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martes, 2 de diciembre de 2014

Invictus: "Plan fallido"

El pueblo de Aidan era pequeño en comparación con Siracusa y Cartago,pero era grande en comparación con otros pueblos celtas y germanos,era una mezcla entre griego y celta,de hecho algunos hombres vestían el chitón griego con adornos celtas y otros como Aidan iban con ropas celtas enteras,había ídolos celtas,griegos y fenicios toscamente tallados pero llenos de belleza y altares a sus dioses.

-Vaya....-exclamó Sadik en fenicio,Sadik y Aidan hablaban en griego o en fenicio ya que el sículo ni hablaba latín ni púnico.

-Hacía muchas lunas que no escuchaba esa lengua.- Aidan sentía simpatía por aquel jovencito,poseía la valentía y nobleza,pero era aún un niño.

(Aidan)

Esa noche corrió el vino,la comida y las mujeres,Sadik solo bebió y comió,las mujeres no,ni Aidan,Aidan porque estaba desposado con una una mujer llamada Kara y tenía cuatro hijos con ella,Sadik por su aún mal de amores.

-¿Qué noticias traes de Sirako?- preguntó Kara,que se había sentado al lado de su esposo y miraba de manera amigable al joven. Kara era una mujer hermosa,una guerrera aunque ahora dedicada al cuidado de sus hijos,pero como recuerdo tenía una cicatriz en la mejilla.

(Kara)

-Pues vera domina Kara....

-¿Domi que?

-Lo siento,es la lengua de mi madre....

-La lengua de tu madre debería ser griega,pero los romanos tocan cada dinastía.- los sicanos preferían a los griegos a los romanos.

-No quiero discutir de política,mis anfitriones. Verá mi señora Kara,desde la guerra con Esparta no ha habido guerras,pero si luchas internad por el poder,pero por suerte mi familia sigue obstentando el trono.

-No tomas mujer,¿acaso el cervatillo no ganó cornamenta?- preguntó Aidan sin saber que cornamenta podía igualarse a la infidelidad.

-Cornamenta es la que me puso.....- susurró Sadik con rencor,al ver su expresión Aidan no insistió en el tema de las mujeres y el sexo.
La bienvenida duró hasta la madrugada,Aidan le aseguró a Sadik que se llevaría consigo dos cobres con monedas de oro como tributo a la corona de Siracusa. Sadik bebió hasta casi no poder levantarse y Âkik se encontraba en medio de dos preciosas celtas dándole besos y arrumacos,cosas que Âkil no rechazaba,en fin que disfrutase Âkil de las mieles del amor nocturno. El príncipe fue a la cabaña que le había asignado Aidan para que descansase y el joven se tumbó en el camastro con el sonido de fondo de los que seguían de fiesta,Aidan y Kara también se retiraron al mismo tiempo que Sadik para ver como estaban sus pequeños y para retozar.
El soldado corrupto aprovechó que Sadik se había retirado y que la gente estaba distraída con la bebida,la comida y las mujeres y se fue para asesinar esa noche a Sadik,provocando una guerra porque el acusado sería Aidan.

Sadik dormía plácidamente bocabajo cuando el soldado entró con un puñal en la mano,sería rápido,un par de puñaladas y ya esta,tendría consigo otra moneda de oro bitinia. Se acercó con paso firme al adolescente,levantando el puñal para descargarlo de golpe en la espalda de Sadik.

-¡Sadik,aquí hay unas chicas que quieren conocerte!- irrumpió Âkil trayendo consigo a las dos chicas cuando vio al soldado.

-¡Hijo de puta!- gritó Âkil mientras desenvainaba su falcata,Sadik despertó y al ver a su asesino imitó la acción de su primo.

-¡Maldito traidor! ¡Quería matarme mientras dormía asqueroso gusano infecto!- bramó Sadik,acercándose al soldado y poniendo la punta de la espada en su garganta. -¡¿En nombre de quién has querido matarme?!

-¡No puedo decirlo!- dijo lloroso el soldado,iba a morir....veía la furia en los ojos verdes de Sadik con motivos.

-¡Habla o lo averiguaremos de todas maneras!- Âkil puso la punta de la espada en la espalda del soldado y me arrancó la bolsa de viaje de cuero y al suelo cayeron las monedas de oro de Bitinia.

-Ese príncipe de los cerdos le sobornó para asesinarte

lunes, 1 de diciembre de 2014

"Traición"

Aidan era el jefe de una de las pocas tribus sículas y sicanas,los primeros habitantes en Sicilia antes de las invasiones griegas y fenicias. Estos pueblos habían sido desplazados hacía el norte de Sicilia y algunas de las Doce Ciudades como Siracusa,Palermo y Catania recibían el pago de tributos y guerreros para las tropas auxiliares.
Sadik había insistido en ir él mismo a pedir el tributo a Aidan Sículo,cosa que su padre accedió debido a que Sadik tenía que encargarse de tareas del gobierno,así que debería ir al norte de Siracusa,a la frontera entre los territorios siracusianos y de las Doce Ciudades ante las de las tribus,aunque ahira estaban más civilizadas y había adoptado algunas costumbres griegas,pero seguían fieles a sus raíces celtas.
Sadik no iba a ir solo,iba a ir con él Âkil y unos pocos más soldados,ya que su madre prohibió el viaje a sus hijos menores. Sadik rió para sus adentros al pensar en las caras de Tirso y Sífax cuando se enterasen de su viaje y su encuentro con el celta,aunque ya habían luchado con celtad,íberos y celtíberos. Sin saber el joven príncipe que entre los soldados había un corrupto por monedas bitinias hasta el punto de vender la corona de su patria y derramar la sangre del príncipe heredero.

Sadik galopaba a lomos de su caballo,adelantando a todos,el dolor de su corazón por Séfora se estaba curando lentamente,las risas de sus hermanos y el amor de su familia le reconfortaban.


-Ahora sonríes.- dijo Âkil poniéndose a la altura de su primo,quién le miró con esa sonrisa en sus labios.

-Todo se va arreglando.- no dio más detalles mientras dejaban atrás las murallas de Siracusa para ir al norte del territorio,al comienzo de la tarde llegarían al poblado sículo donde Aidan los recibiría. Lejanas líneas de sangre les unían,Sadik descendía por parte de madre de la Tribu de Dana,de una princesa celta casada con el primer rey de Siracusa nació su estirpe materna,y esta princesa llamada Arwen tenía una hermana,la antepasada de Aidan que permaneció fiel a su cultura aunque aprendieron cosas de los colonizadores griegos.
El soldado sobornado no sabía como acercarse al príncipe,nunca estaba solo y Sadik gozaba del placer de las mieles de la juventud,podía luchar en cualquier momento gracias a la falcata que colgaba de su cinto. Aprovecharía  la vuelta del viaje que estaría más cansado y podría asesinarle.

El sol ya caía sobre el horizonte cuando llegaron al lugar acordado con Aidan. El celta tenía el pelo negro hasta los hombros a juego con su negra barba,iba sin camiseta y solo cubierto con unos pantalones y a su cinto colgaba una espada ancha,su torso iba pintado con tatuajes tribales al igual que su rostro. No llevaba más adornos a excepción de un collar y unos brazaletes de bronce.

-Los dioses te guarden,Aidan Sículo.

-A ti,sangre perdida de mi pueblo.- Sadik se apeó del caballo de un salto,el celta era tres palmos más alto que Sadik y y mucho más ancho de cuerpo,todo musculo.

-Pasad la noche en mi pueblo,príncipe de Sirako (nombre primitivo de Siracusa) aunque Ariadna,la diosa de la luna sea benévola,el cansancio no.

-Gracias por la hospitalidad,Aidan. Mejor con vosotros que acampar.

El soldado le miró entre los demás,esa noche le mataría.

martes, 25 de noviembre de 2014

Invictus: "Los planes"


La noche se cernía con demasiada prusa sobre la ciudad de Sirarusa,por reglas del protocolo sobre la recepción de invitados de sangre noble,y aunque Cielas era egoísta,envidioso y rencoroso era un miembro de un linaje real que se hospedaba allí,por lo tanto las leyes de cortesía decía que se tendría que celebrar una cena en su honor.
Sadik coincidió con él aquel día y Cielas al ver al príncipe con ropas muy sencillas,sucio y sudado debido a que había estado practicando con la espada junto a su hermana Aradna,esa niña era un auténtico prodigio con la espada,lástima de ser mujer y no poder explotarlo,con Aradna hasta el propio Alejandro Magno se hubiese achantado un poco por la fiereza de la joven princesa.
Cielas lo tomó por un esclavo cuando se cruzaron y se percató de las ropas sucias del joven y nada más verlo le ordeno despectivamente que llevase el equipaje que había traído a una de las alcobas del área de invitados.

-No soy un esclavo,soy Sadik,hijo de Aníbal.- dijo con sumo orgullo el joven,levantando la cabeza con gesto bravo. Cielas lo miró de arriba a abajo,estudiándolo con sus oscuros ojos,de modo que ese era el hijo de su medio hermana,su medio sobrino,ahora que lo veía bien podía apreciar que ese muchacho tenía un porte elegante.

-Al veros con esos ropajes creí que erais un esclavo,joven príncipe.

-Cuando uno se entrega al ejercicio se mancha,señor- cortó la conversación al retomar el camino para asearse.

Esa noche Cielas caminaba por la alcoba como si de una fiera enjaulada se tratase,no esperaba que la visita a Siracusa fuese así,cuando se enteró de que Adriana se había casado con Aníbal esperaba que su matrimonio durase poco,la viudez o cualquier cosa que dejase a Adriana sola e indefensa en el trono de Siracusa,ahí habría querido asestar su movimiento al desposarse en segundas nupcias con su propia medio hermana y ser rey consorte....aunque se habría desecho de ella una vez casados y hubiese gozado del cuerpo de la romana teniendo para él el trono de Bitinia y Siracusa,y en cuanto a esos mocosos deshacerse de ellos. Pero ahora las tornas habían cambiado pero había otra carta que podía jugar; Aradna. Era la segunda en línea de sucesión,si mataba a Sadik,Aradna se convertiría en la heredera del trono,así que debía de convencer a Aníbal para que le diese la mano de la princesa de doce años para que en tres fuese su mujer,cuando Aradna tuviese quince años.


