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viernes, 29 de noviembre de 2013

Suavis Inimicitia "Madre"


Tras pasarse Adriana la noche en vela poniéndole paños con agua a Aradna en la frente,consiguió que la fiebre le bajase y que la niña se quedase profundamente dormida,así que el amanecer la sorprendió sentada en un diván con la niña en brazos dormida profundamente.

-Vete a la cama.- le dijo una voz desde la puerta,Adriana levantó la cabeza y vio que era Aníbal que se iba ya.

-¿De verdad crees que la culpa es mía?

-No. Del todo. Los niños se suelen poner malos con frecuencia,¿o cuando yo no estuve Sadik no se puso malo nunca?- Claro que Sadik se puso malo y Adriana pasaba la noche en vela por su hijo.

-Sí,pero lo que dijiste....

-Ya sabes que hacer,no los mimes tantísimo.- Aníbal cogió a su hija en brazos y la puso en la cuna,para después volverse hacía su mujer.- Vete a dormir.- dijo con voz autoritaria,estaba preocupado por su mujer,sabía el cansancio acumulado que traía desde hacía tiempo,desde que nació Aradna hacía dos meses. Los preciosos ojos de venado de Adriana estaban ligeramente hinchados y enrojecidos debido a la falta de sueño y bajo ellos unas pequeñas ojeras que delataban el cansancio.

-Aníbal....

-No le repetiré,a dormir.- nuevamente uso un tono de voz bastante autoritario,el mismo tono de voz que usaba para darles ordenes a sus soldados. De modo que Adriana no tuvo más que obedecer,realmente agradecía a su esposo que le ordenase que se fuese a descansar. Elira se ocuparía de Sadik hasta que despertase y Atia podía ocuparse de Aradna. Necesitaba dormir desesperadamente sino le iba a reventar la cabeza.

Durmió hasta casi mediodía,cuando despertó la alcoba conyugal estaba a oscuras debido a que antes de acostarse había echado las cortinas para que no entrase la luz solar y poder descansar mejor,se sentó al borde de la cama y apoyo la cabeza en las manos,estaba más descansada pero a costa de que ella misma no pudiera atender a sus hijos. Pero necesitaba desconectar, se levantó de la cama y se miro al espejo,el descanso se le notaba. Pero se veía al espejo y veía que era demasiado joven. Se sentía más mayor,desde los dieciséis años,cuando nació Sadik, sentía que había perdido la juventud, que los años más felices de su vida que era la adolescencia los había perdido. Pero cuando veía a sus hijos todos esos pensamientos negativos de que había perdido los mejores años de su vida desaparecían. Por ellos merecía la pena todo. Por Sadik y Aradna merecía la pena haber crecido de golpe. De hecho a veces recordaba a su madre y a su suegra,ambas fueron madres muy jóvenes,pero gracias a ellas,ella y Aníbal estaban ahí. Adriana miró el brazalete con serpientes de oro que le regaló Aníbal,ese brazalete había sido de Elisa,su suegra y a su vez ese brazalete había sido de la abuela de Aníbal,era una tradición en de las mujeres en la familia Melkart,eso le había contado Dido. Con eso Adriana se sentía honrada, quería estar a la altura.
Una vez se arregló no llegó a terminar de salir de la habitación cuando ya tenía a alguien abrazado a sus piernas.

-Sadik,cariño.- no tardo en pasar a estar en brazos de su madre,el niño tampoco tardo en darle muchos besos a su madre en las mejillas. Sadik había heredado de su padre el no ser muy cariñoso con la gente,a excepción de su madre.

-Elira dijo que estabas mala,¿ya estas bien?

-Sí cielo,estoy bien.- sonrió ampliamente dándole también besos en las mejillas a su primogénito.- Sadik,cuando volvamos de la boda de tío Fabio nos vamos a ir los cuatro a Iberia.

-¿A Iberia,mamá?

-Sí. Tú padre ha sido destinado ahí y nosotros vamos a ir con él.

-¿Veré una guerra?- preguntó el niño muy intrigado,Adriana negó con la cabeza y le explico que ellos estarían en la castra,en el campamento o en alguna ciudad íbera,protegidos. Sadik asintió con la cabeza ante las palabras de su madre. Iberia....¡qué bien! ¡Iba a salir dos veces de Cartago! Una para ir a Sardonia y otra para ir a Iberia. Su padre la había hablado alguna vez de los íberos y celtiberos,también le contó cuando sus antepasados fenicios llegaron a Iberia,llamada antes Tartessos y civilizaron esas salvajes tierras. Al igual que Sicilia,la tierra de su madre. Le fascinaba la historia de Cartago y Fenicia,la nación madre de Cartago. También su padre le contó la historia de cuando la gran reina Dido de Tiro llegó al norte de África y fundo Qart Hadaŝt “Ciudad nueva”, Cartago.
Su madre por su parte le había hablado de la historia de Sicilia de Trinacria y Sicanía,los primeros habitantes de la isla,unas ramas celtas que fueron civilizados por los fenicios y más tarde fueron conquistados por los griegos. Luego vinieron los cartagineses y los romanos,pero aunque Sicilia fuese romana,seguía siendo la principal aliada de Cartago.

-Mami,yo quiero luchar.

-Algún día,cielo. Aún eres muy pequeño. Cuando seas un hombre lo harás.

-¿Cuándo seré un hombre?

-Cuando pasen muchas lunas.

-¿Y no pueden pasar todas juntas esta noche?

-Las lunas no desfilan todas juntas como los soldados- rió Adriana antes de ir a ver como estaba Aradna,por si tenía otra vez fiebre.

-Sadik,en Iberia tendrás que proteger mucho a tu hermana- Sadik asintió con la cabeza,sintiéndose una vez más mayor, su hermana era mucho más frágil y pequeña que él y si su madre decía que debía protegerla,lo haría. Quería demostrarle no sólo a su madre que era responsable,si no también a su padre. En los dos años de ausencia de su padre,la gente no había cesado de recordarle de quien era hijo y quería estar a la altura de la fama del nombre de su padre.

-No te decepcionare,mamá.- Adriana froto su nariz con la de su hijo,su hijo un día sería un gran guerrero,ya desde tan pequeño demostraba ser responsable. Eso le preocupaba un poco,desde siempre estuvo rodeado de adultos,a excepción de Âkil,pero su primo era mayor que él. Debía de ser más niño y menos hombrecito. Le preocupaba mucho el tema de ir a Iberia,de que sus hijos estuviesen ahí,pero por otra parte se sentía útil porque Aníbal quería que fuese con él por primera vez. Pronto iría por primera vez a las bárbaras tierras de Iberia,aunque no sentía mucho gusto de ir a Iberia.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Suavis Inimicitia: "Dudas y compañias"



-Estas de broma,¿verdad?- le dijo Adriana esa noche una vez que estaban solos en la alcoba conyugal. Aníbal no había tenido mucho tacto a la hora de decirle a su mujer que debía volver a irse a Iberia.

-Nunca bromeo.- dijo Aníbal simplemente cambiándose de ropa para ponerse una simple túnica de lino,era ya casi invierno y su costumbre de dormir semidesnudo desaparecía en los meses de invierno.

-No hace ni un año que volviste de la guerra con Roma,¿y ya quieren mandarte otra vez a la guerra? ¡Vas a matarte a este paso!- grito Adriana. No quería que su marido volviese a la guerra,no quería que la dejase sola otra vez y con los dos niños.

-Lo se Adriana,lo se. ¿Tú crees que quiero irme a Baécula?

