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domingo, 28 de abril de 2013

Suavis inimicitia




Nueve años pasaron desde los acontecimientos de Sicilia,las muertes de Marcus y Cibeles y la conquista cartaginesa de la isla.

Adriana había crecido,era una joven de quince años,según decían las gentes de Roma,una de las muchachas más bellas que se vio.De largos cabellos negros hasta media espalda,con normalmente un mechón recogido con una cinta,un rostro de facciones dulces,unos bellos ojos castaños claros con un tono similar a la miel,cuerpo digno de esculpir,su único defecto era que era demasiado delgada,pero por lo demás decían que ni Helena de Troya rivalizaría a la belleza de las jóvenes Adriana y Selene.

Selene también era hermosa,pero tenía algunas cosas diferentes,el cabello algo mas corto que su hermana,sus ojos eran mucho más oscuros que los de Adriana.

La evidente belleza de las jóvenes llamó la atención de dos hombres: Adelphos,primo por parte materna de las princesas,príncipe de Cerdeña,cuyo corazón ardía de amor por Adriana.Y de el propio abuelo de las princesas,que desarrollo una pasión por Selene.

Julius era extremadamente joven para tener dos nietas de quince años,había tenido a Marcus con catorce años y a los veintiocho nacieron sus nietas y tenia treinta y cuatro cuando su hijo murió.Ahora tenía cuarenta y tres años y había desposado a Selene por la excusa de "mantener la pureza de la sangre en su casa".Selene correspondía a ese incestuoso amor.

La guerra acabó con la victoria de Roma y con la reconquista de casi toda Sicilia,excepto Siracusa,pero finalmente los cartaginenses fueron expulsados de Sicilia.
Pero,el Senado de Roma quería paz con Cartago,así que Julius y Adelphos tuvieron que ir a Siracusa en representación del Senado,a negociar la paz con el general púnico:

Aníbal  .

El general apenas había cambiado en esos nueve años,a sus treinta y cinco años parecía un muchacho de veinti tantos años,lo único que cambio era que tenía una finísima barba que a primera vista no se veía,sus ojos brillaron burlones al ver a Julius y a Adelphos.

-¿Qué queréis proponer romanos? - preguntó secamente,a su lado había un hombre más o menos de su edad,con la piel morena y el pelo castaño largo recogido a la nuca.Su rostro era bastante atractivo.

-La paz.La guerra la perdisteis,¿qué quieres a cambio de Sicilia entera,Aníbal? - preguntó Julius.Una sonrisa con cierta maldad se dibujo en los labios del púnico.

-Tu esposa....Selene,tu nieta....

-¡¿Quieres a Selene?! -estaba a punto de abalanzarse sobre Aníbal,amaba a Selene cómo nunca había amado a ninguna otra.Ni por la paz se la daría al enemigo.

-No.No me interesa ella.Me interesa su hermana.

-¿A Adriana?

-Sí....oí que es sumamente hermosa.....la quiero cómo esposa.Dámela y Sicilia será libre...dámela y sólo seré el príncipe consorte de Sicilia,dámela y habrá paz.

Aún con las protestas de Adelphos,Julius accedió,Adriana sería la esposa de Aníbal.

Adriana al enterarse de la noticia lloró amargamente,ni Claudia ni Selene pudieron sacarla de su tristeza,no quería casarse con Aníbal.¡Ese hombre no! Había oído rumores sobre Aníbal,cómo un hombre bruto,rudo y sádico,¿por qué la quería a ella precisamente por esposa?

Constantemente tenía pesadillas,nunca vió a Aníbal (no recordaba que él asesinó a su familia),y esa fama de sádico asustaba a la inocencia virginal de Adriana.
Claudia había cumplido lo que Aníbal le exigió,había procurado que Adriana fuese hermosa y virgen,ningún otro varón había tocado lo que sería propiedad de Aníbal,nunca conoció amante alguno.

El púnico había exigido que la joven fuese llevada a Cartago,la boda sería en un mes y medio,ese era el tiempo de libertad de  la princesa.Un mes y medio.....

