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domingo, 30 de junio de 2013

Suavis inimicitia


El día de la boda llegó.

Adriana pensó que para ese día debió haberse vestido de negro en vez de ese hermoso vestido blanco que llevó.La joven princesa romana vistió con un sencillo vestido blanco con una tela de seda semitransparente blanco que se sujetaba a las tirantas del vestido con unos adornos dorados y se pillaban en los brazaletes de oro. Cómo únicos adornos llevaba un cinturón ceñido a su cintura de color gris claro con adornos de oro y una tirana trenzada de plata sacada de las minas de plata cartaginesas en Iberia,en la cabeza con un adorno de una joya que parecía un rubí.Estaba preciosa,pero se veía en su mirada que no era feliz,una vez casada,¿qué sería de ella? Ese era su temor.

Aníbal no parecía tampoco muy feliz,la idea del matrimonio no le gustaba,ya salió bastante escarmentado de uno.
El general se encontraba antes de la boda en el templo de Baal,en su habitación,terminado de vestirse cuando entro de golpe Aderbal,sonriendo y ya preparado.

-Es tu boda no tu funeral- dijo Aderbal a su amigo al verle tan serio,aunque ya estaba acostumbrado a esa expresión de él.

-Igual es- Aníbal estaba sólo con una túnica azul marina con los bordes de la falda y de las mangas cortas de color gris,cogió un peto de cuero negro y se lo puso encima de la túnica,el peto tenía unas tiras de cuero con tachuelas de metal a modo de adorno que caía por la parte delantera de la falda de la túnica,tras ponerse el peto se ciño un cinturón a la cintura.

-No es el mismo con el que te casaste la vez anterior- observó su amigo,recibió por ese comentario una mirada por parte de Aníbal queriéndole decir : "¿Eres imbécil? Es obvio que no" cómo única respuesta.

-Te quiero hermano.- dijo Aderbal tratando de desviar el tema,con ese comentario le saco una fugaz sonrisa a Aníbal.

-Ven aquí,hermano- dijo el general cogiéndole de la muñeca y abrazándole de manera fraternal.Eran más que amigos,más que general y capitán.Se consideraban hermanos de leche ya que la madre de Aderbal fue la nodriza de Aníbal cuando la madre de este falleció.

-Saldrá bien con ella,te lo aseguro.Tanit hará que tengáis muchísimos hijos. Se separaron del abrazo para que Aníbal terminase de arreglarse para su enlace,se coloco en los brazos dos brazaletes de oro y se puso una capa azul marino.Se veía cómo un novio y cómo un militar.Aderbal le tendió su espada,símbolo de valentía,lucha y virilidad.

-Estas muy guapo. Si no quiere Adriana me pongo yo su vestido y me caso contigo....

-Dudo que te siente tan bien cómo a ella.


Adriana estaba aterrada,tanto que rezó a Juno,diosa de la mujer y el matrimonio para que le ayudase mientras Dido la ayudaba con el vestido.

-Estás hermosa Adriana.Más que la íbera cuando se caso con mi hermano- dijo la cartaginesa cogiendo la tiara de plata.-Esto y el vestido son regalos de mi hermano.-dijo antes de colocar la tiara en la cabeza de Adriana,ella se miró al espejo para verse. Lucia bien,bastante bien.Pero la belleza no era todo.


Se casaron por la tarde en el templo de Baal,máximo divinidad de Cartago,los caso el sacerdote de Baal. Aderbal asisitó cómo padrino de su amigo y Dido cómo madrina.
Adriana miró a todos lados,buscando con la mirada a su familia.Nada...¿no habían venido? ¿Ni siquiera Selene? En su inocencia,Adriana no sospechaba que Aníbal no había avisado a la familia de ella.No quería más romanos en su casa.Ya que Adriana una vez casada sería cartaginesa,no romana.

La boda transcurrió con naturalidad. El sacerdote enlazo sus manos con un cordón dorado,uniéndoles.Tras eso las alianzas,así con ese anillo quedaron ligados hasta que la muerte los separase.
Para sellarlo más,los novios se besaron en teoría cómo demostración de amor.Pero no.Fue más bien para sellar definitivamente una unión política,una unión que podría llevarles a ellos dos a la perdición o no.

Tras la ceremonia,llegó la celebración. A los esposos se les notaba raros.No era cómo se esperaría de dos recién casados,se veían apáticos.A Adriana triste,se sentía abandonada y traicionada por Selene,Adelphos,Julius,Claudia....¿tan poca cosa era para ellos? ¿Tan poco importaba ella en Roma?
Aníbal la saco de sus pensamientos al levantarse se golpe y tirar de ella,obligándola a levantarse.

-Me odiare por esto....-dijo el púnico,tras eso,agarró a Adriana y se la hecho al hombro,cómo normalmente se hacían en las bodas romanas,brevemente Adriana recordó que cuando su melliza se caso,Selene se refugió en su brazos y Julius fingió secuestrarla.¿Esta siguiendo Aníbal una tradición romana?
 Más se sorprendió cuando los invitados,ninguno que Adriana conociese,gritaron "Buena suerte" y mencionaron a Juno y Júpiter....¿habían hecho partes de una boda romana? Si,pero obviamente se rezo a Tanit y se sacrifico un animal a Baal.

Tras eso,Aníbal sin soltar a Adriana la llevo hasta la que sería ahora su habitación conyugal y sin ninguna delicadeza la arrojo sobre la cama.

-Nadie nos molestara....esposa- demoro esta última palabra con cierta sorna,se relamió los labios al ver cómo su esposa se levantaba del lecho.Por fin era suya.

-Aníbal yo....-fue interrumpida cuando él le puso la mano en la boca un par de segundos,después la retiro.Adriana pudo observar que había dejado dos jarras sobre una mesa,una con vino y otra con miel.

-¿Bebes,no?- le preguntó Aníbal que se sirvió vino,Adriana asintió.Él en vez de beberse el contenido de su copa,se la ofreció a ella.El recipiente estaba lleno hasta el borde y Adriana lo tomo con ambas manos y se lo llevo a los labios,bebiendo unos sorbos.

-Del todo.-exigió él,sumisamente,Adriana se bebió todo el contenido,al instante se sintió mareada,sus mejillas se tiñeron de un suave tono rojizo.

-Tienes ya edad de yacer con un hombre,¿cuánto tienes? ¿Dieciséis?

-No....tengo quince.

-Y me corresponde a mi hacerte mujer.Eres mi esposa,mi mujer.-sin más la agarró y la atrajo contra él....



continuara.....

sábado, 29 de junio de 2013

Suavis inimicitia


La repentina desaparición de Claudia inquieto a Adriana,no se creía del todo lo que Aníbal le había dicho de que la vio demasiado vieja para seguir en la esclavitud y le dio la libertad. Menos se creyó que Claudia volvió a Tracia,su ciudad de origen. Claudia había nacido en Tracia,una ciudad griega cerca de la frontera con Persia.De hecho Claudia ni era su verdadero nombre.Fue apresada cómo esclava y vendida al abuelo de Adriana por los griegos.El abuelo de Adriana había comprado a Claudia y la llamó con ese nombre para romanizarla.

