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jueves, 26 de diciembre de 2013

Especial dibujos

Hola a todos,por motivos de las vacaciones de Navidad no me es posible actualizar todos los dias,como mucho una vez a la semana. Pero tranquilos que tengo muuuuchas páginas escritas en el PC.
Bien,esta entrada es especial porque quiero compartir una de mis pasiones a parte de escribir: el dibujo.
He podido dibujar algunas escenas del blog,pasadas y futuras. Hay dos de la boda de Aníbal y Adriana y los otros son de futuras escenas. Espero que os gusten:

viernes, 20 de diciembre de 2013

Suavis Inimicitia "Preguntas"



Aníbal a duras penas consiguió llevarse a Adriana a rastras a la alcoba donde estaban los niños al cuidado de una esclava en lo que Adriana le sacaba los ojos a Selene.

            -Tienes más fuerza de lo que esperaba- musitó Aníbal aún arrastrando a Adriana,la tenía que sujetar con muchísima fuerza,obstruyéndole el pecho a su mujer porque si aflojaba la fuerza Adriana se le escapaba,ya lo había pasado dos veces en los que al verla respirar con un poco de dificultad aflojo la fuerza y casi se le escapo Adriana para arrancarle la cabeza a Selene.

            -¡¿Tú no tienes sangre en las venas o que?! - grito Adriana histérica,no entendía a su marido, claro que estaba rabioso y enfadado,y lo iban a pagar,pero en ese momento no iba a arrancarle la cabeza a Julius y Selene porque no era el lugar ni el momento. Además Adriana era princesa y no debía rebajarse a pelear como una vulgar mujerzuela.

            -¡Adriana,para ya!- aflojo un poco la fuerza para ver si Adriana se calmaba y al ver que casi se le escapaba, la agarró con mucha fuerza del brazo y para que se le calmase la histeria no se le ocurrió otra cosa que darle una fuerte bofetada a Adriana,cruzándole la cara.
            Adriana por el fuerte impacto de la bofetada dada por su marido salió del estado de histeria, pero la mirada fulminante que le hecho a Aníbal era una clara señal de que seguía muy enfadada.

            -No me mires así,Adriana- ver semejante mirada miel enturbiada por el enfado no le gusto,porque parte de ese enfado era por la bofetada que le dio,si no era la primera vez, pero no se terminaba de acostumbrar a esa mirada cargada de odio,húmeda por lágrimas que se escapaban de esos ojos. La aferró con fuerza del brazo y la llevo hasta la habitación dónde estaban los niños. Fue una sorpresa ver que no estaban solos.
            Fabio y Ailis estaban ahí. Fabio estaba enseñando a jugar a Sadik a latrunculi y Ailis estaba jugando con la pequeña Aradna.

            -¿Qué hacéis aquí?- preguntó Aníbal secamente, Adriana inspiró profundamente para relajarse y que los recién casados no notasen su enfado.

            -Es una sorpresa veros aquí.

            -Es mi casa,Adriana, puedo entrar libremente- rió Fabio bromeando mientras le quitaba a Sadik una ficha de la mano que estaba a punto de meterse en la boca,era un poco pronto para Sadik aprender a jugar al latrunculi.

            -Y que queríamos veros a vosotros- Ailis y Fabio se miraron entre si,una cosa que tenía la gran complicidad que tenían los recién casados era que con una sola mirada se entendían y eran claras sus intenciones: consejo. Con los padres de Fabio les daba vergüenza, Adelphos era soltero y se prometió a si mismo no casarse por el desengaño amoroso de Adriana, nadie le creía. Y con Julius y Selene no querían ni hablar,de modo que con Aníbal y Adriana tenían más confianza porque conocían a Adriana de toda la vida,tanto por ser Fabio primo de Adriana cómo Ailis siendo la mejor amiga de Adriana.

            -¿Podemos hablar en privado,Aníbal?- preguntó Fabio cogiendo a Sadik en brazos y tratando de llevarse a Aníbal lejos de las mujeres.

            -Depende,romano- el odio a los romanos de Aníbal aumentó por el insulto que recibió su hijo,de modo que casi arrancó a Sadik de los brazos de Fabio. Este suspiró,creyó que Aníbal podía apreciarlo,pero en ese momento creía que no.

            -Delante de las mujeres no....- susurró Fabio ligeramente avergonzado, Aníbal gruño notablemente molesto,aún con Sadik en brazos,le hizo una seña a Fabio con la cabeza para que saliesen al balcón para poder hablar tranquilos.

            -Tú dirás.

            -Bien....esto....¿qué podrías aconsejarme sobre el matrimonio?- Aníbal se contuvo para no soltar una carcajada,¿era eso?

            -¿Problemas en la camita, Fabio?

            -¡No!-el romano le tapo los oídos al niño con las manos para que no escuchase ciertas palabras,era demasiado joven -No digas ciertas cosas delante del niño....

            -Mejor que lo oiga de boca de su padre que de otro- Fabio suspiró un poco avergonzado,Aníbal le imponía y mucho.

            -Adriana y tú....¿cómo va vuestro matrimonio?- Aníbal se quedo pensativo,habían tenido sus peleas,claro,había habido muchísimos momentos de pasión, de separación....

            -Bien- Fabio inspiró y bombardeo a Aníbal a preguntas,sobre cómo decidió tener un hijo, cómo trato a Adriana desde que se casaron, si estuvo nervioso en la noche de bodas entre más cosas.


            -Adriana,necesito consejo,querida amiga- dijo Ailis en voz baja, Adriana asintió con la cabeza,conocía esa sensación de euforia de recién casada y conocía lo suficiente a Fabio y a Ailis cómo para saber que estaban asustados por la convivencia que les venía encima y por toda la vida que les vendría encima.

            -Estuve así tiempo,Ailis. Cuando Aníbal y yo nos casamos estaba muy nerviosa,eufórica....y asustada.

            -Así estoy yo,asustada- era muy difícil que la princesa de Catania admitiese tener miedo,pero el matrimonio era un camino muy muy largo y estando recién casados se veían increíblemente difícil.

            -Verás,mi matrimonio al principio fue muy difícil,Aníbal y yo casi no nos conocíamos, sólo convivimos tres semanas antes de la boda. Pero Fabio y tu os conocéis desde siempre,te has casado con tu mejor amigo,poca gente puede hacerlo- dijo Adriana sonriendo y cogiendo a Aradna en brazos,que estaba jugando con un pequeño muñeco.


