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miércoles, 30 de julio de 2014

Entrada especial: Preguntas de los lectores

¡Hola! Últimamente estoy algo perdida por aquí,las vacaciones ya sabéis,y tengo que aprovechar porque en Septiembre empiezo Bellas Artes. Últimamente en esas tardes de calor que esta atormentando el sur de España,para quién no lo sepa soy española,he estado navegando por tumblr y he visto nuneroso ask,asi que pense,¿por qué no publico una entrada contestando a las preguntas de los lectores del blog? Así que aquí esta xD.
Podéis preguntar en los comentarios de esta entrada tanto a mi como a los personajes que queráis del blog,incluso alguna pregunta la contestare dibujada,cualquier chorrada que se os ocurra :3.

Aníbal: Menos de mi vida sexual.

Sandryska: ¡Bah! Quien lea el blog ya habrá visto tu vida sexual con Adriana.

Aníbal: ¡Maldita mocosa!

Adriana: ./////.

Bueno espero sus preguntas con ansia,las responderé pronto ^-^
¡Un beso!

martes, 29 de julio de 2014

Invictus: "Tan cerca,tan lejos"


   Séfora cumplió su palabra y nada más amanecer y desayunar se apresuró a asearse y cambiarse de ropa para ir a ver a Sadik,ese chico la había dejado algo trastocada tantonpor el descaro al besarla como lo valiente que fue al defenderla de esos matones. Su madre,Sarah,se quedo algo extrañada al verla tan nerviosa,¿le habría pasado algo? A saber...
   La joven se vistio con las ropas de mejor calidad,ya que apreció que Sadik vestía con ropas caras y de calidad,quizás su padre fuese un comerciante importante en Cartago. Una vez salió,escaqueándose de las tareas domésticas,se dedicó a preguntar por la calle sobre donde estaba la casa Melkart,no tardo en conseguir la información ya que al parecer era conocida. Se quedo helada cuando llegó.
   Era una mansión preciosa,situada de tal manera que estaba horientada al mar,con amplios balcones y adornada con mármol y vidrio,¿tanto lujo? No podía ser propio de un comerciante....
   Fue a la puerta principal y toco fuerte un par de veces hasta que le abrió una esclava pelirroja celta.

    -¿Sí?

    -P-perdone...estoy buscando a....Sadik...

    -El amo Sadik no esta.

    -P-pero....él me dijo de venir aqui.

    -No esta niña,vete.

    -¿No puedo quedarme aquí hasta que llegue? No molestare.

    -Eso deberá decirlo la ama,espera aquí.

    -¡Espera! Le llamaste "amo Sadik"....

    -Es el hijo del amo de esta casa- dijo la esclava antes de cerrarle la puerta en las narices a Séfora. Séfora se quedo ahí plantada,esperando una respuesta por parte de la celta. Atia,la esclava celta,tardo unos minutos en volver a abrir la puerta de caoba.

     -La ama te espera,niña. Espero que sepas comportarte,no estas en una casa cualquiera- Séfora asintió y siguió a Atia dentro de la casa,el interior del edificio era más explendido por dentro,pesados arcones centenarios,recipientes de vidrio originarios de la antigua Tiro,estatuillas de jade de China,una bandeja de oro,grande como la rueda de un carro,con imagenes de la reina Dido,la fundadora de Cartago,estatuillas de animales de África tallados en marfil,ónix...además de adornos romanos,algún que otro mosaico de la religión cartaginesa y romana,además de elefantes.
     Atia la llevo hasta la habitación principal,la de los amos de la casa,una habitación amplia,ordenada y con las ventanas del balcón abiertas para que entrase la brisa marina.

   -Mi señora,esta es la chica que insistía en ver al amo Sadik.- Séfora vio dentro,apoyada en una mesa de madera donde había varios pergaminos a una hermosa mujer de cabellos ondulados y oscuros y ojos cómonlos de un venado,su piel era blanca como la leche.

   -Esta bien Atia,puedes retirarte- dijo la mujer sonriendo ligeramente,la esclava obedecio a la orden y dejo a Séfora con Adriana.

   -Acércate muchacha,no muerdo- la sonrisa de Adriana se ensanchó,con que ese era el motivo del raro comportamiento de Sadik....una hermosa muchacha hebrea.

   -S-si señora...

  -¿Cuál es tu nombre?

  -Séfora,señora,hija de Daniel.

  -Adriana Melkart,esposa de Aníbal- Adriana ya había dado por hecho el presentarse con su nombre romana añadiendo el apellido de Aníbal.-La madre de Sadik.

  -¿Su madre?- preguntó Séfora,esa mujer no era cartaginesa si no romana,tenía un nombre latino.

   -Si,su madre. Mi hijo en estos momentos no esta,mi marido quiso llevarle a él y a sus hermanos a los campos de entrenamiento.- ¿entrenamiento? ¿El padre de Sadik era militar?

   -Perdonad mi pregunta pero...¿sois romana?

   -Un poco si- bromeó Adriana sonriendo para tratar de calmar a Séfora. -No tardaran en llegar. Y dime,Séfora,¿eres hebrea?

   -Sí,de Judea,vine a Cartago hace unos meses....

    -Aún recuerdo cuando llegue desde Roma,sé como te sientes de extranjera dn otra tierra- Séfora sonrió más calmada,de alguna manera aquella mujer inspiraba calma y confianza,Sadik había heredado parte de ese aura.
  Adriana y Séfora estuvieron un rato hablando de cualquier tema,la hebrea no dudaba de que tenía ante sí a una mujer culta e inteligente además de amable. Adriana sentía fascinación por ella,era hermosa,algo tímida pero honesta y lista,¿sabría quienes eran en su familia? No saco el tema ni la llamo "alteza" asi que lo dudaba,de hecho parecía extrañada por el lujo.

   Sadik,Aradna y Amílcar llegaron al rato,Aníbal tuvo que quedarse pero debido al periodo de paz en el Imperio las obligaciones del ejército se habían relajado por lo cuál Aníbal tenía más tiempo libre. Sadik pensaba que Séfora iría más tarde,por eso fue con sus hermanos a ver al ejército,pero claro era que Sadik no le había dicho a Séfora que era hijo de militar y de reyes,ya que lo daba por sentado que lo sabía.
  Cuando fue a ver a su madre,con Aradna y Amílcar tras él,se quedo helado al ver a Séfora hay,pero no pudo evitar no sonreir al verla ahí.

  -Madre- dijo Sadik en la puerta,atreyendo la atención de Adriana y Séfora.

   -Salve,hijo- Adriana sonrió y con un gesto de cabeza le indicó a sus hijos menores que se fueran de ahí. -Creo que será mejor que me vaya,os dejo solos-. cuando Adriana iba a salir de la habitación y paso al lado de Sadik no pudo evitar decirle con malicia.

    -Amicus tuus est: pulchra nimis, (Es muy guapa tu amiga).- Sadik se ruborizo intensamente ante las palabras de su madre.

   -Sadik....¿tú que eres?- preguntó Séfora una vez se quedaron solos.

   -Pues soy un yo,no te entiendo....

   -Todo este lujo....Sadik,¿quién eres?

   -Sadik Melkart....hijo de uno de los generales más importantes de Cartago....y.....

   -¿Y?

   -Príncipe heredero de Siracusa- Sadik le tuvo que contar a Séfora que sus padres eran reyes de Siracusa,que su padre era rery consorte,un héroe de guerra,un importante militar,su madre la reina de Siracusa.
   Séfora sintió un nudo en su garganta,él era un príncipe,ella hija de un comerciante,Sadik sería un día rey y ella....ella estaba destinada a casarse,parir y servir al marido.

   -Sadik....soy inferior a ti....

   -No lo eres. Séfora,era maravillosa,a mi me da igual que no seas hija de un cónsul o un rey,lo importante es que eres Séfora y nada más- Séfora no pudo evitar no abrazarle,pero no sabía si ella podría tratar de no ver aquello,Séfora vio un abismo que sería difícil de verlo,se sintió insegura de todo. Además estaba el tema de la religión,Sadik adoraba a los dioses cartagineses y ella al dios de Abraham,al dios de Isaac y al dios de Jacob....a Yavhé. Su padre quería que ella estuviese con un judío no con ningún idólatra.

   -Tu madre es preciosa por cierto- le dijo Séfora tras separarse de su abrazo.

    -Lo sé,si quieres ahora te presentó a mis hermanos- Séfora asintió y amboa fueron a donde estaban sus hermanos y su madre,Aradna le hecho una mirada difícil de interpretar a Séfora.

   -Séfora,a mi madre ya la conoces,y ellos son mi hermana Aradna y mi hermano Amílcar.

    -Encantada- dijo Séfora sonriendo ligeramente.

    -Lo mismo digo- Amílcar,más abierto y amigable,sonrió ampliamente,al contrario que Aradna que estaba partiendo a Séfora con la mirada.
  

(Adriana hablando con Séfora)

(Séfora)

Invictus: "Séfora"


   Sadik tenía otras preocupaciones en la cabeza en vez de Dionisio,cómo la que siempre llega más tarde o más temprano: el primer amor. Y es que por primera vez el corazón de Sadik no pertenecía a Adriana,su adorada madre,si no a una joven de piel morena,ojos negros y cabellos negros cómo el ébano llamada Séfora.
  Sadik la conoció cuando volvía de la academia militar junto a su mejor amigoTirso,el hijo de uno de los hombres de confianza llamado Bolmícar,ambos niños se conocieron en Iberia cuando eran muy pequeños y tenían desde entonces una fuerte amistad,además de que ambos tenían bastante en común,ambos eran mestizos,la madre de Tirso,Aldara,era íbera. Ambos muchachos iban de vuelta a casa de Sadik,los dos amigos no iban a la casa del mismo maestro porque Sadik estudiaba en casa,cuando vieron a una chica de su edad siendo acorralada por unos chicos más mayores que ellos.

   -¡Vaya,vaya,mira lo que trajo el gato! ¡Una pequeña judía!- dijo uno de los chicos,dándole un pequeño empujón a la chica.

    -¡Dejádme en paz!- gritó la chica mirando con furia a sus atacantes.

    -Seguro que esta niñata tiene algo de dinero....- esto fue la gota que colmó el vaso cuando Sadik vio como empezarón a tratar de urgar entre las ropas de la chica,aunque ella se defendía con uñas y dientes.

   -¡Eh vosotros!- gritó Sadik acercándose a ellos,agarrando al que sujetaba a la chica por el brazo.

    -¡Mira a quien tenemos aquí! ¡A la princesita mestiza!- Sadik clavó con fuerza los dedos en la carne del otro,el mayor no se esperaba esa fuerza y menos el puñetazo que recibió en pleno rostro,de inmetiado el matón sintió como el cartílago de su natiz se partía. Instintivamente solto a la judía para agarrarse la nariz.

   -¡¡BASTARDO,HIJO DE MALA MADRE!!- Bramó el matón al notar cómo la sangre corría por su rostro,sus cobardes acompañantes no hicieron nada porque no iban a ser tan tontos para meterse con el hijo de un prestigioso general además porqud iban desarmados y Tirso ya había desenvainado la espada por si tenía que ayudar a Sadik.

