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miércoles, 30 de octubre de 2013

Suavis Inimicitia


Aníbal tras darse un largo baño fue a su habitación,dónde creía que estaría Adriana con su hijo jugando en la cama,fue una sorpresa cuando vio que no estaba,bueno,seguramente estaría en la habitación del crío acostándole en la cuna. Pero de todas manera fue a buscarla a la habitación colindante a la conyugal.
Adriana estaba meciendo al pequeño en sus brazos mientras cantaba con voz suave y cálida una nana para que el pequeño durmiese.

-“Duerme mi vida,no hay que llorar,
duerme y sueña feliz,
siempre tu debes mi arrullo llevar,
así yo estaré,junto a tí.”

Esa fue la última estrofa de la canción que Aníbal escuchó,ya que la canción estaba algo avanzada cuando él entró. Adriana no se percató de su presencia,por lo tanto se acerco a la cuna y dejo con suma delicadeza a Sadik en la cuna y lo arropo para que no cogiese frío, ya era casi invierno y estaba soplando el viento de poniente.

-¿Esta dormido?- preguntó Aníbal,Adriana dio un respingón de sorpresa y se giro para mirar a su esposo,desde Siracusa estaba bastante suave con ella y eso le gustaba,esperaba que estuviese así siempre con ella. Soñar y desear era fácil,pero lo difícil era cumplirlo.

-Sí,esta dormidito como un lirón.- dijo Adriana sonriendo y acariciando las mejillas de Sadik que estaba tal y cómo dijo su madre, profundamente dormido.- ¿Qué soñara?- preguntó Adriana a Aníbal,él sólo bufó un poco.

-Es un mocoso que no conoce mundo. Te lo dije una vez. Aprovecha estos momentos que a los siete años será mío.

-¿Y si no quiere ser guerrero? Fabio fue guerrero obligado,él quería la filosofía.

-El crío será un guerrero. Lo lleva en la sangre.- Adriana suspiró,no quería discutir con su marido por algo que estaba aún lejos. Su hijo ya tendría la oportunidad de decidir,era una tontería discutirlo porque Sadik ni tenía un año de vida.

-Vámonos tú y yo a la cama,Adriana.- ella simplemente esbozó una sonrisa y tras besar la frente de su hijo,lo dejaron dormir tranquilo en su cuna,soñando con la inocencia que sólo un niño podría tener ,ajeno a la guerra que iba a estallar en breve y las muestras de afecto de sus padres.


Inevitablemente la mañana llegó,Aníbal no despertó por la leve luz solar que entraba entre las cortinas de la ventana sino por el llanto de su hijo seguramente por una pesadilla o por cualquier cosa. Aníbal gruño un poco y llevó su mano hasta el hombro de Adriana para sacudirla un poco para que se despertase.

-Adriana,el mocoso.....-dijo,Adriana se giro dándole la espalda,era obvio que su esposa no quería despertarse de su sueño reparador. Aníbal suspiró y se levantó de la cama pesadamente,iba sólo vestido de cintura para abajo con lo que en su día tuvo que ser una túnica,le gustaba dormir así,se encamino hasta la habitación de su hijo,que seguía llorando,llamando a su madre.

-¿Qué pasa?- preguntó con cierta brusquedad,el niño le miró con sus ojos verdes vidriosos y con las mejillas cubiertas por lágrimas.

-Yo....miedo....-murmuró el niño estirando los brazos para que su padre lo cogiese,Aníbal lo miró sin saber muy bien que hacer. De niño cuando le decía a su padre que tuvo una pesadilla,su padre le hubiese dicho literalmente “Pues te jodes”. Pero él no era su padre,y aunque lo negase,en él había aflorado el instinto paternal.

-¿Quieres.....dormir conmigo y con tu madre?

-Sí- Aníbal cogió a su primogénito en brazos y por el frío de la mañana,cogió la sábana con la que el niño dormía en la cuna para taparle,Sadik no tardó en aferrarse a él,sintiéndose seguro,pues la dureza del cuerpo de Aníbal y su forma de hablar le transmitía a Sadik que su padre era fuerte.
Volvió con su hijo a la habitación conyugal y lo tumbo en la cama entre Adriana y él,Sadik con sus pequeñas manitas toco la mejilla de su madre y sonrió más calmado,su padre no tardo en tumbarse en la cama,le quedaba aún un poco más de media hora para tener que levantarse,así que aprovecharía el poco tiempo que le quedaba de descanso con su familia.
Sadik no tardó en dormirse nuevamente mucho más tranquilo al verse con sus padres. Aníbal no volvió a conciliar el sueño,simplemente se recostó en la cama,apoyando la cabeza en uno de sus brazos y sus negros ojos se fijaron en su familia. Su bella Adriana y su inocente Sadik,era aún tan pequeño y frágil....la gran mano del padre agarró con suavidad la pequeña mano de su primogénito,sorprendiéndose de la suavidad de la piel del niño,lo habría heredado de Adriana,aunque también sería porque sus manos estaban duras por años del manejo de las armas. Tontamente esbozó una sonrisa,ese momento entre la suavidad de las sábanas con su mujer y su hijo valía la pena todo. ¿Sería capaz de morir por ellos? Sin dudarlo,sí. Eso temía,que no volviese de la guerra,que muriese en el campo de batalla. No confiaba en la palabra de la oráculo Diodal,no creía que los dioses controlasen sus vida,ellos,los frágiles mortales podían cambiar su destino. Nadie,ni si quiera los dioses todopoderosos podían.

-¿Qué le quita el sueño a uno de los generales más grandes de Cartago?- preguntó Adriana con voz adormilada,estaba medio despierta por fin,Aníbal seguía absorto en las facciones dormidas de Sadik y cogiendo su pequeña mano,el niño inconscientemente agarró uno de los dedos de su padre.

-Los llantos de tu hijo. Tenía una pesadilla y quiso dormir aquí.

-Nuestro hijo.

-Desde que nos acostamos hasta que es la hora del amanecer es tu hijo.- Adriana rió y beso amorosamente a Sadik,en esos momentos en los que Aníbal estaba de tan buen humor había una paz que deseaba que durase eternamente. Pero conociendo el temperamental carácter de Aníbal eso era complicado,sería más fácil que los espartanos se decantasen por la vida pacífica y la filosofía.
El niño se despertó y al parecer se despertó con ganas de jugar ya que empezó a juguetear con la fina cadena de oro que Aníbal llevaba colgando al cuello con una pequeña imagen de Baal.
Adriana se hecho a reír y con la aura de paz y armonía que se respiraba en la habitación Aníbal dejando de lado la coraza que normalmente recubría su corazón y su alma,empezó a jugar con su hijo,el cuál se reía sin parar,estaba más acostumbrado a los tiernos juegos que tenía con su madre que a los más brutos de su padre. Y,¿por qué no? Que Aníbal hubiese sufrido muchas carencias afectivas de niño,eso no significaba que su hijo las sufriese. Claro que lo quería endurecer de carácter,pero más adelante,que disfrutase de la dulzura de la infancia.

-¡Mi general!- la voz de Élbir al otro lado de la puerta rompió el aura de armonía y juegos de la familia,al parecer Aníbal se había entretenido un poco más de la cuenta de lo que quería.

-Tengo que irme,Adriana.- dijo dándole un breve beso en los labios a su mujer y le removió los cortos cabellos a su hijo.- Luego jugamos,enano.- se levantó de la cama dejando a su mujer y a su hijo en la cama,retomando los juegos.


Suavis Inimicitia



A la mañana siguiente,bien temprano, tuvieron que ir nuevamente al consenso de Siracusa,para soportar las amenazas de los romanos,entre los cónsules estaba Julius con Selene,que inesperadamente no decían absolutamente nada,ni una sola palabra. Para alegría de Aníbal y Adriana,ella tenía que hablar ahora en nombre de Siracusa nuevamente,para ya tajar de golpe la situación de una vez por todas.