-¡Encima a Baécula!¡De dónde casualmente es la puta de tu ex esposa!- gritó Adriana,era obvio que nuevamente Adriana estaba celosa de Delinenar. Aunque ya había visto que no tenía motivos para estarlo.

-¿¡Otra vez vas a ponerte celosa!? ¡No seas niña!- a veces Aníbal olvidaba la diferencia de veinte años que los separaba. Que cuando él estaba luchando cuando ella estaba aprendiendo a gatear. Que ella ahora tenía apenas diecinueve años años y él casi cuarenta años. Era una niña. Una niña que se vio obligada a crecer de golpe,que a esa edad ya llevase dos hijos a su cargo.

-¡Tengo motivos! ¡Cada poco quieres irte y dejarme aquí sola en Cartago!- Aníbal para callarla le dio un fiero beso en los labios pero Adriana se resistió por primera vez de un beso de su marido,no quería que usase sus besos para callarla. Cuando se separaron, el enfado de Adriana no se había pasado.

-Adriana,esta vez vendrás conmigo.- los ojos de venado de Adriana se abrieron de par en par.¿Ella ir a Iberia? ¿Con él?

-¿Y los niños?- preguntó anonadada.

-También.- empujo a Adriana sobre la cama y no tardo en colocarse encima de ella.

Una vez termino,Aníbal creyó que el acoplamiento amoroso había hecho que Adriana fuese a decir que si a lo de acompañarle a Baécula con los pequeños monstruitos.

-Entonces vendrás a Baécula.- afirmó el púnico atrayendo a su mujer contra él,aunque Adriana se revolvió un poco a modo de protesta,pero fue una protesta muy débil. Por fin él quería que le acompañase. Pero los niños....eran muy pequeños,pero no quería separarse de sus bebés.

-Sí. Pero los niños vienen,¿no?

-Sí. Tras la boda de tu primo nos iremos a Baécula. Estarás protegida,tanto tu como los mocosos.

-Tengo miedo....nunca salí de Italia o ahora de Cartago....-la joven se acurruco contra el musculado cuerpo de su marido y sus dedos acariciaron casi con temor las cicatrices que surcaban el cuerpo de Aníbal,la que más miedo le daba era la enorme cicatriz que tenía en la espalda,desde el omoplato derecho hasta el costado izquierdo. Ella tenía sus propias cicatrices,las estrías de sus embarazos,¿serían comparables? Unas de las guerras,de salvar su vida y segar las de otros. Unas por albergar una vida y dar a luz. Muerte y vida. Adriana se recostó sobre su marido,apoyándose en su pecho,incitante.

-¿Vas a provocarme,princesa?

-No.- una inocente sonrisa se dibujo en los labios de Adriana y justo cuando iba a volver a besar los labios de su marido,sonó un llanto muy conocido.

-Malditos críos....- musito Aníbal quitándose de encima a su mujer.- Ve a ver que tripa se le ha roto a la mocosa.

-¡No digas eso!- Adriana se apresuró a ponerse una sencilla túnica de lino para ir a atender a Aradna. Aníbal suspiró,pequeños monstruos que ocupaban el tiempo de Adriana....

-¡Atia!- era la voz de Adriana llamando a gritos a la niñera de la cría,¿habría pasado algo? ¡Bah! Fuese lo que fuese lo podría solucionar Adriana. Pero Aníbal se sintió inquieto,de modo que tras vestirse fue a ver que pasaba.

-¿Qué ocurre?- preguntó entrando en la habitación dónde estaba su mujer con la cría,Adriana estaba con la niña en brazos y Atia poniéndole un paño húmedo en la frente a la pequeña.

-Tiene fiebre.- murmuro Adriana muy preocupada,Aníbal se acerco a su mujer y a su hija para poner la mano en la mejilla de la pequeña,efectivamente estaba caliente después la puso en la frente de la niña y por el paño húmedo en la frente no se le notaba tanto.

-Aradna,vas a ponerte bien.- decía Adriana notablemente preocupada por la pequeña.

-Los niños pequeños tienen el vicio de ponerse malos.

-Sadik no tanto,Aníbal.....

-Âkil estaba muchas veces enfermo. Y parte de la culpa la tienes tú,Adriana.- ella le dedico a una mirada de evidente enfado a su marido,¿cómo se atrevía a decir que era parte culpa suya que Ara se pusiera enferma?

-A ver mujer. Los mocosos los tienes muy mimados,mira,los mocosos que son de las castas bajas de Cartago no están tan mimados. Con un poco de frío los tienes protegidos como si estuviesen en el norte de Germania,los otros niños van aún descalzos y no enferman tanto porque se inmunizan.- Adriana lo miro sorprendida,para decir que no sabía nada de niños y que no le gustaban bien que sabía cosas y tratarlos.

-¿Cómo.....?

-En mi ejército muchos son padres. Y que cuando te quedaste embarazada de Sadik,Dido me forzó a aprender cosas de mocosos. Aunque tu sin haber tenido experiencia estas criando bien a los mocosos.- con este vasto halago, Aníbal le decía a su esposa que era buena madre. Adriana agradeció eso. Tenía que admitir que su esposo tenía razón,tenía que dejar que sus hijos fuesen más niños y no protegerlos tanto.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Suavis Inimicitia: "Acontecimiento inesperado"

(Si,porque me dio el punto le pongo título de más a las entradas xD)


Sadik no se libro ni de la regañina por parte de su madre,ni del baño y después del castigo de estar sentado cinco minutos de cara a la pared reflexionando sobre lo que había hecho. Pero en vez de eso,el pequeño seguía fascinado por lo que sus ojos habían visto,la espada contra la espada,el sudor,la sangre....la parte guerrera del niño se removió un poco inquieta pero sin despertar aún del todo.
Elira no fue castigada,pero si recibió un toque de atención por parte de Adriana,diciéndole que tuviese más cuidado porque a Sadik pudo haberle pasado algo por ir solo por la calle. Que esta vez lo dejaba pasar,pero no habría una segunda vez,esa era la primera y última llamada de atención.

Una vez pasados los cinco minutos de castigo,Sadik fue a buscar a su madre,la cuál se encontraba con su hermana Aradna,a la que él llamaba simplemente Ara, no sólo él la llamaba así,también su madre. Adriana estaba acostando a la niña en la cuna,después de haber comido,Ara había caído rendida de sueño.

-Mami...- llamó Sadik desde la puerta. Adriana no estaba enfadada con él,pero quería hacerle ver que lo que hizo estaba mal de modo que fingió que estaba enfadada.

-¿Hm?- dijo simplemente aguantando la risa,pero eso se le paso de inmediato cuando tenía a Sadik abrazado a sus piernas y llorando a mares.

-¡Mami perdóname,lo siento,no volveré a hacerlo más!- decía el niño entre sollozos,humedeciendo la falda del vestido con sus lágrimas.

-¿Seguro?- preguntó Adriana tratando de parecer dura,el niño asintió con la cabeza y ahí Adriana no pudo más y se agacho para abrazar a su primogénito.- Tranquilo mi niño,no llores....estás perdonado.- paso sus manos con delicadeza por las mejillas de Sadik,limpiando las lágrimas con sus dedos.

-Mami,padre lucha increíble....- dijo el niño, Elira le había contado a su señora que Sadik había ido a parar al campo de entrenamientos del ejército dónde estaba Aníbal. Temía el castigo que quisiera imponerle al pequeño,aunque ya le había dado un cachete en el trasero.