-"Sea como sea conseguiré el trono de Siracusa"-.pensaba Cielas esa noche antes de la cena en su alcoba,le importaba más bien poco su medio hermana,y el incesto tampoco le importaba mucho y más que en la familia de Adriana el incesto se practicaba.
Un poco más tarde Cielas estaba reunido con Aníbal y Adriana en la cena,de los príncipes solo estaban Sadik y Aradna.

-Si no me equivoco decían que teníais tres hijos,mi rey,Aníbal lo miró sin muchas ganas.

-Mi hijo menor se encuentra demasiado cansado,por lo que ha decidido descansar.

-Mañana mis hermanos y yo partimos hacía el norte,el límite entre las Doce Ciudades con las pocas tribus sicanas y recoger unos tributos.- demasiado inocente era Sadik,tanto él como sus hermanos iban a recoger los tributos algo que no era muy peligroso,no pensó que Cielas pudiese maquinar algo en contra de ellos.

-No he podido evitar ver el símbolo a nuestras espaldas,¿es de algún dios cartagineses?

-Baal Hammón. Hace poco mi esposo ha vuelto victorioso de una campaña militar en Cesetania y volvió victorioso.- Aníbal se levantó de su asiento e inspiró profundamente antes de hablar con voz solemne y potente para que todo le escuchasen,Adriana le había cedido el honor ya que él imponía más.

-Demos todos la bienvenida a Siracusa al príncipe Cielas de Bitinia,no ha podido venir en mejores fechas debido a la reciente victoria de Cartago en Cesetania,sé que aquí los nobles siracusianos no les importará que sangre cartaginesa tiña ahora la tierra de Iberia,pero pensad antes que cuanto más poder obtenga Cartago,mayor aliado será de Siracusa,más comercio habrá y mayor poder militar habrá.


-Los dioses han intervenido en favor de nuestras,si no me hubiesen impedido volver al lado de mi esposa,vuestra reina,y poder recibir a tan ilustre visita.- Aníbal se acercó a Cielas y sólo en señal de bienvenida,no de amistad,le dio la mano a Cielas.




-Es un honor que tan ilustre general y un gran rey.- sonrió Cielas.- Sois un hombre afortunado,tenéis no uno si no dos descendientes varones,una hermosa hija y una esposa bellísima. 

-El mérito no es mio del todo,mis hijos pasaron nueve meses en el vientre de su madre,y quien los parió fue ella.

-Interesante tema de conversación mi vientre y mis partos- intervino Adriana con una leve sonrisa,algo más animada que esa mañana.

-Y espero compartir esa fortuna si me dejaseis desposar a Aradna.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Invictus: "¿Hermano?"

Los días transcurrían lentos en Siracusa,era a veces relajante,otras no debido a que Aníbal y Adriana tenían muchas obligaciones,sus hijos aprovechaban para estudiar,incluso Sadik por mera diversión y porque era curioso por naturaleza,además de que él debía de seguir su instrucción como rey.
La herida del ojo de Aníbal parecía que había sanado,los supersticiosos de la corte siracusiana habían visto con mal augurio que su rey hubiese sido herido en una batalla,pero como chiste privado entre Aníbal y Aderbal el parche que tuvo que llevar Aníbal lo escogió de color rojo en honor al ojo de Melkart. Temía que algo malo hubiese pasado y perdiese el ojo,una infección repentina o cualquier cosa que pudiese costarle, ese temor que compartió con su esposa Adriana,ella siempre le comprendía y le apoyaba cuando mostraba su temor,algo que odiaba porque se veía débil y blando,aunque con su familia era ahora más abierto seguía pensando que mostrar ciertas emociones le hacían débil.

-Déjame ver...- le dijo Adriana con ternura,quitandole el rojo parche del rostro para ver si la herida ya había cicatrizado y si la visión de Aníbal no había sido afectada por aquella herida. Estaba perfecto. La herida había cicatrizado perfectamente y lo primero que vio Aníbal con ese ojo fue el bello rostro de Adriana,su dulce esposa,su regalo de los dioses. Dulcemente Adriana empezó a acariciar las mejillas de Aníbal,sonriendo íntimamente,estaban solos en las penumbras de su alcoba,sentados sobre la cama en esa tranquila noche iluminados solo por lámparitas de aceite.


-Lo primero que deseaba ver con ya mis dos ojos sanos ha sido justamente lo que deseaba.- susurró con voz ronca,cargada de sensualidad antes de tomar con su habitual rudeza los labios de Adriana,por muchos años que pasasen esa pasión no se apagaba si no al contrario,parecía intensificarse.

Los reyes gozaron esa noche de las miles del amor,piel con piel,sudores mezclados,puro sexo y cariño a partes iguales,rudeza y mimos al mismo tiempo. Durmieron esa noche abrazados,bueno Adriana durmió,Aníbal dormía poco rato y se entretenía en acariciar los negros cabellos de Adriana y la suave piel de su mujer.

-Mi reina- se oyó a Lucius golpear a la puerta una vez el sol empezó a manifestarse en el cielo,Aníbal se levantó dejando dormir a su mujer y se vistió para recibir a Lucius,de mala gana pero lo hizo.

-¿Qué?- preguntó ásperamente Aníbal a Lucius,él soldado se encogió un poco,le asustaba un poco su rey.

-Mi rey....ha llegado una misiva de que ha atracado en el puerto para hablar de tratos comerciales con la reina Adriana el príncipe Cielas de Bitinja.- la tez morena de Aníbal palideció ante aquel nombre,¡¿ahora que estaban Adriana y él tranquilos tenía que venir a tocar los cojones Cielas?! 

-Hablare con mi esposa cuando se despierte.

Menos de veinte minutos más tarde Aníbal había despertado a Adriana y le dijo lo de Cielas,a Adriana medio dormida le costó un poco procesar la información,pero cuando lo hizo sus labios se apretaron formando una fina línea rosa,era una mezcla de ira y decepción,la parte positiva era que en Siracusa encontró los diarios de su madre y salía que Cibeles conocía el bastardo de Marcus,y que quería que Marcus diese su nombre a su hijo con Roxana,que estaba dispuesto a aceptarlo y amar al desliz de su marido de una noche de borrachera a manos de la lujuriosa reina bitinia.
Pero sacando el orgullo romano,a la hora en que el príncipe bitinio iría al palacio para hablar sobre unos acuerdos comerciales que saldrían beneficiadas Siracusa y Bitinia. Siracusa y toda Sicilia tenía el trigo más cotizado del Mediterráneo,Siracusa era la polis siciliana más importante de toda la isla y era lógico que Bitinia ansiase el comercio con Siracusa.


Cielas acudió puntual a la hora que dijo en la misiva que se presentaría ante Adriana y Aníbal. La mujer parecía tranquila pero cuando vio a Cielas noto que la furia del monte Etna se concentraba dentro de ella. 
Ambos sabían el parentesco que les unía,sabían que eran medio hermanos,aún así Cielas la había pedido en matrimonio antes de saber que Adriana había sido prometida a Aníbal.

-Los dioses estén con vosotros,reyes de Siracusa,mi señora,sois en verdad más hermosa que la diosa de la belleza Diana.- dijo Cielas tratando de parecer cortés,pero el desconocimiento del panteón romano le hizo meter la pata.

-Querrás decir Venus- contestó pausadamente Adriana,provocando las leves carcajadas de los presentes,incluso Aníbal sonrió levemente. Cielas clavó sus ojos hirviendo de molestia en Adriana,Cielas era famoso por ser cruel con quien se burlaba de él,algo que le solía pasar a menudo por tratar de pasar por encima de los demás creyéndose el ombligo del mundo y el más sabio de entre los sabios cuando no lo era.



-Lamento la confusión,mi señora- "mi señora" le salió forzado,hubiese querido decirle "hermanita" para deshonrar al padre de ambos y a su linaje reconocido,pero eso habría sido una estupidez porque hubiese sido llamarse asi mismo bastardo.

-Sois extranjero,así que la confusión de los dioses de Roma es un mal menor.

-De verdad que sois comprensiva,mi reina,vuestros dioses os hicieron perfecta.

-Dudo de serlo.- un bajo gruñido salió de la garganta de Aníbal,había calado el que Cielas estaba tratando de ganarse el favor de Adriana mediante halagos.

La reunión fue corta porque los reyes debían de atender otro asunto,de modo que Cielas se convirtió en un invitado incómodo para todos,Cielas odiaba a su medio hermana por el desprecio cuando rechazó la propuesta de matrimonio y por esos aires soberbios que se traía.

-"Hermanita,tu futuro será amargo".

sábado, 15 de noviembre de 2014

Invictus: "La primera impresión"

Sicilia había sido conquistada por los romanos,hacía siglos que aquella isla pertenecía a los griegos,pero ahora era de Roma. Cartago y Roma se la habían disputado en  una larga guerra porque quien controlase Sicilia controlaba el Mediterráneo tanto de manera militar como comercial debido a su posición privilegiada. La guerra había acabado con la victoria romana sobre los cartagineses,todas las ciudades-estado sicilianas ahora le debían sumisión a Roma,sobretodo las tres más importantes; Palermo,Catania y Siracusa,esta última era la joya de la corona,y con una rareza inusual en su corte griega: los reyes eran romanos. Hacía un par de décadas que la dinastía de la realeza griega se unió con una familia romana llamada Meredio y de ahí se impuso la dinastía Meredio en Siracusa,romanos sentados  en el trono de Siracusa,romanos mezclados con griegos,pero no fue hasta hacía unos años que estos reyes grecorromanos vieron la balanza inclinada hacía Roma pues la futura reina Cibeles desposó a un joven rico llamado Marcus. De modo que para Siracusa en la cuestión de la monarquía seguía igual,al menos legalmente pero tras la muerte de Cibeles entró a reinar un primo suyo,el tirano Dionisio,quitandole el trono a la legítima princesa: Adriana.  
Ahora que Siracusa ya no estaba bajo el yugo de Cartago,ya que había sido casi conquistada,Roma quería que Cartago firmase un tratado de paz y pagase tributos a Roma. Pero el acceso a la firma se consiguió gracias a una cláusula de las condiciones: que la heredera siracusiana fuese desposada con un cartaginés,esta cláusula fue impuesta por el general cartaginés Aníbal Melkart,quería a Adriana por esposa.

