Translate

miércoles, 31 de julio de 2013

Suavis Inimicitia


Adriana soportaba cómo podía la ausencia de Aníbal,Sadik era un gran consuelo,pero la incertidumbre de que su marido pudiese morir a manos de algún bárbaro íbero era frustrante,ella allí en Cartago y él las tierras bárbaras de Iberia.
Dido trataba de consolarla cuando la joven princesa se derrumbaba,recibiendo a veces alguna reprimenda de Dido.

-Adriana,eres esposa de un militar,compórtate  cómo tal.

A Adriana le sorprendía la frialdad de Dido,la cartaginesa tenía la experiencia de que su marido Asdrúbal fue militar,su hermano y padre militares y su pareja actual militar,su hijo Âkil sería militar.
Pero bajo apariencia de frialdad,Dido sufría por su hermano y por Aderbal,la incertidumbre era un horror.

Pero a veces la diosa Fortuna les sonreía y ambas recibían un mensaje por parte de Aníbal y Aderbal.
Adriana casi chillo de la alegría al recibir las primeras noticias de su esposo,hacía más de un mes que no sabía nada de él.

-Dido,esta vivo,¡esta vivo!- Unas cuantas lágrimas de felicidad recorrieron las mejillas de Adriana,noches de llanto hasta dormirse,viendo a través del rostro de su hijo de tres meses a su marido. Adriana no leyó de inmediato el pergamino,lo estrecho contra su pecho cohibida por la mezcla de la alegría y a la vez el miedo de que noticias había.

-No lo dudes,mi hermano honra a Baal Safón o Marte con su forma de combatir.

Esa noche,tras acostar al pequeño en su cuna,fue a su alcoba y se sentó en el borde de la cama,ansiosa por saber las noticias de su esposo.Desenrollo el pergamino y de inmediato empezó a leer.
No era un mensaje propio a una esposa,nada de sentimientos,todo era dentro de términos técnicos de la guerra,hablaba de las bajas ocasionadas en el ejército cartaginés,de los íberos muertos bajo  su espada,del tiempo que les llevo tomar el poblado íbero.
También decía que la campaña militar se alargaba debido que al sitiar y tomar el poblado,poblados vecinos se había rebelado en vez de someterse al poder militar cartaginés habían decidido sublevarse....pobre infelices.....

Aún más tiempo fuera....
Aníbal le había dicho antes de partir que quizás podría alargarse la campaña hasta medio año.
Adriana suspiró apenada,le extrañaba demasiado.En fin,lo único que podía hacer era responderle al mensaje y tratar de alegrarle un poco,de demostrar que le esperaría.
De modo que no se acostó aún,sino que de inmediato se puso a escribir la respuesta para que el mensajero partiese mañana mismo.

"Salve Aníbal,los dioses te sonríen al hacer que tu campaña militar en tierras íberas vaya bien,espero que consigas doblegarles bajo la espada o con la amenaza de la crucifixión y se rindan ante el poder de Cartago"- se le hizo raro escribir esto dado que Roma y Cartago eran enemigos.- "Baal y Júpiter te tienen bajo su protección. 
Aquí apenas pasa nada interesante,nuestro hijo cada día está más grande y fuerte,se parece tanto a ti.Te veo a través de sus ojos,estoy segura de que en un futuro lucharéis juntos y yo me sentiré más sola. Te extraño cada día,no me acostumbro a estar sin ti. El día y las noches se me hacen largas,sólo me consuela que me dejaste un hijo a quién cuidar y que preservara tu nombre si caes.Aunque no lo harás,Gracia de Baal,favorito de Melkart. Baal Safón y Marte te ayudan desde la morada de los dioses. 
Esposo,temo que encuentres forma de satisfacer tus necesidades de hombre entre los brazos de alguna esclava íbera,yo te espero fiel,cómo cuando fuiste a Libia. No se que más podría decirte tu humilde esposa,sé que en estos momentos estarás centrado en cómo batallar a los íberos en vez de preocuparte de mi y de Sadik,pero que sepas que ambos te esperamos impacientes de verte,de querer abrazarte....que los dioses te guíen y destroza a los íberos,que se sometan pronto ante ti,que se den cuenta que no tienen más opciones que o someterse o morir en batalla o crucificados.No quiero ni pensar en tal agonía del que eres testigo.
Te espero,Aníbal,te quiero. Tu esposa,Adriana".

Adriana enrollo el mensaje,suspirando,ojala volviese pronto.Iberia era una tierra de muy poco agrado para la princesa,esa tierra la había privado de su marido y de algunos familiares.Deseaba que Iberia cayese en manos cartaginesas o romanas. Lo que más temía era que Iberia la recordase a Delinenar y la aborreciese,aunque le habían asegurado de que Delinenar era una mancha para Aníbal,alguién que quería borrar de su existencia.

Continuará...... 

martes, 30 de julio de 2013

Suavis Inimicitia

 Justo una semana después de que Aníbal le soltase la noticia a Adriana ,  ya se encontraban junto a sus soldados y Aderbal en el puerto , donde partirían a Iberia , no iban allí a negociar , iban allí a demostrarle a los bárbaros Íberos quien tenía el control y el poder , y lo pensaban demostrar con  un ejército de dos mil hombres armados , dos tropas de quinientos arqueros  y mil quinientos soldados de cuerpo a cuerpo , todos dispuestos a dar su vida por lograr su objetivo.



- No estoy seguro allí , te recuerdo que ahora tengo un crío al que cuidar , no puedo dejar a Adriana sola..-Aderbal miró a su amigo y negó riendo.- Si no ha acabado contigo milicias de veinte soldados estando solo ¿Cómo piensas que unos cuantos Íberos podrán matarte? es ridículo..


Tienes razón..-dijo Aníbal aún preocupado.




-La travesía en barco no fue tan larga como se esperaron , tardaron menos de un mes en llegar a la zona indicada y para entonces , antes de zarpar ya estaban todos los soldados preparados para Desembarcar . Primero desembarcaron los arqueros junto a un capatáz que los llevaría hasta dos zonas distintas  , divididos en dos grupos de doscientos cincuenta arqueros. Tras eso desembarcaron los demás soldados y formaron las filas y los escuadrones , dirigiéndose hacia el frente de la colina , donde se ramificaba la gran superioridad numérica de Íberos , todos haciendo su trabajo , sin que supiesen lo que se les venía encima.


-Vamos a ello..-Aníbal bajó del barco junto a Aderbal y tras eso cada uno se posicionó en un escuadrón , indicando a los arqueros que estaban junto a ellos que empezasen la carga de flechas , lo que hicieron de inmediatoy que rápidamente puso a los soldados Íberos a cubierto de la carga de flechas.-


Los íberos salieron de la fortaleza y de los poblados pegados a ella  .Todos los soldados íberos salieron cargados de sus lanzas y escudos , buscando con la mirada a  de donde provenían los disparos de flecha , Aníbal había sido inteligente al hacer eso , ya que los había pillado desprevenidos.


- ¡ AHORA  , A POR ELLOS! -Aníbal salió de su escuandrón cual toro , furioso , excitado y cabreado , agarró su espada y corrió hacia ellos. Su escuadrón no tardó nada en hacer lo mismo y con sus lanzas corrieron hacia los Íberos , los cuales hicieron lo mismo que ellos y corrieron hacia los Cartagineses . Una fila de soldados adelantó a Aníbal  , ellos se encargarían de que Aníbal no impactase contra las lanzas enemigas , haciendo que ambos ejércitos impactasen con sus lanzas , dejando a Ánibal sano y salvo.




Aníbal no tardó absolutamente nada en empuñar su espada con rapidez y cuando vio el hueco en el que colarse se metió con rapidez , empezando a embestir a los soldados Íberos , y no solo eso , patadas , empujones ,espadazos , él solo recorrió todo el ejército Íbero a base de brutalidad  y cortes de espada.


¡ Este hombre está loco ! - Aderbal pensó.-Tengo que ayudarle..


Aderbal lo que hizo fue imitarlo en es aspecto de brutalidad , impactó contra uno de los Íberos que estaba haciendo vuelto en ese marañon de soldados y muerte y nada más entrar acompañó a Aníbal en aquel concierto de muerte y gritos , adelantándose lo suficiente como para destrozar uno a uno a sus enemigos y ponerse al lado de Aníbal , para que ambos pasasen por encima de todo el ejército Íbero.


Al caer la noche  la geurra había terminado , de dos mil soldados , solo novecientos y pico salieron con vida del lugar , magullados , heridos y muchos mutilados , más de uno perdería la vida esa noche por infección o una cuantiosa pérdida de sangre.


¡ Buscad entre los enemigos caídos y si hay un vivo  , ya sabéis que hacer! - Para él eso era crucificarlos , todo con el mensaje de '' Aquí mandamos nosotros y os pasará esto si no obedecéis.''


 ¡ Aníbal  , ya hay demasiada muerte ! - hasta para Aderbal , esa guerra había sido suficiente.


Calla..- Áníbal ,como siempre estaba orgulloso de lo que habían hecho allí , otra victoria para él y los suyos.


Horas más tardes , todo el pueblo se llenó de cruces y en ellas solo quedaron los Íberos vivos y algunis civiles. Tras eso todos recogieron su ''pequeño'' botín de las aldeas y de la fortaleza y volvieron a su embarcación , volvían a casa.


Continuará....

lunes, 29 de julio de 2013

Suavis inimicitia


Finalmente Aníbal lo consiguió,el Senado decidió mandarle a Iberia,a Cartago Nova,iba a luchar contra los íberos junto Amílcar Barca. Por fin. Había estado antes en Iberia,pero cómo soldado de menor rango,ahora era general.Se sentía dichoso,estaba deseando partir,tenía la emoción de un chiquillo.Pero ya no era un inexperto soldado,no,además,ahora había gente que dependía de él: Adriana y Sadik. Era una sensación extraña esa.Nunca nadie había dependido de él,ahora tenía su propia familia.

-Deberías estar contento,Aníbal.-le dijo Aderbal de camino a casa,su amigo desde que formalmente era la pareja de Dido prácticamente se pasaba el día allí metido,cosa que no le molestaba en absoluto a ninguno.

-Lo estoy.Pero...es extraño,ahora tengo a Adriana y a Sadik.Mi familia.-le resultaba raro usar esa palabra "familia",antes se refería a su relación con Adriana cómo "pareja" o "matrimonio" nada más,pero ahora había un termino aún más importante "familia".

-¿Temes no volver?

-A parte.Si muriese,Adriana y Sadik....dependen de mí.

-Lo sé.Venga,Adriana comprenderá que debes ausentarte meses para luchar contra esos bárbaros íberos.Es nieta de cónsul,hija de un soldado,esposa de uno...

-¿Siempre eres tan optimista?-Aderbal asintió con la cabeza.Al menos le quedaba el consuelo de que Adriana seguía siendo princesa,dinero no le faltaría.

Esa noche,Aníbal debía decirle a Adriana que se iba a ir unos meses a Iberia,ella le comprendería,siempre lo había echo.Comprendió lo de Libia,¿por qué no entendería lo de Iberia? Además,estaba casada con un militar,tenía que acostumbrarse.
Entró en la habitación conyugal,ahí estaba Adriana,con su hijo,desobedeciendo el que el niño debía estar lo mínimo allí.Pero esa vez le dio igual.

