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lunes, 28 de abril de 2014

Suavis Inimicitia: "Espera"


Semanas habían pasado desde que Aníbal acompañado por Aderbal y Élbir habían partido desde el puerto de Cartago hasta Grecia. Adriana y Dido estaban preocupadas porque no habían recibido ninguna noticia de ellos,¿les habría pasado algo? Los dioses intercediesen para que todo les hubiese ido bien.
Una de tantas noches de soledad,Adriana estaba pasando un rato agradable con sus hijos,una cosa que hacía ,y que no le gustaba mucho a Aníbal,era bañarse con con ellos,su marido toleraba de momento que Sadik se bañase con su madre porque el niño tenía seis años,pero cuando creciese un poco más sería una prohibición el bañarse con su madre y con su hermana.
Adriana no veía nada malo en bañarse con sus hijos en la bañera,porque todo eran risas y mimos,ella tenía sujeto al pequeño Amílcar mientras sus dos hijos mayores jugaban en el agua tibia.

-¡Mamá,Sadik me esta tratando de ahogar!- se quejó Aradna mientras le daba un tirón de pelos a su hermano mayor.

-¡Es mentira!- las clásicas peleas entre hermanos,en cierta forma que se llevasen pocos años entre ellos era a veces una ventaja y otras era todo lo contrario.

-Niños,parad ya- Adriana sonrió para si mientras el pequeño Amílcar sujetaba con sus pequeñas manitas uno de los largos mechones del cabello de su madre y se ponía a jugar con el,amorosamente Adriana estrechó a su benjamín contra su pecho mientras le daba un beso en la cabeza.

-Vamos a salir ya de la bañera,que se esta haciendo tarde y es casi la hora de dormir- ante las protestas de sus hijos mayores,salió de la bañera llevando al bebé en brazos,menos mal que estaban las esclavas Elira y Atia para ayudar a su ama y secar a cada uno de los niños mayores,envolviéndoles en unos paños de lino para que se secasen (no existían toallas en esa época,creo,si es que si dejádmelo en los comentarios por que no lo se) Elira no tardó en coger a Amílcar para que Adriana se secase y envolviese su cuerpo en una de las sábanas.
Las esclavas no tardaron en llevar a los niños a su habitaciones para que se vistiesen y porque Adriana les pidió intimidad al menos mientras se vestía,ahora después iría a ver a sus hijos y contarles un cuento.
Una vez se quedo sola,Adriana no tardó en ponerse un sencillo vestido blanco de lino y por encima una bata del mismo color también de lino,era ya invierno y el frío estaba cada vez más presente. Una vez vestida fue a arropar a sus hijos,que el baño los dejo rendidos,así que sólo les arropo y les dio un beso de buenas noches a Sadik y a Aradna,con Amílcar tuvo que darle la cena,así que se descubrió parcialmente el pecho y el menor no tardo en aferrarse a su madre y empezar a mamar,pero como el pequeño no se dormía una vez cenó, Adriana lo meció suavemente entre sus brazos y empezó a cantar con voz suave y cálida una nana,el niño no tardó en caer rendido al sueño entre los brazos de su madre,quién le dio un beso en la frente antes de depositarlo en la cuna y taparlo.

-Duerme,mi vida. Tu madre vela por ti y por tus hermanos- dijo antes de irse de la alcoba de su hijo menor para dirigirse a su alcoba,cruzándose con Elira.

-Ama,¿necesita algo más?

-Compañía- entre la ama y la esclava había una fuerte amistad,así la primera obtenía compañía cuando estaba sola y la segunda protección. Una vez en la alcoba matrimonias,Adriana procedió a sentarse frente al espejo y desenredarse su oscura melena ondulada.

-¿Lo hago yo mejor,señora?- preguntó Elira,a lo que Adriana asintió,cediéndole el peine y empezando la esclava libia de peinar la larga melena de su ama.

-¿Puedo preguntarte una cosa,Elira?

-Por supuesto.

-¿Te has acostado alguna vez con Aníbal?- preguntó de golpe Adriana,Elira palideció,nunca se había acostado con Aníbal,algunas esclavas de la casa si pero fue antes de que Aníbal y Adriana se casasen,desde entonces Aníbal había permanecido completamente fiel a su esposa.

-No,nunca. El amo sólo se acostó con alguna de las esclavas antes de que os casaseis.

-Entonces....¿ni tú ni Atia os acostasteis con mi marido antes de que me casará con él?

-No....tuvo amantes pasajeras,pero desde vuestra boda os ha sido completamente fiel- Adriana debía de admitir que era posesiva con Aníbal,la idea de que otra mujer compartiese lecho con él le aterraba y odiaba algunas de las esclavas que había en la casa porque había tenido relaciones con Aníbal antes de que él se casase con ella.

-Soy posesiva con él,tengo que admitirlo,pero no soporto la idea de que otra mujer se haya podido acostar con él- Elira esbozó una sonrisa,ella también estaba enamorada de su propio marido,otro esclavo de la casa,podía entender que fuese posesiva con él. Además,Aníbal también era muy posesivo con su mujer.

-Así es el matrimonio,uno es posesivo con el otro.

-Elira,puedes retirarte,voy a acostarme- Elira inclinó la cabeza y se fue dejando sola a su ama. Adriana suspiró al verse sola,extrañaba a su marido bastante,la cama se le hacía muy grande y no le gustaba despertar sola,sin su calor. Noche tras noche sin sus caricias ni sus besos.
Adriana se quito la bata,quedando solo con la túnica blanca y abrió las mantas para acostarse en la cama,extrañaba su olor,su calor....ahora las mantas solo olían a su propio perfume y a los aceites con los que había ungido su cuerpo en el baño y el olor a limpio de las sábanas de lino y la manta de piel de oso que proporcionaba un gran calor. Se acurruco entre las mantas y se abrazó a la almohada,al menos se podía abrazar a algo,aunque no fuese tan duro y fibroso como el cuerpo de Aníbal. Duro,fibroso y surcado de cicatrices de las batallas.
Sin más,presa del recuerdo de su esposo,además de demasiadas noches de soledad en la cama,subió su túnica hasta la altura del vientre,sus manos bajaron lentamente,acariciándose con suavidad,cerrando los ojos ante el contacto de sus propias caricias,pero en su mente venían una y otra vez muchas de las escenas del sexo duro y salvaje que tenía con su marido,además de las pocas tiernas,en fin era en el fondo una romántica....
Pero la calentura podía más que el romanticismo en ese momento,de modo que introdujo su mano dentro de su ropa interior hasta llegar a su sexo húmedo y deseoso de atención y de tener un orgasmo. Cabía decir que Adriana desde que entró en la pubertad tenía la costumbre de rasurarse el sexo por pura comodidad,le resultaba desagradable en vello en ciertas zonas cómo su sexo o en otras partes de su cuerpo. Pensó en Aníbal mientras sus dedos lentamente empezaban a frotar su clítoris,pensó en su cuerpo,sus anchas espaldas,sus abdominales,sus fuertes brazos....y también su sexo. Cuando era más joven y escuchaba a veces las conversaciones junto con su hermana a escondidas las conversaciones de patricias mucho más mayores que a espaldas de sus maridos hablaban de sus amantes,especialmente algunas elogiaban a los amantes venidos desde el norte de África,de regiones cómo Cartago y Libia, y sobretodo elogiaban “las espadas de gran tamaño de los cartagineses”. Lo entendió a la perfección una vez casada con Aníbal.
Sus dedos se iban mojando cada vez más con los fluidos vaginales que humedecían sus muslos. Su respiración se iba acelerando cada vez que el frote de sus dedos aumentaba,sus pezones se habían erizado y con su mano izquierda empezó a acariciar uno de sus pechos con suavidad,provocándole más placer.
Físicamente estaba sola,pero en su mente fantaseaba con la vuelta de Aníbal,de cómo usaría su gran “espada” con ella,de hacerla gritar de placer y delirio. Deseaba sentir su lengua recorriendo su cuello,sus manos imponiéndose,su poderoso miembro entre sus piernas a la vez que la embestía con brutalidad. Pero en vez de a él cómo único consuelo tenía sus dedos.
El clímax estaba ahí,tan cerca...aumento la velocidad de sus dedos,sus piernas temblaron a la vez que ahogaba los gemidos y jadeos que estaba deseando gritar,introdujo de golpe dos de sus dedos con algo de fuerza mientras su mano izquierda seguía acariciando sus pechos. No logró aguantar mucho más tiempo,demasiadas semanas a pan y agua y esa era una pequeña liberación,de modo que cuando noto el orgasmo,arqueó su cuerpo hacía adelante al mismo tiempo que su sexo liberaba su esencia femenina.
Se dejó caer en la cama al mismo tiempo que trataba de regularizar su respiración,pero de repente empezó a escuchar ruidos cerca de su habitación,se levantó de la cama. Abrió la puerta de golpe y se choco con alguien.