Julius,cónsul de Roma y prematuro abuelo de la joven accedió pero Aníbal tenía que ir a Roma a verla,a examinar el pago por la paz. Cuando Adriana supo esto casi cayó en una depresión,se sentía una mera moneda de cambio,un premio que se ganaba o se perdía,al principio se negó,gritando histérica que no iba  casarse con un general enemigo con fama de bárbaro,que se haría vestal o se casaría con Adelphos,su primo. Pero no le quedo otro remedio que acceder.

Apenas pudo dormir la noche antes del día señalado en el que Aníbal iría a su villa a verla,a examinarla,a ver si merecía la pena.

-Domina,despierta- se escuchó golpear la puerta de sus aposentos,era Claudia,su niñera que era como la madre que no tenía,la adolescente se hizo un ovillo bajo la sábana,fingiendo estar dormida.

-Adriana tengo que bañarte y prepararte,hoy es el día.

-No quiero.....

-Abre,niña mía esto es por la paz.- "Que se case Julius o Selene por la paz en vez de haberse casado entre ellos" pensó rencorosa Adriana,se levantó y abrió a Claudia,quién llevaba en los brazos dos vestidos,uno rojo y otro púrpura.

-El rojo para ahora y el púrpura para la noche.

-Preferiría ir de negro....esto es como mi funeral.

-Eres aún una niña de quince años,no pienses en la muerte- Claudia la llevó al baño,donde estaba la tina rebosante de agua tibia,cerca había unos perfumes para ungir su cuerpo,Adriana suspiró y se quito la túnica para meterse en la tina,sus negros cabellos ondulados caían graciosamente sobre el agua y de inmediato Claudia empezó a lavarlos.

-Es mayor que yo veinte años.....Claudia....

-El amo Julius y la domina Selene sin familia y se llevan más años.

-Pero se aman.

-Adriana,el amor no tiene nada que ver aquí,es mayor que tú y un guerrero quizás pronto quedes viuda y más rica,podrías desposarte con el príncipe Cielas de Bitinia,es un años mayor que tú- Adriana se estremeció,Cielas y ella se vieron una vez y no le gusto la crueldad en sus ojos. Ayudada con la mano y con el agua de una jarra de plata Claudia prosiguió lavando el jabón de los cabellos de la princesa,ese día debía lucir mejor que nunca,que Venus la odiase de lo bella que debía de verse,cosa no muy difícil,Adriana era un manjar inocente para cualquier hombre,virginal y pura,ojalá Aníbal la tratase bien.

Mientras Adriana se preparaba,Julius junto con otros miembros del senado y sus respectiva mujeres en el atrium,entre ellas estaba su adorada esposa Selene,aguardando a los púnicos.


-Ojalá no se retrase.- murmuró Julius,Selene se adelantó y toco con dulzura el brazo de su marido.

-Tranquilo,mi sol y estrellas.- Julius la miró tiernamente,aquel término le derretía,si él era su sol y estrellas,ella era la luna de su vida. La espera no fue a más porque pronto llegó Aníbal a caballo,acompañado de su fiel capitán y su más fiel amigo Aderbal y unos pocos soldados,no llegaban a diez y con ellos iba una mujer muy hermosa.

-Salve,Aníbal- dijo Julius - Me recordaras,Julius Augustus.

-Te recuerdo.- dijo en un perfecto latín Aníbal mientras se apeaba del caballo y ayudaba a la mujer que venía en la grupa de su caballo.

-Ellos son otros miembros del senado- eran cuatro hombres- Sextus,Gaius,Antonio y Tito.

-Mi capitán Aderbal y mi hermana,Dido.

-Un placer,senadores- dijo Dido también en un perfecto latín,las otras mujeres a excepción de Selene murmuraron sobre la cartaginesa quien tenía un porte altivo y orgulloso además de realmente atractivo,y se veía segura de si mismo por ponerse a la altura de su hermano.


-Desconocía que tuvieses una hermana,Aníbal.

-Se empeño en venir.

-No todos los días mi hermano vuelve a tomar esposa- Dido termino la frase cuando de la puerta de la mansión salió Adriana acompañada por Claudia,Adriana iba con el pelo recogido y un hermoso vestido fino de color rojo,un color que indicaba importancia y riqueza,muy propio de loa patricios romanos,mientras que el púpura era para la realeza. Aníbal miró a la joven y su rostro no expresó emoción alguna,pero por dentro su corazón latió con fuerza,si que había crecido hermosa aquella niña que salvo en Siracusa,se alegró de ver que ese gato escuálido se había convertido en una bella mujer. Cara redondeada,labios finos,piel de porcelana....

-Aquí esta. Aníbal,te presentó a Adriana,la princesa de Siracusa- Julius tomó  a Adriana por el brazo y la puso delante suya,para que Aníbal la viese bien. El púnico pudo ver el gesto de miedo en el rostro de la muchacha,Adriana estaba sorprendida,era realmente atractivo,no como le había imaginado,de piel morena,pelo ligeramente ondulado y de color negro azabache sin una sola cana,barba fina que le daba aspecto viril pero sin afearle y lo más sorprendente eran sus negros ojos eran atrayentes,fríos pero ardientes. Unos ojos que traían a  la mente de Adriana recuerdos de aquella fatídica noche de la muerte se su madre,pero la atraían de una manera increíble,tanto que sus piernas temblaro.

-¿Es muda acaso?- preguntó súbitamente Aníbal a Julius,quién se quedo extrañado por la pregunta.

-Es muy tímida. Adriana.....- murmuró con voz autoritaria para que la joven dijese algo,Adriana tragó saliva antes de hablar.

-S-salve....general Aníbal....- murmuró con un hilo de voz Adriana.

-El pago merece la pena.

-¿Te gusta hermano?- preguntó Dido,sonriendo a su futura cuñada sinceramente,esa chiquilla romana no era más que eso,una chiquilla asustada.

-No es fea- "¿Solo no es fea?" se preguntó más de un presente,Tito por ejemplo que hacía tiempodesde que las mellizas Adriana y Selene se desarrollaron,las miraba con ojos poco paternales,pero al menos le gusto al cartaginés que era lo importante.
El día transcurrió,los romanos agasajando a los púnicos porque ese matrimonio garantizaba la paz,pero Aníbal no cruzó palabra alguna con ella,no hablaron más que el saludoy poco más,de hecho ni se sentaron juntos cuando comieron ni nada. Pero la observó todo el día, le parecía una  niña tímida,triste.....de hecho la vio llorando en un momento que se creía sola con su esclava Claudia,notablemente asustada. Dócil,hermosa.....por una parte ansiaba el arrancar esas ropas y hacerla mujer pero por otra el rodearla con sus brazos y protegerla se todo mal.


Más tarde en la cena,Julius hizo la pregunta que todos deseaban conocer la respuesta. Aníbal lo miró fijamente,ambos se mantenían la mirada con evidente rencor,era una humillación tremenda para Julius el agasajar al asesino de su hijo y su esposa y encima entregarle como mujer a su nieta mayor.

-¿La tomarás como esposa?

-Mandadmela a Cartago,es justo que vaya a su futuro hogar antes de la boda-eso había sido un si,la iba a tomar por esposa. -Siempre que ella no diga lo contrario- levantó su mirada hacía el frente,donde estaba Adriana sentada junto a su hermana, palideció ante la pregunta,la muchacha lucía ahí el vestido púrpura,marcando su estatus de sangre real.

-Sí....- y por aquella fuerte atracción que estaba empezando a sentir....
Los temas siguientes fueron el buscar fecha para la boda,en Junio,mes consagrado a Juno,reina de los dioses y diosa del matrimonio. Pacto que Aníbal no cumpliría porque desposaría antes a Adriana. Y por los dioses lo que había aguardado nueve años no iba a esperar mas.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Invictus: "Consuelo"

(Perdón por tardar tanto,me siente más absorbida mi blog secundario pero este sigue siendo mi preferido. Perdón)

Los días transcurrían y Sadik seguía sin levantar cabeza de su tristeza,el joven príncipe sentía su corazón carcomido por el dolor,lo peor es que Séfora ni fue a buscarle a su casa sabiendo que había vuelto a Cartago,eso demostraba lo poco que le había importado. Desde aquel momento Sadik enfrió su corazón ante el amor,ninguna mujer que no fuese de su familia merecía su amor,eso no declaraba que fuese a practicar incesto,ni pensarlo,solo que no se abriría al amor.
Se sintió un poco mejor cuando tuvieron que abandonar Cartago para ir a Siracusa,su futuro reino,eso de pasar medio año en Cartago y medio en Siracusa era un medio bastante equilibrado para todos. Lo mejor es que Fabio y Ailis aprovechando la cercania entre Catania y Siracusa iban de vez en cuando junto a sus hijos Lucrezia y Dafnis ,sobretodo se divertía al ver a sus primos Aníbal y Âkil tratando de encandilar a las damas del palacio,aunque Âkil tuviese tras de si todo el día a Lucrezia.

Adriana noto en esos días el estado de ánimo de su primogénito,Sadik normalmente alegre y vivaracho estaba con la cabeza gacha y el ánimo por los suelos,pero no había podido hablar con él porque en cuanto sacaba el tema Sadik se cerraba en banda. Así que aprovecho la primera noche en Siracusa en que su hijo estaba despierto y solo en sus habitaciones para ir a verle y hablar con él.

-Sadik,¿puedo?- preguntó Adriana tocando a la puerta.

-Claro madre- Adriana abrió y se encontró a Sadik en el balcón,mirando el inmenso mar,era algo que les caracterizaba a ella y a su familia; el amor al mar.

-¿Cómo esta el mar esta noche?

-Tranquilo,madre,este mar esta dominado por Cartago,al menos la parte occidental,pero ganaremos algún día la oriental.- Adriana se mordió el labio inferior,oriente....en oriente estaba Bitinia....el reino de su hermanastro.

-Naciste entre dos potencias enemigas,pero sin embargo has encontrado el equilibrio,eres tan hombre romano como cartaginés.

-Agua de mar y agua del Tiber corren por mis venas,lo sé.

-Y según cuentan los poetas sangre divina,Marte y Venus.

-No has venido a hablarme de eso,¿verdad?- tan perspicaz como siempre,una leve sonrisa se dibujo en los labios de Sadik. Adriana se situó a su lado y le acarició la mejilla que estaba cubierta por una fina barba de tres días.

-Quiero saber que te aflige desde que volviste de Iberia.

-Madre....

-Tú padre y yo estamos preocupados,ya no sonríes,ya no....

