente hacia la victoria,Adriana sabía desde que que fue coronada reina que tenía un consorte digno del título.

-Adriana,vamos a aplastar Esparta,nadie osa retar a las potencias del Mediterráneo- la verdad era que la Magna Grecia estaba en suma decadencia,de la que se aprovechaban para crecer Cartago y Roma,aunque los griegos seguían comerciando con los cartagineses y los romanos,aparte de ocasionales alianzas políticas,como hace tiempo Siracusa se alió con Esparta cuando Siracusa era una polis griega. Siracusa iba a alzarse victoriosa.







domingo, 15 de junio de 2014

Suavis Inimicitia: "Una cómplice"


Silvia siguió la advertencia de Lucius y dejo Siracusa junto con su hijo el pequeño Dionisio,había que decir que Silvia no estaba segura de si la paternidad de su hijo era de su esposo o era de aquel amante celta,Dylan,en fin ya daba igual,Dionisio lo reconoció como suyo así que a ojos de la ley era hijo de él. Silvia de embarcó para ir a Roma,ya que hay vivía su quizás futura cómplice: Delinenar,la ex mujer de Aníbal.
Días tardo el barco en llegar desde Siracusa hasta el puerto de Ostia y desde ahí consiguió gracias a los pocos contactos que le quedaban transporte para llegar a Roma,el corazón de la República,hacía años que no había estado en Roma y pudo apreciar que la ciudad había crecido enormemente desde la última vez que estuvo,pero a parte de volver a su antigua ciudad estaba dispuesta a todo para acabar con todos que intentasen quitarle el trono de Siracusa,no había seducido tanto a Dionisio hasta el punto de que se casara con ella para ser reina y después tomarse las molestias de envenenarle para reinar ella sola para que ahora una niñata mimada ¡encima casada con un general enemigo! Aunque ahora Cartago y Siracusa eran aliados por culpa de Adriana,una alianza beneficiosa para ambas partes,Cartago llevaba años ambicionando Siracusa,y Siracusa tenía un aliado muy poderoso,Cartago no era en vano la principal potencia marítima tanto por el comercio como con su flota de guerra casi invencible en mar.

Una vez llegada a Roma,busco la casa de su único hermano que vivía en Roma que la acogió con gusto a ella y al niño que apenas tenía tres años,una vez instalados,Silvia preguntó a su hermano por la mansión de Octavio Bruto,el marido de Delinenar.

-Cerca del anfiteatro,¿por qué lo preguntas?

-Delinenar es amiga mía- mintió descaradamente Silvia,conocía a Delinenar porque Octavio Bruto era el amigo más íntimo del abuelo de Adriana; Julius. Y cuando Julius había viajado a Siracusa mientras Adriana era una niña pequeña para tratar de que Dionisio pusiera en su testamento a Adriana por medio de recordarle el nombre de la madre de la niña,pues Octavio iba con él en calidad de amigo y aliado y en un par de ocasiones Delinenar fue con ellos de modo que así Silvia supo algo de aquella íbera que se había rendido ante el poder de Roma por encapricharse de un cónsul.
Esa tarde noche,con la excusa de que Silvia iba a ver a su “amiga” pudo abandonar la casa de su estúpido hermano y a su crío,Silvia no era precisamente una mujer muy maternal y veía a su hijo como un medio de asegurarse su posición.

Delinenar por su parte estaba esa noche cenando sola,su marido tenía “asuntos” que resolver con otros cónsules y uno de los sitios que los políticos discutían era en los baños públicos,a veces cómo diversión con algún efebo entre sus piernas o alguna esclava,total a Delinenar le daba igual porque ella le pagaba con la misma moneda muchas veces,pero quitando de en medio las mutuas infidelidades,ambos esposos se querían incluso Delinenar adopto cómo suyo al hijo adolescente de Octavio. Antes soportaba el tedio y el aburrimiento con Selene cuando sus esposos Octavio y Julius ,pero a deferencia de ella y Octavio,Julius y Selene se mantenían fieles,quizás debido a que su unión incestuosa era más fuerte de lo que la gente creía. Pero a raíz de que las dos hermanitas Selene y Adriana hiciesen las paces,Selene se fue alejando de ella,sólo se veían en algunos banquetes de la alta sociedad romana. Una lástima,había apreciado verdaderamente a Selene,era una muchacha parecida a ella,descarada,fuerte y un tanto manipuladora,una verdadera lástima que Selene se fuese alejando de ella debido a que estaba cambiando a raíz de que casi perdió a sus hijos Marco y Junio.
Así que cuando un esclavo le dijo que tenía visita de una mujer,la íbera picada por la curiosidad dijo que pasase,se sorprendió enormemente al ver a la antigua reina de Siracusa en su casa,habían llegado hasta Roma lógicamente la muerte de Dionisio y la subida al poder de Adriana.