            Aníbal por su parte le dijo a Fabio algunas cosas,por ejemplo que ninguno de sus matrimonio empezó con buen pie,pero con Adriana estaba siendo distinto,que era algo extraño lo que sentía por ella que no supo cómo explicarle a Fabio,además aunque pudiese no habría querido decírselo a ese muchacho,pero sabía que era amor. También le comentó que lo de los hijos que no se preocupasen,que eran jóvenes y que los críos llegarían. Hablando del tema de los hijos,Sadik se entretuvo en jugar con una cadena que llevaba Aníbal colgando al cuello. Aníbal miró por unos instantes a Sadik. Su hijo,luego su mirada paso a Adriana y a Aradna. Sus hijos y su mujer, merecía todo la pena por ellos.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Suavis Inimicitia "Disputas"



Un rato más tarde,ya estaban preparando las cosas para volver a Cartago,Sadik estuvo todo el rato jugando con Marco y Junio,a decir verdad,ni Selene ni Julius habían dado señales de vida para atender a sus hijos. Adriana no podía explicarse como habían cambiado tanto,antes Selene y ella estaban tan unidas y Julius era tan tierno con ellas....pero la ambición estaba siendo la perdición de los dos.

-Aníbal,¿cómo pudo Selene cambiar tanto?- le preguntó Adriana a su marido,Aníbal se encogió de hombros,nunca había conocido a Selene cuando no era tan ambiciosa ni egoísta.

-La ambición corrompe,simplemente- aún recordaba como Selene se le insinuó de manera tan descarada y más tratando de chantajearle. No iba a contarle eso a Adriana,su esposa aún pensaba que Selene tenía salvación pero si se enteraba de que su propias hermana trato de acostarse con él la odiaría de por vida.

-Ojalá pudiese cambiar- abrazo a su marido,hundiendo la cabeza en el pecho de Aníbal,él correspondió el abrazo dado por su mujer.

-Pronto volveremos a estar en casa,alejados de todo.


Mientras,en uno de los salones,los niños jugaban inocentemente al musca aenea,en ese momento quien se la quedaba era Junio,y tenía que perseguir a su mellizo y a su primo Sadik. Todo inocencia y risas hasta que una voz hizo que el juego terminase.

-¡Marco,Junio!- Selene,la domina Augustus estaba en el umbral de la puerta,con los brazos cruzados a la altura del pecho,el ceño de su frente estaba muy pronunciado, estaba enfadada.

-¿Si,mater?- preguntó Marco a su madre, Selene al ver que estaban jugando con Sadik su enfado fue a más.

-¡A la habitación! ¡No quiero que juguéis con ese pequeño gugga!-(en una comedia romana,uno de los personajes se refiere a un comerciante cartaginés con el nombre de gugga que es “rata insignificante”) Sadik se quedo helado,¿gugga? ¿Qué era eso que le llamo? ¿Por qué su tía no dejaba a sus primos jugar con él?
Selene se llevó a rastras a sus hijos,que le dedicaron una mirada angustiada a su primo,querían seguir jugando con él, estar en su familia, se habían sentido queridos.
Sadik volvió a la habitación de sus padres,callado y contraído como si le hubiesen dado una bofetada. Sus padres estaban terminando de preparar sus cosas cuando el niño entro.

-Sadik,¿no estabas jugando con tus primos?- preguntó Adriana acercándose un momento a la cama,dónde Aradna estaba jugando con un muñeco.

-Tía Selene se los llevo....y me dijo algo....- capto la curiosidad de su padre con estas palabras,¿Selene le había dicho algo? ¿El qué?

-¿Qué te dijo?- preguntó Adriana un tanto distraída,Sadik no tardo en aferrarse a la falda del vestido de su madre. No sabía lo que significaba gugga pero algo le hacía intuir en que no era bueno ese término con el que se refirió a él su tía.

-Gugga- Aníbal como acto reflejo dio un fuerte puñetazo a la pared,sabía lo que la zorra de Selene le había dicho a su hijo,iba a descuartizarla, a teñir el suelo con la sangre de esa maldita romana. El fuerte golpe que dio Aníbal sobresalto a Adriana,Sadik y Aradna,la niña rompió a llorar de miedo y Adriana no tardó en cogerla en brazos para calmarla.

-¿Qué paso?

-Gugga es un insulto a los cartagineses que quiere decir rata insignificante- Adriana al oír eso la ira empezó a llenarla,¿la asquerosa de su hermana se había atrevido a llamar rata insignificante a su hijo? Iba a matarla.

-Ahora vengo- musitó con un voz sorprendentemente fría,Aníbal se había enfadado lógicamente,habían insultado a su hijo y eso no iba a quedar así,de modo que salió también de la habitación,eso si,le dijo antes a una esclava que les echase un ojo a los críos y fue tras los pasos de su mujer. Intuía lo que pretendía hacer y estaba totalmente de acuerdo.
Adriana llegó a la habitación donde se alojaban Julius y Selene con sus hijos y,furiosa, golpeo a la puerta para que Selene saliese.
Selene al oír los fuertes golpes a la puerta y como Julius estaba con los niños,una de las pocas veces, abrió la puerta, se sorprendió al ver a su hermana ahí.

-Salve,Adriana,¿has recapacitado sobre tu marido?- preguntó cínicamente,Adriana sin palabra alguna, hundió las manos con muchísima ira en los cabellos de Selene y de un fuerte tirón la saco de la habitación,llegándole a clavar las uñas en la cabeza con una fuerza inesperada.

-¡Repite lo que le has dicho a Sadik! ¡YA!

-¡Ay! ¡Suéltame loca,bárbara!- gritaba Selene dolorida por los tremendos tirones y arañazos que le daba su hermana,nunca la vio tan rabiosa.

-¡Repite lo que llamaste a mi hijo!