-Mamá.....Séfora me ha estado engañando todo este tiempo con otro- el rostro de Adriana palideció,así que era eso....¡qué zorra aquella mosquita muerta! Se apresuró a estrechar a su hijo entre sus brazos,aunque ahora era un soldado para ojos de Adriana seguía siendo su niñito indefenso,quería protegerle de todo mal.

-Mi niño....no te preocupes,encontrarás a otra chica,romana o púnica,incluso íbera que te hará feliz,que cure tus heridas.

-Mamá,no.....no quiero arriesgarme,no....aún no quiero....quiero centrarme en mi carrera militar y en prepararme para ser rey.- a pesar de que trataba de ser duro,se acurruco contra su madre,aspirando su olor,su perfume floral.

-Tu padre también sufrió por culpa de un matrimonio concertado cuando tenía tu edad....y yo al principio cuando me case con él a esa edad.

-¿Tú sufriste?

-Sí. Tu bisabuelo,Julius pareció exhibirme como una oveja para su compra*,él y el senado estaban desesperados porque Cartago firmase el tratado de paz tras perder Sicilia y querían una alianza matrimonial. Me sentí una moneda de cambio pero surgió el amor y tu padre es el hombre al que amo,nunca podré enamorarme igual. Pero mi pequeño gran hombre,tú conocerás el verdadero amor de otra forma,con libertad,no te obligaremos  a casarte con ninguna princesa,tu elegirás a la adecuada cuando la encuentres.- Sadik besó la mejilla de su madre con infinito amor,¿qué sería de él sin sus palabras de mimos y apoyo? ¿Sin su cariño?

-Hablando de heridas,sé que tu padre ordenó azotarte por indisciplina,pero luego me contó que fuiste provocado. Quiero ver tus heridas y ver si están mejor- Sadik se descubrió el torso y giró sobre si mismo para que viese que estaba mejor pero a veces se reabría alguna cicatriz y sangraba un poco.


-Por todos los dioses....ahora ordeno que te manden a un médico y te vuelva a poner algo,pero esta mejor de lo que creía.

-Solo se abre la herida si me rasco mucho o incluso en el baño con la esponja,no es nada,llegue a tener regueros de sangre. Voy a acostarme ya,el viaje ha sido agotador.

-Esta bien,buenas noches cielo,y no quiero verte mal por esa,vales oro Sadik,pero no por tu título o tu linaje,si no por lo que eres.

-Gracias,mamá- Sadik le dio a Adriana un beso en la mejilla,sonriendo por primera vez en días,a la porra Séfora,se centraría en su vida de soldado y en instruirse como futuro rey de Siracusa,quería enorgullecer a su familia.

Adriana de camino a la alcoba conyugal donde le esperaría su esposo,el deseo no se apagaba a pesar de tantos años de matrimonio,se acordó de cuando Julius la presentó ante Aníbal,de cuando Aníbal fue a la propia Roma a verla.

(*Aprovecho esta segunda parte para corregir algunos errores e ideas de Suavis Inimicitia,como por ejemplo como fue el primer encuentro de Adriana y Aníbal)

viernes, 31 de octubre de 2014

Invictus: "La traición"

Sadik no fue ese día a ver a Séfora,el cansancio del viaje y de la guerra lo tenían con muy pocas ganas de salir de casa,quería darse un largo baño y quitarse la suciedad de meses sin poder asearse en condiciones en el campamento,las cicatrices de la espalda fruto de los latigazos los tenía casi cicatrizados del todo,asi que eso no era problema,así que pasó un buen rato en la bañera llena de agua tibia,llevándose con el agua y aceites aromáticos el cansancio y la suciedad,no quería volver a ver a su novia oliendo fatal y estar con su familia apestando,ya se había bañado primero su padre y a esas horas estaría retozando con su madre. Además Sadik quería estar con su familia era lo primordial para él,una pareja era una pareja y su familia era lo más importante,había pasado meses sin la dulzura de los mimos de su madre y las interminables preguntas de sus hermanos pequeños. Aradna aunque estaba algo celosa se alegraba de la vuelta de Sadik y su padre,Amílcar también estaba emocionado con la vuelta a casa de su padre y su hermano.
Adriana era de las que más se alegraba de tener a toda su familia de nuevo reunida,había estado muerta de preocupación,si cuando Aníbal se iba a la guerra lo pasaba mal ahora que su hijo también iba lo pasaba aún peor,y peor sería en unos años con Amílcar.
Al día siguiente Sadik se apresuró a levantarse y vestirse para ir a ver a Séfora,ya estaba descansando y limpio y ya no aguantaba más sin ver a Séfora,cuando salió de su habitación se cruzo con su madre y le dio un beso en la mejilla.
-Hasta luego mamá,voy a ver a Séfora..
-Pásalo bien y.....ten cuidado,soy joven para ser abuela- comentó maliciosamente Adriana,sacándole los colores a su primogénito.
-¡Mamá!- exclamó Sadik indignado antes de irse,eso si cuando salió vió al germano aún atado,algo habría hecho para ganarse en rencor de su madre.
Corrió por las tan añoradas calles de Cartago,inspirando el aire salado del mar que traía la brisa,había estado en otras ciudades y no había ninguna más bella y bendecida por los dioses como Cartago. Iba a todo correr hacía el puesto de telas del padre de Séfora donde muchas veces atendía la chica para ayudar a sus progenitores,aunque Séfora le habia dicho muchas veces que envidiaba su vida más despreocupada con esclavos y que envidiaba que su madre y su hermana fuesen atentidas por esclavas y ella tuviese que hacer todo sola. Sadik no le daba mucha importancia a esos comentarios porque de verdad la quería y muchas veces cuando Séfora le contó algún problema económico de su familia,eran siete en su hogar,él se había ofrecido a ayudarla,a él el dinero le sobraba,pero Séfora lo despreciaba y se enfadaba diciéndole que no era una mendiga.
Asi que Sadik temía en darle el collar íbero que le había conseguido en la Cesetania,pero quería traerle un recuerdo de Iberia y demostrarle que había pensado en ella. Así que cuando llegó al puesto de la familia de Séfora su corazón latía con fuerza,la había echado mucho de menos y ahora la abrazaría y besaría con cariño,quería ver su sonrisa.
Pero el joven príncipe vio algo que desearía no haber visto,algo que le dolió como si le hubiesen atravesado el pecho con una lanza: Séfora estaba tras el puesto,creyendo que nadie la veía,besando a otro chico,entregando los besos que le había dado a Sadik por otro. El joven sintió cómo algo se le rompía por dentro,sus piernas temblaron ligeramente mezcla de ira y tristeza,él había  pasado meses pasando frío y penalidades,pensando en ella cada minuto que no estaba peleando para proteger su vida,ella se encontraba vendiendo su amor al mejor postor como si de una puta se tratase. Sadik había llegado a discutir con Aníbal por ella,porque Aníbal intuía que Séfora no era trigo limpio,demasiado interesada en el patrimonio familiar y en la corona de Adriana.
El collar íbero resbaló de la mano de Sadik y cayó al suelo,sin decir una palabra,completamente dolorido se dio media vuelta en dirección a su hogar,no lloraba pues esa chica no merecía ni una sola de las lágrimas que se estaban acumulando en sus ojos,¿por qué le hacía tanto daño? ¿En qué le falló? 

En cuanto volvió a casa se encerró a su habitación,argumentando de manera huraña que estaba cansado aún y quería tumbarse un rayo en la cama,quería cerrar los ojos y no despertar por el corazón roto.

viernes, 24 de octubre de 2014

Invictus: "Vuelta a casa"

Por fin llegó el momento de volver a casa,tres meses lejos de la patria en Iberia,tres meses padeciendo hambre,sed y pasando frío debido a las nieves,muchos habían muerto a causa del frío porque estaban acostumbrados al clima cálido del norte de África.
Sadik pensaba que al poco de volver a Cartago tendrían que volver a Siracusa,en un mes o dos irían a Sicilia,el joven príncipe notaba como la pereza le llenaba,viajar a Siracusa no era lo que más le agradaba del mundo debido a que en Siracusa se  sentía más prisionero que príncipe porque no cesaba de tener a alguien encima de él,en Cartago era libre de si quería salir a cazar podía,cabalgar o ir de pesca con Tirso o Âkil,en cambio en Siracusa tenía que estar casi siempre en el palacio.
Pero ahora volvían a Cartago,volvería a ver a su añorada madre y a sus hermanos,que aunque se pelease mucho con ellos los quería con locura,estaba más unido a Amílcar porque su hermana prefería ir a su aire,además Aradna sabía cuidarse solita y Amílcar era tan frágil e inocente....el instinto de protección hacía él era fuerte.

Mientras en Cartago,Adriana aguardaba el regreso de su esposo y su hijo,estaba mortalmente preocupada por los dos,si antes la ausencia de Aníbal se le hacía dura,ahora llevándose consigo a Sadik era peor,pero trataba dr sonreir por sus dos hijos pequeños.

-Mami.- la risueña voz del pequeño Amílcar devolvió a Adriana a la realidad y alejó los negros pensamientos al ver a su hijo pequeño,¿qué clase de dios luminoso había tocado la cabeza de Amílcar cuando nació? Aquella ternura y dulzura eran capaces de ablandar el corazón de quien fuese. Amílcar era el más pacífico de los tres,de hecho prefería la lectura como su primo mayor a la espada,aunque esta última le gustaba pero no en la misma intensidad que sus hermanos.

-Dime cielo.- inmediatamente el niño abrazó a su madre a modo de saludo,acababa de terminar la clase con Antígono y quería estar un rato con su madre.

-Mami,¿cuándo van a volver padre y Sadik?

-No lo se Amílcar,espero que pronto,¿y tú hermana?

-Aradna está leyendo unos pergaminos en su cuarto.

-Vale. Desde que paso lo del otro día temo que haga un tontería- el incidente que paso hacía unos días tenía que ver con Harek,el esclavo germano de Aradna que se había revelado contra la joven princesa,de hecho Aradna lo que le ordeno fue que le llevase unos pergaminos y el germano se negó en rotundo,y cuando Aradna le amenazó con castigarle Harek reaccionó dandole una bofetada a Aradna. Acción que en cuanto se enteró Adriana hizo que Harek fuese azotado hasta casi quedar incosciente y atado a un cepo en uno de los patios,donde más sol daba,sin comida ni agua durante tres días. Aradna se la tenía jurada al germano y era muy rencorosa así que Adriana temía que su hija en plena noche le hubiese cortado su virilidad como había amenazado la muchacha.