-Déjamelo.-pidió Aníbal,Adriana lo miró sorprendida,pero se acercó a su esposo con el bebé en brazos,no tardo en pasar de los brazos maternos a los fuertes brazos del padre.

-Cuidado con la cabecita.-dijo Adriana,Aníbal acomodo al niño en sus brazos,le sorprendía cómo una criatura tan pequeña pudo ser engendrada por él y por Adriana.Sadik le miró a los ojos,no se sentía tan agusto en brazos de su padre cómo en brazos de su madre,por lo que se removió un poco,pero Aníbal lo tenía sujeto con firmeza pero sin hacerle daño.

-Adriana.Me han destinado a Iberia.-soltó de golpe,Adriana lo miró con sus grandes ojos de venado abiertos de par en par,¿Iberia? ¿Tan lejos?

-¿A Iberia?

-Sí.

-¿Tenemos que ir también nosotros?- preguntó ella notablemente preocupada,Aníbal se quedo pensativo,era cierto que las mujeres e hijos de algunos de sus oficiales los acompañaban a Iberia. Pero él no quería tener a su familia allí,cerca de un campo de batalla. Además,íberos y romanos se odiaban. Adriana era romana y su hijo medio romano.

-No.No quiero que vayas ni tu ni el mocoso.

-Sadik.

-Cómo sea. Íberos y romanos no se llevan bien,tú eres de sangre noble romana y el enano es medio romano.- Adriana se quedo pensativa,¿cuánto tendría que estar lejos de él? ¿Meses? ¿Años?

-¿Cuánto?

-Unos meses,seis meses cómo mucho.- se sentaron al borde de la cama,Aníbal aún portaba en sus brazos al niño que no tardó en acostumbrarse a los brazos de su padre y lo miraban con cierta curiosidad,Aníbal pudo detectar en la mirada esmeralda de su hijo una aguda inteligencia ya.

-Es mucho....

-Adriana,soy un militar.El ejército es mi vida.- como única respuesta recibió un leve beso en los labios por parte de su esposa.Ese gesto lo desarmo por completo,nunca estuvo acostumbrado a recibir muestras de afecto,y ahora Adriana se las proporcionaba sinceramente.

-Lo sé.Te voy a echar de menos.Al menos tengo a nuestro bebé para que me ayude a tolerar tu ausencia.

-No seas tan cursi,mujer.-corto con cierta brusquedad,debía reconocer que le derretía la dulzura de Adriana,pero tenía una imagen que mantener.

-Voy a acostar al pequeño.-Adriana tomo al bebé entre sus brazos,cosa que Aníbal dejo sin nada de resistencia.

-En una semana me iré,esposa,¿sabes lo que significa?

-¿Noches de sexo hasta el agotamiento?

-Sí.-Adriana no pudo evitar esbozar una sonrisa antes de salir de la alcoba para dejar al bebé dormir.

Continuara.......


domingo, 28 de julio de 2013

Suavis inimicitia


Cuando la noche dio paso a la mañana,Adriana despertó antes que su esposo,los remordimientos de haber pasado una noche de lujuria por el precio de no poder haber atendido ella misma a su niño que había llorado un par de veces durante la noche. Sadik aún no estaba acostumbrado a pasar tiempo en otros brazos que no fuesen los maternos y lo habría pasado mal esa noche.
De modo que se levantó del lecho y se vistió para ver a su hijo,consumida por la culpa y viéndose cómo una mala madre por no haber podido atender ella misma a su bebé.Salió  de la habitación y fue a la dónde se encontraba la cuna de su hijo,el cuál estaba despierto en la cuna. Adriana se asomó para verlo,parecía que los preciosos ojos verdes del bebé brillaron de alegría al ver a su madre y se removió un poco en señal de que estaba harto de estar en la cuna.
Adriana,con suma delicadeza,lo tomo en brazos,su bebé no tenía signos de que el trato dado por la esclava fuese deficiente,pero tenía las mejillas repletas de lágrimas secas.

-Perdóname,mi amor,lo siento mucho....- susurró Adriana,meciendo con suavidad a su bebé,el cuál sollozo de hambre,la madre se apresuro a descubrirse parcialmente el pecho en lo que enseguida Sadik se aferró a el,alimentándose,la esclava que le cuido le había dado de mamar,pero era obvio que el niño prefería la leche de su madre.

Aníbal despertó al poco y comprobó que su esposa no dormía a su lado,estaría con el crío seguramente.Suspiró y se acordó brevemente de su madre,Elisa,sabía muy poco de ella,pero Dido le había dicho que su madre había sido una dulzura legendaria,pero era la única capaz de plantar cara a su padre.
Se levantó de la cama y se vistió,iba a ver a Adriana y al bebé,sólo tenía dos meses de vida,un ser pequeñajo e indefenso que dependía de Adriana absolutamente,una tontería para idea de Aníbal,él había crecido sin madre y había salido muy bien.Un militar de alto cargo,tenía fortuna....auqnue debía de reconocer que a veces había deseado un abrazo de una madre.En fin,no tenía solución.

Fue a la habitación del niño y no se equivoco,Adriana estaba dándole el desayuno,ese niño mamaba con ansia,en eso Aníbal corroboro que era hijo suyo.

-¿No debería estar durmiendo?-preguntó él apoyándose en el marco de la puerta,Adriana giró un poco la cabeza para mirar a su esposo.

-Tenía hambre....me siento muy mal por lo de anoche....

-Anoche no decías lo mismo,aún tengo tus arañazos en la espalda.

-Por eso,¿qué clase de madre disfruta mientras su bebé está solo?- Aníbal gruño harto ya de eso.

-Adriana,yo no tuve madre y mira,salí bien. Porque por las noches no estés tú para cuidarle no le afectara.

-Pero....

-No quiero ni un puñetero pero.Ese niño será un guerrero,no lo mimes tanto.-se fue de allí,él también estaba hambriento y tenía que desayunar antes de irse a entrenar a la tropa.A ver si lo llamaban para Iberia para luchar junto a Amílcar Barca,el león de Cartago. Aníbal respetaba a ese hombre cómo nunca había respetado a nadie en su vida.Pero pensaba en lo que le había dicho a Adriana,¿estaba siendo demasiado duro? Sadik apenas tenía dos meses de vida,que disfrutase ahora de los mimos de su madre hasta que fuera lo suficientemente mayor para poder empezar a entrenarle.

Cuando Aníbal se fue,Adriana aprovecho para bañar al pequeño en un pequeño barreño,le gustaba mucho el agua y las burbujas que formaba el jabón.

-¿Te gusta,cielo?-preguntaba Adriana riendo,la risueña risa de infante de Sadik indicaba que se divertía ante los mimos de su madre. Adriana descargaba en él todo su amor no correspondido hacía su esposo.

-Mi señora.- dijo una esclava celta llamada Atia a su joven señora,interrumpiendo el baño.

-Dime Atia.- Adriana saco al bebé del barreño,arropándole con un paño para secarle.

-Llego mensaje de su hermana Selene,bueno en realidad de su esclava Silvia.

-¿Qué dice mi hermana?- preguntó distraída,secando al bebé.

-Que su hermana dio hace poco a luz a unos mellizos varones,Marco y Junio.- Adriana casi dio un chillido de alegría,¡su hermana había tenido mellizos! Juno era grande. Recordaba cuando le llegó mando a su hermana la noticia del nacimiento de Sadik,cómo respuesta había recibido unos cuantos regalos por parte de su hermana para el bebé y una carta en la que le deseaba todo lo mejor a ella y a su preciado hijo.
Ahora debía de hacer lo mismo ella para su hermana y sus sobrinitos.

Continuara......


sábado, 27 de julio de 2013

Suavis inimicitia


 A Adriana le costo una semana recuperarse de la paliza del parto,cosa que alegró a Aníbal ya que estaba un poco asustado de que su esposa pudiese irse al Hades por el agotamiento o por lo que sea ,aunque aún era pronto para que ella y su esposo volviesen a tener relaciones sexual,a quién le dolía ya la entrepierna de casi un año sin poder acostarse con su mujer.Había pensado en acostarse con alguna esclava,pero no.Juro ante Baal que sería fiel y él nunca rompía sus juramentos,así que le tocaba otra opción para relajar un poco la necesidad sexual.

La llegada del pequeño cambió muchas cosas en la casa. Adriana centraba todo su cariño,su amor y sus pechos en Sadik, a Aníbal le resultaba raro que hubiese elegido un nombre persa para su primogénito, el niño fue consagrado a Marte,divinidad de la guerra romana y a Baal Safón,dios de la guerra cartaginés.
Aníbal no  se equivoco sobre los celos que sentiría hacía su hijo,se sentía consumir de rabia cuando lo veía en brazos de Adriana,o recibiendo los tiernos mimos y besos de su madre o cuando se alimentaba,mamando de los senos de Adriana.
Eso si,hubo una cosa que nadie pudo hacer que cambiase de opinión: la cuna del crío no estaría en la alcoba matrimonial,estaría en una habitación contigua,la habitación matrimonial era para él y Adriana nada más.

No, definitivamente no era fácil criar a un hijo, sobre todo en el comienzo.
El pequeño mocoso había tomado la costumbre de llorar por las noches,arrancando a sus padres del sueño,era en esos momentos cuando Adriana se iba a la habitación dónde dormía su hijo y lo atendía mimosamente,con todo el amor que le cabía en las extrañas. Y en esos momentos era cuando Aníbal tenia ganas de irse a Iberia para no volver jamás.

Paso cerca de cuarenta días y Aníbal no aguantó más,el niño se portaba bien por las noches,no eran muchas en las que daba guerra,pero estaba harto por otra cosa. Quería que la faceta de madre de Adriana desapareciese y volviese la amante,la mujer. Así que ya una noche harto de la castidad a la que se vio obligado a tener,llamo a gritos a una de las esclavas,que casualmente acababa de parir también, y le ordenó que si Sadik lloraba le atendiese ella,que su ama estaría esa noche muy muy ocupada.

Adriana tras acunar a su pequeño Sadik cantándole una dulce nana para que durmiese,lo acostó en la cuna y beso su frente al verlo ya entregado a los brazos del sueño.

-Duerme mi amor,tu madre velará por ti.-le dijo a su bebé arropándole.Las noches en Cartago eran frías y no era plan de que el pequeño cogiese una enfermedad.
Fue a su habitación,deseosa de acostarse en la blandura de las sábanas y descansar hasta que Febo volviese a salir,pero cuando llego a su habitación,Aníbal la esperaba con gesto lujurioso en su mirada.

-Buenas noches,Aníbal.- dijo Adriana acercándose a la cama,sin percatarse de las necesidades masculinas de  su esposo.Ahí él aprovecho para cerrar la puerta de la alcoba con llave,nadie les molestaría. De esa noche Adriana no se libraba de complacerle. Le sorprendió lo rápido que Adriana había recuperado la figura,ahora incluso estaba más deseable debido al nuevo volumen de sus pechos y sus caderas más generosas,lo único "malo" eran las estrías,aunque apenas se le notaban a Adriana,de modo que no le hacía ningún caso.

-De esta noche no te libras Adriana. Quítate la ropa.

-Aníbal,estoy cansada....