-Adriana Augustus, hablad por favor.- dijo Dimas cediéndole la palabra a la princesa. Adriana se colocó enfrente de la mesa de mármol y ya,harta de el tema,y rabiosa contra Roma,habló para los sicilianos.

-Nada hay que esperar,las legiones se acercan ya. Y el terror y el dolor son la marca del invasor,queridos compatriotas sicilianos. Todos hemos sufrido por todas las guerras,¡basta de opresores! ¡No pasaran,no ocuparán más! ¡Les vamos a echar! ¡Fuera de aquí!- gritó Adriana demasiado rabiosa con todo,estaba harta, el peso de la corona,las opresiones por las dos superpotencias del mediterráneo,ya tomó la decisión de apoyar Cartago,que lo dejasen ya. Sin darle tiempo a nadie de replicar,salió de allí, acompañada por su esposo,Aderbal,Bolmícar y Élbir. Ya iban a ir a la tierra amada de Cartago,a alejarse temporalmente de todo,hasta la guerra.
Ya por fin,días más tarde,volvieron a Cartago,su hogar, Adriana estaba deseando ver a su hijo,¿habría crecido en esos días? Seguro que si,su bebé cada día era menos niño y sería algún día un hombrecito, un hombrecito que serviría a Cartago.
No tardaron en llegar a casa,en parte porque Adriana estaba que hervía de ganas de llegar y abrazar a Sadik. Cuando llegaron,Dido fue a recibirles con el pequeño en brazos,seguida de su hijo Âkil que les saludo con la mano sonriendo al ver por fin a sus tíos y a su futuro padrastro.

-¡Mamá!- dijo Sadik revolviéndose de los brazos de su tía para querer irse con su madre,aunque lo tendría difícil ya que aún no sabía andar. Adriana no tardo en coger a su hijo en brazos y besarle las mejillas con infinita ternura.

-Mi niño,mi pequeño...-susurraba Adriana absorta en su pequeño,¡cuánto había crecido en esos días! Su cabello castaño oscuro estaba algo largo y alborotado, pesaba un poco más y se veía a la legua que había crecido y sus ojos,sus preciosos ojos verdes brillaban alegres de tener a su mamá a su lado.

-No paraba de preguntar por ti,Adriana.- dijo Dido sonriéndole a su cuñada y amiga,tras eso levantó la cabeza.- Saludos hermano.Aderbal.- él no tardo en acercarse a Dido y darle un suave beso en los labios. Aderbal y Dido habían acordado adelantar la boda antes de la guerra,

-¿Cómo se porto el mocoso,hermana?- dijo Aníbal acercándose a su mujer y su hijo, la verdad es que muy en el fondo había echado de menos al mocoso.

-Es un angelito,al contrario que Âkil.- Dido se hecho a reír mirando de reojo a su hijo,el cuál bufo un poco y se abrazo a las faldas de su tía Adriana.

Esa noche,Aníbal le contó todo a Dido,porque su hermana no dejaba de preguntarle por todo lo que paso en Siracusa,ya que Adriana estaba absorta en recupera el tiempo perdido con Sadik,en esos instantes se encontraba bañándole.
Dido se quedo sorprendida por todo,sabia que Adriana iba a apoyar a Cartago,pero lo de Selene....Selene como la había engañado,parecía tan buena y que quería a su hermana. Todo mentira. Dentro de Selene había una auténtica zorra.Y peor fue lo de cuando su hermano le contó lo del aborto que sufrió Adriana.

-No puedo creerlo hermano.

-Creelo. Yo lo advertía.

-Lo sé.....pobre Adriana.- Aníbal suspiró,pronto debería partir a la guerra contra Roma,alejarse de su familia nuevamente. Pero el ejército era también su vida. En días partiría a Malta para luchar contra los romanos en esa pequeña isla entre Sicilia y Cartago.
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martes, 29 de octubre de 2013

Suavis Inimicitia


Hannon, su padre,había sido destinado a Iberia,a conquistar la zona de Baécula, entre sus hombres estaban Asdrúbal,su yerno,Bostar, el padre de Aderbal, y unos jóvenes soldados Aníbal y Aderbal de sólo quince años. Los más jóvenes habían demostrado ser dignos de ascender a una edad temprana,Aníbal era el capitán de la caballería y Aderbal tenía a su vez una falange a su encargo. Pero ese día no tenían nada que hacer,no estaban atacando a los íberos. Hannon estaba negociando con Himilcón, el rey íbero de Baécula junto con su yerno y Bostar.

Aderbal y Aníbal estaban en las orillas de un río sentados sobre una roca,Aderbal estaba pescando y Aníbal afilando su espada,pero en el fondo lo que estaban haciendo era tomar el sol,aunque a Aníbal se notaba que le costaba porque no estaba acostumbrado a estar parado,de ahí que estuviesen afilando sus armas

-¿Pican o no?- preguntó Aníbal distraído,aún no tenía la voz totalmente cambiada al igual que Aderbal,seguían siendo unos críos a fin de cuentas.

-No....los dioses se ríen hoy de mí.- musito sacando la red de las aguas del río,no había ningún pez dentro. Aderbal gruñó y volvió a lanzar la red para ver si ya había algo de suerte.

-Están tardando mucho Hannon con tu padre y Asdrúbal en negociar con el íbero....-murmuró Aníbal clavando su mirada en la fortificación dónde se hallaban los padres de ambos negociando.

-Es normal,piensa en que son unos salvajes medio civilizados por nosotros y los griegos.

-Lo sé,no me des clases de historia,hermano.- Aníbal se incorporo sobre al roca,aún con la espada en su mano que no tardo en envainar. Aderbal casi perdió el equilibrio porque tenía la espalda apoyada en su hermano de leche y al levantarse sin avisar casi se estampó contra la roca.

-Avisa antes de levantarte.-se quejó Aderbal reincorporándose. Aníbal sonrió con levedad menando la cabeza ante la queja de su amigo.

-¿Sabes que al otro lado del río Iberus están legiones romanas,Aderbal?

-Sí,lo sé. Mi padre me dijo que hay un cónsul llamado Julius o algo asi.

-Julius Augustus,lo oí decir.

-¡Aníbal,Aderbal!- era la voz del cuñado de Aníbal,Asdrúbal,el marido de su hermana Dido,Aníbal tenía otro hermano mayor que huyó de casa cuando él era muy pequeño por tanto no le recordaba mucho.

-¿Qué?- preguntó el joven soldado a su cuñado,Asdrúbal lo miró con inesperada seriedad,cosa que preocupo al joven,Aníbal frunció el ceño al ver la expresión de seriedad del mayor.

-Tienes que ir a la fortificación.

-¿Por qué?

-Porque te casas.- un escalofrío recorrió la columna del joven,¿cómo que se casaba? ¿Con quién?

-Tú padre e Himilcón acordaron que si te casas con la hija del íbero,Delinenar,Baécula estará de nuestra parte.- Asdrúbal tuvo que llevarse al muchacho a rastras al encuentro con su futura esposa,Aderbal iba detrás de los dos,sin poder creerse que iban a casar a su amigo a la fuerza.
Asdrúbal lo llevó a la fortificación,por los laberínticos pasillos de piedra los condujo hasta una amplia sala dónde estaban los padres de ambos chicos,Himilcón y una mocosa de apenas trece años vestida con las ropas propias de las mujeres íberas. Un largo vestido blanco con motivos azules,varios collares grandes de oro,un largo velo rojo adornado con dos grandes ruedas doradas a ambos lados de la cabeza. Por su expresión,estaba tan desagradada con su futuro marido cómo ella.

-¡No pienso casarme con esta cría!

-¡No quiero casarme con este bárbaro!- fueron las primeras palabras que se cruzaron entre ellos.

-¡Cállate Aníbal!- grito Hannon a su hijo menos querido,no le importaba que su hijo no quisiera casarse con ella,él lo ordenaba y así sería.