-¿Lo del germano?

-Sí...tu padre se va a poner hecho una fiera en cuanto vuelva.

-Mami pero...¿por qué tenemos que tener esclavos? Son personas como nosotros,¿por qué ellos tienen que servirnos y no tener libertad?- Adriana se quedo pensativa ante las palabras de su hijo,tenía razón,pero no podía cambiar costumbres mileranias,porque si en Siracusa prohibía la esclavitud más de un enemigo político se le hecharía encima.

-Pues.....

-Mi señora- la voz de Elira interrumpió la conversación entre madre e hijo.

-¿Si?

-Mi señora,el amo y su hijo....han vuelto.- el rostro de Adriana se ilumino y tanto ella como Amílcar intercambiaron una mirada.

-Vamos Amílcar,Elira avisa a mi hija.

-Si señora.- Adriana y Amílcar fueron corriendo hasta la entrada de la casa,atrium lo llamaba la romana,para recibir a Aníbal y Sadik. Ambos estaban con gesto agotado,desaliñados pero sanos y salvos. Adriana se enteró por medio de la correspondencia con Sadik de lo del ojo de Aníbal,que tendría que estar con el ojo cubierto a causa de una herida,pero sería temporal. Adriana no se contuvo para abrazarlos a los dos,no le importaba lo más mínimo que estuviesen desaseados,lo importante es que habían vuelto y estaban vivos.

-Madre....-susurró Sadik volviendo a notar en la nariz el suave olor del perfume de su madre,prontonla solto para coger a brazos a su hermano menor,si que había crecido en esos meses.

-¿Qué enano? ¿Cómo te has portado estos meses?

-Bien,Sadik. Hueles a perro....

-Lo sé...ahora voy a bañarme- rió Sadik.

El resto de la bienvenida fue asi,y cuando apareció Aradna acabo Sadik con sus dos hermanos menores en brazos y haciendole todo tipo de preguntas sobre la guerra,Sadik se las respondía a todas feliz de estar de nuevo en casa,pero al día siguiente iría a ver a Séfora,la había hechado de menos.

Pero Sadik no sospechaba que mientras él la había extrañado,Séfora le había engañado con otro.

lunes, 13 de octubre de 2014

Invictus: "Reconciliación"

Aníbal fue atentido nada más llegar al campamento,la herida en su ojo era preocupante,pero el curandero aseguró que no perdería el ojo ya que gracias a los dioses la herida era superficial y no había dañado el sensible globo ocular.
Sadik en todo momento estuvo a su lado,agarrándole la mano cuando Aníbal gritaba de doloe durante la cura que le daba el médico en el ojo  herido,por suerte la sangre ya no emanaba tanto.
Pero aquella herida y el frío provoco que Aníbal cayese enfermo con fiebre,los soldados inrerpretaron esto como un mal presagio de los dioses.
Sadik permaneció en todo momento al lado de su padre,resfrescándole con agua para que la fiebre le bajase,muchas veces estaba con él Aderbal para velar a Aníbal y así Sadik pudiese cerrar los ojos,pero Aderbal por desgracia no podía estar mucho porque ahora con la baja de Aníbal era él quien mandaba. Habían ganado la campaña,la Cesetania estaba sometida a Cartago,pero las condiciones climatológicas no eran las propicias para viajar,ya que desde hacía días los vientos no cesaban provocando un gran oleaje que haría muy complicado el viaje desde Iberia a Cartago.

Una de esas frías noches,Sadik estaba ofreciéndo un sacrificio incruento provisto de vino a una tosca figura del dioa  Melkart y otra que representaba al dios romano de la medicina Esculapio,su padre había conseguido dormir aún preso de la fiebre.

-Poderosos dioses,por favor,haced que mi padre recupere la salud,no puedo llevar su cadáver ante la vista de mi madre,no merece morir aún poderosa Astarté y poderoso Plutón.

-Me recuerdas a tu madre...- Sadik se giró al escuchar la voz de su padre,sonaba algo mejor aunque algo enronquecida.

-Padre debes descansar.

-Llevo días durmiendo,Sadik.

-Pero sigues mal.- Aníbal se palpó con la mano la venda que cubría el ojo herido,tenía que estar húmeda gracias a una mezcla de agua con hierbas para aliviar el dolor.

-Seco,¿puedes....?

-Claro padre.- Sadik se acercó al camastro donde al lado había un cuenco con la mezcla de agua con hierbas,quito la venda del rostro de su padre para examinar la herida y volver a humedecer las vendas.

-Esta mejor,el curandero dijo....

-Que no perdere el ojo gracias a los dioses. Es curioso que ahora seas tú quien cura mis heridas cuando hasta hace nada era al revés.- Sadik rió por lo bajo,mientras escurría la venda para volver a colocarsela a Aníbal.

-Espero volver pronto a casa.

-¿Por tu Séfora?- Sadik se ruborizó notablemente por la mera mención de aquella chica.

-No solo por ella....estan mamá,mis hermanos....

-Ahora entenderás todo lo de menos que os he hechado cada vez que tenía que dejaros en Cartago o en Siracusa.- hubo un breve silencio entre los dos,silencio que Sadik rompió.

-Padre...la razón por la que apalee a esos dos fue por.....-la voz de Sadik se quebró apretando sus puños.

-Dimela.

-Llamaron puta a mi madre.- a pesar de la fiebre y el dolor Aníbal se incorporó con intenciones de salir de la tienda para ir a arrancarles la cabeza a esos dos.

-Los voy a matar Sadik,ahora entiendo porque actuaste asi.- Sadik le puso las manos en el pecho y le obligó a tumbarse de nuevo.

-Cuando estes mejor los matas a lo que quieras.

-Que quede claro que se van a acordar de si quiera nombrar a tu madre.

-Padre....¿lo he estado haciendo muy mal....?- las manos de Sadik temblaron,temía no estar cumpliendo las espectativas,de estar fallando,de ser una deshonra. Aníbal sonrió levemente.

-Lo estas haciendo muy bien,has acabado tu solo con el jefe cesetano,si ganamos en gracias a ti. Aunque tienes que dejar de temer el tomar rehenes o matar,aquí o matas o te matan y si llevar mi cadáver hubiese destrozado a tu madre,que yo llevase el tuyo la mataría.

Estuvieron un rato hablando de temas vanales,e incluso Aníbal rememoró algunas anécdotas de la infancia de Sadik que el joven ya no recordaba,como aquella vez cuando tenía tres o cuatro años en que Sadik se hizo un corte a Bolmícar en la nariz con una pequeña daga.

-Sadik....he hecho una cosa mal contigo y con tus hermanos.- el joven soldado le miró sin comprender las palabras de su padre.

-Tus raíces romanas,no deberías rechazarlas o hablar la lengua de tu madre cuando te enfadas o para maldecir. El latín son los primeros sonidos que escuchaste desde la cuna,porque aunque me hiciese el ciego sabía que tu madre os hablaba a ti y a tus hermanos en su idioma. Eres cartagines porque naciste en Cartago,luchas por Cartago,rezas a los dioses de Cartago. Pero tienes sangre romana,nunca lo olvides,tienes la sangre de Dido y Eneas corriendo por tus venas.

-Lo sé.

-Nunca olvides que Roma también corre por tus venas.

Sadik se acabo quedando dormido en el mismo camastro que su padre,tal y como cuando era un niño,a veces se sentía vulnerable,aún en el fondo era un niño,un niño  que fue obligado a crecer,a derramar sangre para salvar su vida.

miércoles, 8 de octubre de 2014

¿Quién es el salvaje?

Hola,si,aún no voy a continuar con la historia,pronto lo haré,tranquilos. Bien,esta entrada es especial y para los que son españoles voy a dar por saco yo también con el tema: el Ébola.
Por culpa del sistema sanitario que tenemos en España una enfermera que cuidó de los misioneros provenientea de África e infectados con el ébola,vale que se les tenga en cuarentena,pero....¿Y Excalibur? Excalibur era la mascota de la enfermera,un inocente perrito que cuya única culpa fue permanecer al lado de sus amos a pesar de estar enfermos,y le ha costado la vida. Estoy que hecho humo escribiendo esta entrada especial porque me encantan los animales,tengo dos perros que fueron adoptados,uno es Benji, un chihuahua que fue abandonado recién nacido en México y que pagamos un dineral para traerlo a España desde Ciudad de México porque no iba a sobrevivir en el refugio. Ahora tiene un año y es el cachorro más feliz del mundo.
Dylan,mi otro perro es un podenco cuya madre fue AHORCADA en mitad del campo y lo dejaron aún con el cordon umbilical colgando en mitad del campo. Tengo más aninales adoptados,un conejo,una cobaya y cinco ratas (Si 5 ratas de verdad) y son los seres más puros y agradecidos.
No es justo que el pobre Excalibur no fuese si quiera digno de ser sometido a la prueba del ébola,si no directamente asesinado,¿un pobre animal inocente merece la muerte por permanecer al lado de su amo? El amor de Excalibur le costo la vida por culpa de la ineptitud,¿cuántos seres inocentes tienen que morir por la mano de las personas?
Excalibur,haya donde estes,sé que esperaras a tus amos al otro lado del arco iris y que cuyo ser inocente y lleno de ternura los esperara feliz.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Si....estoy viva

Hola,ya se que hace casi dos semanas que no se me ve el pelo por aquí,y creo que os debo una explicación.
Como sabréis no suelo hablar de mi vida personal pero hare una excepción: estoy pasando una mala racha tanto emocional como física,esto último no es nada,un simple resfriado pero me tiene con algunas décimas de fiebre, que me impide estar por aquí,últimamente no tengo fuerzas ni ganas para hacer nada. De verdad lo siento por estar desaparecida ni responder comentarios ni nada,espero estar algo mejor pronto y al menos responder si no continuo con la historia. Muchas gracias por vuestra comprensión.
Un beso.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Invictus: "Negociaciones fallidas"

El jefe íbero Edecón había sido claro en su mensaje a Aníbal: quería negociar la paz con él y acabar esta campaña por parte de los cartagineses en su zona. Aníbal estuvo de acuerdo en negociar,habían sido unos meses agotadores casi si tregua para ambos bandos y además el frío estaba mermando ambas filas,asi que la opción de la paz por medio pacífico era una especie de liberación.
Edecón dijo en el mensaje quevse reuniese el general con el pueblo que había sido arrasado hacía poco por sus hombres encabezados por Élbir.
Aníbal llevó consigo a Aderbal,Élbir,Bolmícar,Adon,Âkil,Sadik y Tirso,los dos más jovenes era en calidad de que aprendiesen,además de por si algo salía mal.
Durante el trayecto a caballo apenas hablaron entre ellos y casi el único sonido que se escuchaba era el de los cascos de los caballos sobre la nieve y la escarcha,en su mayoría las únicas conversaciones eran Aderbal,Bolmícar y Adon,pero los demás apenas cruzaban palabra,hasta que Sadik adelantó el caballo para situarse al lado de su padre,llevaban ya demasiado tiempo sin hablarse.