-Ahora.- él se desprendió ya de la ropa,quedando desnudo ante los ojos de su esposa con su necesidad bien notoria.
Adriana sumisamente obedeció y se desprendió de sus ropas,debía reconocer que ella también extrañaba el contacto íntimo con su esposo,noto cómo él la empujaba un poco violento sobre la cama y se colocaba encima de ella,no iba a ver nada de preliminares,iba a ir directamente al acto sexual en sí.
Pero inesperadamente el bebé empezó a llorar.

-"Puto niño"- pensó Aníbal,pero no,de esa noche Adriana no se escapaba de la cama,no iba a auto aliviarse de nuevo.

-Voy a.....

-¡No! Ya le dije a una esclava que le atendiera ella.Tú esta noche no te escapas esposa mía.- recalcó el mía antes de penetrarla con mucha brusquedad,arrancándole un gemido de dolor y placer a la vez,enseguida empezó el fuerte vaivén,era extraño esa vez. La lujuria, el cansancio, los llantos al otro lado de la puerta, la violencia, la liberación…. Todo el enfado y la rabia de los últimos tiempos se habían disipado completamente de su mente después de empezar el acto. Aunque, pensándolo bien, parecía estar usado esos sentimientos contra ella.

Aníbal agarró el cabecero de la cama y sus embestidas eran brutales,por fin disfrutaba del preciado cuerpo de su esposa y eso le recordó una curiosidad que tenía desde hacía meses. Soltó el cabecero de la cama para recostarse sobre Adriana,no sin antes colocar las piernas de su mujer sobre sus hombros para hacer la penetración más profunda.
Adriana gemía,chillaba,jadeaba de placer y dolor,le hacía daño pero a la vez disfrutaba de ese dolor,sus palabras decían que parase pero su cuerpo ansiaba por tal liberación,por esa casi violación.

-Me preguntó a que....- dijo Aníbal entre jadeo,acariciando uno de los senos de Adriana,seguido de esto saco la lengua y empezó a lamerlo al principio con suavidad hasta que con la mano apretó el pezón para que saliesen unas gotas de leche,las cuales lamió enseguida.

-¡Que dulce!-susurró lujurioso a lo que enseguida su boca se cerro sobre el pecho de Adriana,lamiendo el pezón y succionando para que saliese el líquido materno.

-¡No hagas eso!....-aunque le parecía muy raro,debía de admitir que le aliviaba eso,le dolían los pechos debido a la leche pero los tenía muy sensibles.

-Aníbal,el bebé....

-Tienes los pechos grandes no pasara nada con que los disfrute yo también.- acto seguido repitió la misma acción con el otro pecho,degustando la tibia y dulce leche materna de su Adriana mientras seguía moviéndose con fiereza.

Tanto tiempo ambos sin sexo hacía que lo disfrutasen bastante y con fuerza por ambas partes,uñas hundiéndose en su cuerpo, dientes arañando su piel y sus fuertes manos imponiéndose,Adriana le araño la espalda cosa que él reacciono con un inesperado gemido de dolor y placer pero cómo leve castigo hundió sus uñas en los muslos de su esposa que parecía disfrutar del dolor. Gritándose obscenidades,casi rompiendo la cama de la de veces que se entregaron a  la lujuria.

Finalmente acabaron ambos agotados,Aníbal cayó rendido sobre el cuerpo de su mujer,quieto,pesado....pero inmensamente satisfecho.

-Dioses....-murmuró Adriana regularizando su respiración.

-Sí....-lamió los labios de Adriana,no quería mimos pero le gustaba lamérselos.- Los polvos son demasiado buenos...te follaría más.....

-¿M-Más.....?- preguntó Adriana algo asustada debido al tremendo frenesí sexual.

-Mañana pequeña....mañana.....

Continuara....

viernes, 26 de julio de 2013

Suavis inimicitia


Los días se sucedían día tras días,semana tras semana,mes tras mes. Quedaba poco para que el bebé naciese. Adriana estaba emocionada,llevaba días que no se podía estar quieta menos de un minuto seguido,parecía que nunca se le acababan las energías a esa mocosa,al menos eso pensaba Aníbal,recordaba que su hermana cuando estaba embarazada de Âkil,a esas alturas del embarazo no tenía fuerzas para absolutamente nada.En cambio Adriana estaba rebosante de energías,parecía que el pequeño era quién se las proporcionaba y no al contrario.

-Adriana,estáte quieta de una puñetera vez.-le regañaba Aníbal normalmente,porque le ponía de los mismísimos nervios verla tan hiperactiva,no porque le preocupase la  salud de Adriana o del bebé.

-Joo......Aníbal es que estoy rebosante de energía....

-Pues juega con Âkil,pero no quiero verte tan hiperactivo,me pones muy nervioso.

-¡Vale!- no le dio tiempo a terminar la frase a su marido cuando  ya se había ido a jugar con Âkil.

Âkil se llevaba muy con Adriana,al ser la adulta más joven de la casa tenían cierta complicidad,en vez de cómo a una tía la veía cómo a una hermana mayor,por lo que la idea de jugar con ella le entusiasmo mucho,además así Adriana le hacía un favor a Dido al hacer de niñera.

Estuvieron un rato jugando en una mesa a las tabas,llevaban unas cuatro partidas e iban empatados a victorias,esa era la partida de desempate.

-¡Y gané! –sonrió el chiquillo recogiendo las tabas sobre la mesa.
-¡Oh, no! –farfulló Adriana aunque no estaba para nada disgustada. En otra cosa quizá no, pero contra un niño menor de diez años era buena perdedora.

-Ahora sí que te vas a… ¡ah! –su frase se vio interrumpida por una punzada en su vientre, lo que la alteró más de la cuenta. Se obligó a si misma a respirar hondo varias veces y auto-convencerse que a esas alturas no podía pasarle nada malo.

-¿Pasa algo,tía Adriana? –preguntó con una pizca de preocupación de un voz.

-Nada, nada,Âkil –sonrió olvidándose del dolor.- juguemos otra,la revancha de la revancha.

-¡Vale!- En juego siguió igual y al cabo de un rato ninguno recordaba la pequeña pausa. Un sobresalto más del embarazo. Debía de ser normal, ¿no? Además, ¿Cuánto quedaría? ¿Una semana? En cuanto se diera cuenta tendría por primera vez a su propio y real hijo en los brazos, acunándole. Cada vez que pensaba en eso sonreía tontamente.

Entonces otra vez sucedió.

-Achh –susurró llevándose la mano instintivamente hacia el bebé. Bueno, no era precisamente ahí, sino algo más abajo. De nuevo, cada vez con más frecuencia que la vez anterior. Una punzada tras otra, que movía todo su ser interior, sus músculos y sus huesos. Y eso solo podía decir una cosa: ya venía.
Soltó la tabas con las manos temblorosas.

-Necesito descansar –susurró con voz ahogada.Noto cómo un líquido se escurría entre sus piernas e instintivamente miró a abajo y vio un charco formado a sus pie.

-Tía Adriana....

-Âkil....llama a tu madre ya....por favor.

Adriana,tambaleándose se tumbo en la cama,menos mal que ella y Âkil habían estado jugando en su habitación conyugal,por lo que se tumbo tratando de relajarse y esperar a que viniese Dido,¡ella sabría que hacer!

 Las primeras contracciones eran periódicas, cada diez minutos más o menos. Poco a poco, aumentaron más y más. 7… 5… 3 minutos.

-¡Oh, Dioses! –sollozó aguantándose el vientre. Ya había perdido la cuenta de cuándo fue la última vez. Empezaba a doler demasiado y supo que el momento se estaba acercando, aunque ella no hacía nada más que ponerse nerviosa allí tumbada en silencio.
Tenía que hacer algo. ¡No podía parir sola! Además, estaba asustada. ¿Qué pasaría ahora? Nunca había visto a una mujer dar a luz y no sabía que era lo que tenía que hacer.

-¡Adrina!- era la voz de Dido,su cuñada,nunca se alegro tanto de verla.

-¡Dido...mátame!

-No te voy a matar....Adriana,respira hondo...parece una tontería pero sirve....

-¡Me muero!

-Âkil,llama a tu tío.¡Corre!

-Sí ,madre.- el niño obedeció y salió de la habitación corriendo,¿dónde estaría su tío? Seguramente con el idiota de su futuro padrastro.No se equivoco,Aníbal estaba con Aderbal en el patio de armas,entrenándose con la espada,normalmente el niño se habría quedado embobado por la fascinación sobre el manejo de las armas de ambos guerreros,deleitándose con el sonido del metal contra el metal.Pero esa vez no.Su madre le había dicho que fuese a por su tío,que era urgente.

-¡Tío Aníbal!- gritó el niño,atrayendo la atención de su tío y su futuro padrastro.

-¿Qué ocurre Âkil?- preguntó Aderbal ante la alteración del niño.

-Madre dice que mi tío vaya a su habitación,Adriana no se encuentra bien.- ¿Adriana no estaba bien? Se lo merecía por estar haciendo el tonto a punto de salir de cuentas,¿o acaso podía ser.....?

-Vamos ,Âkil- soltó la espada y los tres fueron a la habitación a ver que ocurría. Aníbal casi se desploma al ver a Adriana retorciéndose de dolor y a Dido tratando de calmarla.

-¡Ya viene!- gritó Adriana histérica.

-¿Y-ya? Falta una semana....

-¡Ve a buscar una comadrona imbécil!- Gritó Dido también alterada,Aderbal puso una mano sobre el hombro de su amigo.

-Iré yo a buscarla,es tu hijo el que nace,tienes que estar aquí.

-No tarde,hermano –fue lo único que dijo Aníbal,aunque no lo aparentaba estaba de los nervios,temía que esa criatura pudiese matar a Adriana tal y cómo él hizo con su madre.
 Para Adriana se hizo más corta la llegada de la comadrona,no supo cuanto tiempo precisamente pasó, pero antes de lo que esperaba reapareció Aderbal acompañado de la matrona y su ayudante.
Resultó bastante alivio ver como ambas se desenvolvían con tanta soltura y naturalidad. La prepararon y le explicaron que pasos debía seguir básicamente. Y sobre todo, que no tuviese miedo. No tenía porque morir aunque el primer parto siempre era el más duro.Obviamente las dos mujeres echaron de la habitación a Aníbal,Aderbal y Âkil,al niño por considerarle muy pequeño y a los otros dos por ser hombres.

Todo lo demás que recuerdan son gritos, suyos la mayoría, y mucho dolor. Tanto era, que creyó que no aguantaría. Sus huesos se separaba, sus músculos se contraían abriendo paso a una nueva criatura. Los intentos de tranquilizarla por parte de las mujeres eran inútiles. Sin tan solo se diese un poquito más de prisa…
Entonces, cuando estaba segura de que iba a perder el conocimiento, el pequeño terminó de salir de ella, junto con un torrente de fluidos.

-Oh, Dioses míos… -gimió desmayándose del esfuerzo.

Abrió los ojos. Todo a su alrededor todavía se veía semiborroso. Estaba tumbada en su cama, tapada. Las sábanas olían limpias, y así no era como las recordaba de antes. Algo sobre su pecho se movía, algo vivo.
Después de un esfuerzo sobrehumano, consiguió llevar a tocarle con la mano. Era cálido, y pequeño. Estaba envuelto en una sábana. En algún momento, empezó a llorar.

-La matrona dice que está bien – la voz de Aníbal la sobresaltó.

- Es un niño sano.
¡Un niño! Su niño.