-Auch....-musitó,levantó la cabeza y se quedó helada al ver quien era: Aníbal.

-¡Aníbal!- se lanzó a abrazarle y Aníbal no pudo hacer otra cosa que recibirla entre sus brazos,lo había ansiado,al abrazarla,el sentir el calor de Adriana.- ¿Le encontraste?- preguntó emocionada con el regreso de su marido,había rezado mucho para que el viaje no hubiese sido en vano.

-Lo encontré,mañana te presento al hijo de Arístides.

-¿Mañana?

-Esta noche eres sólo mía- estaba deseoso de estar esa noche con ella,a pesar de que estaba desaliñado,algo desaseado por el viaje,pero ansiaba gozar esa noche con su mujer entre la calidez y la suavidad de las sábanas.

-¿Cómo es tu sobrino?-preguntó Adriana,quería saber que el viaje a Grecia no fue en vano,pero fue callada por un salvaje beso de Aníbal. Semanas de separación serían compensadas en una noche.

viernes, 25 de abril de 2014

Suavis Inimicitia: "Hasta el más duro de los hombres siente"


El joven Aníbal no insistió más en sacar a su tío sobre lo que sentía por su mujer,podía intuir que eran sentimientos demasiado profundos,de modo que sabía que eso no se podía expresar con palabras,pero quizás el podría más tarde acercarse un poco con su fina prosa.

-Vamos,tuviste que verla olvidándote de su corona.

-Más o menos. La deseaba al principio,pero es complicado,tuve que convivir con ella para ver la belleza de su inocencia. Mis amantes anteriores no eran nada parecido,mujeres hermosas y apasionadas sí,pero un tanto descaradas y lujuriosas. Por ejemplo Alice,una preciosa y descarada celta que no le importaba acostarse con hombres sin casarse antes,aunque se casó. Adriana era diferente a todas las que conocí y por eso la odie,era dulcemente inocente,virginal...aunque desvirgue a muchas esclavas en mi casa antes de casarme,pero fue con ella diferente....no se porque....

-Te enamoraste de ella,¿no?- por primera vez,Aníbal asintió cuando le preguntaban si estaba enamorado de su mujer.

-Me gustaría saber más de la familia...de los abuelos....

-Sí....tu abuela Elisa murió al darme a luz y tú abuelo Hannon.....fue el hijo de puta más grande que pudo haber.

-¿Por qué lo dices?- preguntó el joven Aníbal,el general gruño por lo bajo,odiaba el mero recuerdo de su padre,pero su sobrino merecía saber el cabrón que fue su abuelo con él y con todos sus hermanos y que fue Hannon quién ordeno el asesinato de Arístides.

-Tú abuelo maltrato a tu abuela en el sentido de que la dejaba cada poco tiempo embarazada,pero madre era de constitución débil y perdía a muchos de sus hijos,sólo nacimos tu padre,Dido y yo. Mi madre murió al darme a luz y Hannon me culpó por haber nacido. Presionó a tu padre hasta tal punto con el ejército,algo que Arístides no quería y ridiculizaba el sueño de filosofía de tu padre y eso ya lo sabes,Arístides huyó a Grecia. Pues en venganza nos maltrataba a Dido y a mi. Casó a Dido con un soldado suyo,Asdrúbal,y Dido no era feliz con él. Mientras,yo,era maltratado,me golpeaba hasta desahogarse,me insultaba diciéndome cosas como que yo sólo traía conmigo la muerte,que nadie me querría,que era un mal hijo cuando yo de niño quería que me quisiera,trate de agradarle. Cuando cumplí nueve años...me.....me cedió a un libio sin escrúpulos durante un año. Viví un año en Libia como....como esclavo.....y....-la voz del general se quebró,no había podido superar aún que siendo apenas un niño su padre había encontrado la manera de ganar algo de dinero extra mediante ceder a su hijo menor a enemigos y a a algunos pocos de sus propios soldados a cambió de dinero. No sólo estaba de esclavo,si no que recibió abusos de todo tipo,violencia física,violencia verbal y la que más le traumatizó: violencia sexual. Eheder,el libio que fue el primero en pagar por su inocencia fue el primero en violarlo cuando apenas era un niño. Y no fue el único. Eso le marco hasta el punto que veía repugnante que dos personas de mismo sexo tuviesen relaciones.

-Si no quieres contármelo tío no hace falta....

-Me....me hicieron ciertas cosas que un niño no debería de saber....-hizo una breve pausa para luego continuar- Me casó a la fuerza con una íbera llamada Delinenar cuando yo sólo tenía quince años. Y mando asesinar a tu padre......

-¡¿Qué?!- Aníbal le contó a su sobrino que Hannon mando asesinar a su primogénito cuando descubrió que Arístides quería llevarse a sus hermanos a Grecia para socorrerlos de sus miserables vidas de maltratos y un matrimonio sin amor ni cariño. El joven Aníbal apretó sus puños cuando escuchó eso,menuda basura había sido su abuelo,un auténtico monstruo por haber mandado asesinar a uno de sus hijos y haber tratado tan mal a sus otros dos hijos.

-Lo único bueno y puro que he tenido han sido Adriana y mis hijos. Mataría a quién osase hacerles daño.

-Ahora vengo,no tardo- interrumpió de golpe el filósofo y acto seguido se marcho a todo correr,dejando apenas diez minutos a Aníbal solo. Pero cuando vio a su sobrino volver casi rió,se había traído consigo un pequeño asor,una cítara de origen fenicio.

-Todo lo que te he escuchado me ha inspirado en una canción.

-.....Pues.....venga....canta si quieres.....- dijo no muy convencido de ello,precisamente en su familia la vena artística sólo era de dibujo,de música como que no....había que ser sincero.
El menor de los dos empezó a tocar las cuerdas del asor primero con suavidad,casi una melodía monótona al principio,pero se iba animando cada vez un poco más.