Adriana no creía que tras tantos años en la esclavitud hubiese decidido volverse a Tracia tan campante y menos no despedirse de ella.
Así que cuando vio a Aníbal solo se decidió a acercarse a él y preguntarle por eso. El púnico la miro sin alterarse,aunque temía que Adriana descubriese que asesino a esa esclava metomentodo.

-Te lo he dicho más de veinte veces y no me gusta repetir las cosas. Le ofrecí la libertad y la cogió y se volvió a Tracia.

-¿Sin despedirse de mi?- Aníbal rodeó la cintura de la joven y la estrecho contra él.Sin más hundió su rostro entre los sedosos cabellos negros de Adriana y aspiró su olor,mas embriagador que el vino dulce.

-Sólo era una esclava.Te daré todas las que quieras.

-No es eso.Claudia estuvo a mi lado desde la cuna y...-Aníbal sin más lamió sus labios para que se callase de una vez.

-¡No! ¡Para!- exclamó ella separándose bruscamente del ardiente cuerpo del hombre,el cuál se extraño un poco debido a la pasividad que siempre mostraba Adriana.

-Si me abrazas me besaras.Y si me besas....¡no! Eres un maldito demonio enviado por Saturno.-al instante la romana se mordió la lengua deseando no haber dicho eso.Sin más,sin palabra alguna,el silencio fue roto por el sonido de una bofetada seca,Aníbal le había cruzado la cara de un sonoro bofetón por segunda vez.

-No vuelvas a insultarme,pequeña zorra.No voy a tolerar de ti que trates de ponerte a mi altura.

-Tú eres un general y yo una princesa....

-Eres una pobre imbécil.Cuándo nos casemos seré príncipe consorte,tendré poder sobre Siracusa. Y cuando seas reina....si es que lo eres.

-¿Sólo mi trono es el porque de la boda?- preguntó tragando saliva,¿eso era todo? ¿EL trono de Siracusa? No era distinto a los demás,sólo veía en ella el trono de Siracusa.Sólo poder.

No era cierto del todo,Aníbal no sólo ambicionaba el poder,ambicionaba tener a su princesa en su cama.Que diese a luz,algún día ya que no le gustaban los niños,a sus hijos.

-Adriana,mi pequeña Adriana....-su voz sonó ronca y fría a la vez,cómo el ronroneo de un león.-¿De verdad creías que me iba a casar con una mocosa de quince años a la que nunca había visto por otra cosa? No mi amor,sólo quiero de ti tu trono.Siracusa volverá a ser de Cartago,los reyes de Siracusa tendrán sangre cartaginesa.

-Todo lo de las noches es para....

-Probarte,no quiero una esposa frígida.Que este dispuesta a acostarse conmigo....aunque de todas maneras te habría violado.- con falsa ternura acaricio las mejillas de Adriana,sus manos descendieron hasta su cintura y la atrajo nuevamente hacía su cuerpo.

-Aníbal....

-No hables.No quiero oír tu voz....-vio que del cuello de Adriana colgaba una finísima cadena de oro,curioso la alzo para ver el colgante,casi rió al verlo.Era el colgante con la figura de Baal que le colgó al cuello cuando ella era una niña.No se había desecho de él al fin de cuentas.

-"Baal la puso en mi camino para asegurar mi perdición.No pude olvidarla en nueve años.Es mi obsesión...¿será un castigo por lo de Arístides? ¿Por haber asesinado a mi hermano mayor hace doce años? No soporto esos ojos de demonio....son demasiado....soy débil....me venció la niña de ojos dorados"- pensó el general que inconscientemente se encontraba acariciando unos de los largos y espesos mechones azabaches de Adriana. Estaba convencido de que esa muchacha y él estaban ligados desde que nacieron. Que ella nació para ser su esposa.

-Puedes irte ya Adriana. Te recordare unas cosas antes. La boda no serás a mediados del mes que viene,sino a finales de este.Y alguna esclava irá a tomarte las medidas para tu vestido de novia.
¿¡A finales de ese mes?! Eso eran menos de dos semanas. Adriana casi se desvaneció en los brazos de Aníbal,era demasiado pronto...¿o no?

Continuara....


viernes, 28 de junio de 2013

Suavis inimicitia


No podía creerse lo que había echo,a semanas de la boda se había arriesgado a perder su castidad,se sentía sucia,cómo una sucia zorra.
Claudia noto a Adriana muy rara,cómo ida,cuando le hablaba a parecía que la princesa pensaba en otra cosa.

-Adriana,niña mía,¿estas bien? preguntó la esclava,Adriana la miró con una mezcla de auto compasión y repulsión hacía su persona,sin más se abrazo llorando a Claudia y entre sollozos le contó lo que casi paso con Aníbal,cómo casi se entrego a él.

-Adriana,Adriana....mi princesa....entiendo que tu juventud te pierda a veces...

-No.No fue mi juventud.Me sentí tan rara....todo mi ser ardía por sus caricias,quería que me poseyera cómo lo hizo con las esclavas.

-Adriana.Tú eres princesa,ellas esclavas. No puedes portarte cómo una mujerzuela.Eres una dama

-¿Y si no quiero serlo?

-Una sola gota de tu sangre vale más que la mayoría de esclavas,me incluyo en eso.

-Pero.....

-Te aconsejo mi niña que si quieres que te respete,que hasta que os caséis no te toque.Ni te metas en tu cama,por muchos sentimientos extraños que sientas- Claudia beso tiernamente los negros cabellos de Adriana.Podía entender que Aníbal despertó en la joven adolescente un torpe deseo hacía el sexo.Un deseo que Adriana nunca sintio.¡Y por Juno que iba a tratar de que su querida princesa llegase casta hasta su boda!

Esa noche,Aníbal esperaba a su prometida en su alcoba,no se terminaba de creer que casi la había tenido entre sus brazos.Estuvo a punto de culminar su deseo.
El cartaginés la esperaba sentado en la cama,bebiendo de una copa vino,con sus negros ojos fijos en la puerta.Adriana se retrasaba.¿Qué estaría haciendo? Quizás estaba cotilleando con Dido....se iba a enterar su hermana si era eso....

Tocaron a la puerta,rompiendo la meditación de Aníbal.Por fin.

-Pasa- dijo nada más,y en vez de ver la deseable silueta de su prometida sus ojos vieron la marchita figura de Claudia,de inmediato el asco y la decepción llenaron al cartaginés.

-¿Qué haces tú aquí? Lárgate .

-Mi señor....Adriana no va a venir....

-¡¿Qué?!- Aníbal se levanto furioso,dispuesto a ir a buscar a Adriana,violarla y matarla,pero antes de que pudiese salir,Claudia le explico el porque la joven no asistiría a la cita.

-No la deje.Adriana es una virgen.....

-Lo sé.Y mi futura esposa.

-Respetadla hasta el día que os caséis....-suplicó la anciana,echándose a los pies del cartaginés.- Os lo suplico.....