-¡Gugga,rata insignificante! - ahí ya hizo estallar del todo a Adriana,podía haberla acusado de traición,haberla insultado, mancillar el nombre de su esposo,pero que no tocase a ninguno de sus hijos porque por ellos le arrancaría los ojos al mismísimo Saturno.
Julius al escuchar tal jaleo salió para ver lo que pasaba y al ver la escena de Adriana agarrando a Selene de los pelos,arañandose,gritándose e insultándose se apresuró a tratar de separar a Selene de Adriana,pero Adriana la tenía sujeta muy fuerte de los pelos.
Aníbal no tardó en llegar y al ver la escena se quedo durante unos segundos mirando la pelea femenina,le hacía cierta gracia,pero debía intervenir y agarró a Adriana de la cintura y tirar de ella con mucha fuerza,consiguiendo que soltase a Selene,con la consecuencia de que su esposa le arrancase un mechón de pelo a su cuñada.

-¡¡Asquerosa!!- gritó Selene muy dolorida,con el rostro lleno de arañazos y despeinada. Adriana también había recibido arañazos por parte de su hermana,pero en menor grado.

-¡¡Zorra no te atrevas a volver a insultar a mi hijo!!- chillaba Adriana,revolviéndose entre los brazos de su marido,Aníbal debía de reconocer que no se esperaba que Adriana tuviese tanta fuerza. Julius también estaba a duras penas sujetando a Selene,quizás eso fuese lo único que podían compartir Julius y Aníbal: sus mujeres estaban locas y tenían más fuerza de lo que esperaban.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Suavis Inimicitia "Familia"


Sadik se levantó de la cama en cuanto vio a sus primos y los tres se metieron en la cama de Aníbal y Adriana,sin saber que eso molestaría al púnico. Su hijo y sus sobrinos políticos se apoderaron de la cama ¡y encima se tumbaron en su lado de la cama!

-Adriana,no. Los dos hijos de tu hermana que se vayan con su madre.

-Cariño,mi hermana no se ocupa de ellos y soy incapaz de dejarles solos y asustados....- Aníbal gruño,estaba agotado,aún mareado por el vino y solo quería tumbarse y dormir hasta el día siguiente y lo que menos ganas tenía era de compartir el lecho con tres mocosos. Normalmente habría dado cuatro gritos para hacerse respetar ante su mujer, pero estaba cansado y que además no había contado con el tierno corazón de madre de Adriana. En fin,por una vez no iba a pasar nada.

-Echaros para allá,mocosos- dijo Aníbal,en ese momento sólo le importaba recuperar su lado de la cama y poder dormir tranquilo.
Los niños obedecieron y Aníbal no tardo en acostarse en la cama,¿podría dormir esa noche? Desde que llegó a Sardonia no había dormido ni una vez tranquilo,atormentado por pesadillas y ahora estaba peor,los remordimientos. Se sentía miserable porque Adriana confiaba ciegamente en él,tanto que no vio o no quiso ver la verdad cuando Selene le dijo que asesinó a sus padres. Quizás era eso, Adriana pudo verlo pero prefirió no creerlo. La miró y pudo ver que Adriana se acercaba a la cuna donde dormía Aradna profundamente,no se merecía esa mujer,él la pidió en matrimonio a Julius y Julius accedió,si Adriana hubiese sido libre para poder casarse quizás hubiese elegido a otro que no fuese él. Es más ni se hubiesen visto cuando Adriana creció.

-Adriana,a la cama. La niña duerme- su mujer no tardó en acostarse también en la cama,Sadik no tardo en abrazarse a su madre,Marco y Junio,tímidamente también la abrazaron,lo que no se esperaba era que Adriana les diese un beso de buenas noches a cada uno en la mejilla. Los niños romanos estaban ansiosos por un poco de cariño de una madre y sintieron envidia de su primo,Adriana irradiaba ternura y amor y Aníbal antes había sido él quien los despertó al verlos dormir en la alfombra y vieron como Aníbal cogía a Sadik en brazos con delicadeza y lo llevaba a la habitación para acostarlo en una cama. Ambos niños dudaban de si sus padres hubiesen sido así.

Aníbal tal y cómo supuso apenas durmió esa noche,no solo por las pesadillas,si no porque tanto su hijo como sus sobrinos no paraban de moverse y no aguanto mucho. De modo que el amanecer le sorprendió apoyado en la baranda del balcón con su vista fija en el mar. Tenía una idea en mente desde que llegó a Sardonia,antes de irse a Iberia iría al templo de la diosa Astarte,señora del inframundo, según decían su sacerdotisa,la siniestra Mitra, podía comunicarse con los espíritus de los difuntos. Nunca creyó en eso,pero con los remordimientos removidos por su estancia en tierras romanas sobre el asesinato de sus suegro,¿que perdía por probar si Mitra era médium? Seguramente sería que no. Aunque Diodal,el oráculo de Tanit, acertó en su predicción hacía tiempo.
Suspiró y miró a Adriana,dormía profundamente junto a Sadik y sus sobrinos,después su miraba paso a la cuna donde estaba la benjamina, Aníbal se acercó a la cuna para ver si la mocosa dormía y no lo estaba, la niña se removió como diciendo que estaba harta de estar en la cuna,el púnico esperaba que su hija no tuviese hambre porque entonces tendría que despertar a Adriana,así que cogió a Aradna en brazos para que descansase un poco de la cama.

-Si tienes hambre,aguantate hasta que se despierte tu madre- a pesar de que esta era su segunda paternidad,Aníbal aún tenía cierto respeto hacía un bebé,una cosa era tratarlos mientras Adriana estuviese presente y despierta y otra era cuidarlos él solo.
Aradna pareció entender a su padre y lo miro con un brillo inesperado de seriedad,Sadik cuando era tan pequeño,sus ojos siempre se mostraban muy alegres,en cambio Aradna mostraba cierta seriedad impropia de un bebé. Eso le gusto.
Se dirigió a donde había estado para que su hija observase el mar,lo había hecho muchas veces con Sadik,aún lo hacía,pero padre e hijo sentían debilidad por el puerto de Cartago, a Aradna aún no le había hablado de el aunque lo tuvo que ver porque su casa gozaba de unas espléndidas vistas del puerto cartaginés.

-Cuando estemos en casa te explicaré como funciona el puerto de Cartago,el mejor del mundo conocido, como hice con tu hermano hace tiempo- no termino de hablar cuando sintió como se abrazaban a sus piernas,miró al suelo y vio que Sadik estaba ya despierto.

-Hola,padre- saludó el niño esbozando una sonrisa de buenos días.- Hola enana- el término con el que se refirió a Aradna,provoco que Aníbal esbozase una ligera sonrisa.