-”Quiero ser tu piel en el invierno,para que el frío en ti no pueda entrar,
para que el frío en ti no pueda entrar.
Quiero ser la luz en tu camino,sol en la noche,agua dulce en el mar.
Ser la puerta que nunca deje pasar,al largo silencia y a la soledad.
Ser distintos cuerpos con un mismo fin,
ser cariño mio,ser yo en tí”-la primera estrofa era con una voz increíblemente suave y delicada,con una música increíblemente suave y dulce,pero de golpe,el maestro/filósofo y poeta aceleró la música y su voz subió varios tonos

-”Y si he de romper cadenas que me aten a la costumbre,yo las partiré,
y si he de mover montañas que en mi mente no me dejan verte,
mi amor las moveré.
Pongo por testigo a dios que no te fallaré,
yo seré consejo nena pero no tu juez.
El tiempo me enseño que el alimento del amor,es la confianza,el respeto y un colchón”(*)

Aníbal no pudo evitar echarse a reír ante la canción,había que admitir que su sobrino cantaba bastante bien,no en vano era uno de sus oficios. Al escuchar la letra no pudo evitar pensar en que tuvo razón con cada una de las palabras que dijo su sobrino en la canción,porque había acertado sobre lo que sentía por su mujer,aunque no sabía expresarlo bien,él pudo sacarlo en bastante poco tiempo. En fin,él no era un hombre acostumbrado a hablar de lo que sentía,llevaba a sus cuarenta y dos años guardándose todo lo que sentía dentro de si mismo y recubiertos por una gruesa coraza para que no saliesen a la luz. Pero Adriana había sido capaz de cambiarle un poco,suavizar su carácter y hacerle más humano. Había tenido que perderse en el infierno para poder encontrarla,y por los dioses que nunca le fallaría a su esposa más de lo que le fallo en el pasado.

(*La canción se llama “Maite Zaitut” y pertenece a Mägo de Oz)

miércoles, 23 de abril de 2014

Suavis Inimicitia: "Confesiones"


El joven Aníbal les habló un poco sobre su vida,que le criaron sus abuelos maternos cuando quedo huérfano y que su infancia a excepción de eso fue bastante feliz,heredando de su padre el amor a la filosofía y a la vida. Élbir no pudo evitar reír porque se acordó de Fabio y de cuando le hablaba de los filósofos griegos y romanos,aunque muchas veces Élbir no le seguía el hilo,pero asentía con la cabeza como si entendiese,aunque Fabio muchas veces cuando veía eso le decía tonterías a Élbir para captar su atención de nuevo como por ejemplo decirle no se que cosa de conejos devoradores de hombres.
El general Aníbal le habló a su sobrino sobre su familia. Le dijo que era general del ejército cartaginés,que se había casado dos veces,pero que el primero fue concertado cuando era un chiquillo y que el segundo fue con una princesa romana de Siracusa,Adriana, y que tenía tres hijos con Adriana. El filósofo de quedo con la boca abierta,¡¿la princesa de Siracusa?! A los griegos aún les dolía la pérdida de Sicilia y sobretodo de Siracusa. Así que no se creía que su tío se hubiese emparentado con la realeza de Siracusa.

-Ha si que estas emparentado con la realeza de Siracusa...-musitó el filósofo y acto seguido se encogió de hombros -bueno cada uno se casa con quién quiere.

-Aún no he terminado- señalo a Aderbal con la mano,le extrañaba que estuviese tan callado,quizás porque pensaba que ese momento era para su hermano de leche y su sobrino político.

-Aderbal es tu tío político. Esta casado con mi hermana mayor,tu tía Dido.

-¿Eres también mi tío?

-Político,si- Aderbal esbozó una sonrisa amigable,ese joven profesor era su familia también,la familia de su esposa y su cuñado era la suya. Adoraba a sus sobrinos casi tanto como a su hija Adama y a su hijastro Âkil que lo amaba como si fuese su hijo biológico.

-¿Y tú y mi tía tenéis hijos?

-Sí. Un hijo Âkil de trece años y Adama que esta recién nacida- el brillo de ilusión en los ojos del joven Aníbal se intensificó,adoraba los niños,no era en vano era profesor. Como Élbir se estaba aburriendo y tenía total consentimiento del dueño de la casa de ojear alguno de los pergaminos que había esparcidos por ahí,cogió uno al azar y lo empezó a leer,interesante.....parecía que el sobrino de su general aparte de profesor y filósofo era poeta y tenía diversos escritos hablando sobre distintos temas,embelleciéndolos a niveles increíbles.

No les costo mucho a los púnicos convencer al joven Aníbal que fuese con ellos a Cartago en cuanto despuntase el día y abandonar Grecia,el joven filósofo debía de admitir que se moría por viajar,llevaba veintiséis años sin salir de Grecia y quería conocer el lugar de donde era su padre. Además que se moría de ganas de conocer al resto de la familia.

Así que a la mañana siguiente,mediante un generoso soborno,consiguieron colarse en un barco mercante que iba rumbo a las costas de Cartago,así que solo era cuestión de unas semanas en llegar al norte de África. Esa noche,Aníbal no podía dormir,en parte porque no estaba cómodo ya que les tocaba dormir en la bodega y porque Aderbal no cesaba de roncar fuertemente,envidió a Élbir y a su sobrino que dormían de un tirón al parecer,de modo que Aníbal se levantó y salió a la cubierta,dejando que la fría brisa nocturna marítima propia de los meses invernales en los que estaban llenasen sus pulmones. Inspiró profundamente,añoraba a su familia aunque no lo dijese ni lo demostrase,prefería en esos momentos dormir en su cama en compañía de su mujer,su dulce Adriana....estaría en compañía de sus hijos,Sadik,Aradna y Amílcar....se moría por abrazarlos de nuevo aunque no lo admitiese ni a si mismo.

-¿No puedes dormir?-preguntó una voz ya conocida para él; Aníbal,su sobrino.

-¿Tú puedes con los ronquidos de Aderbal?

-No- rió el joven colocándose al lado de su tío. Debía de admitir que se le hacía bastante raro,para ser el hermano menor de su padre imponía bastante,quizás porque era más alto y corpulento que él,o porque él era un humilde maestro y su tío un alto cargo militar.

-¿En qué piensas?- preguntó a su tío.

-En mi familia- no sabía porque tenía esa inclinación a abrirse con su sobrino,quizás porque le recordaba vagamente a su hermano mayor.

-¿Adriana es muy bella?

-Ni la propia Helena de Troya rivalizaría con ella.

-Si que es hermosa...

-Es la mujer más hermosa que he podido ver a lo largo de mi vida. No sólo su belleza física,tiene una dulzura y una ternura que me vuelve loco. Aunque tiene su carácter cuando quiere. Es más que la madre de mis hijos y mi esposa; es mi compañera. Baal la puso en mi camino primero para torturarme....

-¿Torturarte?- preguntó sorprendido el menor de los dos. Aníbal suspiró,aún recordaba que al principio creía que Adriana era un maldición,un castigo por todas sus faltas.

-Cuando asalté junto con mis hombres el palacio de Siracusa,ella estaba ahí,era apenas una niña de seis años,su madre murió y yo salve a Adriana de mi propia espada,antes de que lo preguntes,sí,quise matarla. Pero no pude,me miró a los ojos y algo...no se que fue me lo impidió....

-Se dice en Grecia que Eros,el dios del amor,atraviesa con su flecha a los hombres en cuanto se enamoran....

-La salve de mi mismo. Y cuando perdimos Sicilia y la ganaron los romanos,se la pedí a su abuelo Julius en matrimonio a cambio de Siracusa. Accedió y menos de un mes ya la tenía en Cartago,en mi casa,asustada de mi. Cada noche antes de nuestra boda fue un suplicio, cada instante cuando la veía me hacía arder de una mezcla de ira y deseo. Odiaba su inocencia y su candor. Pero no sé...después todo cambio de la noche a la mañana,deje de verla como una romana,si no como una mujer,empecé a apreciar su inocencia y su candor- no se veía capaz de describir lo que había sentido por Adriana en el pasado,una mezcla del deseo y el odio más puro y vengativo. Había llegado a odiarla,a maldecirla,a querer acabar con su vida. Pero algo más fuerte que el odio se lo impedía y en cuanto Adriana y él se desposaron la venda del odio y el rencor hacía el origen de Adriana desapareció y la vio por primera vez no como una princesa romana,si no que vio a través de su corona a la mujer que era. Se enamoró más de ella.