-Preciosidad… –susurró acariciando a su bebé, meciéndole entre sus brazos para calmarle.
Trató de incorporarse, para ser más cómodo, pero le resultó doloroso. Los fuertes brazos de Aníbal la ayudaron.

-Y tú debes de descansar. Prohibido levantarse de la cama –continuó con las explicaciones: - Y si te dan más mareos, que tomes dulce.

-Ajá –asintió absorta en los rasgos de la criaturita.- Se parece tanto a ti –observó sonriendo. Aníbal se asomó sobre su hombro para comprobarlo.

-Si tú lo dices… -encogió los hombros no muy convencido. A él le parecía que tenía cara de bebé simplemente.El pequeño había heredado la piel morena del padre,el poco pelo que tenía era de color castaño oscuro,cómo su abuela materna,Cibeles,los ojos de un precioso verde esmeralda cómo los de Elisa,la abuela paterna.

-Será guapo, grande, fuerte, todo un hombre…

Amor de madre. En realidad, era un bebé normal, sin nada que destacar que crecería como cualquier otro. Pero para Adriana, era lo más importante del mundo. A partir de ese día, siempre lo sería, por el simple hecho de ser su hijo. Aunque, eso es suficiente.

-Sadik…Sadik Melkart.... -fue lo último que sus labios pronunciaron antes de caer los dos en un profundo y reparador sueño.

Continuara......
 

jueves, 25 de julio de 2013

Suavis inimicitia


Adelphos supo gracias a Selene que Adriana estaba embarazada,el joven príncipe no se puso creer las palabras de su prima.

El joven estaba en Sardonia,en su hogar cuando un mensajero llegado desde Roma le entrego un mensaje de su prima Selene,así sabiendo cómo estuvo en Cartago y la noticia del embarazo. Adelphos casi grito de pura ira y frustración.¿Cómo podía Adriana ser tan ingenua?¡Sabía cómo era Aníbal y ahora albergaba en su interior a su hijo! Él ya sabía que Adriana ansiaba concebir un hijo de su esposo para la salvación de su matrimonio.Pero Adelphos no podía entender que veía en ese hombre hasta tal punto de querer dar a luz un hijo de él.

Esto había sucedido hacía cinco meses y Adelphos había cambiado,era ahora más callado,más amargado....estaba por desposar a cualquier princesa para olvidarse de una vez de Adriana,pero no podía,pensaba que el bebé medio púnico que Adriana daría a luz debía de ser suyo,de que él y Adriana debieron casarse y ser príncipes de Sardonia y Siracusa los dos juntos.Pero no....

-Salve,Delphos.- le saludó Fabio,su medio hermano y mano derecha,quién cariñosamente le llamaba "Delphos" cómo a la ciudad griega.Adelphos estaba apoyado en la baranda de uno de los balcones de su palacio,observando el mar,meditando sobre todo y sobre nada a la vez.Ni se giró al escuchar a su hermano Fabio.

-Salve Fabio.

-¿Pensando en Adriana?

-¿Cómo.....?

-Siempre que estas aquí  es cuando piensas en ella,porque este balcón es el mejor con vistas al mar.

-Debí casarme yo con ella...

-Sé lo que sientes.Adriana es un manjar de dioses,Selene igual,pero....ambas están casadas y preñadas.

-Gracias por tu ánimos...

-Piensa que Aníbal es mucho mayor que Adriana,y que Cartago tiene muchas guerras,podría morir y Adriana sería totalmente libre para que tu la persigas sin descanso de nuevo.

-Eso espero.Obviamente adoptaría a ese bebé.



Adriana acariciaba su vientre con infinita ternura,ese pequeño cada día era más fuerte,cada vez faltaba menos para poder tener a su bebé entre sus brazos.Aníbal solía observarla a escondidas tuvo la fugaz visión de su hijos.Un niño,esperaba que fuese un varón por lo que ni se imaginaba cómo sería una hija de ambos,un niño de tono de piel moreno,los bellos ojos de venado de Adriana y facciones de ambos.Sentía celos de su hijo porque ya desde el vientre acaparaba el amor y los mimos de Adriana,cuando naciese sería peor.Pero a veces se imaginaba que él mismo guiaría a su hijo en sus primeros pasos cómo soldado.Pero para eso aún quedaba mucho,quería ser mejor de lo que fue su padre,pero no se veía capaz para amar a ese niño.

Continuara.....

martes, 23 de julio de 2013

Suavis inimicitia


Aníbal estaba con ganas de que Adriana pariese ya,estaba harto del embarazo de Adriana,cinco meses de abstinencia,cinco meses viendo cómo el cuerpo de Adriana cambiaba,cómo ya no la veía cómo una amante sino cómo simplemente una mujer embarazada,estaba harto.Quería tomarla,que volviese a tener la libido activa.Pero sabía que cuando ese pequeño usurpador del cariño de Adriana viniese a este mundo sería aún peor.


-Se te ve algo enfadado amigo mío.-le dijo Aderbal al día siguiente cuando acabaron los entrenamientos con el resto de hombres del ejercito por la tarde noche.Aníbal gruño con malhumor,no quería pagarlo con Aderbal,pero sabía que él era su único confidente y descargaba toda su rabia,al menos hablándolo,con Aderbal.

-Estoy deseando que Adriana para ya,estoy harto de el embarazo.Y lo peor es que cuando ese mocoso o mocosa nazca será peor.

-¿Estas celoso de tu propio hijo,Gracia de Baal?- Aníbal asintió con la cabeza.
Aderbal insistió en que fuesen a una taberna a beber un poco y así poder desconectar un poco de todo.

-¿Y tú con mi hermana?

-Quiero casarme con Dido y Dido conmigo,pero queremos esperar a que tu bebé nazca.

-Hermano,sabes que serás el padre de Âkil ¿no?

-Sí....aunque creo que ese niño me odia.-Aníbal rió por lo bajo por las palabras de su futuro cuñado,en cierta parte tenía razón Âkil tenía cierto odio a Aderbal por querer cómo sustituir a su padre Asdrúbal,aunque Âkil era muy pequeño cuando su padre falleció.

-No te odia....mucho.

-Eres malo,sabes que me tiro una vez una piedra a la espinilla,suerte que llevábamos ese las armaduras y me protegió las ócreas.- ambos rieron un poco.

-Venga,vamos a beber hermano.

Estuvieron bastante rato en la taberna bebiendo el dulce néctar de los dioses que era el vino,emborrachándose bastante,de modo que fue gracioso verlos abrazados para evitar no caerse por la calle,armando escándalo en plena noche.

-Porque yo....hipppps....te quierrro....herrmano....hipppss....-dijo un Aderbal completamente borracho abrazándose a Aníbal.

-Y yo...hippps...también me quierrro.....hipsss.....y a ti también.....con lo tonto que hippss eres a veces....te quierro Aderrbal.

-Y yo a ti....hippsss....Aní....hipps.....

-¿...Aní...?

-Viiii....te voy....a hipsps...llamar así ahora.....

-Ni...en hipss sueñosss.....


A la mañana siguiente,ambos amigos despertaron con un fuerte dolor de cabeza,durmiendo juntos sobre unas balas de paja en los establos de casa de Aníbal.

-Ohh.....juró por.....Baal que no volveré a beber.....-musitó Aderbal poniéndose la mano sobre la frente,Aníbal se frotaba las sienes con un irritable dolor de cabeza,cada pequeño sonido le parecía cómo si le golpease con un martillo en la cabeza.

-.....No.....hables.....

-......Vale.......-ambos amigos entraron dentro de casa para comer algo,pero no fueron muy lejos ya que Aníbal vomitó súbitamente en el suelo.

-¿Estas bien?

-No.....-volvió a devolver todo el alcohol que ingirió la noche anterior.Todo se le volvió negro....

Aníbal volvió a abrir los ojos para encontrarse en su habitación,en su cama y lo primero que vio fue el rostro preocupado de Adriana que no cesaba de acariciarle la mejilla.

-¿Estas mejor?-preguntó ella acariciándole con dulzura el rostro,Aníbal estaba demasiado malo para negarse a los mimos de Adriana.

-No.....tengo ganas de vomitar....-Adriana dejo de acariciarle para coger una ánfora para que Aníbal volviese a vomitar,cosa que no tardo en hacer.

-Dudo que quieras comer.

-Como algo y lo vomito....

-Baco estará orgulloso de ti y de Aderbal por beber cómo borrachos.

-Adriana.....¿te han crecido los pechos?-preguntó de golpe observando el escote de la túnica de su esposa,no eran imaginaciones suyas,estaban más grandes,más blanditas seguramente.

-¿Eh? Sí,me han crecido por la leche,pero los tengo muy muy sensibles.- Aníbal envidió a su hijo que aún no había nacido porque aprovecharía los grandes y rebosantes de leche pechos de su esposa.

-Quisiera poder lamerlos ahora mismo....tan llenos de tu tibia leche....

-¡Aníbal! No. Anda duerme un poco,estarás deseando descansar.

-.....Quédate hasta que me duerma.....

No tardo en pasar,Aníbal se quedo dormido en breve para recuperarse y sintiendo las dulces caricias de su esposa.


Continuara....

 

lunes, 22 de julio de 2013

Suavis inimicitia


Los meses lentamente iban pasando,la criatura crecía en el vientre de Adriana,ella aún seguía con nauseas y mareos,su vientre crecía día a día su hijo cada día se volvía más fuerte.

Aníbal aunque mantenía una actitud algo alejada y fría de su esposa y trataba de desentenderse del bebé no podía,algo dentro de él en el fondo se preocupaba  por ambos,pero seguía manteniendo una actitud distante e incluso desagradable.

A los cinco meses de embarazo,Adriana no cesaba de acariciar su voluptuoso vientre,notando el movimiento de su hijo cada vez que se movía en sus entrañas,no cesaba de hablare y de tararearle canciones.Pudo comprobar que cuando el pequeño se excedía con sus pataditas al entonar una melodía Adriana el bebé cesaba.

Pero no todo era bueno,Adriana se sentía demasiado cargada a veces y agotada,pasaba a veces gran parte del día durmiendo. Le preguntó a su cuñada si eso era lo normal y una vez que Dido le aseguró que si lo era cesó de preocuparse.
Pero también estaba la presión que tenía de que ese bebé debía de ser un varón,Aníbal se lo había recordado muchas veces.

-Tú quisiste que tuviésemos un hijo,espero que al menos sea varón.- fueron algunas de sus palabras.
Adriana le contaba a veces del embarazo a Aníbal,este parecía ignorarla por completo.

Por las noches,el bebé parecía que se animaba más y pateaba más a la pobre Adriana,que reía por no llorar.

-Pareces una loca riéndote sola.....

-Toca,nota cómo se mueve tu hijo.Ha salido guerrero....cómo tú....-Aníbal suspiro y se tumbo de lado dándole la espalda a Adriana,la cuál le miró resignada,con voz suave .

-"Mi bueno y tierno hijo,
  no tiene miedo y no se asusta.
 Mi sol,duerme y sueña feliz,
 siempre tú mi arrullo llevar,
y así yo estaré junto a ti"

El suave canto de Adriana pareció tener efecto en el bebé que dejo de dar pataditas,y también en Aníbal que esbozó una leve sonrisa al escuchar la canción de Adriana.

Continuara......