-Padre.- dijo Sadik no con bravura en su voz que la había caracterizado últimamente,si no de manera normal.

-Vaya...ya veo que por fin vuelves a ser tu.

-Padre,te debo una explicación de lo que ocurrió con esos dos compañeros.

-No es ahora ni el momento ni el lugar-espetó con dureza haciendo que Sadik bajase la cabeza,Aníbal inpiró profundamente y esbozó una muy leve sonrisa.

-Cuando volvamos al campamento quiero oir tu versión,hijo.- los ojos verdes de Sadik brillaron y sonrió,una sonrisa que hizo que Aníbal recordase a Adriana una vez mas. Adriana....cuanto la añoraba y mirar muchas veces a Sadik le hacía añorarla más porque su hijo tenía su misma sonrisa,la misma forma almendrada de los ojos y varios matices de su carácter ,aunque de sus hijos quien más se parecía físicamente a su mujer era Aradna.

Tardaron un poco más  en llegar al mismo poblado que Élbir había saqueado,allí era donde Edecón les esperaba para negociar la paz,aunque por si acaso iban armados,nunca se podía bajar la guardia con el enemigo.
El caudillo íbero les esperaba con algunos de los guerreros sentados sobre unas piedras en forma de círculo en una especíe de pequeña plaza en mitad del poblado,por primera vez Aníbal y Edecón se vieron cara a cara,el íbero tenía el pelo castaño oscuro emarañado y unas largas barbas,pero los ojos oscuros brillaron rabiosos al ver al general cartaginés,él era el culpable de todo.

-Los dioses te sonrían general- dijo el íbero en púnico pero con un fuerte acento ibérico.

-Igualmente,Edecón- Edecón hizó un gesto con la mano para indicar que Aníbal se sentase a su lado,pero cuando vio a Sadik y Tirso les hizo un gesto de que se detuviesen.

-Esto es para los guerreros,Bodo (dios íbero de la guerra) no verá con buenos ojos que en negociaciones de paz hubiese dos terneros- los dos aludidos apretaron los puños y miraron a su general,Aníbal les hizo un gesto con la cabeza a su hijo y a su amigo para que se fuesen pero que no estuviesen muy lejos,orden silenciosa que ambos cumplieron.

-¿Tu hijo,general?- preguntó socarrón Edecón al ver el parecido físico entre el joven soldado y el general.

-En la guerra no hay hijos no padres- Edecón tenía una de las manos metidas por dentro de la capa que envolvía su cuerpo,bien podía ser para protegerse del frío,pero los dedos del caudillo ibérico acariciaron el mango del puñal que llevaba en su cinturón.
Las negociaciones fueron normales,Edecón ofreció a los púnicos alimento y bebida para llevarse de vuelta a Cartago mientras dejasen en paz su pueblo,ya bastante ofensa había sido aquel saqueo y el robo de la mayoría de sus mujeres para pasar a ser esclavas,sobretodo al íbero le dolía que se hubiesen llevado a su hija,aquella hermosa esclava que había capturado la atención de Élbir. Pero Edecón creía que dada la hermosura de su hija fuese el propio Aníbal quien tuviese a su hija.

-Y en cuanto a las mujeres....tenéis a vuestras púnicas,dejad a las íberas para nosotros.

-Mi mujer es íbera.-musito Bolmícar,Aldara era íbera pero no cesetana,si no urcitana.

-Vuestras mujeres son realmente hermosas,pero para mi gusto ya hay una.

-¿Alguna de mi poblado?

-No,la que llevo nueve meses dentro a mi hijo- prefirio no aclarar que Adriana era romana y por tanto su hijo medio romano debido al odio que había hacia los romanos.

-Sí aceptamos lo que ofreces,pero esta parte de Iberia esta ahora también bajo el control de Cartago,por tanto tú,Edecón,por haberos cosquistado y haber perdido la guerra,quedas bajo el control de Cartago y serás llevado en calidad de enemigo derrotado a Cartago.

Edecón sujeto con firmeza el puñal mientras su cara se ponía roja de ira y lo desenfundo para abalanzarse sobre Aníbal con furia animal tratando de apuñalarle pero solo logró herirle en un ojo,el púnico bramó de puro dolor al notar el filo del puñal rasgar la sensible parte del rostro h sintió como el líquido rojizo caía por su rostro,pero gracias a la fuerza que tuvo Aníbal a la hora de interceptar su ataque,saliendo solo herido de su ojo derecho.
Al escuchar el grito de su padre Sadik volvió para encontrarse  a su padre herido y a los demás hombres que habían segado las vidas de los guerreros de Edecón, Sadik desenfundó la falcata ya que al ver la sangre en las manos del jefe íbero no le fue difícil deducir que fue él quien hirió a su padre,un sacrilegio ya que en momentos de negociaciones de paz nunca se manchaba la espada.

-Vitae periculo honestatis tuae proditor. ( Tu falta de honor te va a costar la vida,traidor)- dijo Sadik en latín,revelando su lado romano,algo que sería lo último que oiría el íbero antes de caer muerto a los pies de Sadik ya que el joven cerceno de golpe su cuello con la espada.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Invictus: "Reconciliación"

Tras la incursión en aquel poblado íbero en el que los soldados cartagineses sustrajeron de la aldea comida,bebida y esclavos,alguna parte de la formación se quedo en la aldea para coger más cosas y por si volvían algunos guerreros para tratar de defender los despojos de la aldea.
Los soldados que volvían al campamento iban algunos hablando animadamente del éxito de la incursión a pesar de que estaban tirirando de puro frío y resbalándose un poco sobre la nieve. Tirso y Sífax iban hablando muy animadamente mientras que Sadik iba bastante serio,meditando sobre la pelea con Élbir y su padre. Llegando ya al campamento el adolescente que estaba junto al carro se puso al lado de Élbir lentamente ,tiritando de frío, mientras lo miraba con una mirada bastante triste , pero al fin y al cabo bastante comprensible,pues se notaba su arrepentimiento.

- En cuanto a lo que te dije..no quería que..

-No te disculpes , parte de culpa es mía , debía haberte castigado yo y no haberle dicho nada a tu padre..-Dijo mirándolo de reojo,sonriendo para sus adentros porque conocía a Sadik de toda la vida y que era reflexivo y responsable para asumir la responsabilidad de sus actos.

- No sé lo que me pasó , te lo juro Élbir..- en verdad si lo sabía,pero eso debería hablarlo más adelante,Sadik le abrazo repentinamente,tanto porque de verdad sentía cariño por Élbir como tambien por el frío.

- Comandante  , soy tu comandante ..- Dijo Élbir con una sonrisa rodeando la cintura del joven,¿pero cómo habia sido posible que hubiese crecido tanto? Si hasta hacía nada podía cogerlo en brazos y ahora Sadik era casi tan alto como él además de que se notaba el ejercicio en el cuerpo del muchacho.

Llegaron al campamento helados y hambrientos , pero con la suerte de que en las tiendas ya les esperaba comida caliente y algo para que se calentasen,además de alguno que se había traído a la mujer podían retozar para entrar en calor .
Élbir bajó de su montura junto a Aníbal , y se la dejó a Sadik para que se la llevase , ante la mirada seria de su padre,Sadik antes de irse le dirigió la mirada durante una milésima de segundo,pero Aníbal no se la devolvió .

- Ha sido todo un éxito,puede que en dos días nos quitemos a más de la mitad de cesetanos-. Dijo Élbir , haciendo que el carro con los esclavos se detuviese,los esclavos tiritaban de frío y miedo porque además alginos soldados les había quitado el poco abrigo.

- Eso no me importa,lo que quiero es saber si lo hizo bien,nada más.- Dijo Aníbal , mirando a su hijo de brazos cruzados que se iba a dejar al caballo para que lo lavasen con el vino rancio.

- No lo hizo nada mal , pero sigue con el miedo de retener a civiles o a soldados , no está acostumbrado a matar.- Dijo Élbir , abriendo la puerta de la celda , dejando  salir a algunos cuantos , supervisados por más soldados , mientras los pocos que fueron caminando  se iban adentrando en tiendas donde estaría atados y encerrados. Élbir no mentía en lo de que Sadik aún temía el segar una vida ajena,el que la sangre ajena la salpicase en el rostro aún le repelía.

- Que aprenda , o matas , o te matan.- Dijo con seriedad , metiéndose en la tienda,quería que Sadik espabilase,que se cuidase solo porque no quería arriesgarse a que ningún salvaje matase a su hijo,no podía decirlo abiertamente porque no quería parecer blando.

- ¡ Espera ! - Élbir entró en la tienda del general tras Aníbal.- Tú hijo no es como tú fuiste , él todavía no sabe lo que es una guerra de verdad .

- Con su edad  casi me abren el pecho , Élbir , y  a pesar de eso destrocé las filas enemigas.-Dijo Aníbal  , sentándose sobre una de las banquetas , agarrando su falcata y una piedra para afilarla .

- Lo sé , pero..- Antes de decir nada más , Aderbal entró en la tienda y les miro trayendo tras de si a la íbera que había atraído la atención de Élbir,una jove  que trataba de zafarse del agarre del capitán cartaginés.

- ¿Qué hacemos con la joven? -preguntó Aderbal aumentando la presión en el agarre del brazo de la joven.

- Llevadla a una tienda aislada , me mudaré y así vigilaré a Sadik y a ella..- dijo Élbir dirigiéndose a la salida de la tienda cuando Aníbal le dirigió la palabra.