-Lo sé. Hay que hacerlo para ser general.

-¿Lo seré yo también algún día? ¿Y iré a Iberia a luchar? ¿Luchare contra Roma?- preguntaba entusiasmado el niño. Adriana sonrió ante tal muestra de inocencia y le dio un fuerte beso en la mejilla,podría comérselo a besos. De hecho lo hacía.

-Serás todo lo que quieras,mi amor.- susurró confidencialmente en le oído de su hijo.

-¡Bien!- el niño se aferró con fuerza al cuello de su madre,emocionado con lo que podría llegar a ser de mayor. Quería que su madre se sintiese orgullosa de él,aunque ya lo estaba. Y quería que su padre también se sintiese orgulloso de él,cómo había pasado esa mañana cuando le hizo un pequeño corte en la nariz a Bolmícar. Quería luchar algún día junto a su padre,codo con codo por la gloria de Cartago. Y algún día lo sería.


Aníbal recibió otra inesperada visita en el campo de entrenamientos. Hektclar, uno de los mayores cónsules y políticos de Cartago,¿qué hacía allí? Su presencia indicaba sólo una cosa: otra guerra. ¿Otra más? Cuando Aníbal lo vio,dejo la pelea que estaba teniendo de práctica con uno de los soldados más novatos para endurecerlo.

-¿Qué hace aquí Hektclar? - preguntó Aníbal intrigado, el cónsul lo hizo un gesto para que pudiesen hablar en privado. El general asintió con la cabeza y se dirigió junto con el político a una zona un poco alejada de dónde se estaban produciendo los entrenamientos para que sus hombres no les escuchasen de momento.

-General, el senado quedo realmente impresionado por tu valía en la última guerra con Roma. Malta entera esta de nuestra parte y tenemos nuevamente a nuestro bando a Sicilia,aunque sigue siendo una provincia de Roma.

-¿Sólo esta aquí,por eso cónsul?

-No exactamente. El Senado esta pensando seriamente en volverte a mandar a Iberia, hay que seguir con la campaña de conquista de las tierras de Iberia.

-Llegue apenas un año de la guerra con Roma. Seguro que habrá otros generales capaces de seguir con la campaña.

-Te has ablandado Aníbal hijo de Hannon. Antes te habrías lanzado a la guerra de cabeza.

-Ahora tengo una familia.- dijo tajantemente Aníbal,pero Hektclar esbozó una leve sonrisa cínica,provocando el orgullo de Aníbal conseguiría que volviese a luchar en Iberia.

-Sí....que te ablando,Aníbal....

-¡No me ablande!- grito Aníbal muy enfadado,ese politicucho estaba pasando ya la fina línea entre la molestia y la cólera del general.- ¡¿Cuándo y cuánto sería la campaña en Iberia?!
-Dentro de un mes. Y serían unos cuatro,seis meses como mucho la estancia en Iberia,la Iberia Bética trata de revelarse,pero tus amigos de Baécula estarán de tu parte.- Baécula, la zona de Iberia de dónde era Delinenar, Himilcón seguía mandando ahí,no habría problema si contaba con la ayuda de esa zona del sur de Iberia.

-De acuerdo. Iré a Iberia.

-Quizás esta vez quieras llevarte a Kshyqti junto con tus retoños.- Himilcon, su ex-suegro, seguramente no se sentiría muy cómodo de ver a su nueva y joven esposa y a los hijos que engendró. Cabía decir que otro de los factores que resquebrajo el matrimonio de Aníbal con Delinenar era que la íbera era estéril. No podía concebir hijos,por tanto fue una de las condiciones decisivas para su divorcio. Pero era cierto que no quería estar otra vez separado de Adriana, esta vez podría llevársela consigo a Iberia....en fin,tras la boda de Fabio hablaría con ella sobre eso,pero sabía que de Adriana tendría un sí.

Esa noche,cuando llegó a su casa no dejaba de darle vueltas a eso. Otra vez a la guerra,su vida era un círculo constante de guerra y sangre. Antes lo habría asumido con resignación el papel que fue obligado a tener,porque no tenía a nadie a su cargo. Ahora tenía una mujer y dos hijos que dependían de él,Hektclar tenía razón. Se había ablandado desde que se caso con Adriana,eso no sabía si era una buena o mala señal. Antes era un guerrero frío,sin sentimientos,sin remordimientos. Ahora seguía siendo un gran guerrero,frío,pero ahora la coraza que recubría su corazón era cada vez más resquebrajada por Adriana. No quería ser débil,pero Adriana lo hacía débil. Debía de cambiar,volver a ser el que era antes. O no. Adriana antes sentía verdadero miedo de él,pero ahora ella no le temía,al contrario. Sólo le temía cuando Aníbal se enfadaba,cuando se enfadaba mucho a veces perdía los estribos y eso no era bueno para ella. Adriana ya sintió un par de veces las consecuencias de la cólera de su marido. Esas consecuencias caían en la conciencia de Aníbal cómo una losa,se arrepentía muchísimo de ello,pero no lo demostraba. Como ningún otro sentimiento.

martes, 26 de noviembre de 2013

Suavis Inimicitia


Cuando Élbir y Bolmícar creyeron que Aníbal y Aderbal estaban más calmados,se acercaron con el niño en brazos un poco asustados, Sadik no estaba asustado,sino fascinado,le gustaba el sonido de la espada contra la espada. Tenía la guerra corriendo por la sangre.

-¡Mi general!- gritó Bolmícar atrayendo la atención de Aníbal,el cuál se quedo descuadrado al ver a Sadik ahí.

-¡Sadik!- gritó Aníbal enfadado dejando a un lado el combate para acercarse a sus soldados y a su hijo.

-Hola,padre

-¿Hola,padre? ¡¿Hola,padre?! ¡Esto no es para mocosos! ¡A casa!

-¡No! ¡Mami quiere bañarme!- Aníbal puso los ojos en blanco,¿por esa tontería Sadik se había escapado y llegado hasta ahí? Aderbal rió de buena gana por detrás de su amigo por las palabras de su sobrino.

-Aníbal,no te enfades. Nosotros en nuestra juventud también hicimos locuras.

-No con tres años. Sadik a casa.

-No.

-¡A casa!

-Pero....

-¡A CASA!- grito haciendo llorar a su hijo “Maldita sea” pensó al ver llorar al niño,sin más lo cogió en brazos,aunque no debía dar signos de ternura ante sus hombres.- No llores,mocoso. Y hasta el mejor de los guerreros se baña.- Aderbal y compañía no pudieron evitar soltar una risita,aunque en la guerra el baño era en lo último que se pensaba,Aníbal tenía razón en lo de bañarse.

-No quiero que mami me bañe....-el pequeño se cruzo de brazos e inflo los mofletes con un gesto evidentemente infantil.

-Hazme caso,tu mami tiene muy buenas manos....-dijo con una lascivia que el niño no captó,en cambio Aderbal,Élbir y Bolmícar los entendieron a la perfección.

-Aníbal,no le hables de cochinadas a Sadik.

-No dije ninguna obscenidad,Aderbal,sabes que podría haber dicho cosas peores.- Aderbal suspiró,lo peor es que su hermano de leche tenía razón.

-Padre,¿puedo quedarme?- pregunto el niño con un brillo de ilusión en su mirada. Aníbal negó con la cabeza.

-No. Eres un niño pequeño.

-Por favor padre....

-Mi general,podría quedarse,nosotros le vigilamos.- dijo Élbir ilusionado con la idea de cuidar al hijo de su general.

-No.