    -¡NO OSES NOMBRAR A MI MADRE,PARA ELLO DEBERIAS LAVARTE LA BOCA!- gritó Sadik desenvainado su espada y poniéndola en el cuello del matón,clavándo ligeramente la punta de la espada -¡Te doy tres segundos para apartarte de mi vista! ¡Uno,dos....!- inmediatamente loa tres salieron huyendo como ratas,pero el matón se juro asi mismo que un día le partiría la cabeza a aquel mocoso entrometido.

   -¿Estás bien?- le preguntó Sadik a la chica,esta inesperadamente le fulminó con la mirada.

   -Sé cuidarme solita.

   -No lo parecía- rió Sadik,recibiendo un empujón por parte de la muchacha.

   -Vamos,Sadik es feo pero no para empujarle- bromeó Tirso,recibiendo una mirada homicida de Sadik.

    -No necesito que me salven.

     -Espera,deja que te acompañe a casa,podrían volver a atacarte- la muchacha le miró con desconfianza,pero aún asi asintió con la cabeza y hecho a andar. -Tirso,ve a mi casa y dile a mi madre que tardaré un poco en volver.

    -Esta bien.

     Sadik y la chica empezaron a andar en dirección a la casa de ella,por el camino entablaron conversación y el príncipe supo cosas de ella,se llamaba Séfora,había llegado hacía unos dos meses a Cartago desde Judea junto con su familia y también le dijo que su padre era comerciante de telas,ambos chicos por medio de esas conversaciones pudieron ver que tenían muchas cosas en común en cuestión de gustos,pero Séfora desconocía que nuevo amigo era realmente un príncipe,creía que le llamaron así pqra meterse con él.
    Sadik debía de admitir que era hermosa,muy hermosa y valiente,había demostrado su valor al encararse contra aquellos matones. La ligera brisa agitaba la melena oscura de Séfora y a Sadik le llegaba a la nariz su agradable perfume y cuando sus ojos se cruzaban podía ver una belleza hermosa en aquellos ojos tan negros cómo el ébano.

   -¿Te gustaría que nos viesemos otro día?- preguntó el príncipe,sonriendo con encanto en cuanto llegaron a casa de Séfora,una casa de familia humilde,no nadaban en la abundancia de la riqueza como Sadik,pero vivían bien,felices con lo que tenían y no faltaba ningún día un plato de comida sobre la mesa.

   -Puede ser- Séfora sonrió de medio lado,la verdad es que si le gustaría volver a ver a ese chico tan peculiar.

    -Mañana ven a mi casa si quieres,yo ahora sé donde vives.

    -¿Dónde vives?

    -Pregunta por Melkart,pero no por el templo,si no por la familia- ambos adolescentes se quedaron mirando unos instantes,Sadik pensó una idea loca pero era así,impulsivo,se acercó a Séfora y se inclinó sobre ella,dado que era más alto,y cubrió los labios de Séfora con los suyos,en un beso superficial pero bastante tierno,pero duro unos instantes porque Séfora se separó de él bruscamente y le cruzó la cara de una sonora bofetada.

   -¡Descarado!- las mejillas de ella estaba teñidas de un pequeño rubor,pero en sus ojos oscuros se leía que le había gustado aquel primer beso,torpe pero lleno de ternura.

    -¿Mañana te veré?- preguntó Sadik llevándose la mano a la mejilla dolorida,pero sonriendo de manera encantadora.

    -¿Si te digo que si te vas ahora?

    -Claro.

     -Pues bien,mañana iré a verte- Séfora sonrió,antes de volver a darle otro beso superficial en los labios a Sadik que también duró unos segundos. Ambos adolescentes se habían gustado nada más verse,un flechazo instantaneo que movida por un impulso ya se había cobrado el primer y segundo beso del príncipe púnico-romano. Cupido había hecho de momento bien su trabajo.
  

    Cuando Sadik volvió a su casa volvió al menos el cuerpo ya que su mente estaba por otro sitio y lo mejor es que al día siguiente volvería a verla. Tirso trato de sonsacarle pero no consiguió que su amigo dijese ni una sola palabra de lo que había hecho,sólo le dijo el nombre de ella y poco más.
     Sadik no se lo dijo ni a Adriana,pero sus padres se quedaron preocupados al verle en otro mundo y con una rara sonrisa embobada en el rostro,¿estaría enfermo? Nada de eso. Pero Sadik se preguntó si le gustaría Séfora a sus padres,vale que no era una princesa o la hija de un cónsul o de un militar de alto rango pero no quería casarse por obligación cómo su tío Adelphos con una chica de su clase pero que no amaba,aunque eso significase su deshonra. ¿En que estaba pensando? ¿Casarse? Era joven,pero Séfora le había llegado al corazón.

sábado, 26 de julio de 2014

Invictus: "Dionisio"

(Perdonad si me quedan últimamente cortos y tatdo,estoy sin pc y escribo desde el móvil desde la aplicación de Android)

No sólo el joven príncipe había crecido en aquellos ocho años si no que también creció junto con su ambición Dionisio,el hijo del antiguo rey Dionisio y Silvia,el niño contaba con once años pero había heredado la ambición de fallecida madre y veía que el trono que pertenecería a Sadik debía de ser suyo.
   Dionisio en parte debía de agradecerle a Adriana el que no hubiese caído en la esclavitud,ya que su familia perdió sus privilegios por los horrendos crímenes de Silvia,así que el destino del niño quedo en una delicada situación,hijo de un rey fallecido y de una asesina,¿qué otro camino no tendría salvo la esclavitud? Pues lo hubo a manos del tierno corazón de Lucius Acilius,el jefe de la guardia pretoriana,quien acogió en su familia a Lucius,en parte por compasión y porque así haría compañia a su hija Lucila. Lucius y Lucila cuidaron de Dionisio cómo si de un hijo y un hermano menor se tratase. Dionisio realmente apreciaba a Lucila,quién contaba con dieciocho años,pero no era aprecio de hermanos si no que pensaba en qie cuando reconquistase su trono convertiría a Lucila en su reina,quisiera o no.

  Dionisio con su joven y corrompido corazón cuando veía a Sadik cuando los reyes estaban en Siracusa notaba cómo el odio le carcomia,Sadik sería mayor que él pero era un maldito mestizo gugga (insulto a los cartagineses traducido como "rata insignificante") que iba con arrogancia de quien se creía el dueño del mundo.

    -Hermano,Sadik es el legítimo príncipe,tu padre usurpo el trono de la reina- le solía decir Lucila cuando escuchaba las confidencias de su hermano adoptivo,las cuáles luego se las decía a Lucius para prevenir de las oscuras ambiciones del niño. Lucila desconocía que Dionisio la quería,cuando el niño desconocía que Lucila estaba con Marco Augustus,el hijo mayor de Julius y Selene,de hecho en cuanto Marco creciese un poco más,Julius no quería que se casase tan joven como lo hizo él por primera vez,Marco y Lucila se casarían aunque era rara vez que la mujer fuese mayor que el varón.

   -Pero mi padre era el rey...ella mato a mi madre.

   -Adriana la ajustició porque tu madre....atentó contra el trono- la joven no iba a decirle que su propia madre asesinó a su padre porque sería un duro golpe para el niño.

    -Era de mi madre,Lucila,no de ella,Adriana estaba en Cartago y mi madre aquí,tenía más derechos.

     -Pero no tenía el derecho de la sangre.- con estas palabras dio por finalizada la conversación,Lucila salió de la habitación y fue a buscar a su padre,quién estaba tumbado en uno de los triclinium,Lucius acababa de llegar de palacio y estaba cansado,además de que le preocupaba seriamente como se estaba tornando de ambiciosa la mente de su hijo adoptivo,Lucius quería de verdad a Dionisio aunque no fuese de su sangre y temía que pudiese correr la misma suerte que Silvia.

   -Padre.- le llamo Lucila,la voz de la joven sonó preocupada.

   -¿Qué ocurre?

   -Es Dionisio,padre,cada vez le obsesiona más el trono de Siracusa...

    -Espero que podamos corregirle,no quiero que acabe como su madre....- Lucila frunció el ceño,obviamente conocía la historia de Silvia,¿quién no la conocía en Siracusa y no recordaba el cruel castigo de la que una vez fue reina? Pero ahora las cosas habían cambiado en Siracusa,había paz,pero era común que en los ambientes palaciegos sienpre hubiese gente que desease la muerte del monarca para subir al poder.

    -Padre...¿realmente crees que podrá cambiar?

    -Los dioses lo quieran,Lucila.

     La conversación estaba siendo escuchada por el niño,ya empezó a maquinar un plan digno de su madre,Lucius y Lucila eran fieles servidores de Adriana así que para no levantar más sospechas debería aprender a disimular,de hacer creer que estaba de su mismo bando pero no...en cuanto fuese más mayor se desaría de esos "usurpadores" era difícil de creer que semejante mente fuese de un niño de once años,pero mentes retorcidas siempre se han manifestado desde la infancia y más entre ingrigas de poder.

  Mientras en Cartago,los reyes estaban ajenos a las maquinaciones de un niño y menos Sadik,el adolescente tenía otras preocupaciones en la cabeza,cómo la que siempre llega más tarde o más temprano: el primer amor. Y es que por primera vez el corazón de Sadik no pertenecía a Adriana,su adorada madre,si no a una joven de piel morena,ojos negros y cabellos negros cómo el ébano llamada Séfora.
  

domingo, 20 de julio de 2014

Invictus: "El príncipe que fue prometido"

(Sí,soy fan de Game of Thrones,no pude evitar poner el título xD)

Antígono no se enfado con Sadik por haberse saltado las clases,él en su alocada juventud lo hizo más de una vez hasta que creció y y supo apreciar el noble arte de la maestría. Antígono apreciaba realmente a Sadik,Aradna y Amílcar,de hecho se instaló en Cartago para poder seguir siendo el maestro de los tres niños y que gracias al apego qur los niños tuvieron a su maestro Antígono además de empezó a tener cierta amistad con Aníbal pero no quería arriesgarse a tomar confianza con el rey dado a su carácter normalmente hosco y algo antisocial,pero había conseguido tener esa cierta amistad y eso era un logro. Adriana en cambio era más abierta en sus emociones y si tenía más amistad con ella,pero todo dentro del más estricto respeto.
    Sadik un día tras las clases decidió preguntarle a Antígononpor el supuesto augurio que presagiaron sobre él loa sacerdotes de la diosa Diana,protectora de Siracusa. Antígono lo miró y una sonrisa se dibujo en los labios del griego casi toda Siracusa conocía ese augurio,el antiguo rey Dionisio se quedó pálido cómo la cera cuando se enteró de que Adriana aguardaba en su vientre un hijo,al principio no le dio importancia hasta que la sacerdotisa de Diana y la que había de Tanit predijeron el futuro de
Sadik aunqud aún ni había nacido.