-¡Vaya! Mira lo que ha traído el gato- sonrió cínica Delinenar ante la mujer,aún así le indico con un gesto con la mano que se recostase en el triclinium que había enfrente del que ella acomodada mientras bebía el vino de su copa.

-Déjate de bromas querida,he venido a hablar contigo de algo importante- dijo Silvia a la vez que se recostaba en el triclinium y una esclava que estaba le sirvió pronto una copa de vino. -Hummm vino púnico....se ve que te dejo trastocada Cartago.

-A mi marido le vuelve loco y es el único que tolera beber en casa.

-Supongo que ya estás al corriente de mi desgracia,Delinenar.

-Sí,llegaron las noticias de que te quedaste sin tu preciado trono y que ahora esta Adriana en su lugar.

-Con tu marido de consorte.

-Ex marido- recalcó la íbera,legalmente estaba divorciada y casada por segunda vez.

-Cierto. Sinceramente,no veo justo que Adriana y Aníbal ocupen lo que es mio y de mi hijo.

-Por línea de sangre el trono es de Adriana,no tuyo- otra vez la dichosa sangre.....ella tuvo que perder ese derecho cuando murió Cibeles y entró Dionisio al poder.

-¿No te molesta que tu ex marido ahora con su nueva y flamante esposa ahora sean reyes y tú siendo una princesa de Baécula fueses renegada por tu gente?- dio en el clavo,Delinenar mordió su labio inferior,ella no veía justo que por casarse con un romano su padre Himilcón la repudiase y prefiriese a su hermano Etbaal,sólo volvió a Iberia para el funeral de su hermano y fue tratada cómo una apestada,¿y ahora su antiguo marido era rey? No era justo.

-Por lo menos me consuela que Adriana no estará pasándolo muy bien en su matrimonio.....sé cómo es él,ególatra,sin corazón,un bestia..

-No te creas querida,en su coronación estuvieron todo el rato tomados de la mano y por lo que he oído que cuchichean algunos la quiere con locura,a ella y a sus hijos- los ojos verdes de Delinenar brillaron coléricos,¡¿cómo?! ¿A ella le toco aguantar un infierno en un matrimonio sin amor y con esa mocosa era considerado? ¿Por haberle parido tres mocosos? -Si quieres vengarte te ayudare,yo quiero lo que es mio y tú vengarte del hombre al que odias porque te hizo perder años de tu vida en un matrimonio concertado.

-Pero yo no le odio. No me cae bien,pasamos un infierno en nuestro matrimonio,era un bruto insensible pero follaba como un animal,sólo quiero volver a tenerlo entre mis piernas una última vez o una penúltima, a ver,a Octavio lo quiero con locura,pero no sabe follar,maneja su polla como un arma en vez de como un instrumento de placer. Adriana tiene suerte,y además,quiero comprobar si es verdad que cambió y la mocosa domo al león.

-Entonces,¿cuento con tu ayuda?

-Sí. Tú te quitas de en medio a Adriana y consigues tu trono,y yo me quedo con su marido,no le quiero pero silo quiere de amante,un consejo,olvida los bárbaros celtas o germanos,ve a por los de África- ambas mujeres rieron y brindaron con sus copas,ambas se habían aliado para obtener su venganza,de todas maneras Octavio tendría que viajar a Siracusa para hablar con Julius de no se que cosa del senado,y cómo Julius y Selene estaban en Sicilia para celebrar la coronación mataría dos pájaros de un tiro,tendría morbosamente a su ex marido entre sus muslos y recuperaría a su tocaya Selene.





(Delinenar)

sábado, 14 de junio de 2014

Suavis Inimicitia: "Más problemas"


(Aviso,parte de la trama a continuación la idee con mi ex colaborador Pabloski,pero cómo nos peleamos por motivos personales dejo su blog,por lo tanto cómo la idea de enlazar las historias fue mía,la seguiré a mi manera pero con mis personajes,ya que Élbir lo saco de la historia porque no era mío y será sustituido por Lucius o por Âkil,el sobrino de Aníbal y Adriana hijo de Dido)

Lucius con su honor de legionario romano y por el aprecio que le tenía a Adriana no pudo callarse el plan en el que Silvia había tratado de involucrarle usando las tácticas de seducción,¿cómo una mujer tan hermosa podía ser tan venenosa? Se arrepintió de haber sucumbido al deseo entre los muslos de Silvia.
Adriana no sólo le cayó esto como un jarro de agua fría,si no que además se le acumulaban los problemas,Siracusa estaba en buena posición económica siendo la ciudad-estado siciliana más importante de toda la isla,después iban Catania y Palermo. Pero por culpa de unas colonias que Siracusa tenía bajo su control en la zona del Peloponeso estaba al borde de la guerra con Esparta,ya que eran tierras espartanas pero pagaban un tributo a Siracusa. Cosa que estaba molestando al rey espartano Leander ya que no querían someterse ni a los romanos ni a los cartagineses,así que Dionisio le había dejado al mando de un reino próspero pero al borde de la guerra en Grecia con la polis de Esparta.