-¡Tú tuviste algo que ver con su rechazó!¡Anoche esa zorra que tienes por princesa estaba dispuesta a entregarse a mi! ¡Puta esclava,la convenciste de que no apareciese!-no le costo nada llegar a esa conclusión,Claudia había subestimado a Aníbal,creía que no sospecharía de ella,pero no contó con la aguda inteligencia del general. Él,muy enfadado,cogió su espada y puso la afilada punta sobre la sensible piel del cuello de Claudia,hizo presión hasta que hizo una herida superficial,sacándole sangre.

-Tenía pensado matarte desde que nos interrumpiste la primera vez...me has adelantado el motivo.Le diré a Adriana que te di la libertad y te mande a Tracia,por ejemplo...

-¡No te creerá! -una siniestra sonrisa se dibujo en el rostro de Aníbal.

-Me creerá en cuanto este gimiendo de placer en mi cama.Reza a ese tal Plutón.- no la dejo ni empezar una oración al Señor de los Muertos,de un movimiento cerceno de un golpe limpio la cabeza de la esclava,salpicandose de la sangre de Claudia.
Tras eso,hizo llamar a un par de criados y les dijo que cogiesen el cadáver de la esclava y se deshicieran de los restos mortales de Claudia.

Se limpio la sangre y fue a la alcoba de Adriana,la cuál trataba desesperadamente de dormir,y dio un pequeño bote al ver cómo Aníbal irrumpía en  su alcoba.

-Aníbal....

-Teníamos un acuerdo,¿no romana? Ya veo el valor que tiene la palabra de un romano....-dijo fríamente colocándose encima de la muchacha,la cuál empezó a temblar.

-No veía correcto acostarnos antes de la boda.

-Nuestra boda sera adelantada pequeña.Quiero empezar a disfrutar pronto de ese cuerpo que Baal te dio.Cuando sea tu marido, cuando te lo ordene te abrirás de piernas,me darás placer.

-Pero cuando....

-Pronto mi niña....muy pronto....


continuara.....

jueves, 27 de junio de 2013

Suavis inimicitia


Lo peor para Aníbal eran las noches,por el día podía animarse gracias a Aderbal,distraerse dibujando planos de barcos,manejar los negocios que tenía.Concentrarse en guerras sin importancia que había en África.Distraerse,no pensar en Adriana.

Pero en las noches....sus demonios atormentaban su alma carcomida por el odio,el rencor,la pasión.

En su mente no sólo pensaba en Adriana,los fantasmas de su pasado,sus demonios.Su padre Hannon.....
Aníbal había sido el tercero de los hijos de Hannon y su esposa Elisa,la dulce y bella Elisa falleció cuando nació él. Su padre le odio por eso,diciéndole que él no traía más que la muerte.
Hannon no trato bien a ninguno de sus hijos: Arístides,Dido y Aníbal,pero se ensañaba con el pequeño sobretodo.
Le entrenaba para la guerra con una saña terrible,casi matándolo en varias ocasiones.Le golpeaba,al mínimo error recibía una paliza terrible. Fue prometida con Delinenar,la hija de un jefe de una tribu íbera.
Su matrimonio fue impuesto aunque él joven Aníbal era apenas un adolescente de quince años,enamorado aún de la idea del amor. Una idea que fue brutalmente destrozada por el abandono de Delinenar cuando tenía veinte años. Su padre le recrimino que había sido un maricón,que a la mujer tenía que ser sumisa.

Aníbal se  revolvió en la cama,vacía.Había muchas mujeres dispuestas a calentarle la cama,¿por que sufrir por Adriana? Sin más llamo a una esclava joven,de unos diecisiete años,esa joven le calentó el lecho un poco asustada por la agresividad de Aníbal a la hora de poseerla.
Fuerza,agresividad,brutalidad....
Esa pobre muchacha lloro durante el acto,era tan brusco pero a la vez sabía dónde tocar....

No quedo satisfecho del todo,tras echar de mala manera a la esclava de su alcoba,probo con otra,una más mayor de unos veinticinco años.Más experimentada....


Adriana oía curiosa las copulas de su prometido con las esclavas,no sabía si gritaban de dolor o placer,ya que al percibir los golpes del cabecero de la cama indicaba que Aníbal se movía violento,¿se podía sentir placer con la violencia?
Esa pregunta despertó en Adriana un torpe deseo.Soñó esa noche con él.No eran pesadillas.Soñaba con que Aníbal la tomaba contra su voluntad,la hacía mujer....
Despertó deseosa por primera vez de él.Le necesitaba....se levantó de la cama y fue a la alcoba de Aníbal. Al parecer ya estaba solo,así que entró en la habitación,sorprendiendo a Aníbal,el cuál estaba sin ropa debido a sus coitos con las esclavas.

-¿Qué haces aquí?- Olvidando su honor y su castidad,Adriana impulsada por el torpe deseo se metió entre las sábanas del hombre,sorprendiéndole.

-Adriana.Basta- dijo Aníbal,no supo cómo reaccionar ante eso.Adriana le calló con un suave beso en los labios,el cuál fue correspondido con la dominación que siempre demostró él en sus besos. Un juego de lenguas,salivas mezcladas,jadeos en la boca del contrario.El deseo del hombre despertó nuevamente y tomo a Adriana de la cintura y la sentó en su regazo para que notase su sexo nuevamente despierto.

-Pídemelo.

-Aníbal yo.....

-Dilo.

-Fóllame....-otro beso apasionado en los dulces labios de Adriana,poco a poco la ropa de la princesa cayó al suelo,dejando su virginal cuerpo desnudo por primera vez a los ojos de un hombre.Y no de cualquier hombre.
El contacto de sus pieles les quemaba a los dos,era cómo juntar dos antorchas.

-Deséame....dilo,di "Te deseo"- insistía el cartaginés en el oído de la muchacha.

-Te deseo...-Aníbal la tumbo bruscamente en el lecho y se acomodo entre las piernas de Adriana,no era una seducción lenta y calculada,era una cabalgada salvaje.
Aníbal incorporo un poco a Adriana y su boca se cerro sobre uno de los virginales pechos de su prometida,lamiendo,succionado,cómo si esperase a que saliese leche de los senos de Adriana.
Adriana gemía levemente,le gustaba,sentir la ardiente y suave lengua de él dónde ningún hombre la había tocado.
Las lamidas bajaron,Aníbal recorrió el cuerpo de Adriana con su lengua y finalmente acabo lamiendo la doncellez virgen de la muchacha,penetrándola con su lengua,jugueteando con la lengua.Quería que delirase de placer.
Adriana gemía y jadeaba de placer,sentir en un lugar tan íntimo la lengua de Aníbal la estaba volviendo loca de placer.Se retorcía,gemía,jadeaba...de golpe él paro.Subió y tomo los labios de Adriana con los suyos.Húmedos,quería que degustase su propia esencia femenina.

-Dolerá un poco....-dijo nada más,dispuesto a penetrarla,de romper la castidad de Adriana.

-.... Quod amas te amo ... Dic quaeso ....- "Te amo....dime que me amas...por favor...." Aníbal lo entendió perfectamente....¿le amaba? ¿Él iba a poseerla y le pedía que le dijese que la amaba?