    -Los sacerdotes predigeron estomi joven aprendiz,que tú encarnabas todos los pueblos de Sicilia con estas palabras en cuanto se supo del embarazo de tu madre : "Y llegará pues,un príncipe que por cuyas venas corran sangres enemigas,sangre de poderosas naciones. Alma de celta,belleza griega,orgullo romano y poder púnico y fenicio. Este será el príncipe prometido por Diana para que sea rey de su ciudad predilecta de la isla en la que ella y su divino hermano nacieron".- Antígono recitó el augurio de memoria y miró una vez más al adolescente,en un año tendría quince años,tenía catorce recién cumplidos,y cuando llegase a esa edad empezaría su carrera militar,dentro de un año empezaría a forjarse su fuerza y su gloria.

    Tras aquella conversación con Antígono,Sadik se encerró en su habitación y permanecía tumbado en el lecho con la vista perdida,sin mirar un punto fijo. Cuando iba a su habitación y se cruzó con su madre le dijo que hacía mucho calor y dentro de su habitación estaba más fresco. Era en parte eso pero en verdad estaba dándole vueltas a aquella profecía que le había contado Antígono,su padre le había inculcado desde pequeño que los dioses daban advertencias pero que no decidían el futuro que ellos,los pobres mortales,eran capaces de cambiar el destino,¿sería eso una advertencia y acabaría convirtiéndose en uno de los tiranos de Siracusa?

      -¿Hermano?- era la voz de Amílcar tras la puerta,Sadik se incorporó un poco del lecho,apoyándose sobre los codos.

       -Pasa- la puerta se abrió y su hermano menor apareció en el umbral,quizás estaría preocupado porque estaba encerrado y no jugando con él o con Aradna.

       -¿Estás malo?

       -No es que hace mucho calor,¿por qué lo preguntas?

       -Porque no has salido de tu habitación....-la verdad es que dónde se estaría más fresco sería en unonde los patios con la brisa marina llenando sus pulmones.

        -Estoy cansado de las clases y los entrenamientos,¿y Aradna?

        -Esta con mami mirándo unas telas que compro Elira,¿puedo quedarme contigo?- Sadik palmeo el colchón en una señal de que se tumbase a su lado. Amílcar no tardo en hacer,se tumbo al lado de su hermano mayor,también fijando la vista en el techo.

       -Hermano....

       -Dime Amílcar.
 
       -Dentro de un año entrarás en el ejército,¿estás nervioso?

        -Un poco...pero me hace ilusión,tú dentro de siete años estarás conmigo,con padre,con el tío Aderbal y con Âkil. Lucharé por la gloria de Cartago.

         -Me gustaría luchar contigo hermano.

          -En un futuo lo haremos,hermanito. Y cuando estemos en el ejército yo te protegere. Lucharemos contra Roma los dos juntos,codo con codo.

           -¿Por qué contra Roma? Mami es romana.

           -Roma es el peor enemigo de Cartago. Amílcar acuerdate de la humillación de la pérdida de Sicilia,al menos Siracusa es....

            -Parte cartaginesa porque padre es el rey de Siracusa y tú el futuro rey- dijo el niño que conocía de memoria eso,muchas veces se lo habían dicho a los tres hermanos,Aradna y Amílcar no sentía envidia de su hermano mayor,el era el primogénito y era lógico que muchas responsabilidades cayesen sobre Sadik,además de que Amílcar era el tercero en la línra sucesoria,después de Sadik iba Aradna y después él.

              -Hermano,lo digo en serio,siempre te protegere,no eres en vano mi hermano pequeño,mi único hermano- dijo Sadik con solemnidad,muchas veces se metía con su hermano pequeño,¿quién no lo hacía? Por ejemplo decir que era adoptado o cosas así,con el resultado de que Amílcar se hechase a llorar tras las faldas de Adriana quien ponía paz. Pero en ese momento estaba siendo totalmente sincero con Amílcar. Ambos hermanos se miraron y no pudieron evitar sonreir,entre ambos había cierta complicidad quizás porque eran chicos o por cualquier otra cosa,eran hermanos sobretodo,y era un lazo casi irrompible. 
            
                 -¿Sabes? Me quise ir contigo el día que te fuiste a cazar con Âkil.

                 - Aún eres muy pequeño para ir de caza,pero pronto te llevaré yo mismo a cazar- Sadik le contó a Amílcar la anécdota del antílope que cazo y le confesó lo del león,sacándo a Amílcar una mirada de asombro,vale Sadik adornó la historia un poquito diciendo que era un león adulto y no un cachorro,quería verse cómo Hércules domando a León de Nemea ojos de su hermano pequeño,cosa que a ojos del pequeño era.

sábado, 19 de julio de 2014

Invictus: "Cachorro de león"

Sadik obviamente no se libró de un castigo por saltarse un día entero de clases,no fue sólo una regañina y unas bofetadas,ahora que Aníbal no se fiaba ni un pelo de su primogénito,de momento,tendría que volver a ganarse su confianza algo que sería un poco compicado.
    Parte del castigo era que los días que Sadik y sus hermanos no tuviesen clases sería el de acompañar a su padre a los entrenamientos militares o a supervisar algún negocio en el puerto,lo primero el adolescente lo toleraba,hasta le gustaba,pero lo segundo le aburría de manera increíble,¿que le importaba a él? Vale que en un futuro tuviese que hacerlo....el futuro...estaba a veces harto de saber que su camino estaba marcado,a veces odiaba que no parasen de recordarle que iba a ser rey "Sadik vas a ser el futuro rey" estaba harto de esa frase y estaba harto del augurio de los sacerdotes cuando nació de que él encarnaba en el poder todos los pueblos que había habido en Siracusa,élel futuro no lo determinaban los dioses o profecías si no uno mismo. Idolatraba a su madre y la veía cómo una gran reina,pero...¿y si él no
quería ser rey de Siracusa? ¿Y si no quería llevar la dorada corona de laureles? Nadie le preguntaba si quería derlo.

   Uno de los días de castigo en el que tuvo que acompañar a su padre,Sadik empezó a tantear el terreno para saber cuando le dejaría en paz.

    -Y....¿cuándo dices que podré quedarme en casa?

     -No lo he dicho en ningún momento.

     -Padre por favor....me aburro mortalmente haciendo esto....

      -No haber desobedecido- Aníbal miró a Sadik de reojo,le veía y se veía a si mismo a esa edad,rebelde,desobediente....pero Sadik aún tenía inocencia,esa inocencia que Aníbal careció desde los nueve años,además de que Sadik no era mal chico era la edad que lo ponía así,pero Sadik era responsable muchas veces,valiente,muy listo y cuando quería era un encanto.

      -"Te pareces más a mi de lo que crees Sadik"- pensó Aníbal,esperaba que pronto Sadik fuese con él a la batalla,casi tenía la edad y la formación,estaba en el umbral de ser parte del ejército.

       -Sé que estarás harto de esta frase,pero Sadik, tú no eres cómo otros,tú eres un futuro rey.

        -Lo sé....

        -Al igual que tu madre estas sido educado desde la cuna para serlo. Tu madre confía mucho en tí- usaba a veces el inmenso amor que Sadik le progesaba a Adriana para hacerle ver las consecuencias de sus acciones.
         Funcionó,Sadik de inmediató sintió una punzada de remordimientos,sabía lo que su madre había hecho para asegurarle el trono de Siracusa,a más de un cóncul corrupto que conspiró contra ella fue ejecutado,aún recordaba vagamente lo de Silvia Ulpius sólo recordaba a una mujer pelirroja que trato de dañar a su madre.

        -Padre yo.....

        -Te pareces más a mi de lo que crees,yo a tu edad también era así,por eso mismo quiero alejarte de ciertos caminos que yo tome en su día.

         -¿Qué caminos?- "El de la sangre,la ira,el odio...." quiso decirle Aníbal a Sadik,pero no quería decirle nada de su pasado porque fue algo que dejo definitivamente atrás y no quería que su hijo supiese todo lo que había pasado,sólo le dijo que cada uno de sus errores le llevó hasta Adriana,siempre pensó que los dioses la pusieron en su camino para remidirle.

          -No sólo eres distinto por lo que serás un día,Sadik.

          -¿Por ser medio romano?

          -No. Hay chicos de tu edad que son más atolondrados que tú,esa madurez y sensatez no la pierdas,y menos por irte a hacer el idiota por ahí con tu primo,a tu edad Âkil era mucho más rebelde que tú y eso le costó acatar ordenes en el ejército. Sadik esto te lo digo cómo general,fallame cuándo estés en el ejército y no seré tan blando- debía de acostumbrarle a que cuando entrase en el ejército sería uno más.

         Llegaron al puerto a una zona donde había almacenes que guardaban mercancías en su interior,iban a ser llevadas hasta Siracusa desde Cartago. Cartago exportaba todo tipo de productos,aceite,marfil,sal....etc. Además para los romanos llevaban muchas veces animales para el circo de gladiadores,leones,panteras,rinocerontes...menos elefantes porque eran para la guerra.    

         Sadik estaba aburrido,así que disimuladamente empezó a usmear en las mercancias hasta que vió una jaula algo apartada,¿qué fiera sería? Cautelosamente se acercó para ver que había. Un león. Pero no uno de esos leones tan hermosos con lustrosas melenas,no,parecía mucho más joven,era algo pequeño y tenía un melena pequeña.

        -Aún es joven- dijo una voz a espaldas del príncipe,asustándole porque no vió esa presencia,era un esclavo nubio mayor que él,de unos veinte años. -Lo trajeron esta mañana desde Mauritania.

         -¿Va a Roma?

         -Sí,para diversión de los bárbaros romanos- Sadik lo fulminó con la mirada,no era amigo de Roma pero su sangre era de allí por una parte. Volvió a mirar al león y se compadeció de él,encerrado tras unos barrotes y llevado a un lugar que no conocía para ser objeto de diversión,y lo peor es que se veía claramente que era joven.

         -"No merece estar ahí,nadie tiene que estar entre rejas para ser diversión de otro en un futuro. Seguramente moriría durante el trayecto desde aquí a Ostia si no lo matán los gladiadores"- pensó Sadik,una idea loca se gestó en su mente,su padre estaba distraído jablando con un comerciante,el esclavo se había ido a hacer otra cosa....la cerradura estaba algo vieja y podía decirse que se rompió en el trayecto de Mauritania....cogió un pequeño puñal que siempre llevaba con él y metió la afilada punta en la cerradura para empezar a moverlo para tratar de abrirla,tras unos minutos de lucha escucho el "click" que confirmaba que estaba abierta,sigilosamente abrió la puerta tratando de evitar el chirrido que podría sonar.

         -Vete...ahora que nadie mira- dijo Sadik al animal,quién lo miro con esos ojos ambarinos duvitativo,pero el león salió perezosamente de la jaula y miró a Sadik,por un momento el príncipe temió que se iba a abalnazar sobre él,pero no fue así.