-Lucius,¿estás seguro de que Silvia quería hacer lo que dices?

-Completamente seguro mi reina,ella misma me lo dijo,quería que fuese su cómplice- Aníbal estaba junto a su esposa y al soldado,mirando fijamente el mar a través de la ventana,parecía calmado,pero las venas de su cuello se notaban y sus músculos estaban marcados debido a que estaban en tensión,iba a descuartizar a esa zorra por si quiera pensar en matar a Adriana,que lo intentase con él le daba absolutamente igual ya que podía defenderse sólo,pero Adriana era otro cantar,sabía cuidarse,pero era demasiado confiada a veces e ingenua,y si una zorra cómo Silvia trataba de acercarse a ella con malas intenciones disfrazadas de buenas Adriana pensaría bien de ella porque creía que toda persona tenía bondad dentro. Además de que no iba a permitir que nadie,absolutamente nadie tratase de poner un dedo sobre alguno de los negros cabellos de Adriana,a quién lo hiciese primero le cortaría los dedos y después lo crucificaría.

-¿Dónde está esa zorra,Lucius?- preguntó Aníbal con voz muy ronca y lúgubre,ahora que tenía autoridad podía mandar a esa mujer a sufrir los peores tormentos en la cámara de tortura antes de ser brutalmente crucificada.

-Cuando supe de sus intenciones le dije que abandonase Siracusa bajo pena de entregarla bajo su autoridad,mi rey,para que hiciese con ella lo que quisiera.

-Hiciste bien Lucius,nadie le dará amparo en Siracusa,su fama de manipular a Dionisio la precede,los consejeros y cónsules con los que he hablado hablaban pestes de ella- intervino Adriana,que se acercó a su marido,le abrazo y apoyo la cabeza en su hombro,sabía que ahora le tocaba calmar la ira de Aníbal.

-Lucius....¿puedes dejarnos solos?

-Sí,mi reina- puso el puño derecho sobre su pecho e hizo una respetuosa inclinación de cabeza antes de irse para dejar al matrimonio a solas.

-La matare Adriana,cómo ponga un pie en Siracusa o en Cartago te juro en el nombre de Baal Hammón que la mataré de la peor manera que conozco.

-Lo sé. Pero ahora debe de ser así,¿no? Siempre al acecho de que quieran quitarme de en medio o.....incluso a los niños,cómo trate de tocar un pelo a alguno de nuestros hijos yo misma la mataré- la voz de Adriana sonó dura,ahora no debía de bajar la guardia para proteger la futura herencia de sus hijos.

-No será así,Adriana,te lo juro- tomó la mano de Adriana y no dudo en besarla de manera protectora, el inmenso amor que le unía a Adriana le hacía ser sobre protector con ella,y no era para menos si su vida estaba en juego por culpa de Silvia,ni a ella ni a sus hijos les iban a tocar ni un pelo mientras a él viviese.

-También estoy preocupada por el tema de Esparta,no quiero perder esas colonias en el Peloponeso,pero una guerra con Esparta.....

-Déjame a mi la guerra,te traeré la cabeza de Leander en bandeja de plata junto con la Silvia.

-No quiero que te metas en esta guerra,Cartago no tiene nada que ver....-Adriana le dio la espalda a Aníbal porque esa situación la estaba sobrepasando e iba a acabar por llorar,pero los fuertes brazos la rodearon y la atrajeron contra si,de manera cariñosa y protectora.

-Cartago es la principal aliada de Siracusa,Roma querrá intervenir en tu favor debido a que con la Guerra de Pirro Cartago y Roma se aliaron contra los griegos y dudo que el senado de Roma no quiera derramar sangre griega. Y que ahora soy el rey de Siracusa,debo protegerla junto con mi reina.

-No quiero que te pase como en Numidia- le recordó Adriana con una triste sonrisa.