-Mi general....- Bolmícar saco de su cinto una pequeña daga y se la tendió a Sadik.- A ver si su hijo salió guerrero.

-Sadik,coge la daga.- ordeno Aníbal aún llevando a su hijo en brazos,sabía lo que quería hacer su soldado y le parecía bien. El niño instintivamente agarro la daga como si fuese una pequeña espada y se quedo unos instantes observando el puñal con seriedad. Pero de golpe se dio cuenta del arma que tenía y con un pequeño movimiento asustado,le hizo un pequeño corte a Bolmícar en la nariz.

-¡Ay! Será....

-Guerrero. Mi hijo con apenas tres años ya ha derramado sangre.- dijo orgulloso Aníbal, aunque Sadik hubiese cumplido las expectativas de su padre no iba a librarse del castigo por escaparse de casa. No lo castigaría físicamente,aún, ya que era muy pequeño,aunque él de niño con tres años ya estaba harta de recibir golpes por parte de su padre. Pero él no era su padre.
Cuando Aníbal vio que Elira aparecía,jadeando porque venía corriendo tras Sadik. Aníbal dejo a Sadik en el suelo para que fuese con su niñera.

-Vete a casa con ella.

-Pero....

-Que vayas.- Aníbal se agachó a la altura de su hijo y le dio un pequeño golpe en el trasero a su hijo con la mano,haciéndole un poco de daño a su hijo,un pre-castigo.

-¡Ay!- se quejó el niño mirando con reproche a su padre. Elira se apresuró a coger al niño en brazos y empezar a disculparse ante su amo. Aníbal no era precisamente blando con los castigos de los esclavos,de hecho había matado a algún esclavo que le hubiese fallado con gravedad. No era raro que los amos matasen a los esclavos o que las amas llegasen a desfigurar a las esclavas más bellas para que no le resultasen atractivas a sus maridos. Pero Elira sabía que Adriana no era así y que Aníbal no se sentía atraído por ninguna esclava de su casa.

-Elira,vuelve a casa. Que Kshyqti se ocupe del castigo del mocoso....y del tuyo.- Kshyqti, hacía tiempo que no llamaba así a Adriana. Ya poco a poco iba retomando las costumbres,en casa podía llamarla Adriana,pero fuera de casa y mientras no estuviesen en Roma,no era Adriana Melkart,sino Kshyqti Melkart.

-Sí,mi señor.- Elira tenía claro que Adriana no seria severa. Nunca lo era en exceso,pero si a una mujer le tocaban sus hijos.....y más con lo protectora que era su ama con sus hijos....
Elira se fue del campo de entrenamientos llevando al niño en brazos,el cuerpo de Sadik estaba ahí,pero la mente del niño estaba muy lejos, pensando en todo lo que había visto y lo de Bolmícar. A su temprana edad sabía que quería ser soldado.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Suavis Inimicitia


-Aníbal, hay algunas cosas que quiero comentarte cuando vayamos a Sardonia.- le empezó a decir a Adriana esa mañana. Aníbal suspiro mientras se vestía, la boda de Fabio sería dentro de unas semanas y sabía que su mujer estaría dándole la tabarra todo ese tiempo.

-Dime.

-Julius y Selene van a ir.- una risa ronca y baja salió de los labios de Aníbal acordándose de la humillación a la que le sometió cuando lo apreso en la guerra.

-¿Y que?

-Nada de batallas campales en la boda de Fabio. Es casi mi hermano y no quiero que se arruine el día más feliz de su vida.

-¿Y si a la bruja de tu hermana o al capullo de tu abuelo se les ocurre insultar?- conocía la lengua bífida y venenosa de Selene,se rumoreaba que ella estaba tejiendo sin querer la caída de Julius, la mujer influía demasiado en las decisiones políticas del cónsul,se decía que la pérfida Selene movía los hilos tras Julius, que lo manejaba como una marioneta a su antojo. Se amaban profundamente Julius y Selene,tanto que arriesgaron todo por casarse a pesar de ser abuelo y nieta (Julius fue abuelo con casi veintiocho años), pero ambos eran muy ambiciosos y eso era un veneno.

-Si ellos insultan,ignoralos. Piensa simplemente que eres mejor que ellos- tan dulce como siempre Adriana. Aníbal se quedo pensativo unos instantes mientras la miraba,¿cómo Adriana y Selene podían ser mellizas? Era cierto que ambas tenían un gran parecido físico,pero el carácter de ambas era totalmente opuesto. Adriana tan dulce,sencilla,maternal y comprensiva. Selene tan ambiciosa,manipuladora, venenosa y poco maternal. Los primos de Adriana les contaron una vez que los pobres hijos de Julius y Selene,Marco y Junio, recibían muy poco cariño por parte de su madre,mientras que Adriana se desvivía por sus pequeños. Una madre,al menos el tipo de madre que era Adriana, amaba a sus hijos desde que sabía de su existencia en el vientre. Los rumores sobre Selene decían que no se tomó demasiado en serio el embarazo,que tuvo la costumbre de asistir a los banquetes de los políticos romanos hasta casi el momento del parto y de beber vino en exceso. Aníbal entre otros muchos pensaba que eso podría la sociedad romana,los continuos excesos,comida,bebida,bacanales...tenían sus cosas buenas si,pero los contras eran muchos. Con estos pensamientos volvió a comparar a Adriana con Selene. Adriana desde el primer momento que era consciente de que un bebé arraigaba en sus extrañas era lo primero para ella, anteponía a sus hijos ante todo. A veces se preguntaba Aníbal si su madre era igual,Dido se lo había dicho muchas veces en su infancia. Que Elisa amó a todos sus hijos. Y eso le incluyó a él.
-¿Y si me peleo con Julius?

-Me asegurare de que no me vuelvas a ver ni a mi ni a los niños.- amenazó Adriana,Aníbal se enfado por eso y la arrincono contra la pared con gesto amenazador.

-No te atreverás.

-Aníbal,soy romana,tus hijos tienen sangre romana- recordó Adriana- así que quiero que ante los romanos que haya te comportases como si no nos odiases y quisieras la extinción del pueblo de Roma. Por favor.

-Desde que te casaste conmigo eres púnica,no romana.

-Mi sangre y parte de las de tus hijos es romana- finalmente Aníbal tuvo que ceder a las exigencias de Adriana. No tenía ganas de una tonta discusión con su mujer por una estúpida boda,aunque fuese la del hermano de quién le debía la vida. ¡Maldito Adelphos!¡Seguía en deuda con él! Algún día saldaría esa deuda y no debería nada a nadie. A nadie.