Continuara.....

viernes, 26 de abril de 2013

Suavis inimicitia



Aníbal los ignoro y recorrió el palacio hasta llegar a un santuario familiar dedicado a Diana,la diosa virgen protectora de Sicilia,sin más,deposito a la niña con cuidado en el altar,una vez hecho esto,se llevo las manos al cuello y se quitó una cadena de oro que llevaba colgado una imagen de oro de Baal y lo colgó del cuello de la niña.

-...Toma,esto te protegerá de todo mal- fueron las únicas palabras del púnico,una vez dicho esto,cogió la piel de cierva que había allí y arropo a la niña con ella,miro por última vez a Adriana y la dejo allí,bajo la mirada inexpresiva de piedra de la diosa Diana.
Volvió a recorrer los pasillos del palacio hasta dónde se encontraban sus hombres junto a un patético grupos de esclavos supervivientes,entre ellos Claudia,contándola a ella eran seis personas,tres mujeres y tres hombres.El destino de las mujeres seguramente sería el de proporcionar placer sexual a los soldados,obviamente Claudia no,ya que estaba vieja,el de los hombres sería o la muerte o ser vendidos cómo esclavos en Cartago.

-Mi señor,¿qué hacemos con los esclavos? - Preguntó un capitán de tropa,Aníbal miró al grupo de supervivientes,todos ellos esclavos.Miró a la mujer mayor,seguramente la función de esa mujer era la de cuidadora de Adriana.

-Tú,mujer - la llamó el púnico,Claudia dio un paso al frente y agacho la cabeza en actitud sumisa,su cabello canoso y rizado estaba alborotado y echado hacía adelante,su mirada gris permanecía clavada en el suelo,temía no solo por su vida,sino también por las vidas de Cibeles y Adriana,¿estarían vivas? Rezaba a Júpiter de que no estuviesen ambas ante Plutón.

-Tu nombre,mujer -ordeno Aníbal sacando a Claudia de sus negros pensamientos.

-Cla...Claudia...

-¿Cuál era tu función cómo esclava de Cibeles?

-Cuidaba de Adriana....- sintió los negros ojos de demonio del cartaginés clavándose en ella,al no verle a la cara no vio cómo los labios del púnico dibujaban una sonrisa burlona y soberbia.

-La niña está en el altar de esa diosa cazadora que  los romanos teneis ....esta viva....su madre no,la mate - dijo con frialdad,Aníbal se acercó a Claudia lo suficiente cómo para inclinarse,ya que era más alto que Claudia y susurró en el oído de la esclava:

-Cuidala,que se convierta en una bella mujer,virgen,así debe llegar a mi

-¿Q..Qué? - tartamudeo la esclava,había entendido perfectamente cuáles eran las intenciones de Aníbal,pero esas palabras le sonaron cómo una pena de muerte para su princesa.

-Ya oíste,deberá llegar a mi virgen,sin a ver conocido varón,procura cuidar su belleza....Cómo no lo hagas te buscare y te matare esclava.

-¿Q...quieres tenerla de esclava? -preguntó horrorizada,no podía imaginarse a su dulce Adriana siendo la esclava de Aníbal.

-No.....exactamente.Será mi futura esposa,yacerá conmigo,me dará placer,parirá a todos mis hijos.Por eso la quiero virgen cuando sea mujer. Cómo no lo hagas,por Baal que te destripare vieja.  

Todos menos Claudia fueron asesinados,una vez que los cartaginenses abandonaron el palacio para seguramente seguir conquistando la isla,que ya estaba perdida al caer Siracusa,Claudia hecho a correr todo lo deprisa que pudo hacía el santuario a Diana,la puerta estaba abierta y entro dentro.

La estancia era una habitación de unos cinco metro de largo por ocho de ancho,el suelo de mosaico que figuraba escenas de Diana con las Amazonas o con su gemelo Febo,el altar era de mármol con una piel de cierva,tras el altar estaba una estatua de mármol que representaba a la diosa Diana.
Allí,sentada sobre el altar y con la piel de cierva envolviendo su pequeño cuerpo estaba Adriana,sus ojos de venado estaban con la vista perdida pero brillaron al ver a Claudia.