         -¡Sadik!- era la voz de su padre,había mirado en la dirección donde se encontraba su hijo para ver la escena del animal suelto. Aníbal sacó la espada,pero no fue necesario usarla porque el animal hecho a correr fuera de allí,alejándose de la ciudad para volver al interior de África.
       Aníbal se acercó a Sadik evidentemente preocupado,menos mal que el adolescente ya había guardado la daga,por tanto parecería inocente.

      -¡¿Estás bien?! ¡¿Qué ha pasado?!

      -Pues...yo....

      -Mi señor,lo siento,la cerradura estaría rota y....-intervinó el comerciante aterrado,ese chico no sólo era un príncipe si no también hijo de un general,si le hubiese pasado algo estaría muerto.

      -¡Por culpa de tu error mi hijo ha podido ser atacado!

     -Sólo fue un error...

     -Y tú error te costará la libertad.

     Sadik estaba con el nudo en la garganta de que casi pudo haber sido atacado por el animal y la culpa de que ese pobre comerciante perdió su libertad,la verdad es que la cerradura estaba hecha polvo,pero hablaría con su dulce y comprensiva madre para descargar su culpa y poder ayudarle. Eso fue lo primero que hizo cuando llegaron al anocher a casa,le pidió a su madre el poder hablar en privado,cosa que Adriana accedió. Sadik le contó todo lo del león y le pidó ayuda a su madre,¿se merecía ese hombre descuidado perder la libertad?

     -Sadik,si tú padre le hizo arrestar fue por algo más que eso,si cómo dices la jaula estaba en mal estado podía haber sido peor.

      -Mamá me siento culpable....

      -Salvaste a aquel animal de morir en el barco,seguramente no habría llegado a Roma- madre e hijo hablaban en privado en latín,Adriana quería que sus hijos hablasen fluídamente ambas lenguas.

       -No se lo digas a padre....

       -No se lo diré,pero ha tenido por tu vida,los leones son peligrosos,aunque nobles -Adriana sonrió -Y tú eres un cachorro de león.

       -¿Un cachorro?

       -Aún no eres un hombre pero tampoco eres un niño. Tu padre es llamado a veces león por su coraje,coraje que tanto tu cómo tus hermanos tenéis. Sois cachorroa de león- Sadik se recostó y apoyó la cabeza en el regazo de su madre,Adriana no tardo en acariciar los cabellos de su hijo mientras Sadik sonreía,la quería tanto...su voz fueron los primeros sonidos que escuchó en su infancia y los dos años de separación de sus padres tras la guerra por Malta y Aníbal perdió los dos primeros años de vida de su hijo hizó que naciese un vínculo especial con su madre. Quería protegerla de todo lo malo porque ella le protegía.

      -Serás grande,Sadik.

viernes, 18 de julio de 2014

Invictus: "Rebeldía"


Los días fueron pasando con cierta rutina que el filósofo había extrañado,pero ahora había cambios desde que sus primos eran pequeños,los niños se levantaban al alba junto con sus padres para entrenar los tres en el noble arte de la lucha,Sadik ya dentro de poco entraría en el ejército bajo el bando de su padre,al filósofo le parecía un poco cruel que con quince años entrase ya en el ejército,pero era así y de momento no se podía cambiar. Después los niños recibían clases con su maestro,el noble Antígono de Siracusa que cuando los reyes volvieron a Cartago,se fue con ellos para seguir la tarea de instruir a esos tres niños que se habían convertido en sus mejores alumnos y les tenía un cariño muy especial a los jóvenes príncipes,además de que la paga que recibía era mayor que la de dar clases a otros hijos de patricios.
Pero Sadik estaba entrando en esa etapa rebelde de la adolescencia,siendo castigado más de una vez ,y en casos extremos,haber recibido alguna que otra bofetada por parte de su progenitor,pero al parecer el joven no escarmentaba,cosas de la edad seguramente. Por ejemplo,cuando Âkil le dijo que iba a cazar con unos amigos algo lejos de la ciudad e invitó a su primo. Sadik suplicó a sus padres que le dejasen ir,que haría lo que fuese pero que por favor lo dejasen ir. Pero sus padres de manera inflexible le dijeron que no,porque por la mañana tenía que dar clases.

-Pero por un día que me las salte no va a pasar nada....por favor madre....-pidió el adolescente a su madre,quién era más fácil que convencer que su padre,pero esta vez el joven príncipe se estrelló porque su madre no dio su brazo a torcer,alegando que no sólo porque donde iba a ir Âkil con sus amigos estaba lejos,si no porque Sadik tenía otras obligaciones que hacer,que ya iría otro día.
Sadik apretó los puños y no insistió más,pero por su cabeza empezaba a rondar la idea de escaparse antes del alba e ir con Âkil y así demostraría que no pasaba nada por saltarse un día las clases y podría demostrar más que ya sabía manejar las armas,sobretodo el arco que era lo que se llevaría además de su espada,una sutil sonrisa se dibujo en sus labios ante la tentadora idea,ignorando la vocecita de su cabeza que le decía “Sadik no hagas eso porque no sólo vas a estar castigado hasta que te coronen rey,si no que padre se va a poner hecho una furia....” quería demostrar que ya no era un niño.
Casi no durmió en toda la noche,es más ni se había cambiado de ropa por las de dormir,si no que se puso una sencilla túnica que ciño a su cintura con un cinturón donde colgó su espada,después se colgó a la espalda el arco y las flechas,no podía coger un caballo de modo que tendría que pedirle uno a Âkil o ir a la grupa del suyo,no sería ni muy glamuroso ni cómodo pero sería mejor que ir andando. Así que espero sentado sobre la cama toda la noche a la hora adecuada para irse,un poco antes de alba,lo peor aparte de que casi se quedo dormido más de una vez fue que escuchó a sus padres mantener relaciones sexuales,a aparte de la vergüenza que sintió,sintió una punzada de ira,él veía a su madre como un ser puro y delicado y pensar que ahora su padre se encontraba encima de ella acometiendo con fuerza....le hacia hervir la sangre,ya no era un crío y sabía perfectamente como se hacían los niños,se lo explicó su padre a los doce años de una manera un tanto brusca,no se cortó ni un pelo,pero quería borrar la imagen mental de sus padres haciéndolo.
En cuanto llegó la hora cogió una sábana de la cama e improviso una soga para deslizarse sin problema hasta el jardín y de ahí escalar el muro e irse,pan comido,lo malo es que casi se escurre y cayó al suelo,mala pata esperaba que esa fuese la última. Saltar el muro fue fácil ahora que estaba en la calle fue corriendo a casa de sus tíos,dónde estaría Âkil durmiendo cómo un lirón,llegaba la misma operación saltar el muro y tratar de colarse en la casa,lo primero fácil lo segundo fue más complicado el entrar,por suerte puso sobornar con unas cuantas monedas de oro a un esclavo para que le abriese la puerta,con sigilo se dirigió a la habitación de Âkil,si le pillaban sus tíos sería terrible pero sería peor que lo pillase su tía Dido. Entró en la habitación de Âkil y se encontró al mayor durmiendo a pierna suelta con una chica a su lado,pero no era la supuesta novia de Âkil,no,ni una esclava,¿quién sería? A saber ya que Âkil era muy de ir de flor en flor.

-Âkil,Âkil....despierta capullo- Sadik empezó a sacudir a Âkil para despertarlo,el soldado abrió los ojos de mala gana,no había dormido mucho debido a su nueva amante y ahora se encontraba al mocoso despertándole.

-Sadik me cago en todos tus muertos romanos....- dijo Âkil para recibir un golpe por parte de su primo menor -¿qué coño haces aquí? Salimos cuando salga el sol....-dijo de manera adormilada,sentándose en la cama y estaba completamente desnudo.

-Tápate...me voy a escapar de las clases hoy,¿vale?- hizo una pausa antes de seguir- ¿Y esa chica?

-Ah....una “amiga”

-¿Y la sardónica?

-Scila...bah,yo no me ato a nadie. Así que te escapas....que malo primo -dijo riéndose por lo bajo -nos vamos a despertar a los demás y nos vamos.
Tras que Âkil se vistiese,ambos primos salieron de casa,dejando en la cama del mayor a su última conquista,con este gesto podría ver que sólo fue una noche y ya esta. Tal y cómo temió Sadik tuvo que ir a la grupa del caballo de su primo pero no refunfuño ya que se lo olía,además tenía que aguantar que los otros tres amigos de Âkil no parasen de tratarlo como a un niño a pesar de que ya dentro de poco ingresaría en el servicio militar. El día de caza fue un poco desastre ya que no paraban de escaparse los antílopes porque los cuatro soldados se dedicaban a dar escándalo menos Sadik que ya que se había arriesgado a un castigo tremendo quería sacarle partido al día,llevaba todo el día tras un antílope macho,era un buen ejemplar con buena cornamenta y eran los machos adultos particularmente difícil. Así que cuando vio sobre el caballo al animal a lo lejos,no dudó ni un minuto en tirar a Âkil del caballo y empezar la loca carrera al galope tras el animal,las ansias por capturarlo le dieron fuerza al adolescente,así que cuando calculo que estaba a la distancia adecuada cogió una flecha y la puso en el arco y tardo segundos en disparar la flecha,¿sería certera? Esperaba que sí,por un instante el corazón se le paró cuando el animal cayó al suelo,con el cuello atravesado con la flecha. Sadik se bajó de un salto del caballo y se acercó al antílope,en efecto estaba muerto,la tierra se teñía con la cálida sangre que emanaba de la herida del animal,se quedo hay plantado,viendo aquel hermoso animal caído a sus pies,derribado por sus propias flechas de un tiro certero al cuello.

-¡¡Sadik!!- bramó Âkil acercándose a su primo,del grito que dio lo saco del ensimismamiento en el que estaba el menor.

-¿Eh?

-¡Serás....! ¡Ojo rojo de Melkart!- exclamó el mayor la ver la presa de su primo,realmente el mocoso ese engañaba con esa apariencia de niño inofensivo,pero manejaba bien las armas,ese tiro certero era la prueba de ello.

-Qué sea la última vez que me tiras de caballo,porque a la próxima te parto un brazo.