-Tú no eres mucho más grande que ella,enano- acomodó a la niña en el brazo izquierdo y se agachó para coger a su hijo en brazos también,Sadik no tardó en abrazar a su padre,aunque estaba más unido a su madre,Sadik tenía a su padre en alta estima.

-¿Cuando iremos a Iberia?-preguntó Sadik ilusionado,Aníbal se sintió orgulloso de su progenie, Sadik era evidente que había heredado su sangre guerrera y Aradna probablemente fuese por el mismo camino.

-Pronto,cuando volvamos mañana a Cartago,en poco más de una semana iremos a Iberia.

-¿Cómo es Iberia?

-Te gustara,hay bosques,costa,incluso un pequeño desierto en una zona al sur de Cartago Nova. Ahí hay un cabo que según los griegos cuando empezaron a colonizar Iberia,pasaba por ahí Caronte,el barquero del inframundo griego.

-¿Estuviste en esa parte de Iberia,padre?- siguió preguntando el niño con notable curiosidad.

-Sí. Cuando tu eras muy pequeño me destinaron a Iberia y estuve ahí.

-¿Ya le estas hablando de guerra?- Aníbal se giró para ver que Adriana se había despertado ya,los miraba de manera adormilada pero esbozando una sonrisa al ver tan tierna escena.

-Le estoy hablando de una provincia de Cartago Nova. Y del cabo de Agâtas (Cabo de Gata).

-Sitio hermoso por lo que oí- Adriana se levantó de la cama y Sadik se empezó a revolverse para que su madre lo cogiese en brazos,pero Aradna lo adelanto y empezó a lloriquear pidiendo el desayuno. Aradna no tardo en pasar de los brazos del padre a los maternos,Adriana se descubrió parcialmente el pecho para darle el desayuno a la pequeña,Aradna no tardo en empezar a mamar con cierta ansia. Marco y Junio despertaron justo cuando su prima estaba desayunando y Sadik que consiguió soltarse de los brazos de Aníbal y se subió a la cama para ver a sus primos.

-Hola- saludó alegremente Sadik a Marco y Junio,Adriana se sentó al borde de la cama aún con Aradna mamando,giró la cabeza para saludar a sus sobrinos.

-Buenos días,pequeños, ¿dormisteis bien?- Marco asintió con la cabeza, estaba convencido de que,aunque sonase cruel, le gustaría más estar en Cartago con sus tíos que en Roma con sus padres,todo porque habían demostrado ser más paternales.

-Tita,¿podríamos irnos contigo a Cartago?- pidió Junio como si le hubiese leído la mente a su hermano.

-Me encantaría que vinieseis algún día a vernos- sonrió Adriana. Marco y Junio por primera vez se sintieron parte de una familia,aunque fuese una momentánea ilusión.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Suavis Inimicitia "Inocencia"


Mientras los adultos estaban en la boda,Sadik se sintió mortalmente aburrido, solo con su hermana menor y con la esclava que les cuidaba. Prefería haberse quedado en Cartago con Âkil,su primo se había quedado porque tenía que ir a clase.
Sadik salió de la habitación en la que había estado con sus padres por si encontraba algo que hacer,estaba desesperado por jugar.

-¡Marco no seas bruto!- era la voz de un niño proveniente de una de las habitaciones,Sadik sonrió para si,por fin podría jugar con alguien. Se acerco a dónde provenía la voz del niño y abrió la puerta,dentro había dos niños de su edad que se parecían mucho entre sí. Tenían los dos el pelo castaño oscuro corto y los ojos castaño claro. Cuando los niños vieron que abrían la puerta,sonrieron simpáticos al niño.

-Hola- saludó uno de ellos que parecía más lanzado que el otro.

-Hola- correspondió Sadik al saludo. El niño romano que parecía más callado se quedo observando a Sadik,un niño de piel morena,pelo castaño oscuro corto y alborotado y los ojos verdes.

-Me llamo Marco Augustus- saludó el primero que saludó a Sadik.

-Yo soy su hermano Junio,¿cómo te llamas?- preguntó con cierta timidez el niño.

-Sadik Melkart. Que casualidad,la familia de mi mamá se apellida Augustus.

-Pues la familia de nuestra tía se apellida Melkart- los tres niños sabían de la familia de sus respectivas tías por sus madres. Adriana nunca le había negado a Sadik su herencia romana. Selene le había hablado poco de su hermana a sus hijos. Por los apellidos a los niños no les costo deducir que eran primos.

-¿Quieres jugar?- preguntó Junio,a lo que Sadik asintió entusiasmado,por fin tenía niños de su edad para poder jugar.

Los niños estuvieron jugando a varios juegos,entre ellos a pila (pelota),con unas figuritas de madera que representaban soldados y caballos en miniatura,creando así sus propias batallas,todo entre risas y la inocencia que solo podían tener los niños. Pero el jugo preferido de los tres fue la musca aenea (mosca de bronce,algo así como el pilla pilla) turnándose para vendarse los ojos y pillar a los otros dos diciendo las típicas palabras de este juego “Yo cazaré la mosca de bronce” a los que los otros respondían con “Tú la cazarás pero no la atraparas”.

Tras un buen rato de juegos,una esclava les trajo la comida,los tres con tanto juego tenían un hambre de lobo. Fue entonces cuando Sadik se percató de que sus primos llevaban al cuello un amuleto de bronce.

-¿Para que sirve?

-Es un amuleto que llevábamos desde bebés,con esto los dioses nos protegen hasta que seamos grandes- explicó Marco,Sadik asintió las palabras de su primo,él no llevaba amuleto alguno,aunque lo que si tenía era en el cabecero de su cama un amuleto que representaba al dios Melkart.

-¿En Cartago no los usáis,Sadik?- preguntó Junio intrigado,el pequeño cartaginés negó con la cabeza repetidas veces.

-No. No los usamos,lo que si tengo es un amuleto a Melkart en mi cuarto. Mi madre me lo dio- Sadik pudo ver que el semblante de sus primos se ensombreció.-¿Qué ocurre?
-Nuestra madre no haría algo así. Creo que no nos quiere...

-Seguro que si os quiere. Mi padre según mi madre nos quiere pero no lo demuestra.