 


domingo, 21 de julio de 2013

Suavis inimicitia


No soportaba a Selene,Aníbal lo tenía claro,odiaba a la familia de su esposa. Julius le parecía un degenerado al desposar a su propia nieta,Selene una putilla guerrillera que trataba de imitar la belleza de Adriana,Adelphos un niñato....y al pesar que su hijo compartía sangre con ellos deseaba matarlos a todos.
Menos mal que Adriana era la excepción,tan bella e ingenua...pero también le repugnaba la idea de que la mujer que dormía a su lado tuviese lazos de sangre con ellos.

Selene pasó unos días con Adriana,unos días que Aníbal detestó,Adriana no le hacía ni caso,Selene a la mínima le insultaba disimuladamente y si le pegaba cuatro gritos si agachaba las orejas. Eso era lo que la mocosa de su cuñada necesitaba: que Julius la metiese en vereda aunque fuese a golpes.Pero era obvio que el idiota de Julius no lo haría porque se embobaba con su esposa. Enternecedoramente vomitivo.

Así que le falto gritar "¡Baal es grande!" cuando Selene se marcho,por fin volvía a estar a solas con Adriana,bueno sin contar a Dido,pero por fin no había más romanos en su casa.

-La voy a echar de menos.-musitó Adriana volviendo a casa,ya que había ido con su esposo a despedir a Selene al puerto.

-Yo no.

-Lo sé.- inesperadamente,Aníbal abrazó a Adriana por la cintura y la atrajo hacía él,cómo siempre sin gota de cariño,era simple y pura dominación.Su mujer,su hijo...

-Está sera la última vez.No voy a tolerar más romanos en mi casa.

-¿Y yo que soy?

-Desde que accediste a ser mi esposa eres cartaginesa,Kshyqti.-recalcó mucho el nombre púnico que Adriana tuvo que tomar,durante la estancia de Selene se había procurado de llamarla Kshyqti y no Adriana.Ella le había tenido que explicar a su melliza el porque de ese nombre.

-No me acostumbro a ese nombre,Aníbal.¿No puedo usar mi nombre en público?

-No.Te tendrás que acostumbrar si o si.- la soltó y echo a andar,Adriana le siguió mansamente,entristecida por la marcha de Selene y porque se había dado cuenta más si era posible que entre Julius y Selene estaban Venus y Cupido y entre ella y Aníbal estaban Discordia y Marte.
Aníbal se paro en seco,haciendo que Adriana también se detuviese,sin más,sin palabra alguna la cogió de la manos y reanudo la marcha de vuelta al hogar.Adriana se sorprendió y no pudo evitar sonreír por ese gesto.

Continuara......

sábado, 20 de julio de 2013

Suavis inimicitia


Las hermanas estuvieron horas hablando,rememorando anécdotas y contando algunas de las vivencias que había tenido en esos meses de separación,también hablaban sobre sus respectivos embarazos y sobre sus esposos.

-Entonces...¿Aníbal te trata bien?- Adriana prefirió no hablarle a Selene sobre las peleas que tuvo con Aníbal y menos hablarle de cuando él le había pegado.

-Sí...me trata bien.

-¿Y cómo amante?- preguntó sin pudor alguno Selene sin poder evitar una risita traviesa al ver a su hermana ruborizarse.

-¡Selene!-se quejo Adriana ante el descaro de su hermana al hablar sobre temas de alcoba.

-Venga hermana,¿es verdad lo que dicen de los hombres del norte de África?

-¡Selene!-exclamó avergonzada de la picardía de su hermana.


Aníbal obviamente desconocía que su cuñada se encontraba en su casa,era lo último que esperaría a ver cuando llego de los entrenamientos diarios que tenía con sus soldados.Él entro en su casa,deseoso de limpiarse el sudor y echarse un rato y descansar.
Cuál no fue su sorpresa al ver a su esposa acompañada de una chica casi igual a ella,pero con algunas diferencias.

-¿¡Ariana!?- exclamó al ver a ambas hermanas.

-Salve esposo.Ella es Selene,mi hermana.-el púnico y su cuñada se miraron con evidente antipatía.Selene le culpaba de haberle quitado a su hermana por haberla pedido cómo esposa y él la veía cómo la esposa de su enemigo.

-Salve,Aníbal.-saludó Selene con un poco de antipatía,Aníbal sólo soltó un gruñido de desaprobación.

-¿Cuánto se va a quedar aquí?- preguntó el hombre fríamente,sin mirar a Selene y clavando sus ojos en Adriana.

-Pues no lo sé,lo que quiera,¿no?

-Adriana,en tu estado es mejor que no estés con cosas que provocan nauseas.-aunque Selene sólo se diferenciaba de Adriana en que tenía el cabello ondulado en vez de liso y ojos castaños oscuros en vez de castaños claros,Aníbal la veía cómo una burda imitación de Adriana,cómo alguien que trataba de imitar la perfección de Adriana.

-Aníbal,por favor no quiero discusiones.-suplico Adriana.Selene,que al contrario que su melliza era brava y no sumisa,se levantó y se encaro a Aníbal.

-Yo también estoy gestando en mis extrañas un hijo.Y yo si que estoy viendo alguien que me provoca nauseas.

-¡Serás...! ¡Más le vale a tu esposo cortarte la lengua o darte una paliza para meterte en vereda!- Selene cómo única respuesta la dio una bofetada a Aníbal con gesto orgulloso,dejando boquiabierto al púnico y sorprendidísima a  Adriana.

-¡Qué maleducado! Adriana,hermana mía,que los dioses te ayuden con este burro que tienes por marido.

Selene se pudo quedar finalmente en casa de Aníbal con su hermana y Dido,en la que encontraron ambas hermanas una aliada contra el púnico,que maldecía el tener tres mujeres bajo su techo.Al menos su dulce Adriana era tan suave y complaciente....valía la pena aguantar a la víbora de su cuñada.


Continuara......

viernes, 19 de julio de 2013

Suavis inimicitia


Selene pudo viajar a Cartago en busca de su hermana acompañada sólo de su fiel criada Silvia,con las indicaciones que le dio Adelphos en cuanto llego a la ciudad del norte de África supo cómo dirigirse a dónde vivía ahora su hermana.

-Pronto volveremos a abrazarnos hermana.-susurró Selene antes de empezar a andar en dirección al hogar de su hermana.


Adriana obviamente desconocía que Selene se encontraba en Cartago,últimamente su atención sólo era para la criatura que crecía en sus entrañas.A veces si pensaba en Selene,en querer contactar con su hermana,pero nunca se atrevió a hacerlo,y además Selene nunca hizo nada por querer contactar con ella.
Así que cuando ese mediodía un esclavo del hogar le dijo que una joven preguntaba por ella se extraño,así que cuando fue a ver de quién se trataba y al ver a una joven con gran parecido a ella no pudo evitar reprimir un grito de júbilo.

-¡Selene!

-¡Adriana,hermana!- ambas se fundieron en un cálido y fuerte abrazo,tras meses sin verse,sin tocarse,las dos se creyeron morir de felicidad,ese había sido el periodo más largo en que habían estado separadas y no podían vivir la una sin la otra.

-Estas preciosa,Adriana,te he echado muchísimo de menos.

-Y yo a ti...tengo que darte una noticia Selene...

-Y yo otra.

-¡Estoy embarazada!- gritaron ambas al unísono,al oírse impulsadas por el júbilo más puro se volvieron a abrazar dando saltitos de la alegría.

-Adriana,¿y este escándalo?- preguntó Dido que apareció en la puerta,se había preocupado al escuchar tanto grito,pero supo enseguida quién era la joven que abrazada a Adriana.Tal parecido físico pero con algunas cosas distintas.....era Selene,la querida hermana melliza de Adriana.

-Perdona Dido,se me olvido que Âkil sigue con fiebre....

-Mi hijo ya esta mejor.Supongo que ella es tu querida hermana Selene.- Adriana asintió con la cabeza.- Encantada,Dido Melkart,cuñada de tu hermana.

-Encantada,Dido.-Selene se quedó impresionada con Dido,le pareció tan hermosa y tan madura...una autentica mujer.

-Dido,Dido,Selene también esta embarazada.

-Tanit es grande,enhorabuena Selene.

Las tres estuvieron hablando un buen rato hasta que Dido fue a ver a su hijo,se encontraba mejor pero prefería estar al lado de su hijo,era lo único que le quedaba de su difunto marido Asdrúbal.Además de que suponía que Adriana querría hablar de infinitud de cosas con su hermana.

-¿Y tú marido,Adriana?

-Mi esposo esta torturando a sus hombres.

-¿Entrenamientos?

-Sí.- hubo un breve silencio entre las hermanas,un silencio que fue roto por Selene.

-Adelphos nos contó que Aníbal fue el que no nos aviso para la boda.Te juro que quise ir....

-Lo sé.

-Le cruzare la cara en cuanto le vea....

-Selene no....por favor.-no quiso decirle que Aníbal se irritaba con facilidad,ella misma había sentido en su carne las consecuencias de su ira,no sólo hubo una paliza,hubo más....pero tontamente Adriana le amaba con locura.No quiso martirizar a Selene con eso.

Continuara......


jueves, 18 de julio de 2013

Suavis inimicitia


Adriana al contrario que su esposo,no albergaba duda alguna.Irradiaba dicha. Podía sentir una extraña sensación en su vientre que era su hijo creciendo,pero...no era todo un maravilloso cosquilleo. Era más fatigoso, doloroso y agotador de lo que había imaginado. Siempre había imaginando que sería simplemente un agradable cosquilleo que te acompañaría a todas partes. Pero estaba muy equivocada. Cada mañana, su estómago rechazaba cualquier tipo de alimento. Sus pechos se hinchaban y deshinchaban a su antojo,siempre tuvo un busto grande,pero a veces le llegaban a doler un poco y otras estaba más aliviada.Sabia cómo parecer atractiva para su esposo,pero Aníbal parecía rehuirla a veces por los cambios hormonales y a veces la dulce Adriana se volvía un tanto loca y por lo mínimo le gritaba a todo el mundo,y otras veces estaba de un dulce que aborrecía. 

Lentamente los días pasaban y pasaron tres meses,a Adriana aún no le notaba el embarazo,y estaba demasiado delgada.....Dido la advirtió sobre eso,que debía ganar peso que esa delgadez podía ser uno problema.

Una noche,Aníbal estaba tumbado en la cama y Adriana sentada a su lado,acariciándose el vientre y hablándole al bebé.Estaba ella pensando si él bebé que crecía en sus entrañas sería niño o niña.Un precioso heredero varón o una hermosa princesita.

-Pero serás un chico, ¿verdad, pequeñín? –le habló con ternura a su vientre- No podemos decepcionar a papá.-sabía que Aníbal si tenía que elegir preferiría un niño que legase su apellido.Un heredero.

-Te van a tomar por loca si te ven hablando sola.


-No hablo sola,hablo con nuestro bebé.

-Los bebés no hablan.-respondió él sin tacto alguno,ganándose una mirada irónica de Adriana.

-Pero si escuchan....-Aníbal la miró atentamente.Su hermana Dido prácticamente le había amenazado con que se preocupase por Adriana porque sino lo hacía Dido se aseguraría de que no volviese a tener descendencia.Ante esa amenaza a su virilidad,Aníbal suspiró y una pequeña parte de él preocupado por Adriana salió a la luz.

-¿Tienes antojos?

-¿Qué?

-Que si has tenido algún antojo.