-Cierra los ojos....-estaba a punto de fundirse con ella,culminar su deseo desde hacía nueve años.Pero fueron interrumpidos nuevamente,esta vez por el Sol que empezó a salir,el alba despuntó en el horizonte. La noche había acabado,los amantes con el alba debían separarse....

-Aníbal....

-No.Esta noche seras mujer.Mi mujer,no llegaras virgen a la boda.



continuara..... 

(La imagen son Altair y María de Assassin's Creed,me parecía que pegaba con esta entrada.NO lo hice yo)







Suavis inimicitia


Adriana nunca entendió esa especie de locura que se adueño aquella noche de Aníbal,pensaba que era el odio en el estado más puro,en cierto punto tenía razón pero no contaba con la pasión que había despertado en el hombre.
Ni el mismo Aníbal podía explicar esa explosión de ira,lujuria,odio....cómo había llegado a auto lesionarse al golpear con los puños desnudos la pared hasta sangrar.
El odio reprimido.La locura de la lujuria.El deseo de ella desde hacía nueve años.

-Nunca he entendido esa obsesión que tienes hacía Adriana- le dijo un día la única persona a la que Aníbal llamaba "amigo",su nombre era Aderbal.Aderbal era un hombre de la misma edad de Aníbal y habían sido amigos desde la infancia y estaba enamorado desde siempre de Dido,a pesar de los rechazos de ella seguía insistiendo en conquistarla.

-¿Recuerdas el asalto a Siracusa hace nueve años,Aderbal?

-Sí,lo recuerdo. Nos sorprendió verte aparecer con esa niña en brazos.Pensé que la matarías,pero la dejaste en ese altar a esa diosa romana.

-Nunca podre explicar a nadie,ni a mi mismo porque no segué su vida...-su amigo le dio unos golpes en la espalda en señal de ánimo y afecto.Aderbal conocía mejor que nadie a Aníbal y sabía que ni él se explicaba el porque no mato a Adriana cuando era una niña pequeña.

-No hace falta que te expliques,Gracia de Baal....eso si es preciosa.

-Su belleza es cómo un veneno para mi....esos malditos ojos dorados....una parte de mi quiere arrancárselos...

-El veneno de la pasión. La deseas.¿Sabes? Recuerdo que cuando Julius y el muchacho ese,Adel-que-que-se-yo....

-Adelphos o algo así.

-Adelphos pues,creo.Recuerdo que el niñato ese casi se echó a llorar cuando Julius accedió a darte a Adriana en matrimonio.-Aderbal había estado él día que Julius le dio la mano de Adriana en matrimonio,estaba cómo siempre al lado de su amigo,apoyándole.

-¿Puedo ser tu padrino de bodas esta vez,amor mio?

-¿Acaso dudabas que no ibas a serlo? ¡Y no me llames "amor mio"! Qué parecemos maricones.

-¡Vale,cielo mio,amor,mio,amante de mi alma y mi corazón! -Aderbal se abalanzó a abrazar a Aníbal con exagerada pasión,era una broma que sabía que en el fondo,muy en el fondo,le hacía hasta un poco de gracia a Aníbal.

-¡Quita imbécil!- trataba de zafarse Aníbal de su amigo,que en plan broma trataba de darle un beso en los labios.

-Anda tonto,dame un beso que se que lo deseas.

-Oh si claro,me masturbo todas las noches pensando en ti- dijo Aníbal con ironía y después puso una mueca de puro asco cuando Aderbal le dio un lametón en la mejilla y en la comisura de los labios.

-Oh casate conmigo,tengamos hijos.- seguía bromeando Aderbal hasta que le saco una levísima sonrisa a Aníbal.

-Venga si. Tú los pares.

-Te paro todos los hijos que quieras.-estuvieron así un buen rato,bromeando acerca de casarse y tener hijos entre ellos.

-Ahora en serio,Aníbal.Adriana te dará todos los hijos que quieras.

-Y más guapos de los que tú me darías.

-Si tenéis hijas me das una para casarme.-de nuevo Aderbal empezó a bromear,sabía que su amigo necesitaba reírse tras la noche que paso.

-¿Y mi hermana?

-También.

-Guarro...


Adriana junto con Dido presenciaban la escena a escondidas,Adriana había sido arrastrada por Dido para espiar a Aníbal a Aderbal.

-Serán idiotas....-murmuro la mujer ante las escenas casi amorosas de los dos amigos.

-¿Aníbal es...?

-No,no le gustan los hombres.Sólo hacen idioteces.

continuara.....

miércoles, 26 de junio de 2013

Suavis inimicitia


Al contrario de la paz que había visto Aníbal en el rostro de Adriana al dormir,la joven no soñaba con nada relacionado con la paz,no....estaba sumida en pesadillas.
En el sueño,Adriana estaba en Roma,en casa de su abuelo Julius,cómo siempre,dónde había estado toda su vida desde su orfandad.
La joven princesa se encontraba cuidando un palomar,las aves revoloteaban en la jaula arrullando para aclamar la atención de su ama.Era un día precioso,el sol brillaba,soplaba una suave brisa....era un día perfecto.
Pero...el aire se heló,el sol se oscureció....de la puerta de la casa que daba al patio,Aníbal apareció,¿qué hacía él allí en Roma? Iba vestido entero de negro,llevaba la espada colgada al cinto y un halcón en su mano derecha. Él se acercó a ella,al palomar y ante la impotente mirada de Adriana,vio cómo Aníbal abría la puerta de la jaula y metió dentro el halcón.
Horrorizada,vio cómo el ave de presa empezaba a matar a las palomas,en el rostro del púnico se dibujo una sonrisa llena de maldad al ver cómo los animales morían y cómo entre lágrimas Adriana cogía los cuerpos aún calientes de las palomas y las ponía en sus faldas hasta que su blanco vestido se teñía de rojo.

Adriana despertó de golpe,justo cuando Aníbal se había ido de su habitación.La joven se acaricio el rostro,con gotas de sudor y vio que no era sudor,era sangre.
¿Sangre?
Sólo había sido un sueño....estaba en Cartago,no en Roma....¿de qué era esa sangre? ¿Sería una señal de los dioses de que su unión con Aníbal traería sangre?

Ni mucho menos,la sangre era de Aníbal,al haberse herido las manos al golpear las paredes hasta sangrar y después de haber acariciado el rostro de Adriana la había manchado con su sangre,los dioses no tenían nada que ver.

Aníbal seguía sin poder dormir,estaba apoyado contra la pared,semi desnudo,sólo con lo que tuvo que ser una túnica corta en su día tapándole de cintura para abajo.

-Soy patético....¿cómo esa niña puede tener poder sobre mi?- decía entre susurros.-No....no tiene poder sobre mi,sólo es una mocosa.- recordó brevemente a Alice,su cuerpo tan suave y complaciente....necesitaba sexo y lo más cerca que tenía era Adriana o alguna esclava.
Sin más,salió de su alcoba nuevamente dispuesto a ir a la alcoba de Adriana y descargar su necesidad en la virginal doncellez de su prometida,de romper su dulce castidad,si satisfacía la lujuria quizás se calmaría.

-Adriana....-murmuro ante una puerta cerrada.Sin más abrió la puerta de golpe,se sorprendió un poco al verla despierta.