-¿Seguimos jugando?-tras aquella pequeña pausa para comer,otra vez volvieron los niños al juego,hasta que el cansancio hizo mella en los tres y acabaron quedándose dormidos juntos en las alfombras del pequeño salón en el que habían estado jugando.

Cuando Sadik lentamente fue despertando y dejando de estar en los brazos de Morfeo,noto que estaba en una blanda y cálida cama,la cama de la habitación que compartía con sus padres en su estancia en Sardonia.

-Son sus primos,Aníbal- la voz de su madre, Sadik abrió por completo los ojos y vio que la habitación estaba sutilmente iluminada por una vela y sus padres estaban poniéndose más cómodos para dormir,pronto volverían a casa para ir a Iberia.

-¿Y qué?

-Es normal que juegue con ellos,Marco y Junio son de su edad.

-No se....son los hijos de tu hermana....

-No la nombres,no le perdono lo que dijo de ti- Sadik pudo ver como su padre desviaba la mirada y no miraba a su madre a los ojos,¿qué habría pasado?- Puedo aceptar a sus hijos,pero a ella no.

-Luego sufrirá más el niño. Un día Marco y Junio serán sus enemigos- sonaron uno débiles golpes a la puerta. Extrañada Adriana abrió la puerta y no se esperaba encontrar ahí en el umbral de la puerta a sus sobrinos Marco y Junio.

-Tía Adriana....-empezó a musitar Marco,Junio,más sentimental, no dudo en abrazarse a las piernas de su tía. Sadik les había contado auténticas maravillas de Adriana y ellos tenían unas carencias afectivas familiares considerables y necesitaban un poco de amor.

-Teníamos miedo,madre no abre la puerta y.....

-Podeis quedaros- dijo Adriana sin importarle lo que su marido le pensase.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Suavis Inimicitia: Boda y traiciones


Ailis lo primero que hizo siguiendo los rituales de matrimonio romano fue ofrecer sus juguetes de infancia y la toga praetexta,vestimenta propia de las jóvenes sin casarse a las diosas Diana y Juno mientras los sacerdotes hacían sacrificios de animales para comprobar que los dioses eran favorables al matrimonio.

-Estoy muy nerviosa,Adriana.- dijo Ailis ajustándose la red roja que cubría su melena castaña oscura,debía llevarla hasta el momento de vestirse con el vestido de novia. Adriana estaba sirviendo de una jarra a una copa para Ailis una bebida tranquilizante a base de leche y miel.

-Yo también estaba así. Pero tu al menos tienes la ventaja de que conoces a Fabio de toda la vida,yo sólo tuve unas semanas para conocer a Aníbal. Toma,bebe esto- Ailis tomo la copa y bebió casi de un trago el contenido de la copa.

-Pero os fue bien.

-Al principio no. Era muy difícil- tras esta pequeña conversación,Ailis tuvo que ir a darse un baño purificador para poder vestirse después con una túnica blanca. Sólo faltaba hacerle en el pelo seis trenzas y ponerle el velo naranja y la corona de flores. Adriana se acordó del día de su boda,llevó un vestido blanco sin velo en la cabeza,si no con un velo atado a los brazaletes dorados en sus brazos y no llevó una corona de flores,sino una tiara de plata trenzada con una pequeña joya de color rosa como adorno en la tiara. No fue con un vestido romano,sino cartaginés.

-Amo a Fabio,pero el matrimonio es distinto....

-Lo sé- comentó Adriana haciéndole las trenzas a su amiga ,llevaba una de seis,le quedaban cinco.

-Pero a ti Aníbal te dio dos hijos preciosos- Adriana dijo un “Ja” simplemente,¿qué él le dio a ella sus hijos? No

-No fue así. Yo les di a él nuestros hijos. Quien los tuvo nueve meses dentro y los parió fui yo- ambas amigas rieron, eso le esperaba a Ailis, ser mater un día- Por cierto,le advertí a Aníbal que no provocase problemas.

-Alguien tendría que decírselo a Selene,esta cada vez más arpía. ¿Sabes que esta aquí?

-Lo suponía.

-Con sus dos hijos,Marco y Junio. Los pobres tienen muchas carencias con sus padres.

-Si quisieran podrían jugar con Sadik. Ya esta- dijo Adriana terminando de hacerle las trenzas al cabello de Ailis,luego puso el velo color naranja y lo sujeto con una corona de flores silvestres. Una corona hermosa y sencilla.

-¿No pudiste ser la madrina de Selene cuando se caso?

-No,no estaba casada. Mi madrina de boda fue Dido.

Esa mañana fue el momento de la boda de Fabio y Ailis,en el templo en honor a Juno. La boda seguiría el rito de Confarreatio, sólo apto para la realeza romana y sólo ante el sumo sacerdote de Juno y diez testigos: Octavio y Dafne,los padres de Fabo, Dimas,padre de Ailis, Julius,Selene, Aníbal,Élbir, Aderbal y Dido. Adelphos y Adriana estaban ejerciendo de padrino y madrina.
Los novios unieron sus manos derechas para rodear el altar a la diosa,tras eso ofrecieron un pan de harina de trigo a Júpiter y a continuación lo partieron y lo comieron a modo de unión. Por último se pusieron las alianzas y sellaron su unión un beso.

Por la tarde noche tuvo lugar la celebración,Fabio y Ailis se les notaba muy cortados,luego les quedaría la noche de bodas,por primera vez compartirían el lecho.
Aníbal de momento había cumplido la promesa que le hizo a Adriana,no se peleo con nadie,y se estaba conteniendo mucho debido a las miradas que Selene le lanzaba como de desprecio con una mezcla de algo más. Bebió demasiado y se acabo sintiendo mareado,por lo tanto decidió salir un rato de la estancia para ver si la tranquilidad le hacía bien.
El púnico estaba un poco alejado del salón,apoyándose en la pared recuperándose del mareo cuando sintió una presencia tras él,Aníbal se giró porque creía que sería Adriana que estaría preocupada,al menos así la vio cuando salió del salón principal. No era ella pero se sorprendió ver quién era: Selene.

-Salve,Aníbal- dijo la romana con una rara sonrisa en el rostro,Aníbal ni se digno a contestar a esa víbora con carita de ángel. Le parecía injusto que una arpía así tuviese tal parecido con su dulce Adriana.