- ¡ Oh , una esclava ! - Dijo con una voz claramente obsecena y mirándolo de reojo ,sus cambios de humor tan rápidos atemorizaban no solo a  Élbir si no a cualquiera que lo conociese un poco.

- Vigila a mi hijo o el que se llevará los próximos latigazos serás tú,amante de las nieves...- pero nada mas salir Élbir de la tienda entró a toda prisa uno de los soldados rasos.

-¡Mi general! Ha llegado un mensajero íbero- Aníbal se puso en pie sin soltar la falcata con fuerza.

-Que venga.- pronto vino a la tienda escoltado por Bolmícar un soldado íbero atraviado con unas pieles de lince para protegerse del frío. Aníbal necesitaba a Bolmícar porque Bolmícar hablaba muy fluídamente varios dialectos íberos mientras que Aníbal sólo hablaba el íbero de la parte sur de Iberia.
El mensajero pronto empezó a hablar en nombre del caudillo cesetano Edecón,según palabras traducidas de Bolmícar,Edecón quería negociar la paz con Aníbal.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Invictus: "Incursión"

La noche para Sadik pasó lenta,muy lenta e insoportable...a pesar de que el curandero se había esmerado en curarle las heridas de los latigazos el dolor era insoportable,su torso había sido cuidadosamente vendado desde el hombro hasta la cintura,además de que tuvo que permanecer atado donde había sido azotado,pero por suerte Tirso y Sífax sr quedaron a su lado toda la noche para apoyarlo moralmente y para traerle un poco de agua si era necesario.

-Sadik,¿por qué lo hiciste? - preguntó Tirso mientras le daba agua a Sadik por medio de una palangana de madera.

-Además has sido una bestia con ellos,los has dejado casi inútiles.- intervino Sífax también curioso de lo que pudo haber pasado.

-Llamaron puta a mi madre.- Tirso y Sífax se quedaron helados,¿llamaron puta a Adriana? Tirso que la conocía desde niño sabía que Adriana era una mujer muy dulce y sincera,Sífax no la conocía en persona pero escucho cosas muy buenas de ella,la verdad es que ambos habrían reaccionado igual si alguien hubiese insultado a sus madres. Tirso y Sadik estaban acostumbrados a que los tachasen de mestizos porque ambos eran de padres púnicos pero sus madres eran extranjeras,la madre de Tirso,Aldara,era íbera y procedía de Cástulo.

Llegó el día y el curandero volvió para aplicar un ungüento parduzco en la espalda de Sadik que escocía en las heridas.

-Por suerte no te quedaran cicatrices muy grandes.- dijo el curandero antes de que en la tienda entrase Aníbal seguido de Élbir,Aníbal permanecía serio pero se alegró de ver a Sadik despierto aún con una profunda mirada de rencor,hizo un movimiento con la cabeza para qur los dos amigos de su hijo se fuesen de ahí,tenían que prepararse para las nuevas instrucciones,el general llevaba en su mano derecha un plato con comida para su hijo ya que llevaba desde el día anterior al amanecer sin provar bocado.

-Vístete,tenemos trabajo- dijo Aníbal dejando el plato de comida y ordenando a Élbir que desatase a Sadik. Una vez las manos de Sadik fueron liberadas el adolescente no tardo en empezar a frotarse la muñecas doloridas antes de abalanzarse sobre la comida.

-Y en cuanto a lo de ayer....-empezó a decir Aníbal.

-Ahora voy....-interrumpió Sadik empezando a devorar la comida con ansia.
Una vez comió fue a vestirse tras asearse un poco,aún se sentía raro el llevar su uniforme militar,tanto tiempo soñandolo y ahora lo estaba cumpliendo,pero la sombra de la duda se cruzó en su mente,si no era capaz de controlar sus emociones ¿sería un buen rey? Pero por una parte no se arrepentía de haberles dado esa paliza por insultar a su madre,solo se arrepentía de haberle gritado tantas barbaridades a Élbir.
Sadik termino de arreglarse y fue a donde estaban el grupo que iba a ir a hacer una incursión a un poblado cercano. Por suerte iba Bolmícar,el padre de Tirso,quién dominaba varios dialectos íberos entre ellos el cesetano. Se acerco a donde estaba su caballo y cuando fue a subirse en él Élbir le puso sobre el pecho su falcata,negando lentamente .

- Tú vas con los demás soldados Sadik . Irás junto a Adon  , coge el escudo y la lanza .- Lo miró con seriedad y dejó que Bolmícar,interprete y otro comandante del ejército además del padre de Tirso,se subiese al caballo ,- ¡ Adelante  !

La marcha sobre la nieve comenzó y todos salieron en orden,protegiendo los cuatro carros que llevaba y en los cuales habían unas jaulad para así meter esclavos que o se los iban a quedar los soldados o ir a Cartago y ser vendidos en el mercado de esclavos, y el cuarto carro había simplemente un gran hueco con un arca , donde meterían todos los objetos de valor de aquella aldea,oro,bronce y la plata ibérica tan codiciada.
Las horas pasaron y el frío invernal era latente,muchos añoraban el calor del higar en Cartago,el desierto....y cuando visualizaron las mirallas que anuncuaban qur habían llegado a la aldea muchos empezaron a acariciar la empuñadura de las espadas. Élbir se llevó todo el tiempo mirando a Sadik de reojo,realmente apreciaba a ese chico y quería disculparse con él,pero tenía que aprender,Sadik iba con sus dos amigos además de Adon,los tres más jóvenes charlaban animadamente hasta que intervenían Adon que el tono de voz de Sadik se volvía glaciar como los hielos.

- ¡Alto!- ordeno Élbir nada más llegar a la puerta ,haciendo una señal con su dedo a las fuerzas para que así comenzasen a entrar dentro de la aldea,pero antes dio otra orden.- ¡ Niños , mujeres y ancianos ! ¡ Si alguien intenta haceros daño o resistirse , matadlo !- Élbir bajó del caballo junto con Bolmícar, el cual había seleccionado especialmente por él por ser uno de los pocos que habían estado con Aníbal en todos los combates además de sus conocimientos íberos,Bolmícar también estaba preocupado por Tirso,su hijo era demasiado sentimental a veces. Los soldados nada más entrar comenzaron a tirar abajo algunas puertas de madera  y puestos que habían,además de las pobres gentes que se encontraban fuera de sus casas fueron aoresados de inmediato,sacando así de sus casas a todas las personas que había,niños y mujeres en su mayoría, ancianos y pocos hombres jóvenes debido a que muchos estarían cazando o irían a la lucha y simplemente estaban muertos de la batalla anterior.

- ¡ Sadik , ven ! - Llamó Élbir a  Sadik antes de que comenzase su trabajo .- ¡ Quiero que  sepas que estoy  muy arrepentido de lo que sucedió ayer !

- ¡ Ahórrate tus falsas palabras para otro ! - Dijo mirándole con furia en los ojos  , entrando en la aldea rápidamente. Los soldados estaban haciendo estragos y se escuchaba la terrible sinfonía de llantos,plagarias a los dioses y gritos de ancianos,mujeres y niños. Bolmícar se apresuró a traducir las ordenes de Aníbal.

- ¡ Pueblo íbero de Baix ! ¡ Ahora estáis bajo el control de Cartago  y del ejército cartaginés !¡ Sustraeremos todo lo necesario del poblado,alimento y reservas de agua!- los íberos agacharon la cabeza sumisamente mientras multitud de sollozos llenaban el ambiente,pero una hermosa íbera con mirada fiera que escondía una daga a sus espaldas trato de asestar una puñalada a uno de los soldados,pero fue en vano ya que fue reducida y enseguida empezó a balbucear algo en un púnico muy asustada,pero la diosa Astarté no se la iba a llevar porque Élbir fijo su mirada en ella.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Invictus: "El castigo"


Aníbal estaba durmiendo cuando repentinamente entró Élbir ha despertarle apresuradamente por la gravedad de lo que hizo Sadik. Élbir agarró a Aníbal del brazo y a base de zarandeos consiguió arrancar del sueño a Aníbal,quién le miró de manera homicida.

-Más vale que sea importante.

-Sadik esta atado en la tienda de los prisioneros- Aníbal al escuchar eso no tardo en ponerse en pie,¡¿qué demonios había hecho semejante idiota que tenía por hijo?! Salió apresuradamente de la tienda con Élbir tras de si,mil y un pensamiento se cruzaba en su cabeza,¿por qué Sadik habría metido ya tan pronto la pata?
Cuando entró en la tienda se encontro con Adon,un soldado muy amigo de Élbir ,vigilando a Sadik que se encontraba semidesnudo y atado por los brazos entre dos postes,estaba cabizbajo.

- ¡ Maldito crío ! ¿ Qué crees que haces ? - Dijo poniéndose frente a Sadik ,lo agarró  por el pelo y tiró del mismo , doblando su cabeza para que le mirase a los ojos,los ojos verdes de Sadik hechaban chispas.- Dime..¿ Qué has hecho ? - preguntó con voz gélida,esperando a su respuesta,pero Sadik la dio,se limito a mirar a Élbir que había sido el que había avisado a su padre.

- ¡ Que lo diga tu perro , mi general ! - Dijo con notoria ira en su voz,sintiendo la mano de Aníbal hundida en sus cabellos y obligándole a estar con la cabeza hechada pada atrás, Aníbal se giro para mirar a Élbir con seriedad,esperando una respuesta.

- ¡ Ha atacado a dos de sus compañeros  ! - Dijo mirándolo con seriedad y por parte miedo .- Uno de ellos ha perdido la consciencia  y otro casi la pierna , pero se recuperarán.
Aníbal miró incrédulo a su hijo,¿de verdad había hecho eso? Sadik normalmente era pacífico,pero lo que había hecho era demasiado grave. Tenía que recibir el mismo castigo que los demás si atacaban a sus compañeros y los dejaban tan mal. Aníbal se acercó a una mesa y rebusco tras ella para sacar un látigo de cuero provisto por varias colas el cuál se lo dio a Adon.

-Veinta latigazos.

-¿Pretende que azotemos a su hijo?- dijo Adon cogiendo el látigo,Aníbal salió de ahí con una sensación malísima en su interior,sabía que cada uno de los latigazos que iban a desgarrar la piel de Sadik lo ibana a desgarrar a él por dentro.

-Aníbal....- la voz de Aderbal sono tras él y Aníbal le miró sin emoción alguna en su rostro.