-Avia Claudia...- la llamó la pequeña,la esclava entró en el santuario y cogió a la niña en brazos,debía huir de allí,ir a Roma,allí estarían a salvo de los bárbaros púnicos.Pero...¿cómo? Seguramente por vía marítima no podía huir,así que no le quedaba más remedio que esperar,simplemente esperar a que Roma se enterase del ataque,mientras debían refugiarse allí,debía proteger a Adriana,no sólo porque la niña era penúltima con la sangre real del linaje de Dionisio el tirano,sino porque adoraba a esa niña,había ayudado a traerla al mundo,si para ella la hermosa Cibeles había sido cómo una hija,Adriana era cómo su nieta,por eso no podía evitar sonreír al escucharla llamarla "Avia Claudia" "Abuela Claudia".

Los cartaginenses tomaron Sicilia,los romanos apenas pudieron hacer nada,Julius y Marcus lucharon juntos contra los enemigos,pero perdieron,quizás porque Marcus estaba con ira ciega hacía Aníbal por asesinar a su amada esposa.

No fue rival.

Julius contemplo con horro cómo su hijo,su único hijo,era decapitado ante sus ojos,Aníbal miró a Julius con despreció,casi había conseguido su objetivo.El hijo y la nuera de Julius estaban muertos.Selene permanecía en Roma con Silvia así que Aníbal no pudo matarla y tenía otros planes con Adriana.

Los romanos fueron expulsados de Sicilia,Julius llevaba en brazos a su nieta,su querida nieta.

Adriana recordaría estos acontecimientos,pero nunca recordó quien mato a su madre ante sus ojos ni quién le colgó al cuello el amuleto de Baal,amuleto que nunca se quitaría del cuello.

Continuara....

miércoles, 24 de abril de 2013

Suavis inimicitia

 
El tiempo paso,las jóvenes princesas romanas Adriana y Selene crecían siendo la autentica debilidad de Marcus,su feliz padre y de su madre.La familia vivía en un palacio en Roma,cerca del Senado dónde Marcus iba casi cada día con su padre Julius,ya que Roma estaba atravesando una delicada situación política debido a que iban a perder Sicilia y Cerdeña de su poder por culpa de los malditos cartaginenses,los enemigos acérrimos de los romanos desde hacia siglos.

Ambas pequeñas vivían ajenas a que su país estaba en guerra con los púnicos,a la tierna edad de seis años iban a ir en breve a casa de un maestro junto con los hijos e hijas de patricios,así aprenderían a leer y a escribir entre otras cosas,así que aprovechaban el tiempo que tenían en jugar,siempre bajo la atenta mirada de sus padres o de sus cuidadoras,Claudia,la de Adriana y Silvia,la de Selene,ambas esclavas habían cuidado de sus padres hacía tiempo,ya que ambas mujeres rondaban los cincuenta años.

Claudia había cuidado devotamente de Cibeles,princesa de Sicilia y descendiente del tirano de Siracusa,Dionisio.
Silvia por su parte cuido de Marcus,según contaba la leyenda de la familia Augustus,descendientes de Rómulo y Remo,fundadores de Roma.

Pero...aunque se amaban con locura,Marcus y Cibeles discutían como todas las parejas,pero Cibeles a veces cogía a  Adriana,ya que Selene estaba muy apegada a su padre y no quería separarse de él,y a unos criados,entre ellos a su fiel Claudia y se iban a Siracusa,a pasar unos días en lo que a ambos esposos se les pasaba el berrinche.

Así pasó nuevamente,pero esta vez nada volvería a ser cómo antes....
Lo que Cibeles y Marcus ignoraban,lo que Roma ignoraba,era que en Cartago,por la mente retorcida de un joven general de apenas veintiséis años,pasaba la macabra idea de acabar con el linaje de Julius.Sus espías le habían informado de que la familia del hijo de Julius se encontraba en Siracusa,así que pensó en matar dos pájaros de un tiro.Conquistaría Siracusa y derramaría la sangre del hijo de su enemigo.