(Aníbal hijo de Arístides)


(el poeta)


martes, 22 de abril de 2014

Suavis Inimicitia: "El encuentro"


Semanas más tarde ya estaba Aníbal acompañado por Aderbal y Élbir a Atenas,estaba dispuesto a remover toda Atenas en busca de su sobrino,Aníbal, aún le sorprendía que su hermano le hubiese puesto su nombre a su único hijo.

-¿Atenas es muy grande?- preguntó el joven Élbir a su general,el joven soldado aunque había nacido en Grecia no había nacido en Atenas,si no en Esparta. Aníbal le dedicó una breve mirada a Élbir,ese muchacho le resultaba siempre muy útil y eficaz y le estaba tomando cierto afecto,aunque obviamente nunca lo demostraría.

-No lo sé. Nunca he estado en Grecia- era cierto,nunca había viajado al corazón de la Magna Grecia,pero removería cada última piedra de Atenas para encontrar a su sobrino.

-Pero no sabemos como es,amigo mio- Aderbal tenía razón,aunque tenían pocas pistas gracias a las cartas de Arístides que le mandaba a Dido. En esas cartas decía que trabajaba como profesor de filosofía y más o menos una ubicación de la casa donde vivía,cerca del templo de Atenea,sólo tendrían que preguntar por los barrios cercanos al templo a la divinidad griega de la guerra y la sabiduría.
De camino a Grecia,Aníbal leyó todas las cartas de su hermano mayor a Dido,ahí decía porque nunca pudo ponerse en contacto Arístides con él; por si su padre encontraba las cartas,le hubiese matado. También hizo algunos bocetos de la ciudad de Atenas fijándose en las descripciones de Arístides en sus cartas y también no pudo evitar hacer un boceto de su familia al completo,de sus mujer y sus tres hijos,le era agradable dibujar algo que consideraba bello y puro,que no era planos de campos de batalla o ciudades. Sólo dibujaba cuando estaba solo o solo en presencia de Aderbal que era el único que conocía esta afición.

-De verdad,admiro como dibujas- musitó Aderbal observando el dibujo de la familia de su hermano de leche.

-La gente solo ve de mis dibujos los planos.

-¿Adriana no lo sabe?- Aníbal negó con la cabeza,en cierta manera aunque lo hacía muy bien,le daba cierta vergüenza porque sólo sabía de sus dibujos Aderbal. Aderbal suspiró,Aníbal era tan cabezota como una mula y si decía que no es que no,solo algo muy importante le haría cambiar de opinión.


Días más tarde llegaron a las costas de Grecia,pronto llegarían a Atenas y pronto empezarían a buscar al Aníbal hijo de Arístides. Aníbal sentía como si un nudo se iba formando en su garganta cada día que estaba más cerca de Atenas,¿qué le diría a su sobrino? ¿Le creería? Obviamente no le iba a decir nada de que fue él quién asesinó a Arístides,otro secreto más.....lo peor es que se estaba acostumbrando a ser un miserable asesinó,arrastraba a sus espaldas docenas de cadáveres,sangre llenaban sus manos y sus pesadillas. Era un militar pero....era un miserable asesino,un asesino.....era normal que en una guerra matase gente,pero él había matado a gente amada para su familia. Quería redimirse por sus pecados de alguna manera.

Pocos días más tarde estaban ya en Atenas,así que con los planos dibujados por Aníbal e indicaciones que pidieron a los comerciantes del aforo ateniense pudieron llegar al templo de Atenea,de ahí ahora tenían que preguntar por su sobrino,ojalá fuese fácil hacerlo.
Aníbal,Aderbal y Élbir se separaron para ocupar más terreno en preguntar por el hijo de Arístides,ojalá siguiese en Atenas. Gracias a preguntar por Arístides a comerciantes se enteraron de que Arístides el cartaginés,como le llamaban, había sido maestro de filosofía y su hijo,Aníbal,quién también era llamado “el cartaginés” por razones obvias. Aníbal supo que su sobrino vivía en la que había sido la casa de su hermano y cuando consiguió saber que casa era,se reunió con Aderbal y Élbir que le esperaban sentados en los escalones del templo de Atenea.

-¿Ya sabes donde está?- preguntó Aderbal esbozando una sonrisa ligera.

-Sí. Vive justo enfrente del templo,así que vayamos ahí- los tres cartagineses fueron decididos a unas casas que había a un par de metros de enfrente del templo,el pulso de Aníbal se aceleró,iba a conocer a su sobrino,¿cómo sería? ¿se parecería a Arístides? Ojalá que fuese todo bien y quisiera ir a Cartago con ellos.
Cuando llegaron a la puerta,Aníbal inspiró profundamente antes de tocar,pero Aderbal le puso la mano en el hombro en señal de ánimo.

-Seguro que irá bien,yo también estoy nervioso,es mi sobrino político.

-Los dioses te oigan,hermano- iba a llamar a la puerta cuando esta se abrió repentinamente y salieron un montón de niños,¿niños? ¿no serían los nietos de Arístides? Entonces.....¡¿Aníbal era tío abuelo?! El general se empezó a poner pálido por la idea cuando un hombre joven,de unos veintiséis años, apareció en el marco de la puerta. El hombre era alto,de piel morena,pelo negro ligeramente ondulado y los ojos grises.

-¡Niños id con cuidado!- exclamó el hombre sonriendo,cuando se percató de los púnicos se quedo callado,pero enseguida esbozó una amplia sonrisa. -¿Sí?

-¿Aníbal hijo de Arístides?

-Si,soy yo,¿quiénes sois?- Aníbal tragó saliva,¿cómo continuar con esa conversación?

-Ellos son Aníbal y Élbir y yo soy Aderbal de Cartago los tres.- intervino Aderbal,algo que el general agradeció.

-¿Cartagineses?- un brillo de ilusión se vio en los ojos grises del púnico-griego -Mi padre era de ahí,siempre quise ver donde nació mi padre.

-Arístides Melkart....yo soy....Aníbal Melkart. Soy el hermano menor de tu padre- el rostro de su sobrino palideció,sabía que su padre tenía hermanos por escritos que Arístides había dejado,pero nunca pensó en contactar con su familia de Cartago,nunca se vio con valor para hacerlo ni sabía por donde empezar a buscarles.

-Pasad- dijo simplemente,abriendo más la puerta para que los tres soldados entrasen en su casa,una casa muy humilde en comparación con los lujos con los que vivían Aníbal y Aderbal,Élbir al ser un soldado de rango más bajo vivía de manera más humilde,pero era evidente que el joven Aníbal no era soldado,estaba la casa un poco desordenada y había esparcidos pergaminos por el suelo.

-Perdonad el desorden,los niños lo dejan todo patas arriba- dijo riendo el joven Aníbal mientras recogía los pergaminos del suelo.

-¿Tu hijos?- preguntó Aníbal a su sobrino,el púnico-griego negó con la cabeza sin que la sonrisa desapareciese de su rostro.

-No,no,ni estoy casado. Soy profesor y esos niños que han salido de mi casa antes eran mis alumnos- ¿profesor? Se notaba que era el hijo de Arístides.

domingo, 20 de abril de 2014

Suavis Inimicitia: "Sangre de hermano derramada"


La carta que recibió Hannon de su hijo renegado Arístides le enfureció muchísimo,tanto que descargo su ira con el único hijo que aún vivía bajo su techo,Aníbal,ya que había hecho negocio con el matrimonio de Dido al casarla con Asdrúbal cuando ella era una cría de dieciséis años,de eso hacía cuatro años. El joven Aníbal con por aquel entonces sólo tenía quince años recién cumplidos (esto paso antes de que se casase con Delinenar) recibió una paliza brutal sin que él hubiese hecho nada,de hecho acababa de llegar de la calle junto con Aderbal,ambos adolescentes habían ido a las calles de las castas más bajas para desfogar sus ansias adolescentes con profesionales del amor porque tenían prohibido si quiera mirar a alguna esclava cuando los pillaron cada uno de sus progenitores. Pero Hannon esa vez no estaba enfadado con Aníbal por eso. Estaba enfadado por lo de Arístides y Aníbal pagó las consecuencias.

