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martes, 1 de octubre de 2013

Suavis Inimicitia



Élbir cuando le sacó al espía romano quien le mando a espiar el senado de Cartago casi le dio un infarto,¡Julius Augustus! ¡El abuelo de Adriana ,la esposa de Aníbal! Debía informar a su general de inmediato.
Aníbal se encontraba paseando cómo un león enjaulado de un lado a otro en la estancia en la que se encontraba con Aderbal esperando a que Élbir les trajese algo de información,cualquier cosa que pudiese ser les útiles. Aderbal observaba sentado en un diván que había cómo su hermano de leche parecía un león enjaulado a punto de tirarse a cuello de cualquiera que osase molestarle. Era lógica su desesperación,a la mañana siguiente deberían volver a Cartago para de allí viajar a Sicilia,Adriana cómo princesa de Siracusa debía ir allí para la reunión del consejo de las doce ciudades más importantes de Sicilia,entre ellas Siracusa y Catania,para decidir de que bando se pondrían,a Cartago le interesaba que Sicilia se pusiese de su bando,sobretodo Siracusa cómo puerto principal de la isla.

-¡Mi general!- dijo Élbir sacando a Aníbal y a Aderbal de sus pensamientos,Aníbal observó con gesto serio al muchacho,el joven soldado había resultado ser más eficaz de lo que solía pensar,pero no quería que se relajase.

-Habla,Élbir.

-Mi general,el que mando al espía Octavio fue Julius,Julius Augustus.- dijo Élbir jadeando,había venid corriendo a más no parar desde los calabozos hasta allí.

-¿Qué? ¿Estas seguro?- preguntó Aderbal reincorporándose de un salto,su mirada paso a Aníbal,cuyo rostro quedo deformado por la ira,¡ese saco de mierda humana de Julius! Ese hombre estaba condenado a morir bajo su espada al parecer. Apretó los puños y gruño por lo bajo,había sido el propio Julius quién le trajo el tratado romano aprovechando que iba a recoger a la bruja de su cuñada Selene. Se maldijo por no haberlo visto antes,Julius creía que el Senado cartaginés aceptaría el tratado,por eso mando un espía,por si no le aceptaba para que Octavio pudiese tratar de convencer haciéndose pasar por un cónsul púnico.

Aníbal golpeo la pared con el puño,la familia Augustus estaba podrida desde sus orígenes,sólo se salvaba Adriana y esperaba que su hijo no sufriese influencia de esa sangre maldita.

-¿Se lo dirás a Adriana?- preguntó Aderbal poniendo una mano en el hombro de su amigo,Aníbal se relajó un poco,su amigo tenía un efecto mágico en él a la hora de calmar su ira y eso precisamente estaba haciendo.

-Sí,debe saber que clase de rata fue quien la crió. Cómo princesa es su deber,cómo mi esposa ….quiero protegerla de su influencia.- lo último lo murmuro pero lo dijo lo suficientemente alto para que su hermano de leche lo escuchase. Aderbal asintió con la cabeza por sus palabras, podía leer entre líneas que Aníbal quería proteger a su familia,a la familia que tanto le había costado tener.

-Lo entenderá,ya verás.- la mirada de Aderbal se centró ahora en Élbir,que era testigo de la escena entre ambos amigos. El chico aunque gozaba de la simpatía de Aníbal,al igual que su compañero el bonachón Bolmícar,pero nunca tendrían la misma complicidad y confianza que Aderbal con su general.

-¿Sí,mi capitán?

-Prepara los caballos para mañana,volveremos a casa cuando amanezca,y vendrás con nosotros a Siracusa si Aníbal lo aprueba.

-Por mi que venga,mientras no moleste.- Élbir asintió con la cabeza entusiasmado,¡ iba a viajar a Sicilia junto con sus superiores y la esposa de Aníbal! Era un honor para él acompañarles en semejante viaje.

Continuara......

3 comentarios:

  1. Apunte: la fuente esta mas pequeña debido a que lo escribo en pc con otro formato que aqui sale mas pequeña

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    1. me encanta. está muy interesante.
      yo acabo de escribir dos más ahora :).

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    2. publiqué tres más :). me encanta tu blog, está muy interesante lo de la guerra con Roma. que canallas los romanos al quererle quitar territorio a sus aliados :(.

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