-Cómo mínimo tendrías que contestar,¿no?- Selene se acercó mucho a Aníbal,casi cómo queriendo rozar sus labios con los de su cuñado.

-¿Qué haces?- preguntó el púnico al ver que Selene estaba demasiado cerca de él.

-Siempre he tenido curiosidad. Siempre quise....-paso uno de sus dedos por el pecho de Aníbal provocativamente – jugar con un púnico.

-Pues usa a otro- apartó a Selene de él,pero una vez más,la romana se acercó nuevamente a él,pero más que antes,rozando ahora si sus labios contra los del marido de su hermana.

-No. Dime que no es excitante el que tú y yo....a Julius lo amo,pero la curiosidad me pierde. Le dije que fui a ver a los mocosos,tenemos poco...

-¡Qué no me toques!- bramó Aníbal separando a Selene de un empujón,algo que no sentó muy bien a la romana que lo miró con ira,siempre conseguía lo que quería y Aníbal se lo negaba.

-O lo haces o le digo a Adriana que fuiste tú quien asesinó a nuestros padres- Aníbal se puso pálido,lo sabia,¡¿Cómo podían saberlo?! -Complace mi curiosidad o se lo digo a Adriana.

-Hazlo y yo le digo a Julius lo zorra y puta que eres- se fue de allí nuevamente al salón principal dónde le esperaba Adriana. Su Adriana...su dulce esposa,no se merecía ese ángel de mujer la familia que tenía. Selene era auténticamente una zorra. En ese momento compadeció a Julius,si lo había intentado con él,¿con cuántos más no lo habría intentado?

-¿Pasó algo?- preguntó Adriana al ver la extraña expresión en él rostro de su marido. Aníbal negó con la cabeza,no podía decirle que Selene se le insinuó,a fin de cuentas era su hermana. A lo largo de la noche,Selene no se acercó a Adriana. Pero hubo un instante en que Aníbal las perdió de vista y cuando volvió a ver a Adriana parecía muy enfadada. No....Selene se lo dijo.

-Aníbal- le dijo Adriana con voz de estar de mal humor- Selene es una arpía. Me dijo que fuiste tu quién asesinó a mis padres- Aníbal se tensó ante las palabras de su mujer. Ya esta,era el final de su matrimonio.

-Adriana,hablemos en un lugar más privado....

-No la creo. Tú no pudiste ser,no lo hiciste- Aníbal no se creyó las palabras de su mujer,creía en su inocencia cuando no era cierta....no se la merecía. No se la merecía. Creía en él,nunca podría decírselo a Adriana. Nunca.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Suavis Inimicitia "Doloroso recuerdo"



Cuando asaltaron el palacio de Siracusa,Aníbal fue directamente a buscar los aposentos de Marcus y Cibeles,quería acabar con ellos y con su estirpe y luego acabar con Julius,¿por qué? Respuesta: en Iberia Julius le había humillado al ganarle una batalla,cabía decir que Aníbal era aún un general inexperto y Julius un cónsul experimentado. No sólo Julius le humillo. Si no también Marcus,ese muchacho arrogante y malcriado. Juró vengarse golpeándoles dónde más podía dolerles,además de recuperar Sicilia de manos romanas.
Avanzaba por el palacio dejando a su paso una estela de cadáveres de soldados o esclavos,cualquiera que se interpusiera en su camino,su espada se iba tiñendo más de rojo,su coraza salpicada de carmesí,sus manos y su rostro llenos de sangre. No iba a parar. Cuando por fin llegó a la puerta de la alcoba matrimonial y trato de abrirla vio que estaba atrancada,fácil solución ,pateo la puerta y se abrió sin resistencia alguna. Lo que se encontró en la habitación no le sorprendió. Una hermosa mujer joven que le esperaba con gesto decidido y determinación suicida en la mirada,sus brazos estaban en jarra sobre las caderas.

-¿Dónde esta Marcus?- preguntó fríamente,quería también asesinar a Marcus,quería vengarse sobretodo de Julius con la sangre de su hijo y la familia de su hijo.

-No está aquí- respondió Cibeles,la mujer miró disimuladamente a un cesto de mimbre que había ahí. Pero Aníbal no le dio importancia, se acercó a Cibeles con la espada en la mano,sin inmutarse de la valentía de la mujer y la innegable belleza de la princesa de Siracusa. Habría otras cosas peores que la muerte para Cibeles,podría violarla y dejarla vivir con la deshonra. Pero a él no le importaba su honra,quería su sangre derramada.

-Te reunirás con él pronto- dijo Aníbal con inesperada calma,Cibeles frunció el ceño con gesto de duda.-¡En el mundo de los muertos!- especifico él agarrando a Cibeles por la nuca para acercarla a él.- Te envió al reino de Astarte- (diosa del Inframundo) sin más,Aníbal hundió su espada ya ensangrentada en el vientre de la mujer,de inmediato el blanco vestido de Cibeles se tiño rápidamente de rojo,su vida a la corta edad de veintiún años tocaba a su fin. Al menos esperaba que su pequeña hija no viese nada desde el cesto. Su último pensamiento antes de que el acero se hundiese en su cuerpo fue una petición a la diosa Diana,protectora de Siracusa:

-”Cuida de mis hijas gran diosa de Siracusa,te las confió a ti”- fue el último pensamiento de Cibeles antes de que la espada de Aníbal se clavase en sus entrañas.
Con cada gota de sangre que salía de su ser,la vida se le iba, de sus labios salió un gemido acompañado por un hilo de sangre. Cayó de rodillas ante Aníbal y al poco se desplomo completamente en el suelo,muerta a los pies de su enemigo. Aníbal le dedico una mirada a Cibeles sin sentimiento alguno. Era solo una mujer. No supo cuanto tiempo estuvo ahí hasta que escuchó un pequeño ruido en la habitación y el sonido de una dulce voz de infante.