Arístides por su parte había viajado desde Grecia en compañía de su esposa Helena,una hermosa mujer de cabellos castaños claros y ojos grises. En cuanto pusieron un pie en Cartago a Arístides se le hizo un nudo en la garganta,hacía años que no volvía a su país,pero lo hacía porque había sido un egoísta al dejar atrás cuando él tenía dieciocho años,Dido de trece y Aníbal de ocho años. Había sido un egoísta al dejarles solo con su odiado padre. Si al menos su dulce madre Elisa no hubiese fallecido....pero no fue culpa de Aníbal que Elisa falleciera como decía Hannon.
Helena conocía la angustia que estaba en ese momento consumiendo a su esposo ,conocía lo que hizo y los motivos que le impulsaron a huir,los malos tratos,el que le obligasen a ser soldado cuando él quería dedicarse al estudio de la filosofía.

-Tus hermanos te entenderán- dijo Helena esbozando una hermosa sonrisa,tranquilizando a Arístides.

-Baal te oiga. Aníbal será ahora mismo un muchacho de quince años y he de arrancar a Dido de Asdrúbal....


Mientras,en la casa Melkart,Aníbal estaba siendo atendido por una dulce y hermosa esclava,la favorita de su padre,una joven unos cinco mayor que Aníbal cuyo nombre era Ayin y ella fue la primera que alivio el amor carnal de su joven amo.

-Ayin- llamó el joven a la esclava,ella levantó la cabeza para mirarle a los ojos y dejo de pasar el paño húmedo por un corte que Hannon le había hecho en el labio a Aníbal.

-¿Si,amo?

-Ayin,¿tú me quieres?- preguntó,el adolescente aunque no lo admitiese estaba ansioso por escuchar un simple “te quiero” de quien sea,aunque Dido se lo decía,pero era su hermana,y que estaba tan convencido de que su padre tenía razón en que nadie le querría nunca y que él solo traía la muerte.

-No en ese sentido. Lo siento...pero....

-No pasa nada.

-Estoy enamorada de uno de mis compañeros esclavos.

-¿Cómo se sabe si uno esta enamorado?- Ayin se quedo pensativa unos instantes,ese pobre muchacho estaba ansioso por saber que era el amor porque conocía el amor carnal,pero no el amor de sentimiento.

-Es cuando ves a una persona como lo más maravilloso del mundo,perfecta e irreal,aunque no sea hermosa. Cada vez que la ves el corazón se te acelera y...sólo puedes pensar en su felicidad antes que en la tuya y puedes llegar a cambiar por ella. Siempre es lo primero- ella vio como los negros ojos de Aníbal se oscurecían,si es que podían ser más oscuros,estaba convencido de que nunca encontraría a quien le hiciese sentirse así -algún día la encontrarás,de verdad,hay en todo el imperio o fuera de él que te ame.

-Ojalá....

-¡¡Mocoso!!- era la voz de Hannon quién iba a la alcoba de su hijo,irrumpió y la joven esclava se separó de Aníbal y el joven se levantó para observar a su padre con gesto duro y frío,como siempre.

-¡Tú,Ayin,largo!-la joven esclava se fue de ahí,temía a Hannon porque no dudaría en matarla. Aníbal gruño por lo bajo al ver a su padre,le odiaba por todo,maltratarle,vejarle,dejarle a merced de hombres....era un ser despreciable y algún día se vengaría de él.

-¿Qué quieres?- preguntó fría y tajantemente,Hannon sonrió pérfidamente,sabía que Arístides ya había vuelto a Cartago junto con una griega,sus informadores habían hecho un buen trabajo al decirle que su hijo renegado estaba en Cartago nuevamente.

-Esta noche vas a ser útil por una vez en tu vida,eres un soldado mediocre,un bastardo sin más utilidad que ser como un perro,yo ordeno y tu obedeces por tu bien. Vas a actuar como mercenario esta noche.

-¿Y si no quiero?- recibió una fuerte y sonora bofetada por eso,¿quién se creía ese mocoso imberbe que era?

-O lo haces o te mato a palos. Vas a deshacerte de un traidor a Cartago,bueno de dos porque va acompañado de una fulana.

-......esta bien....-una vez más,Aníbal tuvo que obedecer,una vez más bajo insultos, amenazas y golpes.
Esa noche,Hannon mando a Aníbal a una posada donde se alojaba el traidor y la mujer que le acompañaba,la orden era clara: que ninguno de los dos sobreviviese. Aníbal entro en la posada y tras sacarle al posadero poniéndole una daga en el cuello donde se alojaba el traidor,no le dijeron el nombre pero si que venía de Grecia. Cuando se lo dijo el lloroso posadero,fue a la habitación,se quedo hay plantado unos instantes antes de romper la cerradura de una patada y entrar dentro,sorprendiendo al matrimonio que obviamente iban desarmados.

-¿Q-quién eres?- preguntó la mujer,pero su voz y su vida fueron cercenadas cuando el filo de la espada le corto la garganta. El hombre ahogó una exclamación de horror y pronto tenía al adolescente encima suya,a punto de hundirle la espada en el vientre.

-Reza a Astarté....- las miradas de Aníbal y Arístides se cruzaron,ambos tenían los mismos ojos,negros y profundos. Pero Aníbal sin más dilación,clavo su espada en el vientre de quien no sabía que era su hermano. Arístides supo que era Aníbal,de modo que con sus últimas fuerzas y su último aliento le dedicó sus últimas palabras a él.

-Aní....bal....soy....Arís...ti...des....tu...her...mano....-al escuchar esas palabras,Aníbal lo comprendió,el parecido físico,el que supiese su nombre,que su padre quisiera matarlo....¡era su hermano y él lo acababa de asesinar!
Estuvo días sumido en una profunda depresión,trato de acabar con su vida con un corte limpio en la muñeca,pero lo detuvieron Dido y Aderbal. Su padre al enterarse lo llamo “maricón” y le dijo que no tenía valor. Estaba decidido. Algún día mataría a su padre y vengaría a Arístides.

 (Arístides y Helena)

(Aníbal de adolescente)

sábado, 19 de abril de 2014

Suavis Inimicitia: "Los pecados del padre"


Ambos niños se miraron entre si asombrados,no podían creerse que en Grecia tuviesen un tío al que no conocían y un primo mayor que ellos....¿por qué su padre nunca les dijo nada de aquello? Era cierto que su padre les había hablado muy poco de sus abuelos sólo conocían sus nombres pero poco más y la curiosidad les podía.

-¡¿Qué hacéis aquí?!- los niños se quedaron helados al escuchar la voz de su padre a sus espaldas,ya esta,les habían pillado e iban a ser severamente castigados por desobedecer una prohibición estricta de no poder ni asomar la nariz ahí. Los niños se giraron lentamente para ver que su padre estaba en la puerta,con los brazos cruzados sobre el pecho y con el ceño fruncido,estaba notablemente enfadado con sus hijos.

-P-pues....sólo....-empezó a musitar Sadik. Aníbal inspiró profundamente y contó mentalmente hasta diez para tratar de no darles cuatro gritos a Sadik y Aradna.....no funcionó.

-¡¿Qué os he dicho más de veinte mil veces?! ¡Esta habitación esta prohibida!

-Pero padre....