-Joven Aníbal, es un honor tenerte en mi familia. Mi hija Delinenar es virgen, y aceptará de buen gusto casarse contigo.- dijo con retintín a su hija. No les quedo otro remedio a los chicos que casarse esa misma tarde en el templo de Melkart, patrón de la familia del novio.

Esa noche tuvieron el desastre de la noche de boda. En vez de un acto hermoso de amor,les parecía una cosa obligada y sin cariño. Aníbal no era virgen,pero había gozado muy poco del placer de gozar con una mujer. Por lo que fue muy patética la acción. Además se sorprendió de que Delinenar no era virgen .

-No te quiero,ni te querré.- dijo Aníbal tras esa acción bastante cutre,las pocas mujeres con la que estuvo eran más mayores que él y experimentadas,eran las esclavas de su casa en Cartago.

-Ni yo a ti. No eres mi tipo.- dijo Delinenar,no le gustaban los cartagineses y ahora estaba obligada a convivir con uno hasta que pudiesen divorciarse o algo así, por lo que de momento les tocaba aguantarse.
A partir de el día de la boda todo fue de mal en peor para lo chicos,se odiaban a muerte y no lo disimulaban. En reuniones no paraban de lanzarse pullas, se gritaban, se insultaban,las relaciones que tenían eran horribles porque Aníbal prácticamente la violaba,ya que juro a sus dioses que tendría que aguantar a esa esposa obligada,al menos la disfrutaba.
Pero,finalmente,once años mas tarde,Delinenar conoció a Octavio y huyó a Roma,traicionando a Cartago,Iberia y a su marido. Ya desde allí le mando por un mensajero los pergaminos donde estaban escritos los acuerdos de divorcio. Aníbal los firmó encantado,porque ya había pasado el asalto a Siracusa y se había cruzado en su vida su futura segunda esposa,Adriana, ella desde pequeña había cambiado la vida de Aníbal a mejor.

lunes, 28 de octubre de 2013

Suavis Inimicitia


Adriana no tardo en vestirse con un vestido blanco ligeramente escotado con tiras de cuero bajo el pecho y en la cintura. Aníbal llevaba a rastras a Octavio hasta la puerta del consenso. Octavio iba ensangrentado,con varios dientes rotos,la nariz rota y con las ropas desgarradas y sucias.
Llegaron a la hora acordada a la cita con Delinenar. Adriana ya la vio una vez pero aún se sorprendía de que ella y Delinenar yacieron con Aníbal. Era alta,de cabellos castaños ondulados,unos ojos profundos de color verdes y una figura bonita. No aparentaba los treinta y tres años que tenía. No estaba sola. Estaba Selene también,mirándoles con gesto de superioridad.

-Delinenar...- susurró Octavio al ver a la íbera, Delinenar era ahora una renegada de su tribu por divorciarse y casarse con un romano,pero aún Aníbal mantenía el poder sobre la tribu de Delinenar en Baécula.

-Esto es tuyo.- dijo con sumo desprecio Aníbal arrojando sin cuidado alguno a Octavio a los pies de Delinenar,la íbera lo miro con infinito desprecio.

-¡¿Qué le has hecho,animal?!- preguntó Delinenar arrodillándose para ver cómo estaba su esposo.

-Sabes cómo acaban los espías en Cartago.- Adriana notaba la tensión entre los ex-esposos,pero su atención se centraba en Selene.

-Delinenar,querida, ya sabes cómo son los cartagineses,y más él.

-¡Lávate la boca antes de hablar de Aníbal,perra traidora!- grito repentinamente Adriana,sorprendiendo incluso a su esposo.

-¿Me llamas a mi traidora? ¡Tú traicionaste a Roma en favor de Cartago!

-¡Bien que viniste a Cartago a llorarme cuando ni tu ni tus pobres hijos no teníais donde caeros muertos!- olvidando todo el protocolo,Adriana se acerco a Selene para agarrarla de los cabellos con un rencor absoluto y dándole fuerte tirones. Tenía parte de culpa su hermana de que ella perdiese a un hijo.

-¡Suéltame,suéltame,loca!- gritó Selene dolorida por los tremendos tirones de pelo y arañazos que su hermana le daba. Aníbal tuvo que meterse por medio para separarlas,le costo más de lo que esperaba,no imaginaba que Adriana tuviese tanta fuerza con lo frágil que parecía.

-No manches tus manos con la sangre de estas zorras.- sin despedirse de ellas se fueron,Aníbal estaba tenso,muy tenso,¿nunca se iba a librar de Delinenar? Ojalá que si lo hiciese, no la aguantaba,ni cuando estaban casados, fue un matrimonio que empezó con mal pie desde el principio.

-Perdóname.- susurró Adriana sacando a Aníbal de sus pensamientos,el púnico no dijo nada enseguida,sólo le hecho el brazo sobre los hombros a Adriana para atraerla contra él.

-No tengo que perdonarte nada. Hiciste bien.- con estas palabras dio por finalizada esa conversación.

-Quiero volver a casa.- pidió la joven repentinamente,mirando a los ojos a su esposo con aire suplicante. Aníbal suspiró,temía eso,que al estar en Siracusa Adriana quisiera quedarse allí de nuevo.

-Ya vamos al palacio.

-No. Quiero volver a nuestra casa. A Cartago.- una muy sutil sonrisa se dibujo en los labios del mayor,Adriana había aprendido a amar a su nueva patria, le pedía volver allí en vez de querer quedarse en Sicilia.

-Ya pasado mañana volveremos a casa.

-Extraño mucho a Sadik,se me hace muy raro no tenerlo entre mis brazos...

-El Senado de Roma quiere reunirse mañana nuevamente con vosotros,quiere tratar de convencer para que Sicilia vaya de su parte. Si no ya volveríamos mañana a Cartago.

-Mañana ya iré yo. Debes descansar.- que Adriana se preocupase por él le conmovía hasta los huesos, muy poca gente se había preocupado por él a lo largo de su vida,desde siempre se estuvo cuidando solo. Y ahora esa pequeña princesa trastocaba su vida al completo al ofrecerle su amor sin pedir nada a cambio y se preocupaba por él de manera desinteresada. Esa chica se había ganado a pulso su lealtad cómo si de un perro fiel se tratara. Nadie le haría daño a su mujer o a su hijo sin sufrir las dolorosas consecuencias. Y lo de Julius y Selene no quedaría en el olvido, a Julius lo mataría en la guerra,el castigo de Selene sería la viudez y dejar de vivir del cuento de que es “esposa de”, esa arpía lloraría hasta derramar lágrimas de sangre,Aníbal pensaba que podría esclavizarla y humillarla a servir en su casa y besar el suelo por el que él y su familia pisaba.

Esa noche sufrió pesadillas nuevamente,unas pesadillas que eran sobre la boda forzada que tuvo con Delinenar a manos de sus padres. Eran solo unos mocosos y,al menos él, enamorado de la idea del amor. Una idea destrozada por sus padres para casarlos sin importarles lo que ellos pensaban. Sólo por una unión política entre Cartago y Baécula.

martes, 22 de octubre de 2013

Entrada esprcial: físicos de personajes 2.0

Saludos. Este especial es que ya tengo las versiones definitivas de los físicos de los perspnajes (gracias a mi amiga Carmen por su ayuda :D) Aqui los teneis:

-Adriana Augustus: (Ana de Armas)

-Aníbal Melkart: (Alexander Sidding)

-Dido Melkart: (Angelina Jolie)

-Adelphos Iulia: (Rushell Crowe)

-Selene Augustus: (Elena Furiase)

-Aderbal: (Bashar Rahal)

-Fabio Iulia: (Collin Farrel)

-Ailis de Catania: (Nina Dobrev)

-Julius Augustus: (Iván Sanchez)

-Élbir: (Juan José Ballesta)

lunes, 21 de octubre de 2013

Suavis Inimicitia


Aníbal odio esas reuniones,todo lleno de gobernadores que parecían conejos asustados ante la idea de luchar contra Roma,pero al menos se ponían de parte de Cartago. En si las reuniones eran para mandar embajadores a los otros territorios que Roma quería,aparte de Sicilia entera quería Malta y la zona conquistada de Iberia por Cartago. Cerdos aprovechados....que ganasen sus propios territorios en vez de tratar quitarles los suyos a otros Imperios como aves de carroña. Pero una vez terminas las reuniones,una joven se acercó a Aníbal, era una joven bastante hermosa,de largos cabellos castaños oscuros y ojos oscuros también,más o menos calculó que sería de la edad de Adriana.