Así que,una noche oscura,en la que la luna no salió y las estrellas tampoco,en la que el mar estaba en demasiada calma,en la que ni una pizca de viento soplaba,unos barcos cartaginenses desembarcaron en las costas de Siracusa.De una de las naves bajo el general que ideo el plan,cuyo nombre era Aníbal,Gracia de Baal,sus ojos tan negros cómo ese cielo nocturno,se clavaron en la silueta del palacio,en sus negras iris brillo un brillo de triunfo ilumino sus ojos.

-Por fin.....-susurró,seguido por sus hombres llegó al palacio,pillando a los soldados que había de guardia desprevenidos.
Fue una masacre.
Los púnicos masacraron la resistencia romana,Aníbal avanzaba tiñendo su espada de sangre,cortando,desmembrando,mutilando y segando las vidas de cualquiera que se cruzaba en su camino,con un objetivo fijo,hacer rodar las cabezas de Marcus y su familia.

Cibeles había despertado a causa de los ruidos de la sangrienta lucha,trato de atrancar la puerta,pero lo que más le preocupo fue la seguridad de Adriana,así que cogío a la niña en brazos y la puso en un canasto de mimbre,Adriana la miró aterrorizada.

-Mater....

-Ni una palabra hija,hasta que no haya silencio total no digas ni una palabra-sin más agarró unas sábanas blancas y tapo a la niña,aplastándola y envolviéndola en una blanca tiniebla.
El intento de atrancar la puerta no fue efectivo y,cómo un ser venido desde el Inframundo,Aníbal hizo su aparición.Cibeles ahogo una exclamación de terror,un hombre de piel morena salpicada de sangre, con las ropas llenas de sangre,la espada cubierta de sangre,cabello tan negro cómo el ébano y unos ojos iluminados por un brillo homicida.
Aníbal no se inmuto al ver a la hermosa mujer de ojos castaños oscuros,una melena con rizos cobrizos y un hermoso cuerpo,se acercó a la mujer y con voz dura y fría preguntó sobre el paradero de Marcus.

-¿Dónde está Marcus?

-No esta aquí...esta en Roma.

-Te reunirás con él pronto.....¡en el mundo de los muertos!- sin más,de un rápido movimiento,con su espada atravesó el vientre de Cibeles,ella sintió cómo la vida se le escapaba con cada gota de sangre.
Aníbal la tiró al suelo,agonizante y con una cruel mirada observo cómo la vida desapareció de Cibeles.

Adriana no escuchó nada...¿habría pasado ya todo? Sin más,con un hilo de voz llamo a su madre,Aníbal lo escuchó,así que se acercó al cesto y de un brusco movimiento quitó las sábanas y lo que vio le sorprendió,a una niña de cortos cabellos negros.Una de las hijas de Marcus.
La saco de allí y la tiró al suelo,al ver el cadáver de su madre,la niña chilló.El púnico levanto la espada dispuesto a descargarla contra el pequeño cuerpo,pero la niña giró su cabeza para mirarle....

No pudo.
No pudo segar la vida de esa niña,esos ojos de venado de clavaron en los ojos negros del púnico,esa mirada inocente traspasó el corazón de hielo de Aníbal,sin más,envaino la espada y con inesperada delicadeza,tomo entre sus brazos a Adriana y salió de allí,al verlo,sus hombres vitorearon su nombre,habían ganado,pero enmudecieron al verle portando a una princesita en sus brazos.

Aníbal los ignoro y recorrió el palacio hasta llegar a un santuario familiar dedicado a Diana,la diosa virgen protectora de Sicilia,sin más,deposito a la niña con cuidado en el altar,una vez hecho esto,se llevo las manos al cuello y se quitó una cadena de oro que llevaba colgado una imagen de oro de Baal y lo colgó del cuello de la niña.

Continuara.....

martes, 16 de abril de 2013

Suavis inimicitia

Prólogo: 


Es una historia que ocurrió siglos atrás,en la época que se adoraban a los dioses que hoy no son más que polvo de la grandeza que un día poseyeron,una historia de amor y dolor,vida y muerte,fidelidad y traición.
Una época en la que las dos superpotencias del mar mediterráneo se enfrentaban por cuál sería dueña del mundo antiguo y cuál sería solo un recuerdo: Roma y Cartago,los descendientes de Marte y Rea Silvia a través de Rómulo y Remo contra los descendientes de la gran reina Fenicia Dido.