-Ese es el riego que hay que asumir,Adriana,piensa que algún día Sadik y Amílcar entrarán en el ejército,que un día lucharan a mi lado.- Adriana se giro para abrazarle,ocultando la cabeza en su pecho,menos mal que estaba él siempre para ayudarla,estaba dispuesto a apelar al senado de Cartago para ayudarla en aquella inminente guerra contra los espartanos,que los dioses estuviesen de su parte y Esparta y Siracusa pudiesen llegar a un acuerdo.
Aníbal la hizo levantar la cabeza para que le mirase para ver si estaba más tranquila,efectivamente,parecía más calmada,sus manos se entrelazaron cariñosamente,Aníbal se inclinó sobre Adriana para cubrir su boca con la suya,en un beso profundo pero lleno de cariño y confianza,se transmitían un “Te necesito” y un “Estoy a tu lado” con aquel gesto simple pero lleno de significado para ellos. Aníbal pensó brevemente en que en el pasado había pensado cosas terribles sobre Adriana en los nueve meses de espera de que ella creciese,que cuando la vio de niña pensó otras cosas:
“Me vas a destruir,te voy a maldecir hasta el fin de mis días” esos fueron los pensamientos exactos que había pensado de aquella niña,no quería que le consumiese esa mirada de miel,que él había estado invernal y gracias a ella había vuelto a reverdecer en relacionarse sentimentalmente con alguien. Gracias a ella había desaparecido faceta esa oscura de él.














(Las imágenes son extraídas de las fiestas de Cartagineses y Romanos que se hacen en Cartagena,España. Me gustaron y pegaban para el blog)

jueves, 12 de junio de 2014

Suavis Inimicitia: "Conspiración"


Mientras lo nuevos reyes gozaban de las mieles del amor,alguien no estaba para nada contenta con el testamento de Dionisio,cediéndole la corona a Adriana: Silvia Ulpinus,la antigua reina consorte,la viuda de Dionisio,que se había visto relevada a un segundo plano tras la ascensión al poder de Adriana. ¡Maldita mocosa! Pensaba cargada de odio la mujer,no podía entender porque su marido en su testamento había cedido la corona a esa niñata,¿para poner otra vez Siracusa en manos de Cartago? Porque ahora el rey consorte era cartaginés. Lo que Silvia había pensado cuando Dionisio cayó enfermo ella tomaría las riendas del reinado de Siracusa hasta que su hijo,un mocoso de tres años creciese.
Lo que nadie sospechaba era que la enfermedad de Dionisio fue un accidente,Silvia,sedienta de poder había envenenado a su marido con un veneno que era más bien cómo un somnífero pero aplicada la dosis suficientemente alta podría matar a una persona,todo gracias a una hermosa flor blanca: Papaver Somniferum*.
Pero ahora para tener el trono para ella sola necesitaba aliados para ayudarla en su propósitos y quitarse del medio a Adriana,ya que con su marido había obtenido ayuda por parte de un esclavo celta y ex-amante suyo,Dylan,que desapareció misteriosamente a manos de ella.
Para su propósito tenía pensado pedir ayuda a dos personas: Lucius,el jefe de la guardia real,Lucius era un hombre viudo que sólo se dedicaba a la protección de la familia real y al cuidado de su hija Lucila,así que usando su cuerpo quizás inclinaba la balanza de los valores de Lucius, La otra persona supo hacía poco de ella,una mujer íbera casada con un romano llamada Delinenar,la ex-mujer de Aníbal,Silvia se sorprendió al saber que Aníbal estaba divorciado de su primer matrimonio,pero no era raro los divorcios ni en Roma ni en Cartago,así que era normal eso. Además suponía que Delinenar querría joder a su ex-esposo por perder años a su lado.
Pero Delinenar estaba en Roma,no en Sicilia,de modo que primero trataría de seducir a Lucius. Silvia sabía que Lucius estaría a esas horas de la noche en su casa,ella viéndose relegada a antigua reina volvió a su antigua mansión y tuvo que dejar el palacio junto con su hijo. Así que se envolvió en una capa y se puso la capucha bien puesta sobre el rostro para que nadie la viese.

Lucius acababa de acostar a su hija Lucila,la niña apenas tenía diez años y cómo única familia tenía a su padre,quién se pasaba el día en el palacio junto con sus hombres,de modo que la crianza de la niña prácticamente se encargaba una esclava. Lucius se tumbo en el triclinium,apoyando la cabeza y cerrando los ojos,olvidando todo lo que había a su alrededor,había sido un día agotador,la ceremonia de la coronación había sido larga,pero dejando un buen sabor de boca,sabiendo que ahora el trono de Siracusa era ocupado por la legítima heredera,Adriana,esa pequeña niña que vio dar sus primeros pasos de las faldas de su madre,la hermosa Cibeles,y ahora la veía regia y hermosa con la dorada corona de laurel sobre sus negros cabellos de ébano,y además estaba Sadik,el joven príncipe representaba no solo la sucesión al trono,si no la aglomeración de sangre de todos los pueblos que habían ocupado Sicilia; por parte del padre fenicia y cartaginesa y por parte de la madre,celta (los primeros habitantes de Sicilia fueron los trinacrios,los sicános (de origen íbero) y los sículos ramas del pueblo celta) griega y romana. Según los augurios había sido una buena señal el nacimiento de ese niño hacia ya siete años.