Una vez que Aníbal se fue para los entrenamientos matutinos, Adriana fue a bañar a los niños,la cuál era a veces una hercúlea tarea debido a que Sadik a pesar de tener solo tres años se veía como todo un hombre y a veces se negaba a que su madre lo bañase. Por lo cuál empezó con la pequeña Aradna de apenas un mes de vida,mucho más tranquila que su hermano mayor. Adriana le ordeno a Elira que entre tanto tratase de evitar que Sadik se le escapase,ya paso más de una vez y por poco una salió a la calle.
Tal cómo Adriana supuso, Sadik trato de escaparse del baño,huyendo de su niñera correteando por toda la casa,Elira se sorprendió de que el pequeño pudiese correr tanto con apenas tres años de vida. Pero por desgracia,tal y cómo se temía, Sadik salió a la calle porque uno de los esclavos domésticos dejo la puerta abierta,y el niño aprovecho un descuido de los esclavos para salir por la puerta y fuera de la propiedad,con Elira detrás tratando de pescarle,ese niño no se iba a librar de un castigo y peor,Elira pensaba temerosa que Adriana o Aníbal la castigarían seriamente porque se les escapo el niño ¡y encima el primogénito! La iban a matar como le pasase algo a Sadik.
El niño iba un poco desorientado por las calles de Cartago,siempre que había salido había ido de la mano de su madre y sólo conocía el camino al puerto o al campo de prácticas del ejército. Ahí estaría su padre,en su inocencia,el niño pensó en ir a verle y que él le libraría de la tortura que era el baño,¡eso es! Su padre. Sadik corría para tratar de que Elira no le capturase,aunque se le hacía difícil debido a que a esas horas de la mañana las calles estaban llenas de gente y comerciantes.
Cuando llegó al campo de entrenamientos,Sadik se quedo con la boca abierta,impresionado por el tremendo espectáculo de entrenamientos.
El acero contra el acero,cuerpo contra cuerpo, jadeos,sudor y gritos de adrenalina. Los hombres entrenaban duramente esa mañana el cuerpo a cuerpo con la espada y el escudo.

-¡Venga gandules! ¡Hay mujeres que golpearían mejor que vosotros!- Sadik escuchó la potente voz de su padre dando ordenes y luchando a modo de entrenamiento contra Aderbal,aunque no parecía un combate falso,sino real. El niño se adentro,colándose entre los combates,nadie reparaba en él debido a que cada uno de los soldados estaban absortos en sus combates. Pero una espada que cayo de las manos de un soldado casi golpeo a Sadik de no ser porque Élbir apareció de golpe,de no ser porque le dio un tirón de la pequeña túnica,Sadik podría haberse hecho mucho daño.

-¡Sadik! ¿Qué haces aquí? No es lugar para niños.- regaño levemente Élbir cogiendo en brazos al hijo de su general.

-Querían bañarme.- Élbir se hecho a reír,él de pequeño también se escapaba cuando su madre trataba de bañarlo.

-Anda,vamos a ver que hace tu padre contigo.- le dijo a su compañero,casualmente era Bolmícar que parasen un momento para darle a Aníbal su retoño que se fugo del baño.

-A lo mejor se queda y ve como entrenan los hombres.- rió Bolmícar de buena gana.-Esperemos que Aníbal termine con Aderbal y le damos al pequeñajo.- Una idea sensata ya que parecía que el combate se alargaría porque ambos hermanos de leche luchaban con fiereza. Sadik estaba asombrado por lo bien que luchaba su padre,era increíble.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Suavis Inimicitia


Una noticia casi hizo que Adriana diese un gritito de alegría: ¡Fabio se casaba! Se casaba con Ailis,la amiga de Adriana. Hacia tres años que Ailis había ido a ver a Adriana a Cartago y le comentó que su relación con Fabio iba pasando de la amistad al amor,siempre se habían llevado muy bien y desde que Fabio volvió junto con su hermano de la guerra,Ailis y él se acercaron bastante hasta que surgió el amor. Tanto que Fabio acabo pidiéndole matrimonio. A lo que Ailis dijo que si.
Así que Fabio invito a Aníbal y a Adriana a su boda, adoraba a Adriana y le caía muy bien Aníbal,no era en vano el marido de su querida prima. Pero....el problema: Fabio tenía que invitar a la boda a Julius y a Selene,tanto porque eran familia como porque Julius era su superior en el ejército. En fin,mientras se ignorasen todo el rato y ya esta ,no llegaría la sangre la río. El otro problema,la boda lógicamente sería en Sardonia. Eso era un problema menor. Élbir y Aderbal junto con Dido estaban invitados a tan feliz enlace.
Esa noche tenía que decirle a Aníbal lo de la boda, que los dioses hiciesen que estuviese de buen humor. No le haría nada de gracia ir a una boda romana rodeado de romanos. De modo que esa noche tendría que ronearle bastante Aníbal para que accediese.
Antes de que Aníbal volviese a casa sobre la hora de la cena, Adriana se apresuró a que cenasen los niños y a acostarlos ya. Esa noche sabía que su marido volvería tarde y tendría tiempo de sobra para camelarse a Aníbal.
Cuando él volvió a casa,no se esperaba que fuese a cenar a solas con su mujer,y menos que Adriana estuviese vestida de manera tan provocativa. A Aníbal le sorprendió lo rápido que Adriana recuperó la figura y pudiese lucir un vestido blanco estilo heleno con un escote bastante pronunciado,sujetado bajo el pecho y a la cintura con unas tiras de cuero. La verdad es que el vestido no tapaba mucho pero servía para el propósito de Adriana.

-Los niños ya están dormiditos. Estamos solos.- dijo Adriana con voz muy melosa acercándose mucho a su marido y rozando sus labios contra los de él. Aníbal a pesar de su dureza de guerrero era incapaz de resistirse a que su mujer se pusiera de manera tan dispuesta y tan provocativa. Le gustaba como el cuerpo de Adriana había cambiado. Ahora tenía las caderas más anchas y generosas,los pechos un poco más grandes. Aníbal no es que antes estuviese descontento con el cuerpo de Adriana,sólo que la veía demasiado delgada y siempre después de dar a luz conseguía un físico más deseable.

-¿Solos?- preguntó él dejándose arrastrar aparentemente al terreno de Adriana, ella para sus adentros sonrió semi satisfecha, con mover las caderas del modo correcto creía que podía evaporar el sentido común de Aníbal.

-Sí. Solitos, tú y yo....y el vino.- Adriana se separó de él para acercarse después con dos copas de vino en las manos.

-¿Desde cuando eres tan complaciente,princesa?- preguntó cínicamente cogiendo la copa que le ofrecía su mujer. Ella esbozó una sonrisa de lo más seductora y se llevó el filo de la copa a sus labios y dio un par de sorbos al vino mientras que su marido le dio un profundo trago vaciando el recipiente de un solo trago.

-Desde siempre,mi amor.- volvió a acercarse mucho a Aníbal y sensualmente lamió las gotas de vino que quedaron en los labios de Aníbal.

-Me gusta como te estas portando hoy Adriana.- dejo la copa sobre la mesa y rodeo la cintura de Adriana con sus brazos para atraerla más a él. Debía reconocer que extrañaba esos momentos a solas con Adriana.

-¿Sí?

-Si...- musito con una voz ronca,cómo el ronroneo de un león, rozó sus labios con los de su mujer sin llegar a besar. Pero de golpe la sujeto por los brazos y la separó un poco de él ante la sorpresa de Adriana.

-¿Y la trampa?- preguntó serio.

-¿Trampa? ¿Qué trampa Aníbal? ¿Hay algo de malo en que una mujer quiera ponerse cariñosa con su marido?- se acercó nuevamente a él y empezó a mordisquear el lóbulo de la oreja de Aníbal,sacándole un leve gemido,pero nuevamente la aparto para ver que planeaba Adriana.

-No intentes aplacarme con tu lengua juguetona,¿qué planea tu cabecita romana?

-Nada.

-Mentirosa.- se inclinó sobre Adriana para tomar sus labios con cierta fuerza,algo ya normal en él, Adriana no tardo en corresponder a los besos de su marido,cada vez más apasionados y fuertes. Cuando se separaron para respirar,era obvio que Aníbal tenía en mente no cenar esa noche,pero si disfrutar de la calidez del dormitorio con Adriana,había conseguido parte de lo que quería,evaporarle el sentido común. Quizás en el post coito si estaría mucho más receptivo.