-Salve.- saludó la joven esbozando una leve sonrisa.- sois Ailis,hija de Dimas de Catania.

-¿Y?- Aderbal le dio un codazo a Aníbal en las costillas con muy poca fuerza,pero pillo la indirecta de que fuese más educado.

-Soy amiga de Adriana,¿cómo se encuentra?- preguntó interesada por la salud de su amiga. A decir verdad le habían preguntado los otros gobernadores por la salud de su mujer,las noticias de que había sufrido un aborto habían corrido cómo si fuesen arrastradas por el aire. Quizás fuese Aristóteles, bueno,daba igual.

-Bien,dentro de lo que cabe.

-¿Podría ir a verla?- preguntó Ailis, la muchacha era como decía hija de Dimas,fruto de un matrimonio con una mujer venida de las tierras de Germania,por eso Ailis llevaba un nombre “bárbaro” y había sido compañera de juegos de Adriana y Selene desde su más tierna infancia.

-Sí.


Los cuatro jóvenes seguían inmersos en su peculiar juego cómo si fuesen niños pequeños,sin salir de la cama dado que Adriana aún no podía dar dos pasos sin caer al suelo. Pero era una forma de abstenerse de sus obligaciones,de que en el fondo eran enemigos,en un futuro no muy lejano Élbir tendría que luchar contra Adelphos y Fabio,una lástima porque se consideraban amigos,pero en el fondo eran enemigos y lo sabían. Pero en ese momento sólo eran unos niños grandes.
Adriana reía,por primera vez en días, todo lo que había pasado hasta ahora estaba momentáneamente en el olvido por un simple juego de guerra de almohadas. Antes,de pequeña solía jugar a eso a menudo con Fabio y Adelphos,Selene nunca quiso jugar con ellos.

Aníbal volvió cuando ellos seguían aún jugando, abrió la puerta con la esperanza de encontrarse con Adriana despierta,al menos lo estaba, pero haciendo el tonto con sus primos y uno de sus propios hombre. Se quedó un rato mirando a ver si se percataban de que en la puerta estaba él con Aderbal y con la joven Ailis. No funciono, Aníbal inspiró para no dar cuatro gritos para que parasen de jugar. No funcionó.

-¡¡Parad ya!!- gritó para que parasen de jugar, no estaba enfadado,pero si molesto, Adriana debía de reposar y esos tres idiotas no la dejaban.- ¡Élbir! ¡Vete a hacer guardia con Bolmícar!

-S-si señor....- el joven soldado salió de allí corriendo cómo alma que lleva el diablo para no tentar a que el enfado de Aníbal se desatase.
Adelphos y Fabio se levantaron de la cama y se pusieron firmes para mantener su honor de legionarios romanos,Adriana se quedó de rodillas en la cama con la expresión de absoluta inocencia.

-Adriana,debes descansar.-dijo Aníbal de manera tajante,Adriana asintió con la cabeza.- Dejadnos solos un momento.- ordeno Aníbal, Adelphos,Aderbal y Ailis obedecieron, la princesa no había visto a su amiga en ese momento,ahora se verían.
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Una vez solos,Aníbal se acercó a su esposa y acarició sus mejillas con sus manos,duras tras años de manejar la espada,y sin más la beso en los labios lo más suave que pudo,no se noto mucho ya que estaba acostumbrado a dar besos salvajes y apasionados a Adriana. Ella correspondió con notable más suavidad que él,¿cuánto hacía que no se daban un beso? Días,desde que llegaron a Siracusa,ese beso fue como si estuviesen sedientos y bebiesen por fin agua. Aníbal acarició con su lengua el labio inferior de Adriana, ella no tardo en abrir la boca para darle total libertad para profundizar el beso. Se separaron jadeantes y Aníbal,que estaba bastante más suave con ella desde que paso lo que paso,la atrajo contra él para estrecharla contra su pecho.

-Te quiero....- susurró Adriana,cómo de costumbre no obtuvo respuesta, algo a lo que ya se había acostumbrado,a su silencio por esa frase o que le dijese cosas cómo “¿Por qué siempre tienes que decirlo?” o “Me da grima que lo digas” pero nunca desistiría con esa frase, conseguiría que le dijese que la quería.

-Vino una amiga tuya,Ailis o algo asi.

-Ailis.- no pudo evitar reprimir una sonrisa.- que pase,hace mucho que no la veo.- Aníbal llamo a la chica que no tardo en entrar en la alcoba e ir a abrazar a Adriana con muchísimo afecto,hacía tiempo que no se veían, desde que Adriana partió de Siracusa para ir a Cartago a conocer a su esposo. Aníbal no tardó en irse y dejarlas solas para que hablasen de cosas de mujeres.

-Y dime,¿qué tal esta la princesa de Catania?- preguntó Adriana a su amiga mientras se recostaba un poco dolorida aún sobre el colchón.

-Bastante bien,pero....- Ailis no pudo evitar esbozar una sonrisa y ruborizarse.- estoy enamorada de alguien.- Adriana no tardo en empezar a interrogar a su amiga para que soltase lo que Adriana sabía desde hacía tiempo: Ailis estaba enamorada de Fabio

-¿Y tú hijo Sadik?- preguntó Ailis cambiando bruscamente de tema.

-Está precioso,más listo y lindo,ven un día a verme a Cartago,serás bienvenida.

-Por cierto, que asquerosa Selene por ser así, estuve en el consenso y vi como se portó contigo,no fue justo. Con los romanos Sicilia va en decadencia,antes eramos el puerto principal y ahora una simple provincia.

-Gracias por tu apoyo,Ailis. No me esperaba que Selene....sé que me tiene cierto rencor por ser yo la heredera del trono,pero....¿tanto?- Ailis calló, era un tema doloroso la traición de Selene.

Estuvieron un rato hablando y Adriana probo a andar un poco por la alcoba y se notaba bastante mejor. De modo que salió de la habitación en busca de Aníbal, no estaba muy lejos,estaba dormido sobre el diván en el que Adelphos había dormido,estaba agotado. Adriana sonrió y fue a por una sábana a la alcoba y se la echó a su marido.

-Parece un león dormido.- dijo Ailis al ver a Aníbal profundamente dormido, irradiaba que era un magnifico guerrero y dormido parecía que iba a despertarse en cualquier momento para abalanzarse sobre su enemigo.
Adriana acarició las mejillas de Aníbal,su barba había crecido un poco y raspaba un poco más de lo normal,no había tenido tiempo para afeitarse.

-Aníbal,esposo,acuéstate en el lecho,descansarás mejor.- le llamó Adriana sacudiéndole con suavidad para despertarle,Aníbal despertó y dijo algo en púnico,algo que Ailis no entendió pero Adriana sí,dijo “No me he dormido” antes de levantarse e irse a dormir a la cama.
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-Pobrecito, esta agotado.- dijo Adriana,inconscientemente en púnico,observando como Aníbal se había levantado del diván en el que dormía para acostarse en la cama.

-Adriana,te sale muy natural hablar en púnico,incluso hablando en latín tienes un leve acento cartaginés.