-Amo,han venido a buscarle- le dijo un esclavo sacando a Lucius de sus pensamientos.

-¿Quién es?

-Es una mujer- ¿una mujer?¿Qué mujer?

-Díle que pase- ordeno picado por la curiosidad,pronto tuvo ante él la imagen de una mujer encapuchada,tras ordenar al esclavo que los dejase solos,la mujer descubrió su rostro,sorprendiendo a Lucius,quien se incorporo del triclinium al verla: Silvia. Lucius debía de admitir que Silvia era hermosa,de cabellos rojos cómo el fuego,ojos claros y un cuerpo digno de la diosa Venus.

-¿Silvia?- ya no tenia que tratarla de su alteza debido a que había perdido sus títulos de reina,pero seguía siendo una patricia.

-Ave Lucius,acudo yo a ti desesperada- dijo Silvia con fingido tono dramático,apelando al deseo y a la compasión podría tener a Lucius de su parte.

-¿Ha ocurrido algo?

-Tú lo sabes,esa chica...Adriana....ahora es tu reina.

-La legítima reina de Siracusa por su sangre y por el testamento de Dionisio.

-¿Y yo en que posición quedo? Sola y desamparada....-Silvia fingió echarse a llorar,ablandando el corazón de Lucius ante esas lágrimas de cocodrilo. Lucius,ingenuamente abrazó a Silvia estrechándola contra su pecho,no podía ver a nadie sufrir.

-La reina Adriana sera buena contigo,pídele ayuda.

-Lucius me echara....soy rival al trono.

-Ella es buena y compasiva....-no le dio tiempo Silvia a Lucius a terminar la frase cuando le calló con un beso,Lucius,extrañando el contacto con una mujer,desde la muerte de su amada Julia no había sentido el contacto suave de una mujer,y Silvia restregaba su voluptuosa anatomía,pronto su virilidad despertó ante el regocijo de Silvia.
Pronto Lucius acabo tumbado en el triclinium con Silvia encima de él,devorándose los labios. Silvia se deshizo de la ropa interior y subió su vestido y la túnica de Lucius para introducir su despierto pene entre sus piernas,Lucius gimió roncamente. Silvia empezó a moverse sensualmente de arriba a abajo,sabía que el soldado llevaba tiempo solo y con su cuerpo podría convencerlo.

-Lucius...puedo ser tuya si...ahhh...me ayudas....

-¿E-en....que...?

-Deshacerme de Adriana.....-gimió Silvia,Lucius reaccionó violentamente para la sorpresa de la ex-reina,quitándose de encima a Silvia y tirándola al suelo -¡¿Cómo osas maldito?!- no termino su amenaza cuando Lucius,ya con las ropas bien colocadas,desenvainó su gladius y apuntaba con ella a la garganta de Silvia.

-Antes el honor que el placer. Juré proteger con mi vida a la familia real de Siracusa,osea a las descendiente de Cibeles,la reina Adriana,el rey Aníbal y sus hijos. No voy a consentir que una zorra trate de atentar en contra de ellos.

-¡Yo soy la legítima regente!

-¡No! Nunca has sido de la realeza,has sido consorte nada más,y Dionisio era un tirano. La legítima reina es Adriana desde el mismo momento en que nació . Por esta vez lo dejare correr,pero no quiero verte en Siracusa,cómo sepa yo que pones un pie en nuestro reino yo mismo te matare por atentar contra la vida de los reyes. ¡Ahora vete mujer infame!- Silvia gruño a la vez que se ponía bien sus ropas y se iba de aquella casa,había subestimado el honor de Lucius y el afecto que le profesaba a Adriana. Sólo le quedaba una última opción: Delinenar y para eso debía de viajar a Roma,iba a recuperar lo que era suyo costase lo que costase.