No se equivoco,una vez habían consumado la pasión,Adriana estaba recostada al lado de Aníbal con la cabeza apoyada en su pecho,él por su parte la abrazaba por los hombros,completamente satisfecho.

-”Si fuese un gato,ahora mismo estaría ronroneando”- pensó Adriana al verle tan relajado,ese era el momento.

-Aníbal....-musitó Adriana con voz muy melosa atrayendo la atención de su marido.

-Dime.

-Fabio se casa.- soltó de golpe, Aníbal suspiró. Fabio le caía bien y lo veía demasiado joven para casarse. Pero él debía de callar mejor,se caso con Delinenar con quince y Adriana tenía esa misma edad cuando se casaron.

-¿Se hecho la soga al cuello?

-Sí. Y nos invito,junto con Élbir,Aderbal y Dido.- Aníbal empezó a atar cabos, Fabio era de Sardonia y se casaba....no....¡no!

-No,no....

-Tenemos que ir a Sardonia.....por favor....-pidió Adriana con ojitos de cordero degollado,Anibal bufo y murmuró algo en púnico. Sabía que si Adriana estaba cariñosa era por algo,para ir a Sardonia,territorio romanos lleno de romanos.

-Ya veremos.

-Por favor....mi amor,mi general...- susurraba Adriana mimosamente besando nuevamente a Aníbal. Él se dejo arrastrar a los mimos de Adriana. Siempre se salía con la suya.

martes, 19 de noviembre de 2013

Suavis Inimicitia



¿Qué niño no adora a su hermano menor? Pero pronto empezaron los celos por parte de Sadik hacía Aradna. La mocosa no dejaba a su madre tranquila mucho tiempo,siempre que Sadik estaba con Adriana, la niña se ponía a llorar llamando la atención de su madre. Pero los celos le hacían hacer cosas como por ejemplo no querer estar en la misma habitación que su hermana y provocarle muchas veces el llanto.
Si no era fácil criar a un hijo,dos era muy difícil,lo peor eran las noches. Cuando no lloraba uno lloraba el otro,o los dos a la vez. Adriana tenía que atender a los dos pequeños, Aníbal trataba de no perder los nervios,pero eso era pedirle a un volcán que no entrase en activo.

-¡¡Maldita sea!! ¡¡Haz que se callen!!- bramó Aníbal a Adriana, a ella no le quedo otro remedio que ir a coger a Aradna a ver que pasaba y ahora ir a consolar a Sadik. No dormía apenas por las noches,llevaba con el cansancio de días acumulado en el cuerpo,sólo quería tumbarse y dormir del tirón una noche,pero parecía imposible. Le gustaría pedirle a Aníbal que le ayudase,pero él por la noche se desentendía de todo,sólo quería dormir,de momento. Aníbal estaba harto de la castidad impuesta,no sólo llevaba nueve meses sin poder tener relaciones con Adriana,ya auto aliviarse no le funcionaba,quería más. Habían pasado cuarenta días ya y estaba harto.

Una de esas noches de insomnio, Adriana por fin consiguió que sus hijos se durmiesen. Cuando llegó a su habitación, Aníbal estaba despierto,enfadado y cansando,pero por fin esa noche podría hacer algo más con Adriana que unos simples besos.

-Adriana,estoy harto. Noche,tras noche,tras noche los mocosos no paran de llorar. Estoy harto de la puta castidad que me has obligado a tener durante casi diez meses. Se acabo. Quitate el vestido.

Los meses de castidad hicieron mella en ambos, el agotamiento,el enfado y la rabia de esos momentos se disipo de la mente de Aníbal al completo,aunque parecía que usaba esos sentimientos negativos en contra de Adriana. Por fin tras meses sin contacto íntimo Aníbal consiguió tenerlo con Adriana. Pero en mitad de todo,Aradna volvió a llorar.

-¡No! ¡Tú no te vas!- bramó Aníbal como si hubiese leído la mente de Adriana cuando empezó a escuchar el sonido agudo y molesto para el púnico. Adriana se revolvió bajo él,pero no pudo ir a atender a Aradna.
El cansancio,los llantos al otro lado de la puerta,todos esos sentimientos de rabia....era demasiado.

Cuando amaneció, Adriana se levantó antes que Aníbal y tras vestirse,fue corriendo a ver a Aradna. La niña dormía profundamente en la cama,destapada,con las mejillas llenas de lágrimas secas. La princesa la cogió en brazos con mucha suavidad entre sus brazos. Su pobre niña estaría muerta de hambre,por lo cuál, Adriana la despertó sutilmente para después descubrirse parcialmente el pecho,la pequeña no tardo en aferrarse a su madre y a empezar a mamar con ansia,se notaba que estaba hambrienta.

-Lo siento,mi vida,perdóname.- murmuró Adriana emitiendo leves sollozos,había interpuesto su placer a su hija.

-¿Mami?- Adriana giró la cabeza para ver que en el umbral de la puerta estaba Sadik,medio dormido aún,arrastrando tras de si su muñeco de elefante.

-Sadik,aún es muy temprano.

-Tengo sed....- murmuró el niño,Adriana esbozo una leve sonrisa y mientras Aradna mamaba la meció suavemente. Cuando la niña termino hizo que expulsase los gases para después dejarla en la cuna y arroparla,tras ponerse bien la ropa,cogió a Sadik en brazos y le dio un beso en la mejilla.

-Vamos a las cocinas,pero después a la cama.- el niño asintió con la cabeza y se abrazó al cuello de su madre y apoyar la cabeza en el hombro de Adriana. Con su primogénito en brazos bajo a las cocinas donde estaba Elira limpiando unos cacharros.

-¡Mi señora!- hizo una respetuosa inclinación de cabeza a su ama, Adriana sólo esbozo una sonrisa y dejo a Sadik sentado en una silla,el niño aún estaba medio dormido.

-Mi hijo tiene sed. Y Elira....-la libia se apresuro a servirle al hijo de sus amos el agua,la cuál el niño bebió casi de un trago.

-¿Sí mi señora?

-Atia,¿crees que sería buena niñera de mi hija,Aradna?- rara era la vez que una domina le pedía consejo a una esclava y esa era una de las veces. Elira se quedo pensativa,había muchas esclavas en la casa,pero muy muy pocas tenían hijos,cómo ella y Atia. Aníbal rara vez dejaba que los esclavos se pudiesen casar y Elira y Atia eran de las pocas afortunadas.

-Si,lo sería. Atia tiene un hijo de pocos meses. Sería buena niñera de su hija.- Adriana asintió con la cabeza.

-Luego,cuando mi esposo se vaya, dile que venga a hablar conmigo. Le daré las ordenes para cuidar de mi hija por las noches.- una vez dicho esto,Adriana dio por terminada la conversación y volvió a coger a su hijo en brazos para llevarlo a su cama,que aprovechase el sueño todo lo que pudiese que a partir de los siete años no podría hacerlo.

Cuando dejo a Sadik en la cama,volvió a su alcoba. Aníbal estaba ya despierto y aparentemente satisfecho,estaba terminando de vestirse para irse hasta la tarde.

-Nunca más.- dijo Adriana sentándose en el borde de la cama.

-¿Nunca más que?- Aníbal estaba poniéndose unos brazaletes de oro en ambos brazos,ya llevaba todo puesto,sólo le quedaba eso.

-Nunca más desatenderé a mis hijos por algo cómo lo de anoche.