-Lo sé.- estuvieron un buen rato hablando hasta casi el ocaso,cuando Ailis tuvo que irse. Adriana la despidió y justo cuando Ailis se marchó, Aníbal se despertó de su siesta. Iba vestido de guerrero,no con ropa cómoda para estar tranquilo en casa.

-Adriana,tengo que ir a entregar al cerdo de Octavio a Delinenar. Supongo que querrás venir,¿puedes?

-Sí....

-Pues vistete y vamos,pero rápido.

-Sí.

Continuara.....

domingo, 20 de octubre de 2013

Entrda especial: fisicos de personajes


Una de mis mejores amigas en su blog hizo esto,le dio físico a sus personajes usando a actores y me recomendo hacerlo,no tengo todos pero aqui teneis algunos:

-Adriana Augustus: (Ana de Armas)

-Aníbal Melkart: (Alexander Sidding)

-Dido Melkart: (Angelina Jolie)

-Adelphos Iulia: (Channing Tatum)

-Selene Augustus: (Elena Furiase)

-Aderbal: (Bashar Rahal)

-Fabio Iulia: (Collin Farrel)

-Ailis de Catania: (Nina Dobrev)

Ya se que personajes mas antiguos como Julius o Élbir  aun no tiene físico y en cambio muy nuevos como Ailis ya tiene es un poco raro,pero pronto hare especial 2.0 definitivo.

viernes, 18 de octubre de 2013

Suavis Inimicitia


-Quédate hasta que me duerma....- pidió con cierto tono infantil Adriana,él por esa vez iba a consentirla en todo lo que pidiese por tanto asintió con la cabeza cómo única respuesta a la petición de su mujer.- Pero a mi lado,túmbate conmigo.- Aníbal lo hizo, se acostó al lado de su mujer y esta no tardó en acurrucarse a su lado apoyando la cabeza en su pecho,ya le era algo normal el dormir así. No tardo en quedarse profundamente dormida de nuevo,había pasado por demasiado y se merecía dormir todo lo que quisiese.
Aníbal se levantó cuidadosamente de la cama para que Adriana pudiese dormir más a gusto,se acercó a la ventana y vio cómo en el horizonte se empezaba a ver los primeros rayos de sol. Para que descansase mejor,hecho las cortinas para que la luz no molestase a Adriana,una vez hecho esto,salió de la habitación,frotándose los ojos por el cansancio de una noche de insomnio.

-Aníbal.- Fabio, ese muchacho le caía un poco simpático al púnico,aunque sería un futuro rival en la guerra y más dentro de unos años si llegaba a ser estratega, debía admitir también que Fabio era bastante inteligente y reflexivo.

-Dime,Fabio.

-Tendrás que sustituir hoy a Adriana en la reunión con el resto de los gobernantes de las Doce Ciudades.-Aníbal bufó, desventajas de ser el consorte de Adriana, debía asistir él a las reuniones.

-¿A qué....?
-Hora secunda,vamos,en breve. Toma el ientaculum (desayuno) y ve,Adelphos y yo cuidaremos de Adriana.

-Élbir se quedará también- dijo de manera tajante Aníbal,aún seguía sin fiarse demasiado de ellos dos,sobretodo de Adelphos,pero era mejor que nada.

-Fabio,¿puedo preguntarte una cosa?- decía Élbir un par de horas más tarde. Aníbal se había ido ya acompañado por Aderbal y Bolmícar,por lo tanto estaban ahora solos los jóvenes soldados al cuidado de Adriana.

-Claro.- Élbir le dedicó una breve mirada a Adelphos,el príncipe de Sardonia estaba profundamente dormido sobre un diván,roncando un poco de manera no muy molesta. Se había soltado la coleta y la trenza y las largas hebras de ónix caían haciendo ondas sobre el rostro de Adelphos.

-¿Por qué siendo romano tiene nombre griego?- Fabio rió un poco por lo bajo,era una pregunta un tanto común,pero con una respuesta sencilla.

-Nuestra madre,Dafne, era la melliza de Cibeles,la madre de Adriana, quedando el trono de Sardonia para Dafne y el de Siracusa para Cibeles. Pues,madre se casó por amor con un espartano, Leónidas, y cuando los cartagineses atacasteis Sicilia y Sardonia, madre huyó con su marido a Esparta, y allí nació Adelphos, siguiendo la tradición griega Adelphos recibió el nombre de su abuelo. Pero Leónidas murió en las Guerras Pírricas. Pero el amor volvió a llamar a la puerta de madre y se casó con Octavio Iulia,mi padre, Adelphos tenía tres años cuando nací.

-Es una historia un poco dura,pero al menos vuestra madre encontró de nuevo el amor y naciste tú. Pero el trono....

-¡Bah! No me veo siendo príncipe,a Adelphos se le da de maravilla.- dijo el romano con una sonrisa amistosa.- ¿Echamos otra partida a latrunculi?

-¡Te ganaré esta vez,romano!

-Eso ya lo veremos,cartaginés.- dijo con cierta sorna,ambos adolescentes echaron a correr para empezar de nuevo el juego.


Adriana despertó bien casi a mediodía,sentía como si un martillo la golpease en la cabeza repetidamente,trato de incorporarse y de golpe sintió como unas punzadas de dolor en su vientre, no fue una horrible pesadilla. Su hermana,su propia hermana la había traicionado y la había acusado de traición por su decisión de apoyar a Cartago. Y como consecuencia de la dolorosa traición había perdido a un bebé que habitaba en sus entrañas,ni siquiera sabía que estaba embarazada y había sido incapaz de protegerlo. Pero al menos Aníbal estuvo a su lado,apoyándola. Le había demostrado que le importaba .
A pesar de los dolores se pudo levantar del lecho y trato de dar unos pasos,pero enseguida cayó de rodillas,sujetándose a un mueble.

-¡Aníbal!- no obtuvo respuesta alguna cuando llamo a su esposo,sería ya muy tarde,y tenía hasta la tarde las reuniones con los gobernadores de las Doce Ciudades,Aníbal habría ido en su lugar.

-¡Adelphos!- llamó,supuso que si Aníbal no estaba,ni Aderbal ni Bolmícar estuviesen,quizás estuviese Élbir con Fabio. En pocos minutos un Adelphos recién levantado y aún con el cabello suelto apareció por la puerta. Se alarmó al ver a Adriana de rodillas en el suelo,no tardo en arrodillarse a su lado para comprobar si estaba bien,gracias a los dioses estaba aparentemente bien,sólo mareada por el opio que le dio el médico heleno anoche y porque aún sentiría dolor.
-Aristóteles te prohibió levantarte de la cama

-No lo recuerdo.- Adelphos se levantó del suelo y con suma facilidad tomo a Adriana en brazos,no le sorprendía lo poco que pesaba,Adriana siempre había sido de constitución delgada y que no era la primera vez que la cogía en brazos. Una de de las veces fue cuando eran más críos,Adriana le obligó a enseñarle a montar a caballo y a manejar la espada,esto era un secreto de ambos ya que estaba muy muy mal visto que una mujer montase a caballo y manejase la gladius, pues una vez en la finca de Julius alejada de Roma,en el norte de Italia, Adriana se cayó del caballo rompiéndose un tobillo y Adelphos la llevó en brazos hasta la propiedad de Julius.

-Sigues pesando poquísimo.- dijo Adelphos riendo,Adriana por primera vez en días sonrió, su primo la dejo en la cama con sumo cuidado,ella una vez en la cama se puso bien la sencilla túnica azulada que llevaba ya que se le había subido hasta la altura de las rodillas.

-¿Aníbal esta en las reuniones que tenía que ir yo?

-Si, junto con Aderbal y el tal Bolmícar. Estamos nosotros dos,Fabio y Élbir. ¿Necesitas algo,Adriana? ¿Comida,bebida,una broma,un abrazo?- Adriana rió por el optimismo de su primo,ese era el Adelphos que conocía.

-Fruta y diles a Fabio y Élbir que vengan,que estemos todos juntos.