El comienzo de esta historia comienza cuando,una noche de invierno en la ciudad de Siracusa,antigua colonia griega que después paso a las manos de los romanos,con el milagro de la vida.
Una bella mujer llamada Cibeles,desposada con el hijo de uno de los poseedores cargos de Roma,había culminado su gestación y acababa de romper aguas.
Marcus,esposo de Cibeles y llamado "Príncipe de Roma" e hijo de Julius,gran estratega y político romano,estaba nervioso,llevaba casado con Cibeles muy poco,ambos se desposaron a los catorce años y ahora con quince iban a ser padres por primera vez,ansiaba que su primogénito fuese un varón.

Pasaron minutos,horas y nada....Cibeles seguía encerrada con la comadrona sin dar a luz,pero los gritos de dolor de la mujer fueron ahogados por los primeros sonidos de una criatura recién nacida:  su hijo.
Marcus,impulsado por el ya amor hacía esa criatura y el inmenso amor hacia su mujer,irrumpió en la habitación,la escena que vio le heló la sangre en las venas:
Cibeles postrada aún en la cama,con una esclava llamada Silvia atendiéndola y a otra esclava llamada Claudia envolviendo algo en una manta.

-Mi señor,aún sigue de parto domina Cibeles-dijo apresurada Silvia,¿venían dos? Más posibilidades de un varón.Claudia se acercó a su amo,se postro a sus pies y alzó el bulto,era su hijo.
-Amo...es una niña- susurró Claudia,este era ahora quizás el momento de mayor riesgo para la niña,Marcus podía no reconocerla y el destino para la pequeña sería ser un expósito o la muerte.
Los ojos color miel de Marcus bajó para ver a su primogénita,era una niña de piel clara,el poco pelo que tenía era de color negro azabache,cómo él,y unos preciosos ojos castaños miel,cómo los ojos de un venado.El padre pudo despreciarla por ser mujer,pero el inmenso amor que le provoco esa pequeña criatura que el engendro y su amada dio a luz la lleno.Pero permaneció en silencio unos minutos,sólo se escuchaban los gritos de dolor de Cibeles.

-Que le den de mamar.

La había aceptado,sin más,se acerco al lecho y tomo la mano de su esposa,ella le apretó la mano con fuerza y chilló,al poco volvió a escucharse el llanto de un bebé recién nacido,¿este sería por fin varón?
Silvia corto el cordón umbilical y fue a lavar y a envolver al pequeño,una vez hecho,hizo lo mismo que Claudia,le ofreció a su amo al bebé.

-Es niña.

La acepto nuevamente,era igual que su primogénita,de piel blanca,pelo negro pero los ojos eran castaños oscuros cómo Cibeles.
Las niñas recibieron entonces sus nombres: Adriana y Selene.

CONTINUARA....

Presentación

Salve bloggeros y demás internautas,cómo la dirección y el título del blog dicen este va a ser un espacio dedicado a relatos escritos por mi basados en la época clásica (Grecia,Roma...). Este blog me animo a crearlo y a publicar mis relatos(hechos por el fruto del aburrimiento,pero que han causado furor entre mis círculos de amistades) mi amiga,musa y editora Maite,desde aquí te mando un beso y un abrazo. El primer relato que subiré lo empecé hace poco,pero he visto que gusto y mi animo a publicarlo en la red. El relato es una historia de amor,dolo,traición,dominación en la época de las Guerras Púnicas,cuando Sicilia fue tomada por Cartago.Esta será la historia de una princesa romana llamada Adriana que en un intento de la paz con los cartaginenses,accede a casarse con un general cartaginés llamado Aníbal (no,no el Aníbal histórico).Espero que los disfruten cuando empiece a publicarlo,y también he de decir que iré subiendo también ilustraciones de mis historias,espero que también gusten. Un beso y que las musas velen por vosotros