Los chicos no tardaron en volver a la ciudad,los amigos de Âkil al ver lo diestro que era Sadik en la caza le pusieron en apodo de “Artemisio” algo que le molesto al adolescente porque renegaba de sus raíces lejanas griegas,no es que no le gustasen los griegos,sólo que se consideraba cartaginés o medio romano,pero nunca accedería a admitir que descendía de griegos. Sadik lógicamente no se libro de una tremenda regañina y un par de bofetadas por parte de su padre,pero aunque estuviese castigado nunca le iban a quitar la sensación de victoria.

martes, 15 de julio de 2014

Invictus: "Los cambios"


Las noticias del resto de la familia fueron bastante variadas y más de una sorprendente. Aderbal y Dido seguían igual,pero Âkil,quien ahora contaba con casi veintitrés años formaba parte del ejército,bajo las ordenes de su tío y su padre adoptivo,a quién él consideraba más bien su padre ya que sólo le falto engendrarlo,y qué estaba demostrando ser digno de su estirpe guerrera y que tenía una pareja no muy formal,una muchacha sardónica. Su hermana pequeña,Adama,de la misma edad que Amílcar,era además que una compañera de juegos para el niño,si no que también estaba muy aferrada a su prima Aradna porque a pesar de que la niña apenas tenía doce años defendía a su hermano y a su prima pequeños a golpes de quien tratase de tocarles. Eso por parte de los cartagineses,de los romanos había cosas más significativas:
Julius seguía siendo cónsul de Roma,uno de los miembros más importantes,Selene seguía siendo igual,sólo que estaba algo más calmada,pero para sus enemigos seguía siendo una víbora y ambos aún locamente enamorados el uno del otro. Sus hijos Marco,Junio y Diana habían crecido obviamente,los dos chicos eran de la misma edad que Sadik y eran también muy apuestos,se diferenciaban bastante de su primo Sadik porque eran de piel pálida y ojos oscuros,pero Marco tenía leves matices como los de su tía Adriana,ambos de pelo castaño oscuro y muy parecidos entre ellos por ser mellizos,se diferenciaban en el carácter Marco era muy lanzado y un tanto arrogante mientras que Junio era muy tímido y calmado. Diana era una muñeca que a diferencia de sus hermanos era muy parecida en el carácter a Julius y estaba algo aferrada a las faldas de Selene mientras que sus hermanos varones eran más independientes.
Fabio y Ailis seguían siendo muy tiernos el uno con el otro,enamorados profundamente,pero la diferencia: Ailis ya había tomado el lugar de su padre Dimas como reina de Catania un par de años después de la ida del filósofo,de modo que Fabio estaba en la misma situación que Aníbal,era rey consorte. Fabio y Ailis tenían una hermosa familia: su hija Lucrezia de diez años y era la mejor amiga de Aradna porque ambas niñas querían ser guerreras y no someterse al papel que tenían que asumir como chicas,eso si Aradna y Lucrezia eran la noche y el día físicamente,Lucrezia era rubia como su padre pero con los ojos de Ailis y también aún seguía colada por Âkil a pesar de que era mucho mayor que ella,siempre que lo veía lo perseguía por todos lados,pegada a su sombra. Y luego estaba otro hijo de Fabio y Ailis ,el joven Dafnis de siete años era al contrario que su hermana mayor tenía el pelo de su madre y los ojos de su padre. Pero el de los cambios más significativos fue Adelphos.
Adelphos había sido coronado poco después que Adriana como rey de Sardonia debido a que su madre Dafne abdicó en él,de modo que Adelphos al contrario que los otros dos reyes,él no era consorte. Pero lo más curioso....se caso. Su esposa y reina consorte era la hija de un cónsul sardónico llamada Claudia Prima,pero no se caso con ella por amor,ni ella le amaba ni él a ella,era una unión política,de modo que Claudia era su reina consorte y nada más,no tenían hijos ni nada,pero ahora Adelphos estaba luchando en Illirya,al otro lado del mar Adriático desde hacía unos meses y no tenía prisa por volver a Sardonia o a Roma.
El joven filósofo les habló de sus viajes,tras dejar Siracusa volvió a Grecia para ver a sus abuelos,pero no se quedo mucho tiempo ya que viajó a Alejandría y estuvo por ahí uno meses,pero se fue tras que casi se lo comió un cocodrilo al caerse al Nilo,tras su estancia en Egipto se fue siguiendo la ruta de Alejandro Magno a la India,pero se desvió para pasar por Byzantiun donde compró las espadas de Sadik y Amílcar,tras unos meses en la India,dónde vio la exótica India además de sus deidades como Shiva entre otras,además que encontró un libro que le trajo en secreto a Aníbal y Aderbal,llamado Kamasutra o algo así*. Tras su estancia en oriente pasó un tiempo en el norte de Europa,y casi fue asesinado por los bravos guerreros nórdicos,pero escuchó hablar de sus dioses,Odín,Thor,Loki,Balder,Hela,Sif,Nanna ...entre otros,pero nunca había olvidado su dioses,los griegos ya que aunque fuese medio cartaginés su alma estaba postrada ante el panteón griego ya que fue la única religión que conoció. Tras Esacandinavia fue a Britania donde convivió con celtas,escribió,y escribió mucho acerca de sus viajes y las costumbres nuevas y exóticas que vio,por ejemplo los nórdicos eran unos navegantes expertos,algo salvajes pero grandes maestros de la lucha de los metales,además de supervivientes por sobrevivir día tras día en semejantes condiciones climáticas tan extremas del frío más absoluto hasta cálidos veranos. Lo tenía decidido iba a escribir sobre ellos y sus dioses,más humanos que los griegos,romanos o cartagineses porque los nórdicos eran más humanos porque el dios de la guerra,Tyr,era manco,Odín,el padre de los dioses nórdicos,tuerto,y podían morir como Balder,o que Hela,una de las diosas más respetadas,la diosa de la muerte,era tan hermosa como temible debido a que una parte de su ser estaba vivo y el otro muerto,pero fue amada por un dios,Ull,el dios del invierno. Aníbal los comparó con Hades y Perséfone,pero este caso era inverso y Ull no fue secuestrado,si no que fue a ella por su propia voluntad,enamorado y fue capaz de ver la belleza en la muerte.
Aníbal les habló de ellos a sus primos y a sus tíos,Adriana se quedo sorprendida porque siempre había escuchado barbaridades sobre los nórdicos,pero eran así porque debían de vivir en un lugar muy extremo,Aníbal no se creyó que los bárbaros fuesen mejores navegantes que los cartagineses,pensaba que eran exageraciones de su sobrino,de modo que le quito importancia. Sadik,Aradna y Amílcar escuchaban todo con la boca abierta,pero pronto Sadik y Aradna se fueron a probar sus nuevas espadas,pero el que se quedo escuchando a su primo fue el más pequeño,Amílcar. El benjamín aunque fuese el que más se pareciese físicamente a Aníbal,tenía gran parte del carácter de Adriana,era el más tierno y dulce de los tres,además del más ingenuo,ya que Sadik aunque tenía parte del carácter de su madre era muy pillo y no era fácil de engañar,en cambio su hermana era más parecida de carácter a Aníbal pero podía ser femenina.
Aníbal dejo a su mujer y a su sobrino hablar para ir a ver a sus hijos mayores entrenar,él era quien guiaba sus pasos en el manejo de las armas,pero esas dos espadas indias no sabría si podría manejarlas,pero observó a asombrado como Aradna cogía con suma naturalidad las espadas,la niña puso apreciar que eran más ligeras y manejables que las falcatas. Pronto ambos niños empezaron a luchar,pero sin fuerza,sólo chocando las espadas,haciéndose el ruido del metal contra el meta.

-¡Aradna,usa la otra espada como ataque!- dijo Aníbal,a lo que Aradna obedeció,ataco y dejo la punta de la espada a pocos centímetros del cuello de su hermano mayor,Aníbal sintió como el fiero orgullo le llenaba,sus hijos habían heredado su sangre guerrera pero Aradna parecía una versión de él en femenino,lástima que fuese una niña,lo que hacía de enseñarle el manejo de las armas ya que era tabú que una mujer supiese de armas y de montar a caballo,y Aradna era muy buena en la lucha y montaba a caballo.

-La próxima vez Sadik,tendrás que usar el escudo- Sadik también era muy bueno pero no tenía la habilidad innata de su hermana. Amílcar era más pacífico y tranquilo,pero esa ternura rasgaba el corazón de su padre.

Esa noche tras el reencuentro con su sobrino,quién obviamente se quedo en su casa a dormir,en su antigua habitación,pues por la noche era el momento del matrimonio. Por el día pasaban tiempo separados pero las noches eran suyas. Tras haber hecho el amor apasionadamente,como siempre aunque pasasen los años la pasión no se les acababa,Adriana se recostó en el pecho de Aníbal,pero se incorporó para mirarle.

-Entonces....¿estás feliz?- preguntó la romana con una sonrisa feliz en su rostro,Aníbal acarició el rostro de Adriana no había día que no agradecía a los dioses el haber cruzado sus caminos,si no a saber como estaría él ahora.

-Contigo siempre Adriana.

-Zalamero- sonrió Adriana- lo decía por la vuelta de Aníbal han sido ocho años lejos.

-Pues si,me recuerda mucho a Arístides- el recuerdo de su hermano muchas veces le calmaba,a pesar del poco tiempo que pasaron juntos había dejado un recuerdo de un aura de paz y calma transmitido a su hijo.

sábado, 12 de julio de 2014

Invictus: "El reencuentro"


El barco llegó a las tierras de Cartago a altas horas de la noche desde la lejana Britania,habían pasado casi ocho largos años desde que no pisaba tierras africanas desde que dejo atrás su hogar para buscar nuevas historias,nuevas culturas....pero ya era ahora de volver a casa. Pero debido a las altas horas de la noche no iba a ir a su antigua casa,pasaría la noche en una posada y ya iría por la mañana para ver a su familia.
¿Cuánto habría cambiado todo? Cartago aún seguía siendo una de las mayores potencias del Mediterráneo,se estaba expandiendo a los largo de África e Iberia,además de las nuevas alianzas con Sicilia. Eran tiempos de prosperidad en que parecía que la diosa Tanit sonreía a sus hijos mortales desde hacía tiempo,era un periodo no sólo de paz si no también de economía alta. Pero al viajero lo que le importaba era que al día siguiente se reencontraría con su familia.
Consiguió llegar a una posada que estaba cerca del puerto,no quería ir muy lejos porque estaba cansado y quería asearse para ir mañana presentable a ver a su familia,tras ocho años no era plan de que lo viesen como a un bárbaro o algo peor,¿esa noche dormiría? Quizás por el agotador viaje si,pero si no fuese por eso apenas dormiría por la emoción del reencuentro. En cuanto llego a la posada y ceno,una esclava venida desde el interior de África,de piel tan oscura como el ébano se encargo de la tarea de ayudarle a asearle y de proporcionarle otro servicio tras tanto tiempo sin probar mujer,su última amante fue una celta allá en la lejana Britania,pero los meses de viaje fueron largos y esto era mejor que darse el solo amor.

Durmió hasta bien entrada la mañana,”Mierda” pensó al ver cómo se colaba con bastante fuerza la luz del sol,se había dormido,normal con el agotamiento acumulado,de modo que se apresuro a vestirse con un sencillo chitón blanco y gris,cogió una bolsa de cuero en donde no sólo llevaba un montón de pergaminos si no también unos cuantos regalos que llevaba,no eran solo de Britania,si no de más sitios que visitó . Tras pagar al posadero salió de allí para buscar la villa que estaba buscando,curiosamente la residencia que buscaba estaba cerca del puerto ya que era el lugar donde hervía la vida en Cartago,además del ágora. Tenía un nudo en la garganta,la última vez que vio a ciertos miembros de la familia eran niños,y ahora uno de ellos tendría casi quince años y estaría a punto de entrar en el ejército,no en vano era su destino,él al menos tuvo suerte y pudo elegir su camino,pero estaba seguro de que ese muchacho le venía como anillo al dedo su futuro papel.
Sus pasos le llevaron ante la puerta de una gran propiedad,la casa al igual que el terreno estaba situada de tal manera que estaba orientada para que las vistas fuesen del bello mar,cerró los ojos e inspiró profundamente,pero iba a dar un paso,tontamente con los ojos cerrados aún cuando de golpe sintió un choque con alguien.