*(Gracias a Karras por haber puesto una entrada hablando sobre esa flor,me ayudo mucho)





(Silvia Ulpius)




(Lucius)

martes, 10 de junio de 2014

Suavis Inimicitia: "Quae Venus ex"


La pequeña reunión familiar se termino pronto,todos estaban cansados y se iban a dormir,Julius y Aníbal no cruzaron palabra ni mirada,pero al despedirse lo hicieron con un simple gesto de cabeza,en cambio Dido besó las mejillas de su hermano y su cuñada.
Aníbal suspiró,por fin Adriana y él podían irse a sus habitaciones,el púnico tenía una idea que le había rondado por la cabeza desde hacía días,justamente las que llevaban en Siracusa. Aníbal quería darle su particular homenaje y jurarle nuevamente fidelidad a su esposa,ya lo hizo por primera vez cuando se casaron en el templo de Baal.
Entraron en las habitaciones y Adriana,cansada,se sentó sobre el amplió diván que había a los pies de la cama,aún vestida con sus ropas reales. Se veía demasiado hermosa con su blanca túnica de seda con una pulla púrpura y su corona de laureles dorados. Sus pies aún calzados con las ricas sandalias,invitaban a ser besados con devoción.

-De todos los que te han rendido homenaje como a una diosa,solo falto yo,mi divina reina.- dijo Aníbal con una voz ronca,cargada de sensualidad

-Tú no tienes que hacerlo,eres mi esposo y....

-Calla- Aníbal se acercó a Adriana,parecía un león a punto de saltar sobre su presa,pero en vez de abalanzarse sobre Adriana,se hincó de rodillas a los pies de Adriana. La verdad es que él nunca había sido sumiso,pero esa noche era para dedicársela a ella por completo.

-Aníbal,eres mi esposo,quiero un trato de igual a igual.

-Y tú mi esposa y ahora mismo mi reina.

-No eres de Siracusa -sonrió Adriana antes de besar suavemente los labios de su marido,quién no tardo en corresponderlo con su habitual dominación y fuerza que le caracterizaban,sus lenguas se entrelazaban y sus salivas se mezclaban con lascivia,Aníbal llevó sus manos a la apertura del vestido que descubría una de las piernas de Adriana,tan suaves,firmes y a la vez tan femeninas,pero Aníbal rompió enseguida el beso para separar las piernas de Adriana y apartar un poco el vestido gracias a la apertura de la falda.

-Esto fuera- dijo refiriéndose a la ropa interior que cubría el sexo de su mujer,mediante tirones Aníbal se la quito,estaba hambriento de ella y nunca tendría suficiente. Una cosa que le gustaba de su mujer es que tenía la costumbre de rasurarse el sexo,algo que le excitaba bastante. Le abrió las piernas y acto seguido hundió su cabeza entre las piernas para devorar la húmeda entrepierna de Adriana,colocó la piernas de Adriana sobre sus hombros para facilitarse mejor la tarea.
Adriana hecho un poco para atrás su cuerpo y al sentir de inmediato la cálida y húmeda lengua de Aníbal en su sexo no pudo evitar gemir y retorcerse de placer,¡el muy cabrón sabía cómo enloquecerla de gusto! Él jugueteaba primero con sus labios mayores,llegando incluso a morderla con levedad,para después separarlos con sus dedos para acceder más fácilmente al sexo de Adriana pero cuando de golpe sintió cómo le metía la lengua ella gritó de gusto.

-Sigue así,mi amor,así con la lengua...-musitaba Adriana entre gemido y jadeos,sus piernas temblaban ligeramente del gusto,sentía la ligera túnica muy agobiante,estaba poniéndose realmente caliente. Pero él paró de penetrarla con la lengua para centrarse en su clítoris,jugueteaba con su lengua hábilmente,de arriba a abajo. Pero pronto empezó a usar sus dedos,metió primero un dedo en el interior de Adriana para luego empezar a masturbarla con dos dedos,Aníbal los movía con fuerza,retorciéndolos con algo de fuerza. Entre eso y que Aníbal no dejaba ni un momento de lamerla tuvo pronto el primer orgasmo de la noche,orgasmo que su esposo recibió en la boca,degustando los líquidos femeninos.

-Realmente sabes muy bien,mi reina,como siempre- no era la primera vez que le hacía el sexo oral a Adriana,pero nunca se cansaba del sabor del sexo de Adriana.