-¡Nada de peros Sadik! ¡Me habéis desobedecido y no os vais a librar de que os.....!- la frase quedo a medias porque Sadik le dio el pergamino,Aníbal arrancó el pergamino de manos de su primogénito y empezó a leerlo. Con cada palabra que leía su expresión iba cambiando de enfado a la incredulidad,desconocía lo que aquel pergamino escondía desde hacía veinte seis años. Debería haber entrado ahí hacía muchísimo tiempo.

-Iros a jugar....por esta vez lo dejaré correr- los niños aprovecharon este momento de indulgencia y echaron a correr como gamos para librarse de un castigo.
Aníbal no se creía lo que había leído,tenía un sobrino en Atenas,el hijo de su hermano mayor a quién el mismo asesinó. No podía creerlo,simplemente no podía. Salió de aquella habitación y cerró la puerta tras de si,quería alejarse de todo,quería desprenderse de su pasado,ya no era el mismo que hacía años ¿o sí? ¿Y si era todo una ilusión,y solo estaba fingiendo ser la persona que todos querían que fuese? ¿Y si era esa oscura faceta suya era la verdadera? Quizás no estaba destinado a ser así....cada vez que creía que había mejorado volvía su pasado a atormentarle,cada vez que se encontraba en las sábanas con su mujer,descansando y sintiéndose embriagado por el perfume que su mujer emanaba cuando se perdía en su oscuro mundo de pesadillas y sus sueños se teñían sangre y muerte,muchas veces soñaba que se despertaba sobresaltado de sus tantas pesadillas y veía sus manos llenas de sangre e incluso veía en las sábanas sangre y cuando la peor de sus pesadillas....no solo la cama y sus manos llenas de sangre,si no también mirar horrorizado a su lado y veía a Adriana con el cuello cercenado y cubierta de sangre....hay era cuando despertaba horrorizado para poder ver que Adriana estaba bien,viva, pero se quedaba horrorizado de si mismo.
Busco a Adriana,ella siempre le había comprendido y seguramente esa vez también lo haría,¿no? La encontró en la habitación del pequeño Amílcar,dándole de mamar al pequeño de la familia.

-Adriana- la llamó desde la puerta,Adriana giró la cabeza para mirarle y una sombra de preocupación veló la luz de sus ojos al ver la expresión en el rostro de su marido.

-¿Qué ocurre?- preguntó temerosa de la respuesta mientras se volvía a cubrir el pecho y hacía que el bebé sacase los gases antes de acostarlo en su cuna.

-Lee esto y lo entenderás- dijo él dándole el pergamino a su mujer,quién lo cogió con temor de lo que habría escrito,quizás lo volvían a llamar a la guerra o algo peor. Adriana empezó a leer el pergamino,sorprendiéndose con cada una de las palabras que leía,¿como pudo Hannon ocultarle a sus hijos que Arístides quería rescatarles de su mala situación emocional y más que tenían un sobrino?

-¿Tú padre os oculto todo esto?

-Sí. Yo sabía que Dido y Arístides seguían en contacto y ella nunca me dijo nada de que teníamos un sobrino....de esto hace veintiséis años. Mi sobrino es mayor que tu- Adriana tenía veintidós años y según la carta de Arístides de hacía veintiséis años su hijo estaba recién nacido.

-Eso es medianamente normal- se quedaron mirándose unos instantes,Adriana pudo ver en los negros ojos de su esposo las intenciones que tenía al descubrir esta revelación.

-Vas a irte a Atenas a buscarle,¿verdad?- preguntó Adriana intuyendo lo que pasaba por la mente de Aníbal. Una vez más dio en el clavo,Adriana tenía pensado en llevarse a Aderbal y Élbir a Grecia en busca de su sobrino y conocerle,y que conociese a el resto de la familia.

-Partiré en pocos días para Grecia,he de encontrarle....

-Lo sé- Adriana le abrazó efusivamente,escondiendo la cabeza en el pecho de su marido y Aníbal no pudo evitar corresponder a tal gesto que le desarmo por completo,siempre podría contar con ella para todo.

-Deberías de decírselo a Dido,es su sobrino también. Que vengan esta noche a cenar y se lo dices- ¿una reunión familiar? Bueno...a si se ahorraba el darle la misma explicación a Aderbal y Dido por separado.

Cuando llegó la noche y se juntaron los dos matrimonios,Aníbal les dijo a su hermana y a su cuñado lo que había descubierto de que Arístides tenía un hijo en Atenas llamado Aníbal,nombre que había impactado a Aníbal ya que siempre había creído que Arístides no le apreció y saber que su único sobrino por parte de su hermano mayor tenía su nombre le hacía sentirse extraño. Arístides quiso salvarle de la infancia y adolescencia que tuvo,llevarle a Grecia y que pudiese haber elegido su propio camino. Aunque miro de reojo a Adriana y dio gracias mentalmente a los dioses por sus errores y atrocidades porque todos y cada uno de ellos le condujo a su dulce esposa y al nacimiento de sus hijos.
Dido se quedo sorprendida,desconocía que Arístides tuvo un hijo,nunca se lo dijo cuando había estado en contacto,quizás,conociéndole quería darle la sorpresa en persona o incluso haberse traído al pequeño con él y con su esposa Helena. Menos mal que no lo hizo cuando fue junto con su esposa a Cartago a llevárselos,Aníbal hubiese podido tener una adolescencia normal,lejos de abusos,ya que Hannon lo siguió usando como moneda de cambio un par de veces con doce y catorce años, y ella hubiese podido divorciarse de Asdrúbal y haberse enamorado de verdad,como ahora lo estaba de Aderbal,su candoroso y fiel esposo que la adoraba cada día y que estaba siendo el padre que Asdrúbal no fue para Âkil y estaba embobado con la pequeña Adama. Dido y Aníbal coincidieron en agradecer sus errores porque ellos les llevaron a sus parejas.
Pero los remordimientos por el asesinato de Arístides volvía a atormentar la mente de Aníbal,cuando se acostó esa noche en la cama y trato de conciliar el sueño,las pesadillas y los recuerdos de lo que ocurrió con Arístides,ojalá pudiese remendarlo,fue su hermano mayor y aunque no hubiesen pasado tiempo juntos seguían siendo hermanos. Hannon le obligó a matarle sin saber que era su hermano porque no le reconoció ni sabía quién era.


 (Tras la decisión de ir a Atenas)

viernes, 18 de abril de 2014

Suavis Inimicitia: "La verdad por una desobediencia"


Dido y Selene dieron a luz en el transcurso de las mismas semanas,siendo Amílcar el mayor de la siguiente generación. Dido dio a luz una preciosa niña a la que llamó Adama,tal y como quería y Selene tuvo también una niña a la que llamó Diana en honor a la diosa de la caza.

El pequeño Amílcar cambió un poco todo en la casa. Aníbal el primero, con sus otros hijos por ejemplo no se levantaba cuando lloraban,pero con Amílcar sí,de hecho le bañaba,jugaba con él y como con sus otros hijos fue presentado en el templo del dios Baal,al igual que su prima Adama. ¿Por qué Aníbal manifestaba esa preferencia sobre Amílcar? Por dos motivos: el primero,lo consideraba su heredero porque Sadik tenía el trono de su madre,Aradna tendría su herencia dependiendo del matrimonio,pero Amílcar no tendría nada, de modo que la herencia de su padre sería partida en tres,pero la de Amílcar sería mayor. Y la segunda....se veía reflejado en su hijo,no sólo porque era el que más se le parecía y porque los dos habían sido los terceros.
Adriana veía esto y no se lo reprochaba,ella amaba a sus hijos por igual pero debía de admitir que su ojito derecho era Sadik. Pero desconocía en parte las intenciones de Aníbal,su esposo a veces era como el mar,a veces se veía su estado de ánimo y sus intenciones,pero otras era imposible de leer,como con ese tema.
Una noche en la que su marido había acostado al pequeño en su cuna fue a ver si estaba bien el bebé,cuando vio la escena del niño rendido al sueño y Aníbal absorto en las facciones del pequeño y acariciando con cierto temor las mejillas de Amílcar,temía que el tacto de su mano,dura tras años del manejo de las armas raspase la suavidad de la piel morena de Amílcar.
-¿Por qué él?-preguntó Adriana apoyándose en el marco de la puerta,Aníbal la escuchó pero ni se digno en mirarla para contestar.