-Oh,dioses,perdona....-abrió los ojos y lo que vio no se lo pudo creer. -¡¿Sa...Sadik?!- ese muchacho apenas tendría catorce o quince años,lo que más destacaba de él eran sus ojos,de un verde profundo cómo esmeraldas,era guapo a pesar de que sus facciones no estaban aún asentadas del todo,labios finos,ojos ligeramente almendrados,nariz mediana,el pelo castaño oscuro lo llevaba algo largo hasta un poco más abajo de los hombros ligeramente alborotado pero recogido en la nuca. Su piel era morena,herencia cartaginesa,de complexión algo delgada pero estaba en pleno desarrollo ya que en sus brazos y piernas ya se estaban notando los músculos. Sadik había dado un estirón de potrillo,siendo casi tan alto ya cómo el adulto.

-Sí....¿y tú eres...?- la voz le estaba cambiado,estaba más ronca,pero aún se atisbaba cierta infantilidad en su voz.

-¿No te acuerdas de mi,Sadik?- el ceño del joven adolescente se frunció,la verdad es que le sonaba de algo,le daba rabia por acordarse.

-En el sagrado nombre de Baal....tú cara me suena.

-Soy Aníbal,hijo de Arístides,tu primo- lógico que no se acordase de él,cuando se fue era un niño de siete años aferrado a las faldas de su madre,además de que Aníbal también había cambiado,tenía casi treinta y cinco años,se había dejado algo de barba pero continuaba siendo el mismo soñador filosofo de siempre.

-¿Aníbal...?- preguntó el joven con cierta desconfianza,pero pronto los labios de Sadik se curvaron en una sonrisa y no tardo en abrazar a su primo,gesto que fue totalmente correspondido por el adulto,había dejado atrás a un niño y ahora tenía ante él a un hombrecito. El muchacho lo llevó dentro de la casa a rastras era una alegría que tras ocho años su primo hubiese vuelto a casa,a excepción de Âkil estaba harto de sus hermanos y primos menores.

-¡Madre,madre!- gritó Sadik,pronto Aníbal vio a una mujer que podría haber competido con la mismísa Afrodita: Adriana Melkart,la reina de Siracusa.

-¿Aníbal?- preguntó Adriana. El filósofo asintió y se quedo nuevamente embobado al ver a Adriana,ahora tenía treinta y un años pero seguía siendo hermosa,su larga melena negra ondulada seguía tan negra como el azabache,su figura hermosa y sus ojos tan bellos como los de un ciervo.

-Sigues tan hermosa como siempre,tía,¿cómo es que no estáis en Siracusa?

-Cartago es nuestro hogar,pero sigo gobernando Siracusa- detrás de Adriana aparecieron dos personitas,de once y ocho años: Aradna y Amílcar. Aradna era una muñeca de largos cabellos negros y los mismos ojos que su madre,había crecido un montón pero aún no se atisbaba su futura figura de mujer,pero eso sería en breve. Amílcar seguía siendo un niño,de pelo negro y ojos negros,era muy parecido a su padre cuando era pequeño.

El filósofo y la reina pronto empezaron a hablar,Adriana le dijo que su marido estaba en el consenso de Cartago pero que no tardaría en volver,no estaba en calidad de rey,si no de general por una campaña en Iberia en la que estuvo hacía poco. Y él no tardo en sacar los regalos para su tía y sus primos,para Adriana era un precioso collar que había pertenecido a una princesa britana con el símbolo tallado de la trinacria,a Sadik y Amílcar les regaló unas espadas falcata sque había sido forjada en la bella ciudad de de Byzantiun,una bella ciudad situada entre Europa y Asia. Para Aradna fue más especial,eran dos espadas si,pero distintas,eran largas como un antebrazo,ligeras pero letales.

-¿Y estas espadas?- ¿cómo pudo acertar Aníbal en que Aradna estaba siendo entrenada junto con sus hermanos en eso uso de las armas? La verdad es que algo se intuía,pero lo que nadie entendió,ni siquiera el propio Aníbal era que su única hija fuese más hábil que sus hermanos en el uso de las armas.

-Estuve en la India,Adriana,y ahí compre estas espadas para Aradna,no sé....algo dentro me lo dijo.

-Más acertado imposible.

Horas más tarde llegó Aníbal a su casa,y a quién menos esperó encontrarse fue a su sobrino que se encontraba perdido por el mundo,pero fue una tremenda alegría al volver a tenerlo en casa. Aníbal tampoco había cambiado mucho,quizás ahora tenía alguna cana más,pero seguía siendo alto,fuerte y que irradiaba respeto y fuerza,no era en vano rey y uno de los mejores generales de Cartago. Aníbal,a excepción de su mujer, sus hijos,su hermana y Aderbal no era muy dado al contacto físico,pero aún así le dio un abrazo a su sobrino,quién correspondió sorprendido porque siempre que trato de darle un abrazo había recibido un golpe o algo peor,por una vez que le daba un abrazo su tío....iba a aprovecharlo. El joven filósofo también le trabo una espada falcata Aníbal,pero a diferencia de la de sus hijos,esta estaba forjada en Britania,algo casi único. Ahora una vez llegado el momento de ver los cambios de todos,llegaba el momento de ponerse al día.

viernes, 11 de julio de 2014

Invictus: Enemigos de Roma

¿De verdad habíais creído que la historia de Aníbal y Adriana acababa ya? ¡Pues no! No os libraréis de mi tan fácilmente. Suavis Inimicitia ha sido la primera parte y queda otra:Invictus.

Sipnósis:
Los años han pasado,Aníbal y Adriana siguen reinando en Siracusa aún completamente enamorados el uno del otro,Sadik continúa su camino para ser futuro rey,él y sus hermanos Aradna y Amílcar han crecido y con ellos el conflicto entre Roma y Cartago se acentúa. La Segunda Guerra Púnica va estallar,Aníbal,Sadik,Amílcar,Aderbal y Âkil lucharán en ella y tendrán qir soportar entre otras cosas la marcha en los Alpes,pero....¿irán ellos solos?
Nuevos personajes,nuevos amores,nuevos aires de guerra.

Pronto subiré las fichas de Sadik y compañia crecidos (aunque la historia empezara unos años antes de la Segunda Guerra Púnica,veremos cómo estalló y la adolescencia de los niños)
Espero que la disfrutéis cuando empiece a subirla.
Un beso.

jueves, 10 de julio de 2014

Suavis Inimicitia: "Ejecución y el final"


La victoria sobre Esparta hizo que en Siracusa los sacerdotes de los dioses Marte y Belona hiciesen sacrificios en honores de ambos dioses de la guerra y por supuesto a Júpiter,padre de los dioses. No sólo a las divinidades grecorromanas, si no también a los dioses púnicos ya que Adriana permitió que los cultos a los dioses de Cartago volviesen a ser legales dado que su predecesor los declaró ilegales. El agradecimiento a los dioses no quedo sólo con los sacrificios,se organizó en el anfiteatro unos juegos de gladiadores,con sorpresa ya que iban a ser crucificadas Silvia y Delinenar en la arena antes de los juegos.

Ambas mujeres nunca habían sentido tanto miedo ya que la muerte por la cruz era una auténtica tortura,pero tras días y días sufriendo fuerte tortura y constantes violaciones por los soldados,con la que más saña tuvieron fue con Silvia ya que su crimen era mayor porque era intento de asesinato,así que cuando Lucius les comunicó que iban conducidas al anfiteatro para dormir en las celdas porque ibaa a ser ejecutadas sintieron una especie de liberación y terror.
La noche anterior al fatídico día de su ejecución apenas durmieron,de lejos se oía el rugido de las fieras hambrientas,eran leones traídos desde Cartago que servirían de diversión para el pueblo. Delinenar pudo abrazar a Silvia para tranquilizarla,porque la romana nunca había oído el sonido de esas fieras mientras que Delinenar si.
Finalmente la tenue luz del amanecer se coló por un ventanuco alto que daba a la mazmorra ,no las sacaron inmediatamente si no horas más tarde dado que tenía que estar el anfiteatro lleno y lo más importante,los reyes tenían que estar. Lucius fue el encargado junto con otros soldados de ir a por ellas para llevarlas a la arena.

En la tribuna de honor,dónde estaban los reyes y su familia Adriana estaba con los labios apretados y sus ojos color miel brillaban con un brillo nunca antes visto,Aníbal había visto ese brillo y efectivamente ahora en vez de los ojos de un ciervo parecían los de una pantera. Aníbal también estaba furioso y con ganas de que empezase todo para ver la muerte de esas dos traidoras. Estaban con ellos Aderbal y Dido,además del joven filósofo Aníbal,quién les había comunicado una decisión que había tomado recientemente; se iba a ir tras los juegos ¿a dónde? Ni el mismo lo sabía,quería viajar y escribir sobre sus viajes,pero volvería,aseguro que volvería a casa cuando menos lo esperaban.

-Adriana,¿estás segura?- preguntó Aderbal a Adriana,ella le miró y asintió con la cabeza.

-Disfrutad del espectáculo- Aníbal calvó sus negros ojos en la arena,dónde se abrían las puertas dónde salió Lucius acompañado de sus hombres,trayendo consigo a ambas mujeres quienes iban cargando con su cruz.
El peso del rugoso madero sobre sus hombros las obligaban a andar torpemente,dando traspiés con el cuerpo encorvado y recibiendo latigazos,el público rugió al ver a ambas mujeres vestidas con harapos,empapadas en sudor con marcas de innumerables latigazos,además de que Silvia iba con macas de quemadura en forma de “A” por todo el cuerpo,como la “A” tallada en su mejilla por la propia Adriana.
Llegaron a donde estaba todo preparado,en una mesa estaban los clavos y los mazos para clavarlas en la cruz y en la arena estaba los agujeros dónde irían las cruces. Lucius tomó un pergamino y se apresuró en leer en voz alta las sentencias.

-Silvia Ulpius y Delinenar de Baécula.habéis traicionado a Siracusa y Roma con vuestro comportamiento criminal por intentar acabar con la vida de la reina,la Divina Adriana,por eso ambas perdéis la ciudadanía romana,sois condenadas a morir en la cruz. ¡Cúmplase la sentencia!

El público recibió las palabras de Lucius con con un impresionante griterío mientras ambas mujeres se ponían a llorar. Delinenar se giró en dirección a dónde se encontraba la tribuna y cayó de rodillas.

-¡Por favor,perdonadme,esa puta asesina de Silvia me obligó,por favor perdonadme!- lloraba Delinenar mientras dos soldados le quitaban el patíbulum,Silvia la miró con la boca abierta,¡traidora hasta el final!