-Ahora....creo que me toca a mi....complacer a mi rey- Aníbal sonrió lujurioso,y antes de incorporarse dio una última lamida a la vagina de Adriana. Cuando se incorporo,dejando las piernas de ella nuevamente en el suelo,Adriana puso ver el prominente bulto que reclamaba su atención,de modo que levantó la túnica un poco y también se deshizo del subligaculum para liberar el miembro ya endurecido y completamente erecto de Aníbal.
Adriana cogió el miembro con la mano y empezó la dulce felación,no era la primera vez y Aníbal podía confirmar que lo hacía cómo una auténtica profesional,sin prisas y disfrutando de cada sensación,al fin y al cabo Aníbal estaba disfrutando enormemente. La joven reina cerró los ojos y empezó a pasar su lengua con desesperante lentitud por le glande hinchado y brillante por el líquido pre-seminal de Aníbal. Adriana lo había chupado muchas veces,finalmente había dado por absurdo el tabú romano del sexo oral,si daba placer,¿por qué tenía que ser malo? Además,su propia cuñada le había aconsejado cómo hacerlo porque si dejaba a Aníbal satisfecho ella podría manejarle más libremente,no es que quisiera manipularle,pero a veces era mejor que pudiese influirle mejor en ciertas circunstancias. La verga del cartaginés estaba durísima y en todo su esplendor,de modo que Adriana se lo introdujo de golpe en la boca,sacándole a Aníbal un gemido de gusto,él tensó todos sus músculos,¡joder con su aparente angelical esposa! Le hacía disfrutar cómo un animal,podía notar los labios de Adriana atrapar su miembro atrás y adelante,una y otra vez y no pudo reprimirse más y acabo estallando en un fuerte orgasmo bramando de placer,inundando la boca de su esposa con su semen.
Adriana notó el líquido caliente y algo pegajoso y se sacó el pene de su marido de la boca dejando un hilo de semen y saliva,lascivamente sacó su lengua para que Aníbal viese en su boca los restos de semen,ya que se lo había trago todo. Pero no terminó ahí,repasó con su lengua el miembro de Aníbal,recogiendo los restos que pudieron escaparse.

-¿Te gusto,mi rey?

-Me....me encantó.....-esa noche Aníbal no se sentía demasiado dominante,de hecho esa noche quería dedicársela a ella de manera más suave,disfrutándolo poco a poco,cómo la primera vez o aquella vez en la playa hacía ya siete años atrás cuando engendraron a Sadik. Además esa noche era de celebración para ellos,sobretodo para Adriana,quién había recuperado lo que era suyo por nacimiento,el trono de su familia que les pertenecía desde hacía siglos.
La ropa de ambos pronto cayó al suelo,junto con la dorada corona de laurel,dejando sus cuerpos desnudos,aún el contacto de sus pieles les quemaba cómo si acercasen dos antorchas,la joven reina sonrió encantadoramente a su esposa de manera incitante,Aníbal aún no le dejaba de sorprender que Adriana con todo lo inocente y tierna que solía ser tentadora e incitante,y eso le hacía hervir la sangre a Aníbal de puro deseo.

-Dímelo por favor....es una ocasión especial....-pidió Adriana con voz melosa.

-¿El que?

-Tú lo sabes.

-Esta bien.....te quiero.- Adriana le beso de manera apasionada,cuando se lo decía no podía reaccionar de otra manera que así.






lunes, 9 de junio de 2014

Suavis Inimicitia: "Ave Caesar"

(Nota: El término "Caesar= César" se usó bastante tiempo después durante el transcurso de mi historia,pero me pareció que con el título y el contenido de esta entrada pegaba)


En unos pocos días viajaron a Siracusa,tanto el matrimonio y sus hijos junto con la familia de Aderbal y Dido,el joven Aníbal que quería escribir la coronación de su tía Adriana y además fue también Élbir porque aparte de que era amigo y fiel soldado de Aníbal,estarían Adelphos y Fabio. Cabía decir que Adelphos pronto subiría al trono de Sardonia y Ailis al de Catania en compañía de Fabio como consorte.
En esos días previos a las fiestas de Diana-Artemisa,estuvieron en el palacio real de Siracusa,hasta que las parcas cortaron finalmente los hilos de la vida de Dionisio,elevando a Adriana al trono dorado de Siracusa. Su hijo Dionisio era apenas un niño de tres años y su esposa creía que ella sería la regente de Siracusa,pero no,el trono sería de Adriana,y así la joven se ganó el odio de la ex-reina consorte.