-¿Q-qué haces aquí?- preguntó Adriana asustada,sin más,él cerró la puerta de la habitación y se encamino hacía ella,sin decir una sola palabra,sin cariño,sin más...la tumbo en la cama y se puso encima de ella.Lamió las gotas de su sangre en las mejillas de Adriana y la beso en los labios.
Fue un beso posesivo,pero a la vez cargado de un sentimiento extraño "te necesito" le había transmitido en ese beso a Adriana,pero ella no lo noto,sólo trato de revolverse en contra de él,no quería que ese hombre la cautivase,que la violase.

-Ven a mi reino de la soledad.....-susurró Aníbal entre besos- dame tu alma,dame tu amor.- mordió los labios de Adriana con dominación,hasta hacerla sangrar y lamió las gotas de sangre.
Adriana se revolvió más,incluso le golpeo y con eso se ganó que la agarrase con fuerza de las muñecas.

-Para...basta....no quiero....

-¿Quieres llegar virgen hasta nuestra noche de bodas?

-Sí.....-Aníbal la soltó,Adriana quería ser virgen hasta él día que fuese su esposa .

-La boda será adelantada...-se levantó de la cama y la dejo allí,postrada anonadada en la cama,tenía miedo de él....de su deseo,de su lujuria....de lo que sentía por él....

continuara.....

martes, 25 de junio de 2013

Suavis inimicitia


Esa noche,Aníbal no dudo en interrogar a Dido sobre lo que hablaba con Adriana,quería saber todo lo que su hermana le decía en tales confidencias femeninas.
Así que Aníbal acorralo a su hermana contra una pared,agarrándola con cierta violencia del brazo,dejándole marcados sus dedos en la piel morena de Dido.

-Ya estas escupiendo todo lo que le cuentas a Adriana.

-No tengo porque contarte nada hermano,no sabe nada que tu no sepas....-dio un leve gemido de dolor al notar cómo su hermano menor incrementaba la presión del agarre en su brazo,su orgullo le impedía quejarse si le hacía daño.

-Habla.

-Esta bien.Me hablo de su familia,de ella misma,de lo que espera con este matrimonio que le espera en poco mas de un mes y.....

-¿Y que más?- Preguntó Aníbal notablemente irritado,Dido movió la cabeza negando,si le decía que Adriana le preguntó por su pasado enfadaría a Aníbal,además de que sabía que a su hermano no le gustaba recordarlo. Recordar que su padre desde su nacimiento le decía cosas cómo "Sólo traes la muerte" entre otras barbaridades que un niño no debió escuchar de labios de su progenitor.

-¡Contestame,mujer!- Gritó ya pasando de la irritación a la ira,sacudiéndola con fuerza,Dido forcejeo para tratar de soltarse del agarre de su hermano ,con esto sólo consiguió golpearse contra la pared.

-Me...pregunto por ti....sobre tu pasado....-al escuchar estas palabras Aníbal soltó de inmediato a Dido y se fue de allí,dejando a Dido sola en el pasillo,aturdida,rezando a Baal,Melkart y Tanit de que en ese estado de ira su hermano no fuese a descargar su enfado con Adriana.

Nada que ver.

Aníbal descargó su ira en su alcoba,gritando,maldiciendo,golpeando las paredes hasta que sus nudillos sangraban y tras eso,pasar el puño desnudo por la áspera pared,tiñéndola con su sangre.
Sangre que hervía de ira y el más puro deseo.Deseaba a Adriana cómo nunca había deseado a una fémina,ansiaba el tomarla,de hecho pensó que podía entrar en la alcoba de Adriana y forzarla,calmar su lujuria.¡Esa maldita princesa lo seguía torturando incluso al poco de estar casados!
Nueve años,nueve malditos años siendo torturado en la distancia por la existencia de una mocosa que nació cuando él tenía veinte años.Cuando ella aprendía a andar,él teñía su espada de sangre. Cuando ella era criada entre algodones,su infancia fue un infierno....

-Maldita...Ojo rojo de Melkart maldita puta romana....-murmuraba preso de una especie de locura,la locura de la lujuria,odiaba a Adriana,pero a la vez la deseaba,quería derramar su sangre,pero a la vez quería poseerla. Quería oírla gritar de dolor,y a la vez oírla gritar de placer. Ansiaba tomarla,matarla. Pegarle,engendrar a sus hijos. Dolor,placer....

Aníbal cerró los ojos y apoyo su cabeza contra la pared,pegando su frente a la dura superficie,ansiaba paz....ansiaba gritar,chillar,destrozar....una parte de él,la parte del amante,decía que encontraría la paz entre los brazos de Adriana. La parte del guerrero decía que cogiese la espada y cercenase de un golpe la cabeza de la romana.Muerta ella....el deseo de calmaría.

Sin más,preso de esa macabra idea,cogió su espada y fue a la alcoba de Adriana,dispuesto a hacer correr la sangre de Roma en su casa,así empezaría una guerra con Roma.
Abrió la puerta y con la espada en su diestra se aproximo al lecho de la joven,la cuál dormía plácidamente.Llegó al lado de la cama y levanto la espada...pero no pudo.Vio ese hermoso rostro dormido,esa dulzura....el embriagador olor de Adriana llegó hasta su nariz....¿a quién engañaba? Esa niña era su debilidad.
Dejo caer la espada al suelo y se arrodillo al lado de la cama,adorando a esa preciosa criatura,queriendo tocar esa suave y delicada piel,recorrer con sus dedos las perfectas facciones de Adriana.

-Baal....¿por qué me torturas? ¿Por qué pusiste a este demonio con cuerpo de diosa en mi camino?- Temeroso de despertarla,acaricio los labios de Adriana con la punta de sus dedos,después bajo para acariciar su barbilla y recorrió con inesperada delicadeza las facciones de ese rostro.Sin más,deposito un breve beso en los suaves labios de Adriana.

-Duerme.Descansa mi deseada enemiga.....-susurró con cierta ternura,algo muy inusual en él.

Continuara......

domingo, 23 de junio de 2013

Suavis inimicitia


La agradable compañía de Dido era cómo un bálsamo para Adriana,no sólo su compañía y conversación,sino también la de Âkil,su futuro sobrino político. Dido era tan alegra y comprensiva y Âkil tan dulce y tierno....

-¿Te gustaría tener hijos Adriana? -le preguntó la cartaginesa a su futura cuñada una tarde mientras jugaban con el niño. Adriana se quedo pensativa,¿tener hijos? Se veía muy joven,pero recordaba que su madre a su edad ya era madre. Tener hijos con Aníbal era una decisión importante,sería un hijo de Cartago y Roma.

-No lo se,Dido.

-Tanit haría que os saliesen guapos....los dos sois muy guapos- la mujer rió divertida,lo decía en serio,estaba convencida de que de la unión de su hermano con su prometida saldría una descendencia atractiva.

