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sábado, 15 de noviembre de 2014

Invictus: "La primera impresión"

Sicilia había sido conquistada por los romanos,hacía siglos que aquella isla pertenecía a los griegos,pero ahora era de Roma. Cartago y Roma se la habían disputado en  una larga guerra porque quien controlase Sicilia controlaba el Mediterráneo tanto de manera militar como comercial debido a su posición privilegiada. La guerra había acabado con la victoria romana sobre los cartagineses,todas las ciudades-estado sicilianas ahora le debían sumisión a Roma,sobretodo las tres más importantes; Palermo,Catania y Siracusa,esta última era la joya de la corona,y con una rareza inusual en su corte griega: los reyes eran romanos. Hacía un par de décadas que la dinastía de la realeza griega se unió con una familia romana llamada Meredio y de ahí se impuso la dinastía Meredio en Siracusa,romanos sentados  en el trono de Siracusa,romanos mezclados con griegos,pero no fue hasta hacía unos años que estos reyes grecorromanos vieron la balanza inclinada hacía Roma pues la futura reina Cibeles desposó a un joven rico llamado Marcus. De modo que para Siracusa en la cuestión de la monarquía seguía igual,al menos legalmente pero tras la muerte de Cibeles entró a reinar un primo suyo,el tirano Dionisio,quitandole el trono a la legítima princesa: Adriana.  
Ahora que Siracusa ya no estaba bajo el yugo de Cartago,ya que había sido casi conquistada,Roma quería que Cartago firmase un tratado de paz y pagase tributos a Roma. Pero el acceso a la firma se consiguió gracias a una cláusula de las condiciones: que la heredera siracusiana fuese desposada con un cartaginés,esta cláusula fue impuesta por el general cartaginés Aníbal Melkart,quería a Adriana por esposa.

Julius,cónsul de Roma y prematuro abuelo de la joven accedió pero Aníbal tenía que ir a Roma a verla,a examinar el pago por la paz. Cuando Adriana supo esto casi cayó en una depresión,se sentía una mera moneda de cambio,un premio que se ganaba o se perdía,al principio se negó,gritando histérica que no iba  casarse con un general enemigo con fama de bárbaro,que se haría vestal o se casaría con Adelphos,su primo. Pero no le quedo otro remedio que acceder.

Apenas pudo dormir la noche antes del día señalado en el que Aníbal iría a su villa a verla,a examinarla,a ver si merecía la pena.

-Domina,despierta- se escuchó golpear la puerta de sus aposentos,era Claudia,su niñera que era como la madre que no tenía,la adolescente se hizo un ovillo bajo la sábana,fingiendo estar dormida.

-Adriana tengo que bañarte y prepararte,hoy es el día.

-No quiero.....

-Abre,niña mía esto es por la paz.- "Que se case Julius o Selene por la paz en vez de haberse casado entre ellos" pensó rencorosa Adriana,se levantó y abrió a Claudia,quién llevaba en los brazos dos vestidos,uno rojo y otro púrpura.

-El rojo para ahora y el púrpura para la noche.

-Preferiría ir de negro....esto es como mi funeral.

-Eres aún una niña de quince años,no pienses en la muerte- Claudia la llevó al baño,donde estaba la tina rebosante de agua tibia,cerca había unos perfumes para ungir su cuerpo,Adriana suspiró y se quito la túnica para meterse en la tina,sus negros cabellos ondulados caían graciosamente sobre el agua y de inmediato Claudia empezó a lavarlos.

-Es mayor que yo veinte años.....Claudia....

-El amo Julius y la domina Selene sin familia y se llevan más años.

-Pero se aman.

-Adriana,el amor no tiene nada que ver aquí,es mayor que tú y un guerrero quizás pronto quedes viuda y más rica,podrías desposarte con el príncipe Cielas de Bitinia,es un años mayor que tú- Adriana se estremeció,Cielas y ella se vieron una vez y no le gusto la crueldad en sus ojos. Ayudada con la mano y con el agua de una jarra de plata Claudia prosiguió lavando el jabón de los cabellos de la princesa,ese día debía lucir mejor que nunca,que Venus la odiase de lo bella que debía de verse,cosa no muy difícil,Adriana era un manjar inocente para cualquier hombre,virginal y pura,ojalá Aníbal la tratase bien.

Mientras Adriana se preparaba,Julius junto con otros miembros del senado y sus respectiva mujeres en el atrium,entre ellas estaba su adorada esposa Selene,aguardando a los púnicos.


-Ojalá no se retrase.- murmuró Julius,Selene se adelantó y toco con dulzura el brazo de su marido.

-Tranquilo,mi sol y estrellas.- Julius la miró tiernamente,aquel término le derretía,si él era su sol y estrellas,ella era la luna de su vida. La espera no fue a más porque pronto llegó Aníbal a caballo,acompañado de su fiel capitán y su más fiel amigo Aderbal y unos pocos soldados,no llegaban a diez y con ellos iba una mujer muy hermosa.