El día que fue proclamada reina,durante la ceremonia en la que lo más granado de la aristocracia siciliana vino a rendirle homenaje de sumisión,Adriana estaba arrebatadoramente hermosa y toda ella parecía haber sido envuelta en un aura de divinidad ,de arrogancia y poder.
Vestida con sencillez y extrema elegancia con su frente ceñida por la corona de laureles dorados,en medio de una sala enorme y colmada con la más suntuosa riqueza ,acomodada sobre su trono,la herencia de su familia materna,ahora la dinastía de aquella familia cuyos orígenes se perdían en la historia griega de Siracusa,mezclada con la divina sangre romana volvía a su lugar en el trono. Adriana a la edad de veintidós años,vio complacida como los más poderosos políticos de Siracusa,que una vez la repudiaron por su boda con un cartaginés,y generales de la guardia de Siracusa se postraban a sus pies y jurarle fidelidad eterna.
A su lado,su esposo Aníbal tomaba su mano,ambos tenían sus dedos entrelazados con gesto de fidelidad entre ambos,además porque Adriana estaba asustada y aunque lo disimulaba con una cortés sonrisa Aníbal notaba sus nervios debido a como le apretaba la mano. Él iba también arrebatadoramente hermoso,ataviado con sus arreos militares y con una corona de laureles plateados en símbolo de su estatus de consorte. No se sorprendió a si mismo mirando con soberbia y superioridad a todo y cada uno que se arrodillaba a besar los pies de su mujer sobre las doradas sandalias,a aquellos viejos que sabían perfectamente que él había asesinado años atrás a la madre de Adriana y ahora ocupaba el trono al lado de la heredera de Cibeles. Pero más se regocijó al ver que los propios Julius y Selene tuvieron que humillarse también,aunque Adriana y su hermana habían hecho las paces,él aún les guardaba rencor,sobretodo a Julius, y ver eso le encantaba. Adelphos,Fabio y Ailis también tuvieron que hacerlo,pero ellos no tendrían que hacerlo cuando la coronación de ellos tres debido a que debido a su nuevo estatus no tendrían que hacerlo.
Adriana al ver a sus familiares,la sonrisa de cortesía se borró para que en sus labios se dibujase una bella sonrisa de felicidad verdadera y no de cortesía como hacía con los demás.
Aníbal la miró de reojo,nunca antes la había así,tan bella,tan arrogante,tan segura,proyectando tanta fuerza con sufetes (cónsules),generales y príncipes besándole los pies.

Aquella noche,luego de concluida la extensa ceremonia de entronización de Adriana,cuando iban ella y Aníbal a retirarse a sus habitaciones,la familia quiso reunirse para celebrar a solas y a su manera,aunque los niños estaban todos dormidos ya,la ceremonia había agotado a los niños,cabía decir que estaban no sólo Sadik,Aradna y Amílcar,si no también Marco,Junio,Lucrezia y Adama. Âkil tenía trece años y prefería estar con los adultos.

-Hermana,eres más hermosa que yo,más mayor que yo,más poderosa que yo. Ganaste,soy la otra Augustus.- dijo Selene a la vez que sonreía y abrazaba a su hermana.

-Aún estoy de los nervios Selene,no sé cómo haré esto....

-¡Titos,estáis realmente guapos!- gritó el joven filósofo a la vez que se abalanzaba para abrazar a Aníbal,pero el general de un simple movimiento se apartó y su sobrino se estampó contra una pared,Aníbal no tardo en además quitarse de los cabellos la corona plateada de laurel.

-¿Quién es este?- preguntó Selene.

-Es el sobrino de Aníbal,se llama también Aníbal.

-La familia aumenta- intervino con su habitual diplomacia Fabio,quién se acercó al filósofo,que además era más mayor que él,que Adelphos,Ailis,Adriana y Selene,ya que el greco-púnico tenía veintisiete años,mientras que Adelphos tenía veinticinco,Fabio veintitrés y Adriana,Selene y Ailis tenían veintidós.

-Encantado Aníbal,yo soy Fabio Iulia,y ellos son mi hermano Adelphos,mi esposa Ailis y la hermana melliza de Adriana,Selene.

-Oh,encantado Fabio.- Élbir también estaba en escena y se acercó a Adelphos y Fabio y los tres no tardaron en entablar una conversación. Pero Adelphos se acercó a su prima y la agarró,levantándola del suelo con efusividad.

-¡La reina entre las reinas! Adriana eres realmente la imagen de una diosa.
-Adelphos bájame- rió ella a la vez que su primo la depositaba en el suelo riendo.

-Pronto nosotros también subiremos a nuestros respectivos tronos,yo al de Sardonia,Ailis al de Catania y Fabio será su consorte- rió Adelphos.

-Rey consorte y seguiré siendo príncipe de Sardonia,Delphos- se defendió Fabio pero esbozando una amplia sonrisa,realmente estaba feliz por su prima y el ser el futuro consorte de Ailis no le importaba,reinaría junto a su amada esposa. Un día ellos tres estarían en sus respectivos tronos,Selene no además de que ella prefería la República y ser la esposa de un cónsul le aseguraba una posición muy importante en Roma,además estaba aprendiendo a ser menos ambiciosa y agradecer lo que tenía.