-Este hijo mio es imbécil.

-Quizás le dijeron algo muy grave.

-No lo se pero va a aprender a golpes.

Élbir se colocó frente al muchacho mientras Adon se situaba a las espaldas del adolescente para iniciar el castigo,Élbir miró a Sadik con pena y negando lentamente,había visto a ese chico de bebé,le había visto dar sus primeros pasos,lo había visto iniciar su estudios y su entrenamiento,para él era como un hermano menor. Hizó una señal con su cabeza a Adon para que comenzase  los latigazos hacia la espalda de aquel muchacho , el látigo cortó el aire y con un grotesco sonido desgarró con un feo corto la espalda de Sadik,el primero latigazo hizo saltar la sangre , manchando a Adon .

- Todo es tu culpa , Élbir ...¡ TE ODIO ! -Dijo gritando entre alaridos de dolor, mientras Élbir lo miraba con seriedad , sin cambiar su rostro pero aquellas palabras le había hecho más daño que una herida de espada porque realmente apreciaba a Sadik,era un muchacho inteligente,¿por qué había actuado así?

- No..es tu culpa , disfruta de los latigazos..-Se dirigió a la puerta y tocó el hombro de su amigo ,mirándolo con seriedad susurró para que Sadik,el que se retorcía de dolo,nonles oyese.- Se benévolo.

Aderbal estuvo apoyando a Aníbal,quién se mantenía serio,pero cada vez que sonaba el látigo cortando el aire,el golpe y los gritos y maldiciones de Sadik apretaba los puños,eso le estaba partiendo el alma,era él quien había ordenado el castigo de su hijo,pero cada golpe que recibía Sadik era cómo si Aníbal se llevase el mismo golpe.

-¿Cuántos van?- preguntó Aderbal.

-Diez.

-Mi general,en cuanto recobren la consciencia interrogare a los dos compañeros que Sadik agredió-. dijo Élbir,viendo como estaban en la puerta de la tienda Tirso y Sífax,aquellos dos amigos de Sadik que se encogían como conejos con cada alarido de Sadik.

-Que asi sea,quiero saber si Sadik fue provocado o mera arrogancia.

-Hermano,Sadik es arrogante,pero no tanto,es cómo tu.

-Yo nunca deje casi inútiles a dos compañeros.

-Hiciste cosas peores a su edad.- sonrió Aderbal levemente,Aníbal no contestó

Cuando el látigo dejo de sonar,se dirigió a la tienda para ver a Sadik,entró en la tienda y se encontro a Sadik atado,con la cabeza gacha y largas hileras de sangre cayendo por su espalda hasta el suelo.

-Adon,¿ha perdido la consciencia?

-No mi general,es fuerte como un toro.- Aníbal se acercó a Sadik y puso su mano en la mejilla de su hijo,quien aún débil rechazo el contacto.

-Élbir,Adon,llevádle a la tienda del curandero,mañana quiero que este en el combate también.
Sadik fue desatado y por poco cayó desplomado al suelo de no ser porque,terco cómo una mula,decidió ir a donde el curandero con su propio pie.

-Sadik,no seas niño- dijo Élbir suavemente pero aún enfadado con él.

-Déjame....en....paz....chivato....- Sadik salió de la tienda lentamente y muy dolorido,Tirso y Sífax acudieron en su ayuda y ellos dos lo tomaron cada uno por un brazo y le ayudaron a irse se ahí para que le curasen.
Aníbal vio toda la escena apretando los puños,era tan testarudo como él,tan fuerte y salvaje....volvió a su tienda dejando atrás a Aderbal y Élbir,quería estar solo,pensar....cada uno de los latigazos que Sadik recibio le había partido el alma,esa mirada que le había hechado de odio e ira,ese rechazo ante su contacto....aún recordaba cuando Sadik era un niño,aquel día en que Sadik recién nacido fue presentado ante el dios Baal...

jueves, 11 de septiembre de 2014

Invictus: "La pelea"

Tras el mismo golpe  el Íbero alzó su hacha , con la intención de partir a Sadik por la mitad , pero mucho antes de poder hacer eso  Aníbal ya se había quitado de encima a Aderbal .
Rodó entre las piernas del Íbero y se colocó frente a él , entre Sadik y el guerrero y con fuerza clavó la espada en su vientre , empujándolo contra la nieve , poniéndose sobre él y agarrando su sable , sacándolo de su vientre y comenzándolo a clavar por todo  su cuerpo  , hasta clavarla en su garganta.
Sadik se quedo estupefácto al ver como su padre se había puesto entre él y aquel íbero,no sabía que pensar porque en su mente veía que su padre no confiaba lo suficiente en él para defenderse solo.
  -¿Estás bien?- preguntó Aníbal a su hijo,cubierto de la sangre de aquel guerrero íbero.
 
  -No necesitaba ayuda,mi general- puso mucho énfasis en "mi general" y dándole un leve empujón a Aníbal para seguir su camino en la lucha. Los soldados que había visto eso no pudieron evitar pensar que en parte Sadik había sido un león luchando pero por otra que su general tenía que protegerlo.
La brutal lucha terminó ese día con la victoria de los cartagineses sobre los íberos,esa noche los soldados celebraran la victoria con vino y mujeres íberas.
Sadik se retiró pronto a la tienda para descansar y porque no aguantaba las risitas de sus compañeros de que su padre había tenido que salvarle,solo Tirso y Âkil no le dijeron nada. Sadik tras desnudarse de cintura para arriba se tumbo sobre el camastro de madera y cerró los ojos tratando de olvidar todo.
  -Sadik- la voz de su padre desperto a Sadik,quien no se movio del camastro.
  -Déjame.
  -Sadik estoy aqui como tu padre.
  -Mi general,ahora sólo quiero descansar y no celebrar la victoria- Aníbal miró a su hijo y apretó el puño con evidente enfado,le había salvado la vida,¿y qué? Lo hubiese hecho por cualquiera de sus hombres,pero por Sadik tenía más motivos.
   -Cuando entres en razón quiero hablar contigo. Y que sepas que habría dado la vida por cualquiera de tus compañeros,soldado- dijo con voz glaciar antes de irse de la tienda de su hijo casi al mismo tiempo que entraba dentro aquel joven numida llamado Sífax que le caía simpáticos los dos más jóvenes del ejército,Sadik y Tirso,los tres compartían tienda con otros dos compañeros.
   -¿Alguna herida,Sadik?- preguntó Sífax.
   -Alguna....¿vienes a mofarte de mi?
   -No,aquí hay muchos padre y muchos hijos,Âkil es tu primo y el capitán es su padre.
    -Pero no le salvo la vida....
    -Eso es señal de que tu padre te aprecia y se preocupa por ti- Sadik se levantó del camastro para acercarse al numida,una sonrisa amigable se dibujo en los labios del soldado de la piel de ébano al ver que Sadik parecía amistoso,ya que le extendió la mano y se la estrecho en señal de amistad.
     -Me alegra contar con tu amistad,Sífax.
     -Lo mismo digo,Sadik.
Horas más tarde,Sadik no podía conciliar el sueño,así que salió de la tienda para caminar por el campamento que ahora parecía desierto debido a las altas horas de la madrugada,el suelo estaba cubierto de nieve,algo que a Sadik le llamaba la atención ya que acostumbrado al calor de África y que rara vez vio la nieve cuando había estado en Iberia cuando era más pequeño,así que le llamaba poderosamente la atención.
     -Vaya,mirad lo que trajo el gato....-dijo una voz a espaldas del adolescente,Sadik las reconocio: eran dos de los matones que molestaron a Séfora,dos fanfarrones que se dedicaban a hacerle la pelota de una manera vomitiva a Aníbal.
     -¿Qué queréis?- preguntó ásperamente Sadik girándose hacia ellos.
     -Has sobrevivido a tu primera batalla....lástima.
     -Cómo no....siendo el hijo del general....
     -He luchado como vosotros- dijo Sadik tratando de parecer calmado.
      -Sí.....pero este solo lucha en batalla.
      -Exácto,si no papaíto no podría protegerte- sonrió malignamente uno de los matones,Sadik sintió como su sangre hervía ante aquellas palabras,de modo que Sadik agarró a uno por las ropas y lo empotro contra un poste con furia.
      -Escucha,capullo de mierda,he luchado incluso más que vosotros porque a vosotros ni se os ha visto el pelo en la batalla,y cuando ha acabo la batalla vuestras armaduras no estaban con ni una gota de sangre- Sadik lo soltó violentamente,aquel matón se froto la garganta enrojecida y fulminó a su compañero por no haber movido un músculo. Sadik se dio la vuelta para volverse a su tienda cuando al hombre al que había agarrado le dio en su talón de Aquiles.
     -Maldito niñato hijo de una puta romana.- cuando escucho Sadik esas palabras,se giró lentamente,a una lentitud siniestra como un león apunto de abalanzarse sobre su presa. De hecho así fue porque Sadik se abalanzó sobre el que había llamado puta a su madre,tirándole al suelo y permaneciendo encima de él,Sadik empezó a golpearle con furia,partiéndole varios dientes a base de puñetazos,cerrándole un ojo a golpes. Cuando el más pasivo se acercó para golpear a Sadik,el adolescente le noqueo de un puñetazo,reventándole la nariz y arañandole los ojos,cegándole,para seguir con el festival de golpes a los dos. Puñetazos,patadas,golpes en la cabeza,la columna.....Sadik estaba siendo un salvaje,llenándose de sangre ajena. Los gritos de los pobres desgraciados despertaron a algunos de los soldados,que salieron curiosos al ver que pasaba,entre ellos estaba Élbir que al ver a Sadik dándole una paliza de muerte a esos dos.

  -¡¡Sadik para!!- gritó Élbir cogiendo al muchacho por los hombros y separándole de aquellos dos infelices,le costo bastante separar a Sadik de esos dos pobres que lo más seguro es que se hubiesen quedado inútiles. Sadik fue atado por los brazos entre dos maderos para recibir su castigo,los músculos del quinceañero soldado se marcaban en esa postura que los soldados que tenían ambigüedad sexual o las pocas mujeres que estaban,putas en su mayoría,sintieron deseos carnales hacía a aquel joven. Élbir fue a la tienda de Aníbal para contarle al general el fallo de su hijo.

 (Aníbal tras hablar con Sadik)

 (Sífax y Sadik)


(Sífax y Sadik)