-Salve,Aníbal- dijo Julius - Me recordaras,Julius Augustus.

-Te recuerdo.- dijo en un perfecto latín Aníbal mientras se apeaba del caballo y ayudaba a la mujer que venía en la grupa de su caballo.

-Ellos son otros miembros del senado- eran cuatro hombres- Sextus,Gaius,Antonio y Tito.

-Mi capitán Aderbal y mi hermana,Dido.

-Un placer,senadores- dijo Dido también en un perfecto latín,las otras mujeres a excepción de Selene murmuraron sobre la cartaginesa quien tenía un porte altivo y orgulloso además de realmente atractivo,y se veía segura de si mismo por ponerse a la altura de su hermano.


-Desconocía que tuvieses una hermana,Aníbal.

-Se empeño en venir.

-No todos los días mi hermano vuelve a tomar esposa- Dido termino la frase cuando de la puerta de la mansión salió Adriana acompañada por Claudia,Adriana iba con el pelo recogido y un hermoso vestido fino de color rojo,un color que indicaba importancia y riqueza,muy propio de loa patricios romanos,mientras que el púpura era para la realeza. Aníbal miró a la joven y su rostro no expresó emoción alguna,pero por dentro su corazón latió con fuerza,si que había crecido hermosa aquella niña que salvo en Siracusa,se alegró de ver que ese gato escuálido se había convertido en una bella mujer. Cara redondeada,labios finos,piel de porcelana....

-Aquí esta. Aníbal,te presentó a Adriana,la princesa de Siracusa- Julius tomó  a Adriana por el brazo y la puso delante suya,para que Aníbal la viese bien. El púnico pudo ver el gesto de miedo en el rostro de la muchacha,Adriana estaba sorprendida,era realmente atractivo,no como le había imaginado,de piel morena,pelo ligeramente ondulado y de color negro azabache sin una sola cana,barba fina que le daba aspecto viril pero sin afearle y lo más sorprendente eran sus negros ojos eran atrayentes,fríos pero ardientes. Unos ojos que traían a  la mente de Adriana recuerdos de aquella fatídica noche de la muerte se su madre,pero la atraían de una manera increíble,tanto que sus piernas temblaro.

-¿Es muda acaso?- preguntó súbitamente Aníbal a Julius,quién se quedo extrañado por la pregunta.

-Es muy tímida. Adriana.....- murmuró con voz autoritaria para que la joven dijese algo,Adriana tragó saliva antes de hablar.

-S-salve....general Aníbal....- murmuró con un hilo de voz Adriana.

-El pago merece la pena.

-¿Te gusta hermano?- preguntó Dido,sonriendo a su futura cuñada sinceramente,esa chiquilla romana no era más que eso,una chiquilla asustada.

-No es fea- "¿Solo no es fea?" se preguntó más de un presente,Tito por ejemplo que hacía tiempodesde que las mellizas Adriana y Selene se desarrollaron,las miraba con ojos poco paternales,pero al menos le gusto al cartaginés que era lo importante.
El día transcurrió,los romanos agasajando a los púnicos porque ese matrimonio garantizaba la paz,pero Aníbal no cruzó palabra alguna con ella,no hablaron más que el saludoy poco más,de hecho ni se sentaron juntos cuando comieron ni nada. Pero la observó todo el día, le parecía una  niña tímida,triste.....de hecho la vio llorando en un momento que se creía sola con su esclava Claudia,notablemente asustada. Dócil,hermosa.....por una parte ansiaba el arrancar esas ropas y hacerla mujer pero por otra el rodearla con sus brazos y protegerla se todo mal.


Más tarde en la cena,Julius hizo la pregunta que todos deseaban conocer la respuesta. Aníbal lo miró fijamente,ambos se mantenían la mirada con evidente rencor,era una humillación tremenda para Julius el agasajar al asesino de su hijo y su esposa y encima entregarle como mujer a su nieta mayor.

-¿La tomarás como esposa?

-Mandadmela a Cartago,es justo que vaya a su futuro hogar antes de la boda-eso había sido un si,la iba a tomar por esposa. -Siempre que ella no diga lo contrario- levantó su mirada hacía el frente,donde estaba Adriana sentada junto a su hermana, palideció ante la pregunta,la muchacha lucía ahí el vestido púrpura,marcando su estatus de sangre real.

-Sí....- y por aquella fuerte atracción que estaba empezando a sentir....
Los temas siguientes fueron el buscar fecha para la boda,en Junio,mes consagrado a Juno,reina de los dioses y diosa del matrimonio. Pacto que Aníbal no cumpliría porque desposaría antes a Adriana. Y por los dioses lo que había aguardado nueve años no iba a esperar mas.

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