-Tú también lo estabas deseando,¿te recuerdo tus propios gritos anoche,mujer? - preguntó Aníbal mirando a su esposa con cierta frialdad. Adriana,se levanto de la cama para encararse con su marido,no estaba enfadada,sino molesta.

-¿Qué clase de madre disfruta mientras su bebé sufre?- le dio un pequeño golpe en el pecho haciéndose ella más daño debido a la coraza. Aníbal la agarró del cuello y la empujo con cierta fuerza sobre la cama,no la había agarrado del cuello sin fuerza,pero el empujón si fue un poco fuerte.

-No eres solo madre,eres también mi esposa,mi mujer. Y si yo te ordeno que quiero acostarme contigo,te acostaras conmigo,no tengo porque mendigar que mi esposa se acueste conmigo.- lo dijo todo con suma frialdad, el por fin haberse aliviado con ella había despertado en él su lado dominante. Pero de todos modos se acerco a ella y le acarició levemente la mejilla.

-Volveré esta tarde noche.- Adriana aparto la mano de su marido de su rostro.- No te enfades mujer.- era un poco obvio que Aníbal estaba esa mañana se cierto buen humor. En fin,ya empezaba otro día.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Suavis Inimicitia



Fabio corría a todo correr por las calles de Cartago,buscando como un loco una comadrona pero el no haber estado nunca en Cartago lo hacía una misión casi imposible,corrió y corrió por las calles,pero a veces los dioses son compasivos y quisieron que Fabio pudiese encontrar a Aníbal,Aderbal y Élbir.

-¡Fabio!- exclamó Élbir con alegría, Fabio hizo un gesto a modo de saludo a los tres.

-¿Qué haces aquí,Fabio?

-Aníbal,vas a ser padre,Adriana esta dando a luz o ha dado ya a luz. Llevo horas perdido por las calles.

-¡Vamos!-Aníbal no le dio tiempo a Fabio a terminar la frase,Adriana sola y pariendo,no se perdonaría que a su mujer y al mocoso que venía les pasase algo, temía más a un parto que la guerra,no en vano su madre murió al darle a luz, de ahí la raíz de ese temor irracional a que Adriana estuviese de parto.

Al contrario de lo que se pensaba Aníbal,su mujer estaba bien, la pequeña nació bien,la niña que aún no tenía nombre,quería esperar a su marido para decirle el que tenía en mente. Sadik una vez pasado el choque inicial,miraba curioso a su hermana que dormía profundamente en brazos de su madre.

-Mami,¿cómo se llama?

-Ahora se lo diremos a papá cuando venga.- Adelphos por su parte estaba embobado con la niña,había sido él el que había cortado el cordón umbilical y el segundo en cogerla en brazos,ya que la primera fue la esclava que hizo de comadrona y tras lavarla se la tendió a su tío.

-¿Puedo llevármela a Roma?- preguntó Adelphos observando a la niña con infinita ternura.

-Obvio que no. Es mi hija.- ambos primos rieron y Sadik con uno de sus pequeños dedos,toco con cierto temor la mejilla de su hermana,fue un toque muy rápido y breve,debido a que temía que llorase o algo.

Los hombres no tardaron en llegar en parte a la prisa de Aníbal,cuando llegaron al hogar, él púnico fue directamente a su alcoba,esperaba que Adriana estuviese bien,rogaba a los dioses que no hubiese pasado nada. Cuando abrió la puerta se quedo helado en el umbral. Su mujer y su hijo estaban bien,de hecho Adriana irradiaba la más dicha absoluta,tenía un pequeño bulto envuelto en una manta roja, la capa de Adelphos, y tenía a Sadik a su lado,observando curioso al bebé. Cómo si hubiese notado su presencia, la princesa miró al umbral de la puerta y esbozó una de sus sonrisas más radiantes.

-Salve,Aníbal.- saludó Adriana.- Ven,tu hija tiene que conocerte.- “¿hija?” Era una niña,su hija. Aníbal se acercó lentamente al lecho hasta situarse al lado de su mujer, miro a la pequeña criatura que acababa de venir al mundo hacía unas horas, al igual que con Sadik algo despertó en él,pero no quiso demostrarlo,pero una niña....su apellido en ella desaparecería un día cuando se desposase con alguno. La ira empezó a llenarle cuando esa idea se le paso por la mente. Cuando la mocosa fuese mayor algún idiota querría desposarla y estaba seguro que ninguno ni ninguna que tratase pretender a alguno de sus críos en un futuro no les llegaría ni a la suela de la sandalia.

-Me gusta el nombre de Ara....- dijo Adriana sacándole de sus pensamientos,¿Ara? ¿Un nombre griego? Su hijo ya tenía un nombre persa, no quería que su hija tuviese un nombre heleno.

-Ara....

-Aradna.- Aradna ya le gustaba más,un nombre púnico.- Aradna Melkart. Es preciosa.

-Si tu lo dices....-mismas palabras que pronunció hacía tres años cuando Sadik vino a este mundo, a él le seguía pareciendo que tenía cara de bebé, a excepción de los ojos, tenía exactamente los mismos ojos de venado que Adriana,ya tenía bastante debilidad por los ojos de Adriana,ahora con esa mocosa si le mirase con esos ojos de ciervo no podría negarle nada. O sí.

-Adriana,¿me la puedo quedar?- preguntó nuevamente en broma Adelphos, ella sólo rió por lo bajo.

-Por mi sí.- Aníbal recibió un pequeño codazo por parte de su mujer.- Déjamela.- con la inesperada delicadeza con la que el púnico cogía a su hijo o a su mujer en brazos,cogió por primera vez a la niña,acomodándola en su brazo.- Iros de aquí,todos.- ordenó sentándose en la cama,al lado de Adriana. Aderbal se llevó a los hermanos Iulia de allí,ese momento era exclusivamente de su amigo y cuñado con su familia. Aderbal sabía mejor que nadie que Aníbal había sufrido mucho en su vida,que Adriana le había traído la paz y le había dado a sus hijos,teniendo ya al primogénito varón,Adriana se había ganado sus derechos de esposa.

-Ya somos cuatro....- musitó Aníbal, aunque no lo demostrase estaba contento, Adriana había pasado el parto con aplomo de guerrero y estaba viva,era lo importante,no murió al dar a luz a esa niña.

-Sí.

-¿Se quedara mucho?- preguntó de golpe Sadik,dejando a sus padres sin palabra alguna.- Luego la devolvemos,¿no?- Adriana se hecho a reír y Aníbal puso los ojos en blanco,mocosos....la de cosas absurdas que podían llegar a decir. Aradna se removió un poco en los brazos de su padre,cayendo poco a poco en los brazos de Morfeo,era evidente que estaba tranquila en brazos de sus padres,al contrario que Sadik que desde bebé había mostrado preferencia por los brazos maternos.

-Tampoco dormirá aquí,igual que con el otro, aquí lo mínimo.

-Sí,Aníbal.- Adriana no le estaba escuchando,estaba absorta en las facciones de su hija, Sadik también estaba fascinado con su hermana,aunque habría preferido tener un hermano para poder jugar,aunque por otra parte le gustaba,de momento, que Aradna hubiese nacido,ahora había alguien más pequeño e indefenso que él en casa,se sentía mayor,importante. Su madre se lo había dicho muchas veces,ahora él era el hermano mayor,debería cuidar de Aradna cuando sus padres no estuviesen,y que tendría que protegerla desde ya de cualquiera que quisiera hacerle daño,aunque de momento sentía cierto miedo de que su hermana se llevase ahora todas las atenciones de su madre,pero eso en ese instante era secundario,lo importante ahora era que era el hermano mayor.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Suavis Inimicitia



Los tres primos estuvieron un rato hablando,Adelphos y Fabio les pareció que Sadik era un amor, Sadik por su parte les caía bien sus tíos,pero le parecían un poco tontos,pero enseguida se le paso cuando Adelphos empezó a jugar con él.