-Buena idea,no tardo.- Adelphos asomó la cabeza por la puerta para ordenarle a algún esclavo que trajese un cuenco de frutas para que Adriana comiese y aprovecho para llamar a gritos a su hermano y al soldado cartaginés. Los cuales no tardaron el llegar con el tablero del juego y con las fichas,Adelphos y Adriana se echaron a reír al verlos.

-Salve Adriana,¿cómo te encuentras?- preguntó Fabio,recibiendo como respuesta que Adriana se encogiese de hombros.

-He estado mejor. Élbir,¿consigues vencer a Fabio?

-Es un imposible,mi señora

-No me trates de usted,en privado llámame Adriana y trátame de tú. Eres apenas un año mayor que yo.- Élbir se quedó atónito,pero asintió con la cabeza.

-De acuerdo mi señora....digo Adriana.- los romanos de echaron a reír de buena gana, Fabio y Adelphos no tardaron en sentarse en la cama al lado de Adriana y le hicieron señas a Élbir para que les acompañase. Tocaron repentinamente a la puerta,sería el esclavo que Adelphos mando para que trajese la fruta que quería comer Adriana.

-Adelante.- en efecto,era el esclavo que traía un cuenco con frutas,manzanas,uvas entre otras,el esclavo, un hombre joven, se lo dio a la princesa antes de retirarse a seguir realizando las tareas domésticas.

-¿Queréis?- preguntó Adriana a sus primos y a Élbir,los cuáles no habían comido nada y pronto cogieron cada uno una pieza de fruta para devorarla.
-Delphos,dame una uva.- pidió Fabio a su hermano,este en plan juego cogió una uva del racimo y le dijo a su hermano que abriese la boca,sabiendo por dónde iba el juego,Fabio lo hizo y Adelphos se la tiró a ver si acertaba y caía en la boca de su hermano,pero la uva le dio en el ojo.

-Perdona,hermano.

-¡Oh! Esto es la guerra.- Fabio cogió una manzana y se la tiró a Adelphos a la cabeza,dándole de lleno, pronto empezó un juego entre ambos hermanos de tirarse fruta,pero el menor sin querer le dio a Adriana.

-Joder,perdona Adriana.- con una sonrisa traviesa, la princesa le tiró a Fabio una naranja y acabo uniéndose a la particular guerra en compañía de Élbir. Cuando se quedaron sin frutas ya porque se las comieron o acabaron en el suelo,por lo tanto la guerra siguió golpeándose unos a otros con almohadas como si fueran niños. En el fondo eran eso,niños, niños que se vieron obligados a crecer de golpe,ya fuese por la corona o por el ejército,por lo tanto, era lógico que a veces saliese el lado infantil cómo en ese momento de juego entre los cuatro.

jueves, 17 de octubre de 2013

Suavis Inimicitia



Fabio,Élbir y el médico Aristóteles llegaron al palacio y fueron rápidamente a la alcoba de la princesa,pero en la puerta estaban esperándoles Aderbal y Adelphos con bastante impaciencia.

-Ya era hora,hermano.- dijo Adelphos con voz socarrona a Fabio,este rió por lo bajo.

-¡Qué dulce eres,Delphos!- A excepción de los dos hermanos nadie entendió el porque que Fabio le llamase “Delphos” no cómo el nombre del oráculo y la ciudad griega,sino cómo diminutivo de Adelphos.

-No me importa que al otro mocoso le llames como a la ciudad de Grecia, ¿dónde esta la princesa?- preguntó de manera gruñona el heleno,Aderbal tocó y abrió la puerta para asomar la cabeza para avisar a la pareja de que ya estaba allí el médico.

-Que pase.- dijo Aníbal sin soltar a Adriana de sus brazos,la cuál seguía medio dormida.

-No. Que salga el otro púnico,tengo que ver a la princesa sola.- dijo el médico de manera desagradable,Aníbal gruño dejando cuidadosamente a Adriana sobre el lecho.

-Es mi mujer.

-Me da igual. No trabajare con un grupo de soldados aquí mirando.

-¡Es una orden! Atiéndela de inmediato delante mía.

-Por muy general que seas no me importa. ¡Largo!- finalmente el heleno consiguió que todos esperasen fuera a que él saliese y les dijese el diagnóstico.

Para matar el tiempo,Fabio y Élbir se entretuvieron jugando sobre una mesa a latrunculi (ajedrez) ,dando así rienda suelta a su intelecto estratégico. Fabio iba ganado con una estrategia muy bien planteada y difícil de superar ,Élbir no se sorprendía de que Fabio fuese ganando,desde que empezó a entablar conversación con él pudo intuir que dentro de la cabeza del romano había una asombrosa inteligencia digno de un gran estratega y la perspectiva de la vida de un filósofo.
Adelphos,sentado sobre un diván observaba el bello horizonte del mar mediterráneo,llevaban casi toda la noche despiertos y en breve el carro de Febo volvería a hacer su recorrido iluminando con su luz dorada el Mediterráneo.
Aderbal permanecía al lado de Aníbal que estaba apoyado en una de las columna con la vista fija en la puerta a la espera de que el griego saliese de la habitación,quería saber el estado de salud de Adriana.

-Y....gane.- dijo Fabio esbozando una amplia sonrisa de satisfacción,Élbir abrió la boca al verse vencido por un romano.

-Pero esto es.....

-Fabio aspira a ser el futuro estratega de la Legión IV de Sardonia.- dijo Adelphos ensimismado en sus pensamientos. Fabio se ruborizó levemente debido a la vergüenza,se avergonzaba a veces de sus propios éxitos debido a su juventud.

-Las nuevas generaciones nos van a acabar superando.- Aderbal rió de buena gana por su propio chiste.- Aníbal obviamente ni sonrió ni dijo nada,estaba de los nervios y no estaba para tonterías de niños que parecía que jugaban a ser soldados,sin acordarse de que el mismo junto con Aderbal estuvieron un día en las mismas condiciones que Adelphos y Fabio,que ellos fueron un día también niños.
Fue en ese momento cuando el médico salió de la habitación,haciendo que los hombres se acercasen a él, Aníbal no dejó al médico hablar y preguntó a Aristóteles sobre cómo estaba Adriana.

-La princesa esta bien,agotada,pero físicamente bien.

-¿Y por qué mi esposa perdió el bebé?

-Estrés. Los primeros meses de embarazo son muy delicados y por algún disgusto o situación de estrés se puede perder el bebé.- todo lo que dijo el médico fue lo que le paso a Adriana,el disgusto por la traición de Julius y Selene y por el estrés de las reuniones del consenso de ese día y por las que tendría mañana.

-Eso si,el aborto le ha dejado un fortísimo dolor físico,se le pasará. Pero.....

-¿Pero qué? ¡¿Pero qué?! ¡¡Contesta heleno!!- dijo Aníbal zarandeando a Aristóteles, el griego sin más,le dio con el bastón con inesperada fuerza impropia de un anciano.

-Primero,no me toques porque sino te parto el bastón en la espalda. Y el pero es que para los dolores le di opio para que se le calmasen los dolores.- ¿Opio? Aníbal se quedo helado, Adriana drogada, sin más,apartó al heleno de un empujón y entró de golpe en la habitación,lo que vio no sabía si reír o llorar. Adriana estaba sentada en la cama con la mirada perdida en la pared y riéndose sola.

-¿Adriana?- preguntó Aníbal acercándose a ella y tomando el rostro de su esposa entre sus manos, Adriana reía sin venir a cuento.

-¿Estas bien?

-Mejor que nunca......¿por qué lo preguntas? ¡Adelphos! ¿te acuerdas lo del noble jamelgo? Que divertido fue.....- decía Adriana con voz ida entre risas al ver a Adelphos en la puerta junto con Fabio,Élbir,Aderbal y Aristóteles.

-Adriana....-susurró Adelphos, al verla riéndose sola.