-¿Mater?- esa voz provenía del cesto de mimbre al que Cibeles le había dedicado una disimulada mirada. “¿Mater?” Eso era madre en latín. Era verdad que Aníbal había escuchado que Marcus y Cibeles a pesar de su juventud tenían dos hijas mellizas,los nombres no los sabía. Lo único que sabía era que cada una de las niñas estaba más apegada a uno de sus progenitores.
Se acercó lentamente al cesto aún con la espada empapada en la sangre de Cibeles hasta situarse enfrente del cesto,si escuchaba bien podía escuchar el sonido de una respiración acelerada de una pequeña criatura escondida de él. Sin delicadeza alguna,pateo el cesto con un poco de fuerza y este cayó al suelo,separándose del cesto la tapadera de mimbre,que rodó alejándose un poco del cesto,salió del cesto un revoltijo de sábanas blanca que se movieron,desenvolviéndose una niña de apenas seis años,con un pequeño vestido azulado y con una corta melena negra cómo el ala de un cuervo. La niña miró momentáneamente a dónde yacía el cuerpo inerte de su madre y la niña no pudo evitar dar un grito de miedo al ver el cadáver de su madre.
Aníbal movido cómo un autómata,levantó la espada dispuesto a descargarla contra el pequeño cuerpo infantil,pero inesperadamente la niña levantó la cabeza para mirar al cartaginés. Por primera vez los ojos de Aníbal y Adriana se cruzaron. Fue la primera vez que Aníbal vio semejantes ojos del mismo color que los ojos de un ciervo,bueno,la segunda,la primera vez fue en los ojos de Marcus. Pero si era la primera vez que lo veía en un rostro lleno de pureza e inocencia. La niña tenía un rostro redondo con una piel inmaculada,unas pestañas muy negras y espesas,con ese color tan raro de ojos. Se la veía tan frágil e inocente. Esa mirada hermosa e inocente rompió la coraza de Aníbal por unos instantes,sin más guardo la espada en la vaina y aprovechando el estado de shock de la niña la cogió delicadamente en brazos. Adriana instintivamente rodeo con sus pequeños brazos el cuello de Aníbal y apoyo la cabeza en el hombro del púnico,bañándolo con sus lágrimas por la tristeza de la muerte de su madre. Aníbal salió de la habitación llevando a la princesa entre sus brazos. No sabía a dónde se dirigían sus pasos,sabía que cerca estaba el santuario familiar a la diosa cazadora y virgen Diana,pensó en llevarse a la niña a Cartago,criarla él y desposarla cuando creciese,pero impulsado por algo que nunca sabría describir,la llevó al santuario de Diana. El santuario de mármol con una estatua del mismo material de la diosa Diana. En el altar de mármol había una piel de cierva,los ciervos eran símbolos de la diosa de la caza. Sin más,se adentró en el santuario y dejo a la niña sentada en el altar,apreció que Adriana temblaba y cogió la piel de cierva para arropar a la niña con ella. Una vez más sus miradas se cruzaron,y pudo leer en esa mirada color miel todo el miedo y el terror que sentía. A modo simbólico,Aníbal se llevó las manos al cuello para quitarse la cadena de oro con una imagen de Baal y la colgó del cuello de la niña.

-Esto te protegerá de todo mal- no había necesidad de más palabras,con sólo mirarse se habían dicho todo lo que debían decirse. Cuando salió de la habitación,cerró tras de si la puerta para que no fuese testigo de todo ese horror,que siguiese en su inocencia.

Aníbal despertó sin exaltarse mucho,en cierta forma era un buen recuerdo,era la primera vez que veía a Adriana,miró a su lado y no pudo evitar pensar que era increíble que la niña que salvo de si mismo fuese la mujer con la que se caso y que le había dado a sus hijos. Pero se sentía miserable,ahora veía que fue un error aunque gracias a eso pudo conquistar Sicilia,pero ¿a que precio? El precio de que Adriana tuviese que ser criada por el depravado de Julius. Pensaba que si no hubiese sido por eso,él y Adriana quizás no se hubiesen casado ni sus hijos haber nacido.

Cuando amaneció, Aníbal no había podido conciliar el sueño y el amanecer le sorprendió en el balcón de la habitación en la que estaban,observando cómo el sol aparecía, miró después al lecho donde dormía Adriana. Ese era el día de la boda de Fabio y Ailis le había pedido a Adriana que fuese su pronuba (madrina),por tanto debía despertarse ya e ir con Ailis.

-Adriana,arriba.- dijo Aníbal acercándose a su mujer. Adriana despertó inesperadamente deprisa,los nervios de todo lo que les esperaba. El paranymfus (padrino) de Fabio era Adelphos,su hermano en vez de su padre porque Fabio sabía que Adelphos casi había prometido no casarse hasta que no se le pasase el aún enamoramiento platónico que tenía con Adriana,aunque eso a Adelphos se le estaba pasando debido a que ahora Adriana no era una uxor (casada sin hijos) sino mater (casada con hijos).

-Voy a vestirme,cuida a los peques hasta que venga la esclava que los va a cuidar- dijo Adriana levantándose deprisa y cogiendo un sencillo vestido,de momento, luego ya se vestiría más adecuadamente para ser la madrina de su amiga.

-Vale- contesto simplemente Aníbal,los niños de momento no serian problema dado que ambos niños estaban dormidos profundamente. Antes de irse de la habitación,Adriana le dio un breve beso en los labios a su marido. Tenía mucho por hacer para que la boda entre Fabio y Ailis fuese bien y no hubiese ninguna masacre por los invitados o lo que sea. Al menos por parte de los púnicos no habría problema,Dido era responsable y seria y a los hombres los tenían amenazados.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Suavis Inimicitia "Reencuentros y remordimientos"


A los pocos días ya tuvieron que ir a Sardonia a la boda de Fabio. Élbir estaba deseando volver a ver a su amigo y felicitarle en persona por su boda con la bella Ailis de Catania. Adriana estaba también ilusionada,su querido Fabio se casaba con una de sus mejores amigas. Esta situación la hacía sentirse como lo que era,una adolescente.
Aníbal por su parte le había prometido a Adriana que no entraría en conflicto con nadie,pero estar en tierras romanas....no era plato de su gusto. Antes Sardonia y Corsica (Córcega) eran propiedad de Cartago por las minas de plata de ambas islas. Pero ahora eran provincias romanas.
Sadik estaba muy emocionado,era la primera vez que viajaba fuera de Cartago,aunque también fuese su hermana, lo importante es que iba con su familia fuera de África.