- Pues… No sé, cielo. Ni siquiera lo había pensado. Supongo que sí.

-¿Cuál?- Adriana se quedo sonriendo,en el fondo Aníbal se preocupaba por ella y por su bebé,así que se tumbo a su lado,acurrucándose contra él mimosamente.

-Miel....mucho dulce.

La noche la paso tranquila,durmiendo feliz con su esposo,pero cuando los ojos de venado de Adriana se empezaron a abrir con esfuerzo no le vio a su lado ni sentía su calor,hacía rato que se había marchado de su lado. Adriana se incorporo en el lecho y dio un bostezó a la vez que se estiraba para desperezar sus articulaciones.
Se levanto del lecho y vio encima de una mesa una jarra,¿que hacía allí? La tomo entre sus manos para ver su contenido y no pudo reprimir una sonrisa.Miel. Le había dejado Aníbal una jarra repleta de miel,casi de lo único que su cuerpo no rechazaba.
 En el fondo,Aníbal quería al bebé.

Continuara......

 

miércoles, 17 de julio de 2013

Suavis inimicitia


No sólo Selene estaba aguardando en su interior un hijo,finalmente el deseo de Adriana para salvar su matrimonio y el alma de Aníbal fue escuchado por los dioses: Adriana estaba embarazada.


Tras el apasionado encuentro que tuvieron ella y Aníbal su relación cambio para siempre cuando Adriana noto que tenía retraso en su periodo,al principio no le dio importancia,pero ligando esto a un mal estar general no tardo en caer en cuenta de que estaba esperando un hijo de Aníbal.
Cuando lo dijo Dido la abrazo casi llorando de la alegría,pero Aníbal.....no dijo ni hizo absolutamente nada,es más,parecía incluso molesto por este echo.


Esa noche,cuando Adriana dormía profundamente se fue de casa,necesitaba soledad para reflexionar sobre la paternidad,no quiso ni ir a casa de Aderbal porque su amigo estaría demasiado pesado.
Pero se encontró por las solitarias calles de Cartago a alguien que nunca se habría imaginado.


-¿Alice?- Alice,la bella celta britana que había sido su amante hacía algo menos de cinco meses.Apenas había cambiado,a excepción de que Aníbal pudo notar que la figura de Alice no estaba cómo antes,se veía más redonda en algunas zonas.


-Aníbal,hacía meses que no sabía de ti.


-¿Qué haces aquí?

-Negocios. ¿Y tú? ¿Qué tal con tu romana?

-Mi romana esta en casa,embarazada.

-Vaya,ya somos dos.-¡¿Alice estaba embarazada? Mentalmente Aníbal empezó a hacer cuentas,el vientre de Alice parecía de algo más de cuatro meses de gestación,¿podría ser suyo? Un sudor frío lleno el cuerpo del cartaginés,pero de pronto Alice al ver su cara de espanto se echo a reír.

-No.Mi bebé es celta-germano.Me case con un germano.

-¿Tú? ¿Casada.querida Alice?

-Me enamore,Aníbal.Mi germano me complementa.Espero que tu romana también lo haga.

-Mi romana me lleva torturando desde hace nueve años.- gruño el púnico,pero debía admitir que encontrarse con Alice,una que renegaba del matrimonio se encontrase casada,enamorada y embarazada le resultaba irónico.

-¿Vives en Germanía entonces?

-Sí,al casarme con Eberhard me tuve que ir con su tribu a Germanía,al igual que tu esposa tuvo que venir aquí.En fin,me alegro verte,pero tengo que irme.Es tarde y ansió dormir.

Ambos ex amantes se despidieron,cómo siempre sin mucho cariño.Durante el tiempo que duro su relación sólo fue sexo,sin más sentimientos que pasión.El ver a Alice embarazada le hizo pensar que quizás podría amar a esa criatura que crecía en las extrañas de su mujer.O no. No sabía cómo querer a un hijo,no sabía que haría cuando tuviese a aquella criatura entre sus brazos.
Lo descubriría cuando fuese la hora.

 Continuara.....

martes, 16 de julio de 2013

Suavis inimicitia


Mientras,en Roma Selene seguía a la espera de noticias de su hermana,había pasado cerca de tres meses y medio y no recibía ninguna noticia de Adriana,¿estaría bien? La joven estaba preocupadísima,deprimida,Adriana era cómo una parte de ella,era cómo si le hubiesen arrancado la mitad de su ser.

Julius veía cómo su alegre y vital esposa se entristecía día tras día,¿qué podía hacer para animarla? Los retozos largos y frecuentes en el lecho matrimonial no eran suficientes y menos aún una noticia que quería Selene darle a su hermana en persona: estaba embarazada.

-Selene...sé que estas preocupada por Adriana.-dijo Julius una noche acariciando la mejilla de su esposa,que miraba distraída el cielo nocturno,pensando en que seguramente su hermana observaría esas mismas estrellas.

-Julius,¿podría ir a Cartago a verla? La echo muchísimo en falta.

-Eso no es posible,ojalá pudiese darte todo lo que me pides,esposa mía,pero esto no puedo.- los ojos castaños de Selene se humedecieron por las lágrimas,sin más se giro y enterró su cabeza en el pecho de su esposo,derramando un sin fin de lágrimas.


Días más tarde Adelphos hizo su aparición en la casa de la pareja,el joven Adelphos se veía abatido,triste.

-¡Adelphos!- gritó eufórica la joven que no noto la tristeza de su primo,se abrazó a él,sabía que su querido primo estuvo en Cartago y quizás pudo ver a Adriana.

-Salve Selene....-saludó el joven respondiendo el abrazo sin muchas ganas,ante esa pesadez y tristeza,la vital Selene le miró a los ojos y pudo apreciar una honda tristeza en su primo.

-¿Q-qué ocurre?

-Traigo noticias de Adriana....-una palidez mortal se torno en el rostro de Selene,¿qué habría pasado? ¿Por qué esa tristeza en Adelphos?

-Hablemos dentro,es importante,Selene.- entraron en la casa y tras saludar a Julius,Adelphos se dispuso a contarle las noticias que trajo desde Cartago.

-Bien,en primer lugar,sí vi a Adriana,pude escaparme y fui a verla.

-¿Cómo esta mi hermana?- Adelphos suspiró profundamente antes de continuar,le resultaba muy difícil de creer y menos de aceptar.

-Adriana esta bien,la vi bien.Pues lo importante: se caso ya.- Julius y Selene se miraron incrédulos,¿Adriana se había casado? ¿Y no les avisaron? Selene creía que iba a romper a llorar,¿tanto odio les cogió por lo del matrimonio que ni les aviso?

-Aníbal adelanto la boda de la fecha en que acordó contigo Julius,y no nos avisó.Adriana no estaba al tanto de que desconocíamos que se iba a casar.

-No...no es posible....-susurró Selene,Julius la abrazó tratando de consolarla.También se sentía traicionado,había confiado en Aníbal y él se la jugó impidiéndole ver la boda de su propia nieta,se arrepintió de haber aceptado el que Adriana se casase con él.

-Quiero ir a Cartago a verla.

-Selene....

-¡Julius es mi hermana!

-Iré contigo,no voy a permitir que vayas sola,eres mi esposa.

-Tienes asuntos en Roma,esposo,iré con Silvia,que querrá ver a Claudia.

-¿Y el bebé?- Adelphos abrió la boca sorprendido al oír eso,¿Selene estaba embarazada? Selene le dedicó una breve sonrisa asintiendo,arrancándole a  Adelphos una sonrisa por primera vez desde hacía semanas.

-Estaremos bien. Quiero ir pronto a  verla.



No sólo Selene estaba aguardando en su interior un hijo,finalmente el deseo de Adriana para salvar su matrimonio y el alma de Aníbal fue escuchado por los dioses: Adriana estaba embarazada.


Continuara.....

domingo, 14 de julio de 2013

Suavis inimicitia


Aníbal a pesar de que seguía pensando que tenía razón sobre la discusión que tuvo con Adriana,medito sobre lo que ocurrió.Quién le había contado lo de que Adriana y Adelphos se veían fue un esclavo,ningún esclavo osaría mentir a su amo,por lo cuál desconfió de su mujer,pero al ver cómo ella le miro a los ojos y le dijo que ella y Adelphos no habían tenido relaciones le hizo creerla.Y ver que se había pasado un poco con Adriana.Así que decidió compensarla aprovechando el amor incondicional que ambos le tenían al bello mar.

Aprovechando que un día no tenía ningún asunto importante que atender,decidió que ese era el día para compensarla por lo que paso.De modo que arrastro a Adriana fuera de casa que forcejeo un poco,ya que su esposo no le dijo absolutamente nada de adonde la llevaba.

-¿A dónde me llevas?- preguntó Adriana sin imaginarse cómo la iba a compensar su esposo.

-Cállate,mujer.

Adriana refunfuñaba al verse sobre la grupa de un caballo,detrás de Aníbal teniendo que abrazarse a la cintura de él para evitar no caerse,de vez en cuando le daba un leve golpe en la espalda para que le contestase a sus preguntas.

-Me estas levantando dolor de cabeza,mocosa.-recibió un leve mordisco en el hombro,como respuesta le dio un codazo sobre el estómago,sin mucha fuerza,un golpecito,pero para que parase de revolverse.
En un buen rato llegaron a su destino.Se había alejado bastante de la ciudad,del puerto. Estaban en la costa,sobre la arena.

-¿Qué hacemos aquí?

-Por ahora sólo tenemos en común que amamos el mar.Así que te traje aquí para estar solos un par de horas.

-¿Una tregua?- preguntó ella sin poder evitar reprimir una ligera risa,sin más,impulsada por ese lado infantil que aún le quedaba,ya que a fin de cuentas en el fondo seguía siendo una adolescente que se vio forzada a crecer de golpe.
Aníbal se echo un poco sobre el caballo,observándola acercándose a la orilla,quitarse las sandalias y subirse el vestido un poco para mojar los pies en el agua del mar.

-¿No vienes?- le pregunto ella,sonriendo feliz,era la primera vez que él la veía sonreír sinceramente.

-Ahora voy.-el hombre se bajo del caballo y sin más se sentó en la arena.No tenía pensamientos de acercarse al agua.

Adriana sin más se quito el cinturón que ceñía su vestido y se deshizo de este,quedando con el  fascia pectoralis (especie de faja de tejido fino) que sujetaba sus senos y con el subligar (ropa interior) y sin más se metió en el agua.El agua estaba fresca pero eso no pareció importarle en absoluto y enseguida empezó a nadar y a retozar.

Aníbal se quedo sentado en la arena,observándola jugar cómo una chiquilla en el agua y escuchándola para que él también se bañase con ella.Respuesta porque no lo hacía:
 No sabía nadar.

Amaba el mar,pero lo de aprender a nadar le superaba,todo por culpa de su hermana que trato de ahogarle de pequeño muchas veces excusándose de que "le estaba enseñando a nadar" Aníbal a raíz de ese trauma infantil desarrollo un respeto considerable al agua y estaba bloqueado de que no podía aprender a nadar.

Tras unos minutos de juego acuático,Adriana salio del agua y se acerco a su esposo riendo.

-¿Por qué no te has metido en el agua?

-Pues....parece que esta fría....

-No lo esta.

-Pues...es que....