-Aderbal,por favor, págale a Arístoteles los servicios prestados y salid,quiero quedarme a solas con ella.

-Sí.- Aderbal con un movimiento de cabeza les indicó que saliesen de allí a los demás para dejar a solas a los esposos. Una vez cerró la puerta,Aderbal saco un pequeño saco con monedas para dárselas al griego.
-Gracias por atender a la esposa de mi general.

-No es nada. Es lo mínimo para la princesa de Siracusa.- Aristóteles se fue de allí con una pequeña fortuna en una bolsa colgada del cinto,eso sí,su aversión a los soldados no disminuyo,así que menos mal que atendió a Adriana y no alguno de ellos .

-Adriana,debes dormir.- Aníbal trato de acostar a Adriana en la cama,cosa que no fue muy difícil debido a que el opio la había dejado igual de indefensa que una muñeca.

-No quiero....- murmuro la princesa aún con voz ida.- me da vueltas la cabeza....- musitó recostándose en el mullido colchón, cómo si de una niña se tratase,Aníbal la arropo con las sábanas para que descansase lo poquísimo que quedaba de noche,esa había sido una de las noches más largas de su vida,pero merecía la pena no haber dormido nada si con eso Adriana se recuperaba.

martes, 15 de octubre de 2013

Suavis Inimicitia


En lo que Élbir y Fabio llegaban junto con Aristóteles, Aníbal seguía ensimismado teniendo a Adriana en su regazo, no soportaría perderla, no aguantaría que Adriana muriese.

-Hermano.- la voz de Aderbal rompió el silencio,Aníbal no levantó la cabeza,seguía concentrado en la mujer que dormía entre sus brazos,por lo que ni contesto a la llamada de Aderbal.

-Aníbal,se que lo que pasado ha sido horrible...

-¿Horrible sólo? Adriana puede morir.

-Quizás no....

-¡Mira a mi madre! Murió al darme a luz,imagínate ella que puede morir por perder a ese niño

-Aníbal,sólo esta dormida,respira,¿lo ves? Esta agotada,ha sido traicionada por su familia y perdió a ese bebé.

-Morirán bajo mi espada,Adriana perdió a ese niño por la maldición de la zorra de Selene.

-Estoy de acuerdo contigo.- Adelphos se apoyo en el marco de la puerta, entre Aníbal y Adelphos se había formado una pequeña tregua debido al despreció que sentían por Julius y Selene.

-¿Cómo esta?

-Destrozada y agotada,Adelphos.- el príncipe asintió con la cabeza,una sombra de temor se cruzó en el rostro del joven,seguía amando a Adriana,lo dolía que le hubiesen hecho eso y que estuviese pasando por ese infierno.

-Imagino.- contestó simplemente Adelphos.- Uno de tus hombres está pendiente para cuando mi hermano y Élbir vuelvan.

-¿Qué soldado?- preguntó Aderbal con interés,Aníbal no los escuchaba,toda su atención estaba centrada en Adriana,respiraba,pero dormía tan profundamente que le asustaba que no volviese a despertar,que nunca más vería esos hermosos ojos similares a los de un ciervo.

-Un tal Bolmícar....

-¡Ah! Bolmícar,es muy buen soldado,un tanto brusco....pero bonachón.- comentó alegremente Aderbal,Adelphos asintió levemente con la cabeza,debía reconocer que ese optimista cartaginés que tenía la total confianza de Aníbal le caía extrañamente bien.
Aníbal noto que Adriana se movía un poco y vio cómo los párpados temblaban y muy lentamente sus ojos se abrían,seguía con los ojos enrojecidos e hinchados por las lágrimas.


-Salve....- murmuró Adriana con un hilo de voz,Aníbal sin más la abrazó con muchísima fuerza contra sí,cortándole brevemente las vías respiratorias a su mujer.

-¡Aníbal que la ahogas!- exclamó Aderbal riendo al ver la tan tierna escena. Aníbal aflojó la fuerza de su abrazo para que Adriana pudiese respirar,Adelphos se acercó a la pareja,feliz porque su prima despertó ya.

-¿Cómo estás Adri?- preguntó Adelphos a la princesa,Adriana se encogió de hombros con mucha levedad,estaba muy dolorida aún y no tenía muchas ganas de hablar.

-Iros de aquí.- dijo Aníbal a su amigo y a Adelphos,los dos asintieron con la cabeza yéndose de la alcoba para dejarles toda la intimidad que quisieran para hablar o lo que quisieran hacer. Cuando una vez estuvieron solos,Adriana le miro fijamente a los ojos, se podía leer en aquella mirada casi dorada todo el dolor y el cansancio por el que Adriana estaba pasando.

-Esta ya es la segunda vez...-musitó Adriana apoyando la cabeza en el pecho de Aníbal y cerrando brevemente los ojos.

-¿La segunda vez?

-La segunda vez que me salvas de la muerte.- Aníbal la miró seriamente,lo sabía,sabía que él fue quien hacía diez años,tras haber asesinado a Cibeles,la madre de ella, la tomo entre sus brazos,cómo ahora,y la dejo con vehemencia sobre el altar de la diosa Diana ,salvándole la vida de la muerte bajo su propia espada.

-¿Lo recuerdas?

-Sí....recuerdo que estaba durmiendo con mi madre en la cama,cuando atacasteis y masacrasteis el palacio y la ciudad....mi madre me dejo dentro de un cesto para protegerme.....pero....la asesinaron.....y....me sacaste tu del cesto y me llevaste al altar de Diana.....-dijo con voz débil y monótona. Aníbal se tensó al escuchar esas palabras,Adriana sabía lo del altar pero no sabía que fue él quién asesino a su madre y a su padre.

-Lo recuerdo.

-¿Qué.....fue de el que asesinó a mis padres?- preguntó Adriana medio adormilada,desde siempre había sentido curiosidad por saber que fue del soldado que mató a sus padres,quizás las únicas personas que en ese momento la hubiesen apoyado.

-Murió en Iberia.- mintió tajantemente Aníbal, no quería decirle a Adriana que fue él quién los asesinó,porque eso rompería para siempre su matrimonio,sería una herida de muerte para su familia.
Adriana no dijo nada más,se limitó a cerrar los ojos pero sin dormirse de nuevo. Había soñado con ese momento del que habían hablado,recordaba como Aníbal la había tomado en sus brazos siendo apenas una niña de seis años y la salvó de la muerte.

Suavis Inimicitia


-Élbir.- llamó en voz alta al joven,el muchacho no tardó en aparecer por la puerta.

-¿Sí,señor?

-Ve a buscar a un médico. Por los dioses,no me defraudes o te crucificare porque la vida de mi esposa depende de ello.

-¡No le defraudaré señor! -cuando Élbir salió de allí,se cruzó con Fabio que también tenía un claro gesto de preocupación en su rostro.

-Te llevaré a casa del mejor médico,Aristóteles.- ¿un heleno? Élbir torció la boca,los helenos no les gustaban a muchos,entre ellos a los cartagineses,pero si la vida de Adriana dependía de ese Aristóteles debían traerlo aunque fuese a rastras.
Ambos muchachos corrieron por las calles de Siracusa cómo almas que llevase el diablo,quizás la vida de Adriana estuviese en peligro y que su salvación estuviese en manos de ellos dos y el médico Aritóteles.

-Fabio, ¿por qué Selene se volvió contra Adriana?- preguntó jadeando mientras corrían en busca de la casa del heleno. Fabio meneó la cabeza con gesto de pesadez.

-Se le subió el ser esposa de un cónsul a la cabeza,además,desde siempre sintió cierto odio hacía Adriana por el tema de ser la heredera del trono de Siracusa.- Élbir ni se extraño, sabía que siempre en las familias reales había rivalidad por el trono. Y el trono de Siracusa era bastante tentador....

-¿Por eso se portó Selene cómo....?