Tardaron unos días,pero en cuanto llegaron al puerto de Sardonia,Fabio y Ailis les estaban esperando. Había que admitir que Fabio y Ailis hacían una muy buena pareja,ambos tan tranquilos y amantes de la filosofía,desde pequeños habían tenido muchas largas conversaciones sobre los filósofos griegos. Y lo importante,se casaban por amor,no por unión política u otra cosa.
Ailis cuando vio a Adriana se apresuro a abrazarla,Adriana lo habría correspondido de no llevar a Aradna en brazos.

-Adriana,¿cómo estas,querida?- preguntó Ailis sonriendo ampliamente acariciando con suma suavidad una de las mejillas de la pequeña Aradna.- Salve,pequeña Aradna.

-Muy feliz por ti Ailis,por fin puedo presentarte a mi hija.- Adriana y Ailis se comunicaban mediante cartas,de ese modo sabía el nombre de la hija de su amiga. Ailis levantó la cabeza y esbozo una sonrisa ante los visitantes púnicos.- Salve.
Élbir y Fabio se miraron y se saludaron con un simple gesto,luego más tarde en el palacio hablarían tranquilos y echarían una partida al latrunculi (ajedrez) un juego al que Élbir estaba empeñado en ganar al estratégico Fabio,cosa un tanto imposible,Fabio era imbatible en las estrategias.

-¿Tuvisteis un buen viaje?- preguntó Fabio a Aníbal,el púnico miro al joven,debía admitir que ese chico le caía bastante bien,lástima que fuese romano,un oficial así era una bendición de los dioses.

-Sí.- contesto simplemente,Aníbal llevaba a Sadik en brazos,el cuál dormía profundamente, bastante había aguantado el pobre casi todo el viaje despierto por la emoción de todo lo que pasaba.

-Sadik esta mucho más grande de la última vez que lo vi.- comento Ailis a Adriana al ver al niño en brazos de su padre.

-Crece por días.- Fabio y Ailis les acompañaron al palacio de la realiza de Sardonia,Adelphos estaba reunido con un embajador de Corsica,de ahí que no pudiese ir a recibir a los invitados de la boda de su hermano. Los que si les esperaban en el palacio era Dafne,la tía de Adriana. La princesa no había visto en mucho tiempo a su tía,ni había visto en persona a sus sobrinos -nietos, Adriana le había hablado de ellos por carta,pero nunca los había visto en persona a los nietos de Cibeles,su hermana.
Dafne era la viva imagen de Cibeles,lógico siendo melliza de Cibeles, de cabellos castaño oscuro ondulado y los ojos castaños oscuros. Para sus casi treinta y cinco años y haber dado a luz dos hijos estaba muy bien físicamente.

-Adriana,cuantísimo tiempo.- dijo Dafne dándole un cálido abrazo a su sobrina,que nuevamente no pudo corresponder porque Adriana llevaba en sus brazos a Aradna,que dormía profundamente también.

-Lo sé,tía Dafne.

-Esta preciosidad tiene que ser Aradna.- dijo la mujer mirando a la niña,Adriana sólo asintió con la cabeza y señalo a Aníbal y a Sadik.

-Ellos son mi marido Aníbal y mi otro hijo,Sadik.- Dafne se acercó al púnico,cuyo rostro no delataba expresión alguna,pero un escalofrío recorrió su columna vertebral ante la presencia de Dafne,era igual a Cibeles y de inmediato recordó la noche en la que asesinó a Cibeles,nuevamente los remordimientos cayeron en su mente como una losa.

-Que guapo es este niño,aunque esta dormido como un lirón.- rió Dafne al ver a Sadik dormido en brazos de su padre.- Encantada de conocerte Aníbal.- dijo la mujer al marido de su sobrina.

-Lo mismo digo,Dafne. Le debo la vida a uno de sus hijos.- iba a cumplir la promesa que le hizo a Adriana de tratar de llevarse bien con su familia,normalmente habría respondido mucho más breve, pero se lo prometió a Adriana y nunca rompía su palabra.

-Te llevaste a la hija de mi hermana que tiene más sangre de la dinastía de Dionisio. Selene tiene más sangre Augustus que de la nuestra.- sonrío levemente Dafne,la mujer era feliz con su marido y sus hijos,pero aún le pesaba la muerte de su hermana a manos de un cartaginés,lo que no sospechaba es que ese cartaginés lo tenía delante de ella.

-Lo sé.- contesto simplemente Aníbal,quería hablar lo mínimo con Dafne porque le recordaba demasiado a Cibeles y eso le superaba un poco.

Fueron conducidos cada uno a sus habitaciones para que descansasen,por una vez Aníbal tuvo que tolerar que los niños durmiesen en la misma habitación que él y con Adriana.
Obviamente delante de los niños no iban a hacer nada,salvo dormir. Los niños estaban agotados por el viaje y Adriana los acostó ya a Sadik en una pequeña cama que había especialmente para él y en una cuna para Ara. Dafne había pensado en todo.
Aníbal se tumbo en la cama sin cambiarse aún de ropa,estaba cansado y mañana les tocaba la boda,lo más cansado,menos mal que estaría el vino. No tardo en tener a Adriana tumbada a su lado en la cama.

-Te pasa algo.- dijo de golpe Adriana notando el estado de ánimo de su marido,él no dijo ni hizo nada. Estaba cansado y lleno de remordimientos.

-Duerme mujer- dijo él con frialdad levantándose del lecho para cambiarse de ropa a una más cómoda y poder dormir.

No durmió nada.
Otra vez tuvo pesadillas,pero estas pesadillas eran por el crimen que llevaba a sus espaldas,uno de tantos,pero el que más le pesaba era el asesinato de Marcus y Cibeles,los padres de Adriana. El haber estado ante Dafne,el vivo retrato de Cibeles removió en su interior los remordimientos del crimen. Había sido muy cruel privando a Adriana del amor y el cariño de sus padres,ahora que era padre podían entender a la perfección el porque Cibeles trato de esconder a Adriana de él aquella noche. Aquella noche que vio por primera vez a Adriana,aquella noche que derramó la sangre de Cibeles en la misma habitación en la que en un cesto bajo unas sábanas,envuelta en las blancas tinieblas estaba Adriana con apenas seis años. No llegó a verlo,pero Aníbal es que estuvo varios minutos ahí plantado,regodeándose del crimen cuando Adriana llamó a su madre muy asustada. Cuando él la saco del cesto,inocentemente Adriana creía que el que asesino a su madre se había ido y Aníbal era otro soldado. Cuanto se equivocaba.