-Sabes nadar,¿verdad?- preguntó inocentemente la joven,Aníbal agacho la cabeza con vergüenza,Adriana casi se hecho a reír. 

-¿No sabes nadar?

-No.No se nadar.-admitió Aníbal con el orgullo herido,Adriana sin más le dio un suave beso en la mejilla.

-Si quieres te enseño.-él negó con la cabeza,avergonzado de si mismo,pero su mirada comenzó a recorrer el húmedo y semi desnudo cuerpo de su esposa.Empezó a lamer el húmedo cuello de Adriana,bebiendo de las gotas de agua salada,arrancándole un gemido de gozo a su pequeña esposa.Ella levantó la cabeza permitiéndole total libertad para lamer,chupar y mordisquear su cuello.
Adriana sin más empezó a desnudarle,impulsada por el deseo que Aníbal era capaz de despertar en ella.Con un sólo roce ese hombre podía excitarla a niveles que ella misma ni conocía.
Pronto empezaron a besarse en los labios.Besos húmedos,cargados de sensualidad y erotismo.Un juego de lengua mezclando sus salivas. Estaban completamente solos,ajenos a todo,con sólo el sonido de las olas del mar de fondo.

-Adriana....-susurró él entre beso y beso,le gustaba el sonido de ese nombre en sus labios,y ahora Adriana hacía referencia del significado de su nombre: "Mujer venida del mar".

Pronto acabaron tumbados sobre la arena,a punto de consumar su pasión despacio,con calma,cómo la primera vez.Quizás hasta en ese momento estaba dispuesto a engendrar un hijo con Adriana,de que en el vientre de ella creciese y naciese su hijo.

-"Ella es mi vida"- pensó el púnico preso de la sensualidad del momento,entrando en ella,perdiéndose en el cálido paraíso de Adriana....


Continuara.....

sábado, 13 de julio de 2013

Suavis inimicitia


Aunque Aníbal había vuelto,Adriana se sentía incluso más sola que antes,ese reencuentro en que se había sentido solo un burdo objeto sexual de su marido hizo que se entristeciese y no se viese cómo una mujer,sino cómo un objeto.

Desesperada por un poco de atención de él,de algo de amor se arrodillo a sus pies y con desesperación agarro sus ropas,humillándose ante él.

-Aníbal,por favor...trátame de igual a igual....por favor....necesito algo de ti....

-Esta noche lo tendrás.

-No me refiero al sexo....Aníbal yo....-el ceño de Aníbal se frunció,irritańdose,creía que Adriana estaba otra vez con la idea de concevir un hijo.

 -Si esto es por lo de que quieres tener un hijo...

-¡No!¡Quiero tu cariño!-Adriana rompió a llorar de pura frustración,apoyando la cabeza en su regazo.Él simplemente suspiró profundamente y se aparto de ella con brusquedad.
-No me case contigo para darte cariño.Es una alianza política.-estas palabras hirieron a la joven romana cuyo llanto fue a más,sollozando dejando que sus lágrimas recorriesen sus mejillas y cayesen al suelo,a los pies de su esposo.

-Deja de llorar.-ordenó con frialdad,esto no hizo otra cosa que aumentar el llanto de su esposa.-Deja de llorar o te daré motivos para que llores.

-Y-yo....l-lo intentó.....pero...por favor....aunque sea fingido....sólo pido.....

-Es imposible.Te tengo más cariño que a mi perro y a algunos de mis caballos.Pero te tengo menos confianza.-Adriana le miró perpleja,¿qué había echo ella para ganarse su desconfianza y su casi repugnancia?

-Sé lo de que reunías con Adelphos en mi ausencia,mujer desagradecida.No te falta nada en mi casa y me lo pagas yéndote con ese mocoso.No se si te abriste de piernas con él,pero cómo descubra que si ruega a tus dioses que no te pille porque te mataría,pequeña puta.

-Yo nunca te he sido infiel.-estaba dolido.Era eso.Creía que le había sido infiel con Adelphos.Pero era inocente y esperaba salir bien parada de eso.

-Demuéstramelo- con malicia,la agarró de los cabellos y la empujo bruscamente contra el suelo,dejándola humillada a sus pies,con unas intenciones perversas.

-Vamos querida,demuestrame tu amor y fidelidad- con timidez,Adriana saco un poco su lengua y tragándose el orgullo lamió con la punta de su lengua los pies de su marido.Demostrándole su sumisión absoluta.

Esto fue el anticipo a que Aníbal la tomase esa noche,a cuatro patas cómo animales,no era amor,sino dominación.

-Vamos,di ¿me sigues queriendo?- preguntaba cruelmente en su oído entre gemidos,jadeos y palabras mal sonantes.

-Te quiero....-a pesar de todas las humillaciones,de todo el dolor le quería,no podría querer a otro hombre cómo quería a Aníbal. Nunca podría.

-¿Aún quieres parir a mis hijos?

-Sí....

-¿Te acostaste con Adelphos en mi ausencia?- esa fue la última pregunta en este peculiar interrogatorio,Adriana le dijo que no,nunca había sido tocada por otro hombre,Aníbal no tendría otra opción que creerla.

Tras ese encuentro sexual cargada de desconfianza,Aníbal dejo que Adriana se acurrucase a su lado,¿todo estaba perdonado? Adriana rozo sus labios con los de él,buscando un beso,un poco de cariño y amor.Obtuvo un ligero mordisco en los labios y un lenguetazo en los labios.

-Sigo enfadado por lo de Adelphos...te mereces un castigo.

-¿Un castigo?-bruscamente la tumbo boca abajo y le levanto las caderas un poco,dispuesto a penetrarla nuevamente,pero su castigo fue precisamente no hacerlo,él obtuvo placer sólo masturbándose contra el sexo de Adriana,se echo un poco encima de ella para gemir y jadear en el oído de su esposa.

-Me siento benévolo....este es tu castigo....no tendrás placer.....hasta que yo quiera....-mordió el lóbulo de la oreja de Adriana,arrancándole un gemido de placer y sin más empezó a ensalivar la oreja de su esposa,tirando de los aretes de oro que llevaba ella.

No podía odiarla,enfadarse si,pero estaba dolido con que su esposa le hubiese engañado y hubiese visto a ese mocoso a sus espaldas.Quería que fuese sólo suya.

-"Adriana....yo....no puedo decírtelo.Lo notas,¿verdad? Te....no puedo decirlo,pero....te quiero.Lo sabes,¿no? Te amo....desde tu niñez...."-pensaba el púnico.Encerrando nuevamente estos pensamientos de amor de nuevo en lo más profundo de su alma.Nunca más lo admitiría,ni a si mismo.

Continuara.....

viernes, 12 de julio de 2013

Suavis inimicitia


En lo que Aníbal cumplía su venganza personal,Adriana tuvo varias visitas de Adelphos,sí salia de casa lo hacía con Dido y misteriosamente un encapuchado iba con ellas: Adelphos.

El muchacho seguía empeñado en conquistar a Adriana,a pesar de que ella estaba casada.
Una tarde,estaban los dos solos paseando por el puerto de Cartago,Dido tuvo que ausentarse porque Âkil estaba enfermo y su madre se quedo para cuidarle. Adelphos cómo siempre hablaba sin parar y Adriana lo escuchaba pacientemente,pero se la notaba cómo ausente sin pestar atención alguna a las palabras de su primo.

-Y así mi senadores decidieron subirse encima de la mesa y ponerse a bailar dando palmas.

-Ajá....

-Adriana,¿me estas escuchando o le estoy hablando a una pared?- la joven le miro y empezó a musitar una disculpa,pero Adelphos con suma dulzura puso uno de sus dedos sobre los labios de Adriana.

-Adriana,no digas nada.Quiero sincerarme.-suspiró profundamente y miró a Adriana con innegable ternura y amor. -Sé que Aníbal te tiene confundida pero....mi amor por los dioses recapacita,¿quién te ha amado como yo? Te vi reír,llorar....te hacía reír,te consolaba,te escuchaba.

-Adelphos.....

-No es  lo mismo hacer el sexo a que te hagan el amor. Adriana yo....yo sé que puedo hacerte feliz....por favor.....podemos huir.Irnos a Escandinavia....tú y yo sólos,lejos de Roma y Cartago.- sin más la abrazó contra si,tratando de convencerla de que podían ser felices,podía nacer el amor en ella.

Ilusiones.Adriana estaba enamorada de Aníbal.
Le costo reconocerlo,pero le amaba.Le había amado desde el momento en que por primera vez sus ojos se cruzaron,cuando ella era una niña.Y ahora ella penaba por su ausencia en Libia.

-Adelphos....estoy enamorada de Aníbal.- estas palabras fueron cómo una sentencia de muerte para Adelphos.Adriana,su Adriana,¿enamorada de  ese hombre?

-Adriana por favor....¿quién te ama cómo yo? Nunca te hará feliz....yo sé que puedo.

-Lo siento.Nunca podre sentir esto por otra persona.Verás Adelphos,le conocí de niña.- le relato a su primo,a su confidente casi todo.Sólo le contó que Aníbal estuvo en el asalto a Siracusa.
Adelphos abrió la boca sorprendido,¿había estado el día en que asesinaron a su tía Cibeles? Aníbal había sido quién puso a Adriana sobre el altar a la diosa Diana.

-Aunque tengas dueño,sólo sueño con ser tu protector.Adriana,pasado mañana volveré a Sardonia.Piensatelo y si mañana me lo dices,huimos tu y yo a Sardonia y de allí a dónde sea.

No lo pensó.Adriana lloro un poco de soledad en la cama matrimonial.Sola,no hacía cómo otras mujeres de militares de meter al amente en casa aprovechando la ausencia del marido.No.Ella permanecía fiel a él.Dispuesta a celebrar con él su triunfo y a consolarle en la derrota.

Pasaron tres días,fue a despedir a Adelphos al puerto,ambos primos se dieron un cálido abrazo,cargado de amor y de cariño.
Al cuarto día volvió Aníbal.Triunfante,había ganado y cuando volvió a casa el reencuentro con su esposa fue apasionado.
No estaba curado del todo de la batalla,ya que la tomo con un salvajismo increíble,no dijo nada en todo el acto que no fuesen gruñidos y gemidos.Parecía un león en celo apareándose con su hembra.
Una vez terminado el salvaje reencuentro,Adriana se acurruco contra él,buscando sus mimos y su calor. Obtuvo rechazó por parte de su marido.

-Aníbal....-sin más,sin decir nada,cerró los ojos,cansado y no tardo en dormirse completamente satisfecho sexualmente.

-Aníbal....-repitió la joven dolida por el rechazo de su esposo,¿había elegido bien? Entre el amor y el cariño....entre Aníbal y Adelphos ¿eligió bien quedándose con el amor que ella procesaba a su esposo o debió elegir el amor y el cariño de Adelphos?

Continuara.....

jueves, 11 de julio de 2013

Suavis inimicitia


El pasado era cómo una espina clavada en el pecho y en el alma de Aníbal,gran parte de su amargura,odio y demás sentimientos negativos se debían a su pasado.Si se libraba de ciertos hilos que aún le ataban al pasado,quizás sería definitivamente libre.

Lentamente los días pasaban,en ese periodo de paz estaba agobiando al cartaginés,odiaba la inactividad,necesitaba luchas,empapar su espada en sangre,así sólo podría pensar en la batalla,en estrategias y nada más.
Pero al parecer el sino estaba en su contra y estaba un periodo de paz. Había pensado en ir a Iberia,luchar contra las tribus íberas,pero no,no había sido llamado para ir a Iberia.