-¿Una zorra? Lleva así meses,nos trata con desdén,a sus hijos,Marco y Junio ni los cuida,se encargan de ellos sus niñeras,sólo esta con Julius, y a Julius le parece bien....el poder es cómo una veneno que corrompe hasta la casa más noble. Lo único que les molesta para hacerse con Siracusa es Adriana. A ver,la quieren pero...en estos últimos tiempo el aire de guerra removió las oscuras ambiciones.- Élbir ahogo una exclamación, si que eran distintas para ser mellizas. Adriana tan dulce,sencilla y maternal, Selene tan arisca,ambiciosa y poco maternal...

-Eres muy filósofo,¿no,amigo mio?

-Bastante,me gusta más la filosofía que la guerra.- tardaron poco más de un cuarto de hora en llegar a casa del heleno Aristóteles. Fabio llamó fuertemente a la puerta y al poco les abrió un hombre de avanzada edad que se ayudaba en andar con un bastón.

-Ya,ya,¿no tenéis otra cosa que hacer los soldados que venís a molestar a los humildes?

-Aristóteles,soy Fabio Iulia hijo de Octavio de la familia Iulia de Sardonia.

-Yo Élbir hijo de Suniaton de Cartago.

-Y yo Aristóteles hijo de Patroco del delmos de Siracusa,bien ¿que queréis pesados? Estaba acostado.

-Verás Aristóteles,necesitamos que venga a atender a....- empezó a decir Fabio,pero el griego le interrumpió con un gesto obsceno,cerró el puño y levantó el dedo corazón a ambos jóvenes.

-¡Esto es lo que atenderé yo a un par de mocosos disfrazados de soldados!- Élbir estuvo a punto de lanzarse sobre el heleno cuando Fabio,con su habitual diplomacia dijo:
-La princesa Adriana corre peligro de muerte,has de ir al palacio para atenderla.
 
-Espera que coja unas cosas y vamos volando cómo si de Hermes nos tratásemos.- dijo el heleno entrando un momento en su casa para coger una bolsa de cuelo que se la hecho al hombro. Sabía lo importante que era la princesa para todos ellos y que si muriese subiría al trono quien nadie quería por lo pasado en el consenso,no había nadie en Siracusa que no supiese lo que paso con Selene y nadie la quería en el lugar de la querida Adriana.

domingo, 13 de octubre de 2013

Suavis Inimicitia


Aníbal estaba rabioso,maldita Selene,maldito Julius, quería haberlos destripado ahí mismo,pero no le dejaron,esa arpía romana había tratado de humillar a Adriana,deseo su muerte y la de Sadik. Ella si que sufriría,mataría a Julius y ella lloraría lágrimas de sangre antes morir.

-Aníbal....- furioso,se giró a quién le llamo, Adelphos y Fabio, ¿qué hacían ellos ahí? Esos sucios romanos irían a favor de la zorra de Selene.

-Antes de nada,no estamos a favor de Selene,ha demostrado ser una arpía,Adriana tuvo razón en sus palabras,Siracusa estuvo casi siempre al lado de Cartago,Adriana hizo bien.- Fabio con su habitual diplomacia dijo lo que los dos hermanos pensaban,idolatraban a Adriana ,y Selene se paso tres pueblos con ella por ponerse del lado de su marido.

-.....Gracias....- murmuró Aníbal, Adelphos le puso la mano en el hombro en señal de ánimo, aunque Aníbal rechazó ese contacto físico.

-¿Y Adriana?- preguntó Adelphos notablemente preocupado por la salud de Adriana.- No tenía muy buena cara...

-Está dormida en la habitación,necesitaba descansar.

-¡¡¡ANÍBAL!!!- Gritó Adriana desde la habitación en la que estaba aparentemente durmiendo,la voz de Adriana pareció un grito agónico,cosa que heló la sangre de Aníbal, sin decirles una palabra a los dos chicos romanos,corrió hacía la habitación dónde Adriana se encontraba,abrió la puerta apresuradamente y se le cayó el alma al suelo al ver la escena. Adriana estaba en un rincón de la habitación,sentada en el suelo y encogida sobre si misma,con unas sábanas amontonadas cerca de ella y un charco de sangre a sus pies,lloraba a mares y una esclava cogía entre sus manos el montón de sábanas y las alejaba de Adriana que murmuraba palabras sin sentido en latín.

-Adriana.Adriana, ¿qué pasa?- se acercó a ella y muy preocupado se puso de rodillas a su lado y le acarició el rostro bañado en lágrimas,secándolas.

-Mi señor...-murmuró la esclava.- deberíais verlo mejor....- abrió las sábanas y Aníbal vio algo que deseo no haber visto, era....era lo que sería su segundo hijo, ¿Adriana estaba embarazada? ¿Por qué no le dijo nada?

-......No lo sabía.....no sabía que.....fue cómo si nunca hubiese existido.....no pude.....por más que me encogía no pude salvarlo.....- murmuraba Adriana entre sollozos, Aníbal noto cómo si su corazón de hielo se derretía,su segundo hijo había muerto sin haberse podido dar cuenta de su existencia ninguno de los dos. Adriana estaba destrozada tanto física cómo emocionalmente. Aníbal la cogió entre sus brazos con suma suavidad y se sentó al borde de la cama con Adriana en su regazó que no dejaba de llorar y sangrar,no le importaba que Adriana lo llenase de sangre ni que humedeciese su pecho con las lágrimas,sólo le importaba ella,que se calmase.

-Llévatelo de aquí....- ordenó Aníbal a la esclava, los dos sabían cómo acababan los niños que morían antes de nacer: parte de los sacrificios a Baal. En cierta forma la maldición de Selene se cumplió,el hijo de ambos murió.

Adriana se quería morir,había sido incapaz de proteger a su bebé,ese niño que al parecer no estaba destinado a nacer. Había seguido notando los fuertes pinchazos en el vientre cuando se tumbo en la cama para tratar de descansar, los pinchazos habían sido más fuertes y seguidos, y noto cómo de su entrepierna empezaba a escurrir sangre,se levantó alteradísima y llamo a una esclava para que la ayudase, su cuerpo expulsó el cuerpo de su futuro hijo cómo si se desprendiese de algo inútil,cuando Adriana vio cómo de sus entrañas había salido un ser que iba a ser su benjamín que había muerto en sus entrañas y no pudo hacer nada para salvarlo.
Aníbal la abrazaba con fuerza contra sí,la dejaba humedecer su pecho con sus lágrimas,que se desahogase hasta que llorase todo.

-Me …..has dejado sola....- musitó Adriana con la cabeza hundida en el pecho de su esposo,Aníbal acaricio los cabellos de su mujer,los aparto del rostro de Adriana para tratar de mirarla a los ojos,en esos ojos enrojecidos e hinchados por las lágrimas pudo leer todo el dolor que estaba sintiendo,Aníbal también se sentía mal, también había sido su futuro hijo, parte de su descendencia había muerto en ese momento,y en ese momento de tanto dolor para Adriana la había dejado sola,se sentía miserable, él enfurecido lejos de ella y Adriana sintiendo cómo el bebé moría dentro de ella.

-Perdóname.- Adriana estaba demasiado destrozada por ese aborto que ni le dio importancia a que por primera vez Aníbal se había disculpado con ella.- Adriana, esposa mía,nunca más....te lo juro por Baal,nunca más....- murmuró Aníbal refiriéndose a que nunca más la dejaría sola si se encontraba mal,le había dicho que estaba mala y no le hizo caso,por su estúpido error ese hijo había muerto y Adriana estaba destrozada.

Finalmente Adriana se acabo quedando dormida en brazos de Aníbal,se había dormido llorando y cuando finalmente Aníbal noto que Adriana dejó de sollozar vio que estaba dormida entre sus brazos, no la tumbo en la cama,se quedó sentado en el borde de la cama con Adriana dormida en su regazo,hacía rato que la sangre había cesado pero ni se preocupo por eso,en ese momento sólo le importaba la salud de Adriana.