-¡Traidora!- gritó Silvia cuando le desataron también el patíbulum y estaba dispuesta a lanzarse sobre la íbera de no ser agarrada por dos soldados

-¡Tú eres la culpable,yo era feliz con Octavio,puta,tú tienes la culpa de esto!-gritó Delinenar histérica,pero sus gritos no ablandaron a Aníbal y menos a Adriana,cuyas manos se encontraban entrelazadas con cariño,de hecho hubo un momento en que Adriana olvidándose del protocolo le dio un tierno beso a Aníbal en los labios,totalmente correspondido por él.

-Es la hora- dijo Lucius,dos soldados cogieron primero a Delinenar por los brazos para llevarla rastras dónde estaba su cruz,la tumbaron violentamente contra el madero y se sujetaron los brazos mientras la que fue una vez una orgullosa princesa íbera se retorcía gritando piedad. Pronto sus muñecas y tobillos fueron clavados con clavos al madero entre los gritos desgarradores de Delinenar,una vez clavada en la cruz,la alzaron para que quedase la cruz alzada en el agujero que había en la arena. Irónicamente Delinenar iba a morir de la misma manera que su hermano Etbaal y por la misma mujer; Adriana.
Pronto le llegó el turno a Silvia,quien al contrario que Delinenar no grito hasta que los clavos perforaron sus muñecas y sus tobillos,dejándola clavada en el madero y tampoco tardo en izarse la cruz. Sólo era cuestión de horas de que muriesen.

Los restos de los juegos siguieron igual,ignorando a las dos crucificadas que se retorcían de puro dolor. Hombres contra hombres en un juego de vida o muerte,entre hombres o contra fieras hambrientas que se dieron un buen festín con los caídos. Adriana en más de una ocasión apartó la mirada al ver cómo se mataban entre sí los gladiadores,pero era lo que el pueblo quería. Los supervivientes serían gratamente recompensados con mujeres y vino.

Los juegos duraron hasta la tarde,los que ganaron iban a ser compensados en las casa de gladiadores,Silvia y Delinenar habían muerto ya hacía horas,ahora que las descolgasen y que las hechasen a una fosa común o a los leones,a Adriana le daba igual lo que hiciesen.

Ahora llegaba la despedida,el joven Aníbal se iba con el siguiente barco que salía en dirección a Grecia,volvía a Atenas para visitar a sus abuelos para después partir a los dioses sabía donde.

-¿Estás seguro que quieres irte?- le preguntó Aníbal a su sobrino.

-No voy a estar toda la vida aquí,pero volveré titos,con nuevas historias y nuevas canciones,además de que estoy seguro de que seréis buenos reyes,los dos.- dijo el joven abrazando a su tío,que por una vez correspondió un abrazo. Luego fue el turno de Adriana el ser abrazada y así con toda la familia.

El joven filósofo miró por última vez a su familia antes de irse en dirección al puerto. Una historia acababa pero otra comenzaba,volvería pronto y seguramente no reconocería a sus primos que habrían crecido,pero volvería para relatar el reinado de Adriana y Aníbal.

Este es el final de una etapa en la vida de todos,ahora empezaba otra etapa,los dioses sonreían a esta familia,un nuevo reinado empezaba en Siracusa. Este es un final,pero la historia no ha terminado,no era un hasta luego,si no un hasta pronto.

martes, 8 de julio de 2014

Suavis Inimicitia: "Reencuentro y dulce recuerdo"

(He decidido reescribir la noche de bodas de Aníbal y Adriana,porque admito que sabía poco de las bodas cartaginesas y romanas y no era muy experta en escribir escenas sexuales,de modo que aprovechando un momento romanticón voy a poner el flash back,recordad que el flash back estará en cursiva. Y perdonad si quedo muy largo)


Lógicamente Siracusa recibió con los brazos abiertos a Aníbal y al resto de los hombres,fue una guerra corta que duro casi dos meses,pero fue breve e intensa,los espartanos fueron sometidos en aquellas colonias siracusianas,el poderío de las dos súper potencias del Mediterráneo unidas una vez más aplastaron a los griegos,pero esta vez Siracusa iba del bando de Roma y Cartago,en la guerra de Pirro Siracusa se alió más de una vez con Roma y Cartago,pero esa vez Siracusa estuvo en todo momento del mismo bando que los púnicos y los romanos.

Adriana lógicamente se alegró de la vuelta de su marido del campo de batallas,además de que Aníbal tal y como dijo le trajo al rey de Esparta,Leander,pero vivo y no su cabeza en bandeja de plata como le había asegurado Aníbal. Pero por seguir el protocolo Adriana no pudo abalanzarse a besar a su marido como hacía siempre que volvía de una guerra,estaba mal visto el exceso contacto físico y sobretodo los besos,pero en este caso si se permitía una excepción,como la que tuvieron Aníbal y Adriana al darse un beso nada más verse.
Tras el recibimiento oficial de la familia y de la reina que decreto que de momento Leander estaría como “invitado forzado” hasta que quisiera negociar lo de las colonias de Siracusa en Esparta, Adriana le dio luego en la intimidad del dormitorio su particular recibimiento. Duro,fuerte y placentero para los dos,Aníbal aún no estaba curado del todo de la batalla y a la hora de poseer a Adriana era más violento que de costumbre,siempre le pasaba cuando volvía de una guerra y tenía sexo con su mujer.

-Te he echado de menos,cuando has llegado realmente parecías un arrogante rey dios ....- susurró Adriana acurrucándose al lado de Aníbal,apoyando la cabeza en su pecho y tratando de regularizar su respiración.

-También te eche de menos,y tú si que parecías una arrogante reina diosa- Aníbal tenía nuevas cicatrices en su cuerpo,unas se irían pronto y otras no,cómo una que tenía en la pierna y que lo más seguro era que fuese permanente.

-Tengo una sorpresa....

-¿No estarás de nuevo preñada?

-No. Tengo a Silvia presa junto con Delinenar.

-¡¿Qué?!- Adriana le contó con pelos y señales como Silvia había intentado matarla y como ella había planeado con detalles macabros de como acabar con las vidas de ambas traidoras,una por golfa adúltera y cómplice y la otra por el cerebro de la traición y intento de atentar contra su trono. La muerte sería la terrible crucifixión.
Aníbal en parte se sorprendió y se regocijó al ver que Adriana podía ser a la vez justa pero cruel y despiadada,tanto cómo él.

-Eres cruel y despiadada,pero justa.....y me encanta esa faceta tuya,Adriana- Aníbal mordió lujurioso el labio inferior de su mujer,quien gimió de placer por el mordisco,las manos de Aníbal acariciaron los pechos de su mujer,le gustaban tan suaves y de buen tamaño,¿cómo era posible que el cuerpo de Adriana estuviese mejor desde los quince años? Sencillo,Adriana era una quinceañera cuyo cuerpo no había terminado de asentarse,ahora a pesar de tres partos estaba mejor que antes.

-Aún me acuerdo de nuestra primera vez- susurró Adriana,así entre besos y caricias volvieron a entregarse a la pasión y a la lujuria con el recuerdo de aquella primera vez:

Adriana estaba aterrada,había llegado el día en que debía de casarse con Aníbal,la adolescente estaba muerta de miedo por varios motivos,uno de ellos era la noche de bodas,la fama de bruto y desconsiderado de Aníbal a la hora de hacer el amor le precedía,y la frialdad de Aníbal no hacía mucho a su favor.

-Adriana,cálmate,mi hermano no es tan terrible- la trató de tranquilizar Dido,la mujer estaba radiante con un hermoso vestido rojo estilo heleno,Adriana creía que debía de vestirse de negro en vez de ese hermoso vestido,blanco como la nieve,lo adornaba un velo de seda semitransparente que se sujetaba a los dorados brazaletes y a unos adornos de oro en los tirantes del vestido,a su cintura se ceñía un cinturón blanco con bordes dorados y por último adornaba su cabeza una preciosa tiara trenzada de plata con un adorno rojizo,seguramente un rubí,iba radiante,pero el miedo en sus ojos afeaba un poco su imagen.
Esa tarde fue la boda en el templo de Baal,los casaría el kohanim (sacerdote) de Baal,Adriana al ver a Aníbal debía de admitir que él iba también arrebatadoramente hermoso,con una túnica corta azul marino con bordes plateados,un peto de cuero negro con tachuelas de metal que adornaba unas tiras de curo que colgaban del peto sobre la falda de túnica,un cinturón donde colgaba la espada falcata dejando claro su estatus de militar ceñía el peto a su cuerpo,a su espalda caía una capa de color azul oscuro. Iba hermoso y arrogante. La ceremonia transcurrió con normalidad,tras un largo discurso del sacerdote sobre el amor y el matrimonio,los novios tomaron una misma daga con sus manos derechas mientras el sacerdote unía sus manos con un cordón dorado al mismo tiempo que los novios debían decir unas palabras:

-Mientras yo sea Aníbal,yo seré tu marido y tú mi esposa.

-M-mientras yo sea Adriana....yo...yo seré tu mujer y....tu mi esposo- dijo Adriana con la voz entrecortada por el miedo,una vez dicho esto llegó la última parte,las alianzas y el beso que en teoría sellaba una unión de amor pero más bien era política. Fue un beso muy corto y breve en vez de algo de amor.
Tras la ceremonia llegó la celebración en casa del novio,corrió la comida y el vino,pero los novios no parecían dos recién casados,estaban apáticos,cómo si eso no fuese con ellos,Adriana era porque sus familiares no fueron,¿tan poca cosa era para ellos? La verdad era que Aníbal adelantó la boda y no los avisó,pero eso era otra historia. De golpe Aníbal se levantó y obligo a Adriana a levantarse también.

-Me odiare por esto...- Dido abrazó a Adriana repentinamente,apartándola de Aníbal.

-Si hacemos algo mal avisa,cuñada- susurró Dido a su cuñada.

-¿Qué?

-No la deshonraras- dijo Dido de repente a Aníbal,él tomo salvajemente a Adriana del brazo y tiró de ella para acercarla a él,estaba fingiendo secuestrarla.

-Es mi esposa y la reclamo- ¿estaban siguiendo un ritual de boda romano? Si,era en honor a Adriana eso,ella en el fondo agradeció el detalle. Aníbal la tomó en brazos y se la echó al hombro mientras los invitados masculinos coreaban obscenidades que harían sonrojar a una prostituta. Ahora tocaba la consumación del matrimonio,algo que Adriana temía,iba a ser poseída por él,la iba a desvirgar.
Aníbal la llevó sobre su hombro a la que ahora sería su habitación conyugal,llegaba la noche de bodas. Sin delicadeza alguna,Aníbal arrojó a Adriana sobre la cama,cerró la puerta tras de si,nadie les molestaría,era suya y solo suya.

-Nadie nos molestará....esposa- demoró esta última palabra con algo de sorna mientras observaba como Adriana se incorporaba de la cama y se sentaba en el filo del colchón. Adriana agradecía que no siguiese la tradición romana de que si el novio no podía cumplir tendría que desvirgarla con una representación del dios Príapo,que era representado como un falo de madera.