-Mira,Adelphos se hecho un amiguito de su edad.- dijo Fabio a Adriana sin poder contener una risita,Adriana tampoco la pudo contener ante las palabras de su primo.

-¿Cómo van las cosas en Roma? ¿Selene y Julius.......?- no había olvidado la traición de su abuelo y su hermana,pero seguían siendo su familia y quería saber como estaban.

-¿No lo sabes?

-¿Qué no se que?- Fabio giró su cabeza para mirar a Adelphos,el cuál también le miró y de inmediato se echaron a reír a carcajada limpia.

-Verás Adriana,cuando salve a Aníbal en una de las batallas en Malta, estábamos en una montaña en esa condenada isla,bien,hubo un derrumbamiento,bien,salte sobre Aníbal y nos refugiamos bajo mi escudo.- empezó a relatar Adelphos con inesperada seriedad, Adriana conocía ese hecho, lo había contado el propio Aníbal el que le debía su vida al príncipe de Sardonia.- Pues bien,nos apresaron a Julius, a Fabio,a nuestro padre Octavio y a mi. Pues en la Castra creíamos que Aníbal nos iba a matar, sobretodo a Julius. Pero,Aníbal dijo en voz alta y clara que no le mataría por respeto a ti,eso nos dejo a todos helados. Pero eso no significo que lo dejase libre,se lo entrego a sus soldados para que hiciesen con el lo que quisieran pero que no le matasen. Y con lo que quisieran digo, lo que quisieran.- ambos hermanos se echaron a reír a más no poder, Adriana no pudo evitar reírse también, la homosexualidad estaba vista bien en Roma,pero siempre que fuese uno el activo,no el pasivo, de modo que eso fue una humillación tremenda para Julius.

-Cómo Delphos le salvó la vida a tu esposo,nos dejo estar a nosotros junto a nuestro padre.- continuó Fabio.- a la mañana siguiente nos soltaron a los cuatro,pero Julius no quiso decir ni una palabra y.....andaba un poquito raro....- los tres se empezaron a reír de muy buena gana, Sadik los miraba con curiosidad ya que no entendía de que hablaban su madre y sus tíos.

-De modo que Selene y Julius odian más a Aníbal,más a Cartago,a ti y a nosotros, fui castigado por Julius por salvar a Aníbal, pero padre intervino para que no me ejecutasen,sólo fui azotado unas cien veces con látigo.- musitó Adelphos de manera lúgubre,pero en un instante recuperó el buen humor. Si salvo a Aníbal fue por Adriana, no quería dejarla viuda, y así, por ella, Aníbal tenía una deuda de honor con Adelphos.

-Estoy en deuda contigo,Adelphos, salvaste a Aníbal de la muerte,no sabes cuanto te lo....¡ah! - sintió de golpe un pinchazo en su vientre e instintivamente se llevó la mano a su bebé,pero no era exactamente ahí,sino un poco más abajo,sabía lo que quería decir: ya venía.

-¿Qué pasa?

-Ya viene....- ambos jóvenes se quedaron helados al escuchar esas palabras de labios de Adriana. Fabio se llevó corriendo a Sadik para que estuviese con su niñera Elira, no era conveniente que el crío fuese testigo del nacimiento de su hermano.
Adelphos se apresuro a ayudar a Adriana a dirigirse a la cama más cercana, les tocaría a él y a Fabio hacer de comadronas si no se daban prisa.

-¡Adelphos!- Adriana sintiendo muchísimo dolor le clavó con una fuerza desmesurada las uñas a su primo.

-Tranquila,tranquila,tú.....eh....respira.

-¡Llama a una comadrona idiota!- Adelphos se asomó a la puerta,diciéndole a Fabio a gritos que fuese corriendo a por una comadrona o Adriana les mataría,enseguida volvió al lado de su prima a sujetarle la mano,al menos que se desahogase partiéndole la mano.

-Venga Adriana,ya pariste una vez,podrás otra.

-¡¡Cómo no te calles te arrancó la cabeza!!- amenazo Adriana,retorciéndose de dolor por las contracciones,cada vez más continuas, cada vez más dolorosas. A Fabio no le daría tiempo a llegar, se perdería,no conocía Cartago y no llegaría a tiempo.
Menos mal que una de las esclavas mayores sabia bastante sobre partos,normal tras haber dado a luz cuatro hijos hacía años, por lo que al escuchar los gritos de dolor de su ama fue a tratar de ayudarla en lo que venía la comadrona. Adelphos trato de ayudarla,cómo por ejemplo le ofreció su capa por si el pequeño nacía antes de tiempo,porque ese niño al parecer tenía ganas de venir a este mundo ya.
Tal y cómo se supuso, Adriana tuvo que dar a luz con la ayuda de Adelphos, que trataba de mirar a otro lado,porque le asqueaba el milagro de la vida y con ayuda de esa esclava que sería gratamente recompensada. Adriana como la vez anterior acabo desvaneciéndose a causa del dolor y del esfuerzo. El sentir cómo sus huesos se separaban,sus músculos se contraían para dar paso a una nueva vida era demasiado,pero finalmente consiguió que el pequeño saliese de ella junto con un torrente de fluidos.

Adriana cuando abrió los ojos estaba todo semi borroso aún,las sábanas olían limpias cuando esperaba que estuviesen llenas de manchas de sangre y placenta,lo primero que sus ojos vieron fue a Adelphos que tenía un pequeño bulto envuelto en su capa, el príncipe observaba a ese bulto fijamente,entonces fue cuando Adriana escuchó un pequeño llanto. Un niño. ¡Su niño!

-Es una niña.- dijo Adelphos tendiéndole a la recién nacida, Adriana trato de incorporarse,pero de no ser por la ayuda de la esclava que aún seguía ahí no hubiese podido,con brazos temblorosos tomo a su benjamina. ¡Era preciosa! Tenía la misma piel morena de su hijo y su marido, el poco pelo que tenia era negro azabache y los ojos,los mismos ojos que ella.

-Gracias por ayudar,Adelphos. En cuanto a ti.- miró a la esclava con infinita gratitud.- Serás recompensada en cuanto pueda. Cualquiera que me haya ayudado a traer al mundo a mi hija lo será.- la pequeña lloro de hambre,obteniendo toda la atención de su madre, Adelphos se giro para que Adriana pudiese descubrirse parcialmente el pecho,al cuál la niña no tardo en aferrarse a él y comenzar a mamar por primera vez,estaba agotada,dolorida pero feliz, tras nueve largos meses por fin tenía a su pequeña en brazos. Adriana le dijo a la esclava que llamase a Elira para que trajese a Sadik,debía de conocer a su hermana.
Elira no tardo en llegar trayendo de la mano a Sadik,el cuál se le había tratado de escapar un par de veces para saber porque su madre gritaba tanto.

-Mamá....

-Ven a conocer a tu hermana.- el niño se apresuró a subirse a la cama para ver a su hermana,fue una decepción tremenda,él esperaba un niño de su edad,no ese pequeñajo ser.

-¿Esto es mi hermana?- preguntó evidentemente decepcionado. Adriana se hecho a reír por eso y porque Adelphos se tumbo en cama muy mareado.