-Porque el día que yo no este el será mi heredero.

-¿Y tus otros hijos?

-Ya tendrán su parte.- se volvió para mirar a su mujer,debía de reconocer que le sorprendía la facilidad con la que Adriana recuperaba la figura y tras tanto sin yacer con ella tenía ganas y muchas.

-No sé si me gusta que le des preferencia a uno de nuestros hijos....-Aníbal se acercó a su esposa y rodeó su cintura con sus fuertes brazos.

-Son mis hijos,seguiré jugando con ellos y criándoles,nada cambiará....- no dejo a su mujer contestar porque la calló con un fiero beso y la llevó a su habitación para disfrutar de calor de la intimidad por unas horas,debían de admitir que el nacimiento de Amílcar les unió mucho más.....Aníbal agradecía cada día a los dioses por su mujer y sus tres hijos,los adoraba .

Despuntó una vez más el alba y Aníbal tuvo que despertar para ir a los entrenamientos matutinos con sus hombres,ahora además tenía la oportunidad de vengarse de Aderbal por reírse de él cuando los niños eran muy pequeños y lloraban toda la noche,Amílcar lo hacía también, pero ahora Aderbal también sufría eso por Adama. Los dioses eran buenos por poder hacerle eso a Aderbal,ventajas de ser amigos,podían mofarse tranquilamente el uno del otro.

Pero Sadik y Aradna hacían las travesuras típicas de la edad. Aníbal les tenía prohibido entrar en una habitación. La habitación que fue de los abuelos paternos de los niños,Hannon y Elisa, había permanecido cerrada desde que Hannon se fue de Cartago,aún tenía en esa estancia algunas de las posesiones de Hannon y Elisa,pero Aníbal nunca quiso entrar ahí por respeto a su madre. Pero Sadik y Aradna picados por la curiosidad querían entrar a toda costa. De modo que ambos niños aprovecharon una tarde que sus padres se habían retirado a su alcoba a estar un rato a solas para entrar en aquella habitación que su padre les tenía vetada.

-¿Qué crees que habrá ahí?- pregunto Aradna observando la puerta de madera notablemente demacrada debido al paso del tiempo y que Aníbal no tenía interés alguno en restaurar.

-No lo sé. Pero lo averiguaremos- una sonrisa traviesa se dibujo en los labios de Sadik,sabía que se jugaba un fuerte castigo de su padre si les pillaba. Los ojos verdes de Sadik se clavaron en la cerradura que había....necesitaban una llave....que tenía. Se la había “cogido prestada” al esclavo que se encargaba del cuidado de las distintas llaves de las estancias de la casa Melkart. Emocionado por el riesgo metió la llave en la cerradura y la giró para que la puerta se abriese con un chirrido agudo.

-Espero que no lo hayan escuchado....-musito Sadik entrando en la que fue habitación de sus abuelos paternos,aunque ni él ni su hermana lo sabían. Toda la habitación estaba cerrada,incluso el balcón y las ventanas y les llenó los pulmones a ambos hermanos el olor a cerrado,rancio y cargado además del polvo acumulado.

-Vaya....-la habitación estaba desordenada,había numerosos objetos cotidianos tirados por el suelo,a excepción de una falcata metida en una vaina muy desgastada de cuero y un pergamino amarillento y rasgado.

-Voy a ver que es eso....-musitó Sadik acercándose a la cama y tomando el pergamino,pero no pudo leerlo al principio debido a la suciedad acumulada,por lo tanto tuvo que sacudirlo para poder leerlo. Aradna por su parte se acerco a una cómoda y abrió uno de los cajones más bajos y pudo ver en su interior algunas joyas de oro y bronce,cómo una diadema dorada con dos grandes ruedas doradas y unos colgantes que colgaban de ellas,era un adorno para la cabeza típico de los trajes de princesas íberas,no se extraño por eso,los cartagineses y los íberos tenían muchas relaciones comerciales y si una mujer era rica podía permitirse comprar en Iberia esos adornos o quizás pudiesen ser un regalo. También había algunos brazaletes y collares,además de una alianza de boda. No se parecían mucho a las joyas de su madre,su madre tenía joyas romanas y cartaginesas,pero esas sólo eran cartaginesas.

-Sadik aquí hay joyas que no son de mamá ni de la tía Dido.

-Aradna ven- dijo Sadik que había terminado de leer el pergamino que había encima de la cama,no se creía de lo que había leído.

-¿Qué es?- preguntó curiosa la niña acercándose a su hermano mayor que observaba inaudito el pergamino que estaba entre sus manos.

-Escucha. “Padre,sé que estas furioso porque abandone Cartago y tú casa para seguir mi sueño,el cuál tú veías una estupidez. Pero me han llegado noticias de como es el trato que le proporcionas a mis hermanos,Dido y Aníbal. Un matrimonio de fachada,malos tratos y tratando de deshumanizar a mi hermano menor....eres un monstruo. Si no los quieres en tu casa,por lo que veo es que es lo que quieres,mi esposa Helena y yo iremos a Cartago a por mis hermanos y llevárnoslos a Atenas para que estén en mi casa conmigo y con mi hijo recién nacido,Aníbal,lejos de ti. Arístides”- ¡¿Tenían un tío y un primo en Atenas?!

jueves, 17 de abril de 2014

Suavis Inimicitia: "Años"


  (Quisiera antes de nada hacerle publicidad al blog de mi amigo y colaborador Pabloski. Una historia ambientada en Esparta con la aparición puntual de mis personajes en su historia pero situada unos años por delante de la trama que voy escribiendo,pero no muchos. http://armasllenasdesangreinjusta.blogspot.com.es/ )

Años pasaron. Hacía siete años que Aníbal Melkart y Adriana Augustus unieron sus vidas en matrimonio,siete años en los que el bravo guerrero cartaginés y la princesa de Siracusa que él mismo salvo de la muerte bajo su propia espada habían convivido,amado. Dos hijos crecían bajo el techo de su hogar en Cartago.....y otro más en el vientre materno. Adriana estaba embarazada de su tercer hijo,un nuevo púnico-romano vendría al mundo en pocos meses y ya serían cinco en la familia. Sus otros hijos,Sadik,de seis años, y Aradna,de tres, estaban emocionados con la idea de un nuevo hermano,aunque Sadik esperaba que fuese un niño ya que Aradna a pesar de ser más pequeña que él le obligaba a jugar a las muñecas y no le gustaba,era un chico y él jugaba con figuras de madera de soldados,caballos etc no con muñecas de trapo.
Aníbal cuando supo que otra boca más venía en camino se le ocurrió preguntar si no sería menopausia y Adriana estuvo más de dos semanas sin dirigirle la palabra. Pero nuevamente Aníbal tuvo que aceptar a ese pequeño que venía en camino en la familia.
Pero no solo Adriana esperaba un nuevo hijo; Selene estaba embarazada nuevamente. Con la reconciliación que tuvieron hacía dos años las dos hermanas tenían mucho más contacto por medio carta que el que tenían antes,y así supo Adriana que su melliza estaba encinta de nuevo. Al parecer los dioses no contentos con que ambas hermanas estuviesen en estado de gracia hicieron algo parecido a un milagro: Aderbal y Dido serían padres. Cuando Dido se enteró lo que hizo primero fue perseguir a Aderbal con una espada en la mano pero tras un rato de perseguirle admitió que estaba feliz por que tendrían un hijo. Âkil,a sus trece años por fin tendría un hermano menor,aunque consideraba a sus primos como sus hermanos menores a los cuales estaba muy unido.