-¿Tengo que rezar antes?- preguntó tímidamente Adriana a lo que Aníbal se encogió de hombros.

-Por mi lo que quieras,personalmente estoy harto de rezar hoy- Adriana cerró los ojos y empezó a invocar en silencio a Juno,reina de los dioses y diosa del matrimonio,quería retrasarlo máximo posible,mientras rezaba,Aníbal la observaba en silencio mientras se servía una copa de vino,había pedido a un esclavo que le dejase preparado una jarra rebosante de vino y dos copas y ordeno que nadie les molestase aunque empezase a arder África. Cuando Adriana abrió los ojos había terminado de rezar y Aníbal la esperaba de pie con la copa a rebosar de vino.

-Acércate- Adriana obedeció y se acercó a su esposo notablemente asustada y temblorosa. -Bebes,¿no?- ella asintió con la cabeza y él en vez de beberse el vino de su copa,se la ofreció a ella. Adriana tomo la copa y la llevó a sus labios para dar un par de sorbos al vino -Del todo- exigió Aníbal,ni falta que hacía que se lo dijese dos veces,el que bebiese era para calmarla y que estuviese más dispuesta,Aníbal se sirvió otra copa y bebió el contenido casi de un solo trago. Una vez los dos bebieron,Aníbal volvió a dejar las copa encima de la mesa y su negra mirada se poso en Adriana.

-Tienes ya edad para yacer con un hombre,¿cuántos tienes?¿Dieciséis?

-No...tengo quince- la dulce Adriana tenía sólo quince años y Aníbal treinta y cinco.

-Y me corresponde a mi hacerte mujer,eres mi esposa,mi mujer-sin más la agarró y la atrajo contra él ,no había barreras,no había nadie más que ellos dos. Adriana se dejó hacer,él iba a poseerla ¿por qué no tratar de que fuese agradable? Aunque no lo poco que sabía de sexo le aterrorizaba,Aníbal la sacó de sus pensamientos al besarla de lleno en la boca pero fue un beso distinto a todos los que le había dado,era un beso calmado y relajado,no había rastro de dominación,con este gesto Adriana pudo apreciar como los labios de Aníbal eran cálidos y suaves,se sorprendió a si misma correspondiéndole,la lengua de él acarició su labio inferior,incitándole a abrir la boca,cosa que Adriana hizo,sus lenguas se empezaron a entrelazar y a acariciar con suavidad,sus salivas se mezclaban en la boca del contrario. Aníbal,excitándose, bajo sus manos de la cintura de Adriana hasta las nalgas,la agarró con algo de fuerza,contrastando con el suave beso,alzándola y pegándola más contra su cuerpo,notando sus suaves y grandes pechos contra su musculado pecho.
Adriana se dejaba tocar el culo aún cuando se separaron del beso,pudo notar algo duro entre su cuerpo y el de Aníbal,un bulto creciente y ya duro. Adriana se quito la plateada tiara que acabo en el suelo,él puso sus manos sobre los hombros de la romana para soltar el velo y bajar sus manos por sus brazos para quitarle los brazaletes,acto seguido se quito los suyos propios.

-Ahora esposa mía....- con inesperada delicadeza la tomo entre sus brazos y la llevó a la cama dónde la deposito con delicadeza,y acto seguido se puso encima de ella.

-No....-susurró ella muerta de miedo a lo desconocido que era el sexo,salvo caricias que ella misma se había dado y que nunca llegó al orgasmo no sabía nada del bello sexo. Aníbal la ignoró para desprenderse de la capa,del cinturón donde colgaba la espada y el peto de cuero quedando con la túnica azul marino,tras eso desabrocho el cinturón de Adriana,dejándola solo con el blanco vestido.

-Es tu deber de esposa- tiró de los tirantes del vestido,desnudándola hasta la cintura,dejando así a su vista los virginales pechos de alabastro romanos,se relamió ante esa visión,sus pechos como su piel blanca,con pezones erectos y rosados que pedían a gritos ser besados con devoción,la incorporó un poco y su boca se cerró sobre uno de los senos de Adriana,su cálida lengua empezó a trazar círculos alrededor del pezón,arrancándole gemidos a su esposa,dejo de lamerle ese pecho dejándole a Adriana la sensación de repentino frío en contraste con la cálida boca de Aníbal,y él empezó a lamer el otro pecho.
Adriana disfrutaba de las lamidas,no se creía que estaba gimiendo de placer ante las lamidas de Aníbal en sus pechos,en donde ningún hombre la había tocado nunca. Pero la educación estricta en el sexo por medio de su niñera Claudia,que le había dicho que el sexo en el matrimonio era solo de engendrar hijos y que el placer era para putas,estaba sintiendo placer,¿eso la convertía en una puta?

-”Soy una puta,soy una puta.....”- pensaba Adriana con remordimientos,y de golpe Aníbal paro.

-¿Por qué dices que eres una puta?

-¿L-lo dije?- Aníbal asintió con la cabeza y se quito de encima de ella para tumbarse en la cama.

-Vete,esto en teoría es placentero para los dos,y que te de placer te hace sentir como una puta te dejare en paz- ¿sería capaz de hacer lo que decía,dejarla en paz cuando la deseaba tanto como nunca había deseado a ninguna mujer? Adriana se levantó de la cama y se le quedo mirando,aún con el pecho desnudo y al verle en ese momento tan gentil y generoso....le deseaba,nunca había sentido deseo hacía un hombre y lo que sentía por él era un océano de fuego que nacía dentro de ella,de modo que impulsada por el deseo,las ganas de sentirse mujer,se despojo de sus ropas por completo.

-Aníbal....-el púnico la miro y sus ojos se abrieron de par en par al verla así,completamente desnuda para él,estaba viendo lo que ningún otro hombre había visto,ese cuerpo adolescente en la flor de la vida era visto por primera vez desnudo por él y sólo por él,Adriana le recordó a Venus,hermosa,bella.....su vista paso al sexo virgen de Adriana,completamente rasurado.

-Ven aquí- Aníbal le tendió la mano y Adriana no tardó en tomarla,él tiro de ella para que quedase tumbada encima de él,pero pronto las tornas se cambiaron y Aníbal permanecía dominante sobre ella,el hombre se quito la túnica y dejo su cuerpo al descubierto,tapado solo por la ropa interior de lino,que no tardo en desaparecer. Aníbal cogió la mano de Adriana y la dirigió a su miembro ya erecto,ella estaba tan anonadada por la semejante visión de Aníbal desnudo que no se dio cuenta,era tan hermoso....musculado,tonificado y varonil...cuando de repente noto en su mano algo caliente y duro,además de grande.

-Tócala,agárrala,ella será quién te de placer- el púnico obviamente se refería a su polla,ahogo un suspiro de placer cuando noto como Adriana instintivamente movía su mano de arriba a abajo,masturbándole lentamente,pero pronto apartó la mano de Adriana para hundir su rostro entre las piernas de Adriana para devorar con su lengua el sexo húmedo y virgen de Adriana. Ella gritó y gimió de placer al notar su lengua cálida,suave y húmeda recorriendo su sexo,penetrándola con la lengua y peor fue cuando toco su clítoris,su punto más sensible,haciéndola gemir y jadear con fuerza,excitándose a niveles que ella nunca llegó,haciéndole sentir sensaciones que nunca había sentido,pero cuando mejor estaba todo,cuando estaba apunto de llegar al clímax,dejándola con sensaciones nuevas para ella,Aníbal paro.

-Tú primer orgasmo te lo va a dar mi polla,no mi boca- dijo entre obsceno y sensual.

-La tienes grande....me vas a hacer mucho daño....

-Relájate pequeña,sera más fácil para los dos,pero sobretodo para ti- se acomodo entre las piernas de Adriana para volver a besarla con calma y tranquilidad,quería relajarla para que le penetración fuese lo menos dolorosa posible,mientras la distraía con ese beso,totalmente correspondido por Adriana,acercó su miembro a la virginal vagina de su esposa,así,sin aviso previó fue introduciéndola lentamente. Adriana abrió los ojos de par en par al notar como algo duro empezaba a entrar en ella,pero no le dolía,una ligera molestia,pero no era tan doloroso,hasta que llegó al himen y de una solo y limpia embestida fue roto. Adriana esperaba dolor,mucho dolor,no ese pequeño desgarramiento que pronto fue olvidado.

-¿Duele?

-Molesta....-Aníbal bajo su mano hasta el sexo de ella y noto algo cálido,miro sus dedos y era la sangre que confirmaba la virginidad perdida.

-Relájate y se pasará- cerró los ojos al embestir para quedarse por completo en el interior de Adriana,notaba el excitante calor que envolvía su miembro,se quedo quieto dejándola acostumbrarse a la sensación de ser penetrada,pero esta pequeña tregua no duro ni un minuto,ya que Aníbal empezó a mover sus caderas al principio con suavidad y luego aumentando la velocidad,entrando y saliendo de su mujer.
Adriana estaba sorprendida,no podía creerse que estuviese haciendo el amor con él,que le gustaba el sentirle dentro de ella,que la poseyera. Lentamente empezaron las embestidas fuertes y salvajes,Aníbal la subía de nivel para acostumbrarla al salvajismo,al sexo salvaje pero le estaba gustando el sexo tranquilo. Adriana gemía de gusto al notar la fuerza,gritaba su nombre entre gemidos y jadeos y movió un poco sus caderas siguiendo el mismo ritmo que él,pero era demasiado fuerte. Aníbal embestía con fuerza,ella gemía y su cuerpo se arqueaba hacía él dándole una cálida bienvenida,creyó volverse loca,le gustaba,era como un león era grande y duro....era demasiado,el clímax estaba ahí,era una sensación muy rara pero placentera....

-¡Aníbal!- gritó cuando alcanzó el orgasmo,liberándose....su cuerpo tembló de éxtasis,se creía morir de gozo. No podía.....cerró los ojos al sentir sus fluidos vaginales salir de ella.

-Y-ya....- él se quedo quieto encima de ella,muy quieto,muy pesado....los ojos de Adriana se abrieron y le vio con los ojos cerrados y supo que moría en esa misma muerte dulce y sintió el torrente cálido y espeso del esperma de Aníbal derramándose dentro de ella.

-Ha sido....no sé...

-Lo sé....-Aníbal se echó al lado de ella,jadeando,tratando de que su respiración se relajase cuando noto cómo Adriana tímidamente se acurrucaba a su lado,apoyando la cabeza en su pecho.

-Todo lo que decían de ti...

-Todo cierto.Metételo en la cabeza.Nunca volverá a ser así.Nunca- aún así abrazo a Adriana contra él,ella también estaba tratando de regularizar su respiración.

-Nunca....-susurró ella,pero refieriendose a la intensidad del momento.
Tras unos minutos así,descansando Aníbal volvió a estar con energía,por lo que la volteó con brusquedad dejándola boca abajo.

-¿Qué vas a hacer?

-¿No te lo imaginas preciosa?- La noche transcurrió así,no volvieron a bajar en toda la noche. Se mantuvieron encerrados toda la noche haciendo el amor en desenfreno continuado.