Por su parte Aníbal solía a veces vigilar a su hermana y a Adriana,claro que sin que ellas lo supieran.No es que no confiase en su hermana,sólo quería tener vigilada a Adriana por si se le pasaba por la cabeza serle infiel antes de casarse,esta vez si su segunda esposa le era infiel no le daría el divorcio cómo paso con Delinenar,se encargaría de cortar el miembro viril del amante y matar de una paliza a Adriana.
Pero....una cosa era pensarlo y otra era saber si sería capaz de hacerlo,tenía cierta debilidad por esa niña....no....esa chica no iba a romper la coraza en la que había encerrado su corazón,y no iba a permitir que se resquebrajase.


-Dido,¿podrías hablarme tu de Aníbal? Quiero saber de él.-dijo Adriana a Dido,la mujer suspiro.Relatar la historia de su hermano era una acción dura por recordar los acontecimientos que pasaron durante la infancia de ambos hermanos.

 -Verás....su historia es larga y dura...él nació del dolor,se ha criado en el rencor,Adriana.

-¿C-cómo.....?- el rostro de Dido se ensombreció,no debía hablarle aún del pasado de Aníbal,¿o si?

-Por ahora sólo te diré que desde su nacimiento estuvo marcado con la muerte.-
Adriana abrió mucho los ojos con sorpresa ,¿marcado con la muerte?,Dido esbozo una sutil sonrisa al ver la expresión de curiosidad y de sorpresa.

-Nuestra madre murió cuando Aníbal nació.

continuara....


martes, 18 de junio de 2013

Suavis inimicitia


Agradeció profundamente a los dioses que Claudia hubiese aparecido en ese momento,Adriana casi se come a besos a su querida esclava por haber aparecido en ese momento y evitar su deshonra,si no hubiese aparecido....sólo los dioses sabían que hubiese pasado.

Aníbal desde esa interrupción detestaría a Claudia,no veía con buenos ojos a esa mujer y deseaba despellejarla viva por ser una inoportuna y cortar de golpe esa intimidad con su prometida.
Eso no quedaría así cómo así.

Poco a poco los días pasaban,Adriana trataba de estar lo mínimo posible con Aníbal,cosa no muy complicada ya que él la ignoraba muchas veces.Pero en algunas cosas si estaban juntos,comían y cenaban juntos pero sin dirigirse casi nunca palabra alguna.
Pero alguien insistió en conocer mas a fondo a Adriana: Dido,su futura cuñada.

-No te gusta Cartago y extrañas Roma,¿verdad?- le preguntó un día la cartaginesa a la romana un día en el que Dido fue a la habitación de Adriana,ansiaba conocerla.Saber el porque la obsesión de su hermano por esa niña desde hacía nueve años,una obsesión muda,pero lo había notado por la preocupación de su hermano de mantener Siracusa bajo el control de Cartago.

-Sí....echó de menos a mi familia,Dido ¿no?- La mujer asintió,debía reconocer que la muchacha era atractiva,algo pequeña y demasiado delgada,pero tenía un rostro hermoso,unos ojos con el mismo color del ámbar,una piel inmaculada que contrastaba mortalmente con su larga cabellera negra cómo el ébano.
Adriana también estaba sorprendida con su futura cuñada.Era muy hermosa,de pelo negro y una piel morena como la miel de las flores,unos ojos negros cómo los de Aníbal y un cuerpo que no parecía que había tenido un hijo y le había dado de mamar.

-Sé que mi hermano es difícil de tratar....pero no quiero que sufra lo mismo que con Delinenar,es mi hermano al fin y al cabo.

-¿Sufrió por lo de Delinenar?

-Si...era su esposa,aunque su matrimonio fue concertado por nuestro padre.- Adriana asintió con la cabeza,sabía que los matrimonios concertados eran demasiado comunes,pocos se casaban por amor verdadero,al fin de cuentas ¿no era su matrimonio concertado?

-Me caes bien Adriana.Te ves más formal y dulce que Delinenar...espero que Aníbal aprecie a una hija de Roma.Y me gustaría saber de ti muchacha,hblame de tu familia.

-No sé que quieres saber exactamente....tengo una hermana melliza llamada Selene,nos crió mi abuelo Julius,Adelphos de Sardonia es mi primo....

-¿Es cierto que tu hermana y tu abuelo.....?

-Si....se casaron.-Dido no pudo evitar una mueca de repugnancia,ese incesto era antinatural.....pero si Roma lo permitía que cada cuál siguiese sus costumbres.

Así empezó la amistad entre Dido y Adriana.

Continuara..... 


domingo, 16 de junio de 2013

Suavis inimicitia


ADVERTENCIA: ESTA ENTRADA TIENE CONTENIDO SEXUAL.


Adriana siguió mansamente a Aníbal fuera de la habitación tal y cómo él le ordeno aprovechando el estado de shock de la joven.Adriana estaba anonadada,¿cómo había pasado? Se había sentido completamente dominada por el púnico con un simple beso,su primer beso....robado a la fuerza por Aníbal,quiso llorar,pero las lágrimas no salían de sus ojos.

Aníbal también estaba sumergido en sus pensamientos,casi tenía lo que llevaba nueve años planeando,desde que la vio de niña lo había planeado. Su venganza  hacía Roma. Que una de las hijas de Roma fuese su esposa,que fuese a dar a luz a sus hijos.Ese sería un golpe interesante de planear,el mezclar su sangre con Adriana,deshonrarse a si mismo,desde el punto de vista de los cartagineses,para deshonrar la casa Augustus.

Sin más,preso del deseo que Adriana le había despertado y enardecido con la idea de deshonrar a la familia de su prometida,la acorralo contra una pared,atrapándola entre la pared y su cuerpo.

-¿Q-qué haces?- preguntó notablemente asustada Adriana.Aníbal no respondió sino que lascivamente lamió los labios de Adriana pegándose más al cuerpo de la romana,sintiendo los senos de la joven contra su musculado pecho en una deliciosa presión.
Sin más,sus brazos rodearon la cintura de Adriana y con suma facilidad la alzó,instintivamente las piernas de la joven rodearon la cintura del hombre,no actuaba por su propia voluntad,su cuerpo actuaba por ella.

-Basta- dijo Adriana,dándole un golpe con algo de fuerza en el hombro,Aníbal no le hizo mucho caso a ese golpe y sin más empezó a lamer lujurioso el cuello de ella,recorriéndolo con su húmeda y cálida lengua,mojando la sensible piel del cuello con su saliva,arrancándole gemidos a Adriana.

-Para,estate quieto- siguió insistiendo ella,Aníbal la seguía ignorando completamente.
El hombre movió sus caderas contra la joven,estaba notablemente excitado y quería que su prometida notase el poder de su excitación.

-Tu cuerpo me pide lo contrario....aparentas ser una virginal niña,pero los dos sabemos que tras esa fachada hay una autentica puta....una puta que sólo sera follada por mi....-dijo con notable frialdad Aníbal. Excitado,empezó a lamer los virginales senos de la muchacha a través del vestido,impregnado la tela de lino con su saliva. Adriana trato de revolverse,de no gemir,no quería sucumbir ante ese hombre.No quería perder su castidad. Pero le estaba gustando lo que le hacía aunque se trataba de negar,sentir contra su entrepierna la dura virilidad de Aníbal,su lengua lamiendo sus senos...era indecente,indecoroso....y demasiado excitante.

