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viernes, 5 de julio de 2013

Suavis inimicitia


Adriana lo tenía decidido: quería tener un hijo de Aníbal. Pensaba que si le daba a Aníbal el tan ansiado heredero varón él tendría un motivo para quererla. Además que deseaba tener otra versión de su esposo,,quería criar a un pequeño Aníbal,puro e inocente libre de todo mal.

¿Estaría volviéndose loca o era una jugada arriesgada? No....además pensaba que si le daba un hijo a Aníbal su carácter se suavizaría.

Pero.....a Aníbal no le gustaban los niños.Quería a su sobrino pero no quería tener de momento hijos propios.Sus deseos ahora eran la guerra y disfrutar de su esposa sin niños de por medio.

Esa noche,Aníbal arrastro a Adriana al templo de Baal,dónde hacía apenas tres semanas se habían casado.Ahora el templo a la deidad cartaginesa parecía terrorífico,iluminado con antorchas,dentro del templo,la iluminación era un poco más grande debía a una hoguera,dándole un aspecto lúgubre se alzaba ante el altar de mármol una enorme estatua de bronce del dios Baal,cuyo interior ardía la hoguera.

-¿Para qué hemos venido?

-Cállate.- empezó así una ceremonia un tanto macabra.El sacerdote empezó a orar al dios en una larga letanía,todo parecía normal hasta que Adriana vio que había mujeres con sus bebés o con niños muy pequeños,¿qué hacía allí?

Observó con horror cómo el sacerdote cogía a uno de los bebés y diciendo que era en honor a Baal....¡lo arrojo al fuego!
Adriana casi vomito al ver la grotesca escena y escuchar el desgarrador llanto del bebé que pronto fue ahogado por las llamas.

-Aníbal,¿qué es esto? ¡están matando a los bebés!

-Kshyqti,cállate.-ordenó él usando por primera vez el nuevo nombre que le dio para usar en público.

Adriana aguantó las náuseas y arcadas,quería vomitar ante la grotesca escena y la espeluznante melodía de los llantos de los bebés y niños al ser quemados vivos,permaneció con la vista clavada en el suelo,no quería ser testigo de semejante atrocidad.En Roma se hacía sacrificios pero incruentos de sólo líquidos o comida o si se hacían cruentos de que había sangre se sacrificaban animales,no personas.

La ceremonia se hizo eterna para Adriana,estaba en shock y sólo reacciono cuando noto la brisa fresca del exterior,Aníbal la había sacado llevándola del brazo.

-.....Esto ha sido un....un horror....

-Va haber guerras contra Libia,necesitamos el favor de los dioses.

-¿¡Y matais niños!? Aníbal piensa que si tuvieses que sacrificar a tu propio hijo....

-Lo haría- Adriana no aguantó más y vomitó súbitamente,no pudo reprimir más,Aníbal había dicho que sería capaz de sacrificar a su hijo.

-Adriana...sólo se sacrifican hijos de las castas más bajas de Cartago,los hijos de las familias poderosas,los Bárcidas,los Melkart...entre otros,no sacrifican a los hijos.

-Aníbal yo....-quería decirle que quería dar a luz a su hijo,que ansiaba concebir a esa criatura de salvación de su matrimonio,pero estaba asustada y se sentía fatal,quería vomitar pero no le quedaba más en el estómago.

-Vámonos a casa-dijo él con inesperada suavidad en su voz,al verla tan débil y tan aún en shock,la cogió y se la hecho al hombro cómo cuando se casaron.

Adriana no lucho,simplemente se dejo hacer,no tenía fuerzas para encararse a Aníbal,no tenía ni fuerzas ni ganas.Estaba mareada y sin fuerza alguna.

En cuanto llegaron al hogar,Aníbal la deposito en el lecho matrimonial y se colocó encima de ella para tomar sus labios,noto cómo Adriana no tenía ganas y estaba distraída,pero él quería consumir.

-No....por favor esta noche no....

-Esta noche si...

-Aníbal tengamos un hijo.

Continuara.....


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