Aníbal no podía evitar pensar cuanto hacía cambiado su vida cuando volvía a su casa y nada mas entrar por la puerta ya venían sus hijos mayores a recibirle y él no podía hacer otra cosa que agacharse a su altura y recibir a sus hijos entre sus brazos,en menos de diez años tenía dos hijos que crecían día a día,otro en camino y una esposa. A veces recordaba como era él hacía siete años,un bárbaro,sanguinario....quién creía que estaría toda su vida solo y su apellido moriría con él y que cómo única descendencia sería algún bastardo que engendraría con alguna amante pasajera. Pero su suerte cambio al conocer a Adriana,esa niña que desde los quince años era su esposa,le había amado y aceptado tal y como era. Le había dado hijos. Tres para ser exactos dentro de poco; Sadik,su primogénito y príncipe de Siracusa,aprendiendo a ser un hombre día a día. Aradna,siguiendo el camino que todas las niñas debían de recorrer,aunque como digna hija de su padre,mostraba cierta rebeldía,algo inusual a sus tres años, sobre su papel y con la determinación de querer luchar. Y faltaba el que vendría en camino. Adriana le había dicho que si era varón,ella estaba segura de que era un varón, su nombre sería Amílcar y si era niña Elisa,como su abuela paterna.
Adriana también muchas veces echaba un vistazo al pasado,no se imaginaba que su vida sería así. Siempre pensó que se vería obligada a casarse con algún príncipe que sería más niño que hombre,pero no. Aníbal era todo lo que ella quería de un hombre. Lo conocía antes de verle por primera vez de mayor,lo había visto a través de aquellas noches de soledad en la que se encontraba mirando el cielo nocturno,con su vista clavada en el el mar. Una vez que fueron al templo cuando era niña,el oráculo de Juno le predijo que su destino estaba a través del mar. Así que Adriana conocía a Aníbal de mirar las estrellas y las olas,imaginándole sin saber quién era. Conocía muchos de los pecados que Aníbal arrastraba tras de si,pero no les importaba,sabía que el alma de Aníbal tenía salvación y que ella le salvaría,aunque desconociese el peor de los pecados de Aníbal,el asesinato de sus padres. Ella era Adriana Augustus, princesa de Siracusa,la mujer cuyos ojos según muchos,los estúpidos que la creían una diosa,eran misteriosos y una puerta a la divinidad. Lejos de eso,Adriana era una mujer,mortal,que se enamoro de quién la trato por primera vez como una mujer y de igual a igual. Ya no era la misma niña miedosa que llegó a Cartago,no, ahora era un mujer fuerte,con esa fuerza de guerrera que toda hija de Roma llevaba dentro,esposa de Aníbal Melkart, madre del heredero del trono de Siracusa. Aunque hubiese un tirano en su trono,ella debería ser reina,algún día el tirano caería y Adriana volvería a tener el trono y la corona. Pero lejos de ser ambiciosa,un gran defecto que tenía,se conformaba con ser madre y esposa. La humildad era quizás su perdición del trono.
Adriana veía que Aníbal no era el mismo que cuando se casaron,había cambiado para mejor,era más cercano,menos severo...más humano. Cuando veía escenas como la de cuando Aníbal cogía a Sadik y Aradna en brazos y le hablaba de Cartago,de su historia,arquitectura,religión y de la estirpe guerrera que tenían le parecía una escena enternecedora. En lo que su marido alimentaba sus raíces cartaginesas,ella hacía lo mismo pero con las romanas. De hecho solía hablarles en latín cuando estaban a solas y al pequeño que crecía dentro de ella le cantaba canciones en púnico y en latín.
Poco a poco el día del nacimiento del pequeño Melkart se acercaba,cada día era más fuerte. Principios del otoño. Uno,dos,tres,cuatro.....¿cuánto faltaba?¿Días? ¿Semanas? Adriana llevaba más o menos las cuentas aunque siempre había pasado algo cuando salía de cuentas. Sadik nació el mismo día que salió de cuentas y Aradna se adelantó. Pero Adriana intuía que el benjamín nacería en la primera luna llena del otoño. Estaba ansiosa por acunar a ese pequeño que crecía en su interior,y veía que Aníbal también aunque no lo dijese,estaba más implicado con su embarazo,la cuidaba hasta tal punto que Adriana se sentía agobiada porque casi no le dejaba hacer nada ni comer cualquier cosa que le apeteciese,menos mal que los antojos se los consentía. Con Sadik tuvo antojos de dulces,pero no quería comer cerdo. Con Aradna el queso o cualquier cosa que contuviese lácteo. Pero con ese pequeño tuvo de antojo de picante,cualquier cosa que tuviese picante era de su gusto.

No solo Adriana estaba así. Dido por su parte creía que su bebé sería niña,de hecho sólo pensó un nombre de niña: Adama,”Bella niña” porque estaba segura de que su hija sería una belleza pero,¿qué madre no opina que sus hijos son los más hermosos y los más inteligentes? Además,Dido intuía que su hija nacería casi por las mismas fechas que su sobrino,tanto le había convencido Adriana con que tendría un niño que ya no se esperaba otra cosa.

Por su parte Selene había cambiado desde que casi perdió a Marco y Junio,estaba muchísimo más maternal y tierna con sus hijos y con su nueva maternidad irradiaba dicha. Julius también se implicaba más con sus pequeños y con el embarazo de Selene. Julius lo que le había pasado con Marco y Junio al principio es que en cierta manera no había superado del todo la perdida de Marcus y aunque crió a Adriana y Selene no era lo mismo que sus propios hijos,y la experiencia de casi perder a Marco y Junio volvió a despertar en él los instintos paternales que llevaban dormidos bastante tiempo.
Así que era cuestión de tiempo que los nuevos de las familias viniesen al mundo,ya estaban todos bastante experimentados pero siempre la idea de una nueva paternidad se presentaba como una idea enorme y aterradora,al menos para los hombres,y dichosa para las mujeres que ya habían lidiado anteriormente con embarazos y con la aterradora idea del parto,aunque el dolor se les pasaría pronto nada más ver a sus pequeños y acunarles por primera vez en sus primeros momentos de vida.
Pasaban muy lentamente los días y la predicción de Adriana de que daría a luz en la primera luna llena de otoño se cumplió. El parto duró varías horas,horas en los que Aradna sollozaba de miedo al escuchar tras la puerta del dormitorio de sus padres,donde su madre se encerró con una mujer, los gritos agónicos de su madre. Sadik estaba más experimentado por cuando nació su hermana,de modo que pasó el trance con aplomo de guerrero. Aníbal como siempre tenía ese miedo irracional a que algo malo le pasase a Adriana,temía más a ese niño que a los demás porque veía que podía pasar como con él: que el tercer hijo matase a su madre en el parto.
Horas más tarde,Adriana dio a luz a su tercer hijo,totalmente sanos y salvos los dos,bueno,Adriana muy agotada,pero estaba bien,el miedo de Aníbal desapareció por la superstición de que el tercer hijo matase a su esposa. La matrona salió con el pequeño envuelto en una sábana y se lo dio a Aníbal. Era un niño; Amílcar. Nada más ver Aníbal por primera vez los negros ojos de su benjamín sintió ese torrente de amor hacía ese pequeño ser. Su benjamín....

-Bienvenido a la familia,Amílcar- dijo Aníbal antes de depositar un suave beso sobre la frente del niño. Ya estaba la familia completa.