Aníbal estaba demasiado caliente,Adriana le excitaba con demasiada facilidad.

-Para ser tan casta eres muy provocativa....-musitó mordiendo por encima de la tela del vestido uno de los pezones de la chica,la cuál dio un quejido de dolor.
De golpe la soltó,haciéndola caer de bruces a sus pies.

-Mírame....-ordeno Aníbal,ella obedeció y le miró a los ojos,Adriana estaba muy ruborizada y con la respiración acelerada.
Él rozo con lujuriosas intenciones su palpitante erección contra los labios de Adriana,aún con la ropa puesta,pero eran notables sus intenciones.

-No.Eso es repulsivo.

-Compláceme con tu boca.

-No.No voy a hacerlo,es asqueroso- ante la negativa de la joven,el púnico sin más le dio una sonora bofetada en la mejilla,cruzándole la cara y dejándole la mejilla enrojecida.

-No era una petición,era una orden.Compláceme con tu boca,¿o quizás prefieres tocarte un poco para mi? Ver tu coño chorreando es una tentación muy fuerte.

-T-te complaceré con la boca....

-Buena chica...-estaba apunto de subirse un poco la túnica para que Adriana cumpliese y fuese a complacerlo con sus dulces labios cuando fueron interrumpidos por Claudia. La mujer,preocupada por su princesa iba a ir a verla cuando se encontró la escena de Adriana a los pies de Aníbal y al púnico con una excitación notable...

continuara.....

viernes, 14 de junio de 2013

Suavis inimicitia


Adriana permaneció todo el día encerrada en su habitación presa del pánico que sentía,permaneció sentada en la cama,abrazada a sus piernas con el rostro apoyado sobre sus rodillas,meditando,tratando de calmarse pero le parecía imposible.

El día transcurrió así,nadie oso molestarla ni siquiera Claudia fue a verla por la sencilla razón del pensamiento de que la tranquilidad y la soledad le harían bien.
Ya era de noche cuando el silencio en la habitación de la princesa fue roto por el sonido de unos nudillos al golpear la puerta.

-¿Vas a salir de la habitación?- era la voz de Aníbal,un escalofrío recorrió la columna vertebral de la joven princesa,el miedo hizo que la voz de Adriana muriese en su garganta y no respondiese.

-Tienes que comer- insistió el cartaginés a su prometida.Adriana respiro hondo para responderle con tranquilidad,esperando que el miedo no le notase en su voz.

-N-no tengo hambre....- pudo decir en voz alta,provocando cierto enfado en Aníbal,¿cómo osaba esa mocosa extranjera contradecirle? Golpeo más fuerte la puerta,notablemente irritado ante la negativa de la joven.

-¡Vas a salir!

-No....- él golpeo por última vez la puerta con violencia,si esa niña quería morirse de hambre que lo hiciese,pero que no osase contradecirle.

-¿Problemas con la romana?- preguntó una voz a sus espaldas con cierto tono divertido,era Dido,su hermana.

-No me irrites más hermana.

-Yo iba a ir a ver a mi hijo y decidí pasar a ver como te iba lidiando con la muchacha.

-Vete hermana,Âkil te estará esperando- la mujer obedeció,conocía el mal carácter de su hermano y prefirió hacerle caso,Dido se compadeció brevemente de los dos,de Aníbal y Adriana. De Aníbal porque ya lo vio sufrir con Delinenar y de Adriana porque conocía el mal carácter de su hermano.

Aníbal había pasado del mal humor al enfado,así que olvidando la educación,abrió la puerta de la alcoba de su prometida y su ira no se aplaco,ni siquiera le hizo gracia verla temblar cómo un conejo ante una fiera.

-Adriana esto que te quede claro,eres mi prometida,seras mi esposa.No voy a tolerar que haga lo que te de la gana- se acerco al lecho y mientras él avanzaba hacía la joven,ella retrocedia. Aníbal se subió en la cama y finalmente Adriana quedo atrapada entre el hombre y la pared.Inútilmente trato de defenderse e incluso le dio unos débiles golpes.
Aníbal río baja y roncamente,de verdad creía que podía con él.....que ingenua.

-No voy a tolerar insubordinaciones de una mujer.-la agarró con fuerza de los brazos y bruscamente la tumbo en el lecho,debajo de él,dejando claro que él era el hombre,que él dominaba.

-S-suéltame...-pidió Adriana notablemente asustada.

-¿Te rebelas? Me gusta en la mujer sumisión absoluta....métetelo en la cabeza,vas a ser mi mujer,yacerás conmigo cuando yo lo desee,parirás a mis hijos.Así que mas te vale complacerme en todo lo que te diga- sin más,agarró las manos de Adriana con una mano y con la otra tomo su rostro y sin más,beso posesiva y bruscamente los labios de Adriana,sellando sus intenciones.

La romana se quedo petrificada,¡la estaba besando! Ese era su primer beso,robado por el cartaginés,quiso llorar. Trato de negarse,pero Aníbal la besaba más salvajemente,insistiendo en que abriese la boca,finalmente la muchacha cedió y tímidamente abrió la boca,cosa que el hombre aprovecho para introducir su lengua en la virginal boca de Adriana y comenzó a explorar la húmeda cavidad con su lengua,moviéndola dominante y posesivo,a ella no le quedo otro remedio que responder con la torpeza propia del primer beso.

El hombre aprovecho el estado de shock de Adriana para acomodarse entre las piernas de la adolescente.Instintivamente el general movió sus caderas,rozando su despierta virilidad contra la virginal entrepierna de la chica.
Por el mero capricho de respirar se separo de la joven,rompiendo el beso.

-El idiota de Julius me dijo la verdad. Eres virgen,hasta este fue tu primer beso- río con maldad ante la expresión de miedo e inocencia de Adriana -el cuál ahora me pertenece pequeña Adriana. Vas a bajar a cenar conmigo.

-Si.....-respondió mansamente ella,asustada por el beso y por el contacto que tuvo con él,había sentido la erección de Aníbal contra su intimidad....si eso le hizo el primer día,¿qué no le esperaba aún?


continuara....  

sábado, 8 de junio de 2013

Suavis inimicitia


Llegó el día.

Llegó el día en que Adriana debía irse a Cartago,a su futuro hogar,a casarse con un completo desconocido,a ver una cultura casi desconocida.
Durante el viaje en barco cruzando el Mediterráneo hasta el puerto de Cartago,la muchacha estuvo callada,ausente,sólo Claudia tenía el privilegio de oír su voz,ya que Adelphos se quedo en Sicilia para seguramente volver a Cerdeña.

En Cartago,Aníbal no daba señas de impaciencia o alguna otra emoción,era cómo si no fuese a pasar absolutamente nada.

-¿Nervioso,hermano?- le preguntó una noche Dido,su hermana mayor.

-¿Debería, hermana?.

Dido le miró con cierta desconfianza,no podía entender la mente de su hermano.Dido vivía con su hermano y con su hijo Âkil,de apenas seis años.La mujer era viuda y hasta que no se secase las últimas lágrimas por su difunto esposo no volvería a buscar marido,cosa que tendría que hacer su hermano ya que ella con la viudez paso a estar bajo la autoridad de su hermano.