Así que una idea se le paso por la mente. El libio que lo traumatizo de niño aún vivía,podría ir a Libia y cortar uno de esos lazos con el pasado.


No tardo mucho en conseguir ir a Libia,Cartago y Libia tenían batallas casi siempre,de modo que era cuestión de tiempo el ir a Libia.Cuando los dioses le concedieron esa oportunidad de venganza personal,ni se despidió de Adriana cuando partió a tierras libias.



La sangre tiño la arena,el escalofriante sonido de gemidos humanos agonizando ante el abrasador sol,muriendo lentamente.Era un espectáculo grotesco que finalizo con la victoria de Cartago sobre Libia,añadiéndola al  imperio púnico.
Aníbal no reconoció entre ninguno de los soldados al libio que lo esclavizo,así que sin más,entro en la ciudad de Libia,nueva provincia cartaginesa.

No tardo en dar con él,y más añadiendo unas cuantas monedas por la información.De modo que encontró la espléndida casa que él recordaba con cierta vaguedad,la recorrió con la idea fija en su mente de destruir,de matar a uno más de los tantos a los que asesino ese día.

Lo encontró en una habitación,tumbado en un lecho.Un anciano era ya,maltrecho por la edad.

-Tsuniro....¿eres tú?- preguntó el viejo libio,Aníbal se situó al lado del hombre,¿acaso no le reconocía? El libio inesperadamente clavo sus ojos en Aníbal.Unos ojos claros,demasiado claros,velados para siempre. Estaba ciego.

-No.-contestó el púnico secamente,el anciano se trato de reincorporar.

-Pareces un hombre de casi mediana edad por tu voz....cartaginés.Aunque me hables en libio,tu acento te delata.

-Melkart Aníbal....- el libio se estremeció con levedad,¿Aníbal Melkart? Recordaba cuando era un mocoso de apenas diez años y él ultrajo ese pequeño y tierno cuerpo.

-Has tardado veinticinco años en venir a por mi.

-La venganza es cuando uno menos lo espera,viejo buitre.-saco su espada y puso la afilada punta de acero sobre el vientre del ciego.

-Me follare a mi esposa con las manos manchadas de tu sangre.-susurró Aníbal con voz glaciar,el libio rió y tosio cansado .

-Me gustaría ver el hombre en que el niño que tomaba se convirtió.Quizás en la otra vida,muchacho.Me alegro de que seas tú quién me mate y acorte la agonía de la vejez.Pero.....tú pasaras por lo mismo,tu fuerza y vigor desaparecerán,te verás recluido en un cuerpo marchito y viejo....ahí se verá mi venganza póstuma.-sin más,Aníbal clavó con violencia la espada en el vientre del anciano,salpicando su sangre en su rostro,cortando uno de sus traumas.Venciendo la oscura presencia del libio en su psique.

Pero,¿sería suficiente?

Continuara....

martes, 9 de julio de 2013

Suavis inimicitia


-¿Podrías contarme algo sobre ella,Adelphos y tú? Me hicieron gracias las anécdotas que contó Adelphos.

-Hmmmm....¿la del noble jamelgo? (idea de uno de mis mejores amigos) 

-¿N-noble jamelgo?

-Sí,fue una coa que nos paso a Selene,Adelphos y yo.....¡ah si! También estaba el medio hermano de Adelphos: Fabio:


Era un día cálido y veraniego en Roma,parecía todo paz y tranquilidad,a excepción de la finca Augustus,que se escuchaba el jaleo de unas risas infantiles.Eran las voces de las jóvenes Selene  y Adriana de nueve años respectivamente,jugando con sus primos Adelphos de doce años y Fabio,de diez.

-Filii! Dejad de armar escándalo- les regaño Octavio,padre de Fabio y padre adoptivo de Adelphos. Octavio era un senador que se caso con Dafne,hermana de Cibéles,madre de Selene y Adriana,princesa de Sardonia y madre de Adelphos.

-Pater,sólo jugábamos- se excuso Fabio con la sonrisa más inocente del mundo. Octavio suspiró resignado .Había viajado desde Sardonia hasta Roma para tratar unos asuntos con Julius,abuelo de las niñas,Octavio se trajo consigo a Adelphos y Fabio para que fuesen instruyéndose en política,pero Adelphos estaba enamorado de la idea de servir al ejército romano cómo hizo su padre Leónidas y siempre llevaba a su hermanastro por el camino de las travesuras y solían ganarse siempre unos azotes ya que sus bromas eran bastante brutas en algunos aspectos.
Y si se sumaba a la participación de Selene y Adriana  era ya el caos.

Julius y Octavio echaron a los niños a que se fuesen a jugar a otro lado,ya que era imposible que se centrasen si estaban tan ansiosos de jugar.

-No se cómo los aguanto. Selene y Adriana parecen más pacíficas.-dijo Octavio suspirando. Julius rió de buena gana.

-También dan disgustos.Ahora mis niñas quieren ser soldados

Los cuatro jóvenes romanos estaban en las cuadras.saltando cómo conejos sobre los balas de paja,destruyéndolas sin piedad alguna.

-¡Qué aburridoooo!- dijo Adelphos sentandose en. un montón de paja,sus primas y hermanastro se miraron entre si sin saber que hacer. Los ojos marrones del joven príncipe sardoniano se posaron en un pobre caballo viejo que había vivido tiempos mejores en la batalla. Una idea humorística nació e la mente de Adelphos.

-Cómo vosotros sabéis hermano y queridas  primas,un día seré general de una legión  al servicio de Roma,quizás debería practicar el montar a caballo.

-¿Vas a sacar uno de los caballos del avo?- preguntó Adriana con curiosidad,Adelphos sonrió y se acercó a al caballo,apoyándose en el animal.

-Oh no,mucho mejor.-sin más,de un salto,se subió al lomo del animal y lo soltó,quedando así libre para cabalgar.

-¡Arre noble jamelgo!-espoleo al animal que en vez de echar a galopar cómo haría un caballo,empezó a andar lenta y pesadamente,dejando así a Adelphos con cara de sorpresa al verse avanzando al ritmo de una tortuga.

-Jajajajajajajajajajajajajajaja,he ahí al gran centurión Adelphos a lomos de un mulo viejo-rió Fabio coreado por sus primas,pero un inesperado conejo gris y blanco se coló entre las patas del caballo que echo a correr con inesperada velocidad,tirando a Adelphos que cayó bruscamente al suelo,oyéndose un fuerte crujido en su brazo.


Adelphos se rompió el brazo ,ganándose una reprimenda  por parte de su padrastro por que a su edad debía dejar de hacer el tonto y centrarse en terminar sus estudios para empezar la tan ansiada carrera militar.No podía decirle a Octavio y menos a Julius que hizo esa broma para hacer reír a Adriana,la cuál se juró el joven que un día sería su esposa.

-Y esa es la historia del noble jamelgo,Dido.

-¿Adelphos se partió un brazo para haceros reír?

-Más o menos,siempre le gusto ser el centro de atención. Sobretodo el mio.

-Se notaba que te amaba desde niño.

-Sí,pero....-Adriana calló,desde niña había fantaseado con la idea de ser esposa del dueño de los ojos negros de su recuerdo,¿quien le diría que lo cumplió al casarse con Aníbal?

continuara..... 

domingo, 7 de julio de 2013

Suavis inimicitia

-¿Qué ocurre?-preguntó ella con voz suave.Aníbal la miró y presa del dolor de ese recuerdo,se abrazo a ella,aferrándola contra si cómo un naufrago que se aferra a una tabla de madera para su salvación. Hundió su rostro en el pecho de su esposa,no lloraba ni nada,sólo necesitaba sentirla,su calor,su olor.
Adriana no dijo nada,sólo le abrazaba,tratando de transmitirle el cariño que nunca había sentido.


Aníbal no lloraba,ni siquiera sollozaba,permanecía aferrado fuertemente a su esposa,pero en cuanto se tranquilizó un poco la soltó.


-Aníbal,¿qué paso?


-Nada....-se tumbó de nuevo en el lecho,inspiró profundamente,calmando sus nervios.Quizás ese sueño,ese recuerdo reprimido era una señal de que debía viajar a Libia y asesinar al general libio que fue su amo por meses.


-Puedes contármelo,si quieres-.Aníbal la observo,¿podría hacerlo? ¿Podría comprenderlo? No estaba seguro de ello.Era muy reservado en muchos temas y ese era uno de ellos.
Sin más,acarició con muy torpe ternura la mejilla de Adriana,ella ni noto la ternura por tal muestra de torpe ternura,sin más,recobrando la coraza de guerrero la empujo para dejarla tumbada en el lecho.

-Tomo eso cómo respuesta- dijo Adriana con una leve risa y se acurruco al lado de su esposo.

-Mujeres....-susurró el púnico dejándola acurrucarse a su lado,en el fondo,muy en el fondo agradecía su compañía,por ahora Adriana estaba demostrando ser más fiel y dulce que Delinenar.
Recordó que le pasó una noche algo parecido,tuvo un sueño de un recuerdo reprimido y trato de buscar consuelo entre los brazos de Delinenar,pero ella no le trato de consolar cómo hizo Adriana,no,siguió durmiendo.

- Bonum noctem requiescit Hannibali.(Buenas noches,descansa Aníbal.) -susurró Adriana,se atrevió a darle un beso en los labios,lo que se gano un leve mordisco en los labios por parte de Aníbal,fue un mordisco muy muy suave,pero era evidente que no quería besos en ese momento.


Al día siguiente,Adriana y Dido salieron de casa,se ahogaban dentro y aprovechando la ausencia de Aníbal,Dido se llevo a su cuñada para mostrarle la ciudad,Adriana sólo conocía de Cartago el puerto y el templo de Baal. 

-Tu hermano ayer se derrumbo,no se que le paso pero casi lloro.

-Mi hermano nunca llora.Desde hace años no le he visto derramar una sola lágrima.-sentenció Dido,podía creer que Aníbal pudo tener perder durante un poco tiempo la coraza de guerrero y salía esa parte humana que tenía guardada.Esa parte que lloraba desesperado por un poco de cariño,un poco de amor.
Y Adriana era la única que se lo daría.

-¿Sigues queriendo tener un hijo de él?

-Sí.Quizás si tuviésemos un hijo podría curarse de esa amargura.

-Quizás....-Dido esbozó una leve sonrisa- Aderbal y yo queremos casarnos.

-¿Sí?-los ojos dorados de Adriana brillaron emocionados- ¿Tú y él....?

-Desde hace meses.Aníbal lo sabe,pero....Aderbal es más joven que yo...

-Mi abuelo Julius se  caso con mi hermana melliza,Selene...Julius tiene cuarenta y pico años y mi hermana quince años.- Dido se hecho a reír,le hacía gracia el mohín que hizo Adriana.

-Me sorprende lo de tu hermana y tu abuelo....casados siendo abuelo y nieta.

-Se aman con locura,entre ellos están Venus y Cupido.

-¿Podrías contarme algo sobre ella,Adelphos y tú? Me hicieron gracias las anécdotas que contó Adelphos.

-Hmmmm....¿la del noble jamelgo? (idea de uno de mis mejores amigos) 

-¿N-noble jamelgo?

Continuara.....