-Hombre...vas a casarte con una niña de quince años....

-La mujer gusta que sea más joven....

-Y encima romana,no quiero que acabes cómo con la íbera- enseguida calló,Aníbal había prohibido en su casa nombrar a su primera esposa,ni siquiera nombrarla.

-No nombres a esa zorra traidora- ordeno el púnico yéndose lejos de su hermana,a sus habitaciones,donde le esperaba la agradable compañía de cierta celta,que pronto debería echar de su casa por Adriana...un cambio de mujer que le calentase la cama.

-"Si en verdad Adriana es virgen,tal y cómo me lo aseguro Julius,no sabrá complacerme en la cama.Bueno,es romana,lleva lo de ser una zorra en la sangre,por lo cuál en nada aprenderá a follar"-estos eran los pensamientos que rondaban la cabeza de Aníbal cuando entro en la habitación y vio a Alice esperándole en la cama con un brillo lujurioso en sus ojos verdes.


El viaje llego a su fin.No hubo impedimentos en el camino,ni siquiera vientos fuertes o algo parecido.Pero a pesar de eso Adriana estaba con náuseas,estaba aterrada,ni siquiera apreció la belleza del hermoso puerto cartaginés,único en el mundo conocido.
La joven junto con Claudia y otros dos sirvientes fueron guiados por unos soldados hasta la casa de Aníbal,le había surgido un pequeño imprevisto relacionado con decirle a Alice que debía irse y no pudo ir a recoger a su futura esposa.

Pero una vez solucionado el dejar a Alice en la calle pero con algo de dinero para que pudiese o volver a Britania o instalarse en Cartago.
Cuando él llego y la vio esperándole se regodeó para sus adentros al ver a la mocosa más hermosa que había visto en su vida,pero esos ojos....esos malditos ojos de venado que llevaba cómo un veneno quemándole por dentro gravados cómo a fuego en la retina.

-Adriana Augustus,¿no?- preguntó a la muchacha,tras ordenar que los dejasen a solas.Claudia accedió a regañadientes el dejarles solos.

-S...sí...-resprondio la joven con un hilo de voz.Esta reacción de corderita gusto al general,se la notaba sumisa.
Empezó a andar en círculos al rededor de Adriana,cómo un lobo rodeando a una presa,examinándola.Le gustaba lo que veía,agradeció a Baal que ese gato escuálido que vio en el asalto a Siracusa se había convertido en una atractiva mujer.

-Más alto,mocosa- dijo Aníbal agarrando uno de los largos mechones azabaches del cabello de Adriana y aspirando su olor,un olor agradable.

-¡Sí! Lo soy....

-Aníbal Melkart....así que eres la nieta de Julius....-soltó el mechón de cabello y la agarró por la cintura,estando él detrás de ella y de un brusco movimiento la pego a su cuerpo -tú futuro esposo.

-L-lo sé....su-sueltame....-Aníbal agacho la cabeza,ya que era más alto que su prometida y aspiro el olor del cabello de la muchacha.

-No tengo porque,niña,cosas más fuertes te esperan....-la soltó de la cintura,pero Adriana aterrada no se movió ni un milímetro -eso demuestra que no te han desflorado,si te aterra sólo notar contacto con un hombre.

-¿Puedo irme a una habitación?Quiero descansar....

-Mírame....- ordenó,sumisamente,Adriana se giró para mirarle a la cara.Se quedo de piedra al verle. Era toscamente bello,no aparentaba los treinta y cinco años que tenía,parecía más joven.Su pelo hasta la base del cuello alborotado,negro,su piel morena,su finísima barba y sus ojos....sus ojos....cómo una noche sin luna ni estrellas...eran cómo los ojos de sus recuerdos....

-Puedes irte,niña.

-Sí.....-Adriana se fue corriendo,estaba aterrada y al mismo tiempo fascinada,quizás por la belleza del hombre o el ligero descaro que mostró al pegarse a su espalda y noto contra sus glúteos la virilidad del púnico,esto la asusto un poco.
Una criada la llevó hasta una habitación,sin saber que era la contigua a la de su prometido,se encerró en  ella con una mezcla de miedo y excitación,¿cómo ese hombre pudo con sólo rozarla alterarla tanto?

Continuara.....



sábado, 1 de junio de 2013

Suavis inimicitia


La promesa de Julius fue cumplida,Selene pudo viajar a Siracusa para ver a su hermana antes de que ella partiese a Cartago para casarse.

Adriana no se esperaba que su melliza fuese a visitarla,así que cuándo Claudia le dijo que Selene estaba allí no se lo creyó.Salió de su alcoba y recorrió los corredores hasta llegar al recibidor del palacio,dio un grito de júbilo al ver a su hermana,la cuál la abrazo con alegría.

-¡Adriana hermana mía!- gritó Selene abrazando a su hermana,está correspondió el abrazo,sonriendo después de tantos días de tristeza,no podía estar mucho tiempo enfadada con ella,les unía un vínculo demasiado fuerte.

-No es que me desagrade tu visita pero...¿no tienes un esposo que atender,hermana?

-Julius  me dejo venir,sabe que ante todo eres mi hermana y....quiero estar contigo unos días antes de que te tengas que ir a Cartago.....-una triste sonrisa se dibujo en los labios de Adriana,no quería rememorar su destino.

Ambas conocían bien los rumores que se decía de Aníbal. No eran temores infundados,ya que las muchachas habían conocido a Delinenar,¿cómo la habían conocido? Fácil. La ex esposa de Aníbal se había enamorado de un romano,y ese romano resulto ser un amigo de Julius,así que la conocieron en la boda de Julius y Selene.

Sobre el púnico se decían cosas terribles,que era sádico,bruto,rudo....gustaba de hacer sufrir a sus amantes a la hora de tener relaciones,la pobre Delinenar dijo que la había atado y violado durante duras,la había golpeado....
Por eso Adriana temía esa unión.

Ambas hermanas pasaron un día bastante tranquilo,entre risas y anécdotas de la infancia,cómo cuando un Adelphos de niño había sido capaz de caerse de un viejo jamelgo estando el caballo quieto.O cómo cuando  ambas de niñas habían vuelto medio locas a sus niñeras Claudia y Silvia al disfrazarse de chicos y querer decir que querían unirse al ejército.

-¿Sabes? He visto a Aníbal....-dijo Selene a su hermana,observando el rojizo atardecer desde un campo de cultivo de cereal,en esa cosecha Ceres había bendecido Sicilia.

-¿Cómo?

-Si....verás....acompañe a Julius y a Adelphos cuando fueron averle.No dijeron nada porque no es ético que yo hubiese ido.Pues verás.....lo vi semi escondida tras una puerta y de he decirte que es bastante atractivo.

-¿Cómo es el?

-Es guapo. Tiene el pelo negro,muy negro,corto y alborotado.Una barba finísma que apenas se le nota.Su piel es morena,es musculoso....sus ojos....son de un negro cómo el ébano.....es guapísimo hermana.

Adriana se quedo pensativa.....que fuese apuesto no le ayudaba....la belleza no era decisiva para un buen esposo....

continuara..... 

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