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viernes, 26 de julio de 2013

Suavis inimicitia


Los días se sucedían día tras días,semana tras semana,mes tras mes. Quedaba poco para que el bebé naciese. Adriana estaba emocionada,llevaba días que no se podía estar quieta menos de un minuto seguido,parecía que nunca se le acababan las energías a esa mocosa,al menos eso pensaba Aníbal,recordaba que su hermana cuando estaba embarazada de Âkil,a esas alturas del embarazo no tenía fuerzas para absolutamente nada.En cambio Adriana estaba rebosante de energías,parecía que el pequeño era quién se las proporcionaba y no al contrario.

-Adriana,estáte quieta de una puñetera vez.-le regañaba Aníbal normalmente,porque le ponía de los mismísimos nervios verla tan hiperactiva,no porque le preocupase la  salud de Adriana o del bebé.

-Joo......Aníbal es que estoy rebosante de energía....

-Pues juega con Âkil,pero no quiero verte tan hiperactivo,me pones muy nervioso.

-¡Vale!- no le dio tiempo a terminar la frase a su marido cuando  ya se había ido a jugar con Âkil.

Âkil se llevaba muy con Adriana,al ser la adulta más joven de la casa tenían cierta complicidad,en vez de cómo a una tía la veía cómo a una hermana mayor,por lo que la idea de jugar con ella le entusiasmo mucho,además así Adriana le hacía un favor a Dido al hacer de niñera.

Estuvieron un rato jugando en una mesa a las tabas,llevaban unas cuatro partidas e iban empatados a victorias,esa era la partida de desempate.

-¡Y gané! –sonrió el chiquillo recogiendo las tabas sobre la mesa.
-¡Oh, no! –farfulló Adriana aunque no estaba para nada disgustada. En otra cosa quizá no, pero contra un niño menor de diez años era buena perdedora.

-Ahora sí que te vas a… ¡ah! –su frase se vio interrumpida por una punzada en su vientre, lo que la alteró más de la cuenta. Se obligó a si misma a respirar hondo varias veces y auto-convencerse que a esas alturas no podía pasarle nada malo.

-¿Pasa algo,tía Adriana? –preguntó con una pizca de preocupación de un voz.

-Nada, nada,Âkil –sonrió olvidándose del dolor.- juguemos otra,la revancha de la revancha.

-¡Vale!- En juego siguió igual y al cabo de un rato ninguno recordaba la pequeña pausa. Un sobresalto más del embarazo. Debía de ser normal, ¿no? Además, ¿Cuánto quedaría? ¿Una semana? En cuanto se diera cuenta tendría por primera vez a su propio y real hijo en los brazos, acunándole. Cada vez que pensaba en eso sonreía tontamente.

Entonces otra vez sucedió.

-Achh –susurró llevándose la mano instintivamente hacia el bebé. Bueno, no era precisamente ahí, sino algo más abajo. De nuevo, cada vez con más frecuencia que la vez anterior. Una punzada tras otra, que movía todo su ser interior, sus músculos y sus huesos. Y eso solo podía decir una cosa: ya venía.
Soltó la tabas con las manos temblorosas.

-Necesito descansar –susurró con voz ahogada.Noto cómo un líquido se escurría entre sus piernas e instintivamente miró a abajo y vio un charco formado a sus pie.

-Tía Adriana....

-Âkil....llama a tu madre ya....por favor.

Adriana,tambaleándose se tumbo en la cama,menos mal que ella y Âkil habían estado jugando en su habitación conyugal,por lo que se tumbo tratando de relajarse y esperar a que viniese Dido,¡ella sabría que hacer!

 Las primeras contracciones eran periódicas, cada diez minutos más o menos. Poco a poco, aumentaron más y más. 7… 5… 3 minutos.

-¡Oh, Dioses! –sollozó aguantándose el vientre. Ya había perdido la cuenta de cuándo fue la última vez. Empezaba a doler demasiado y supo que el momento se estaba acercando, aunque ella no hacía nada más que ponerse nerviosa allí tumbada en silencio.
Tenía que hacer algo. ¡No podía parir sola! Además, estaba asustada. ¿Qué pasaría ahora? Nunca había visto a una mujer dar a luz y no sabía que era lo que tenía que hacer.

-¡Adrina!- era la voz de Dido,su cuñada,nunca se alegro tanto de verla.

-¡Dido...mátame!

-No te voy a matar....Adriana,respira hondo...parece una tontería pero sirve....

-¡Me muero!

-Âkil,llama a tu tío.¡Corre!

-Sí ,madre.- el niño obedeció y salió de la habitación corriendo,¿dónde estaría su tío? Seguramente con el idiota de su futuro padrastro.No se equivoco,Aníbal estaba con Aderbal en el patio de armas,entrenándose con la espada,normalmente el niño se habría quedado embobado por la fascinación sobre el manejo de las armas de ambos guerreros,deleitándose con el sonido del metal contra el metal.Pero esa vez no.Su madre le había dicho que fuese a por su tío,que era urgente.

-¡Tío Aníbal!- gritó el niño,atrayendo la atención de su tío y su futuro padrastro.

-¿Qué ocurre Âkil?- preguntó Aderbal ante la alteración del niño.

-Madre dice que mi tío vaya a su habitación,Adriana no se encuentra bien.- ¿Adriana no estaba bien? Se lo merecía por estar haciendo el tonto a punto de salir de cuentas,¿o acaso podía ser.....?

-Vamos ,Âkil- soltó la espada y los tres fueron a la habitación a ver que ocurría. Aníbal casi se desploma al ver a Adriana retorciéndose de dolor y a Dido tratando de calmarla.

-¡Ya viene!- gritó Adriana histérica.

-¿Y-ya? Falta una semana....

-¡Ve a buscar una comadrona imbécil!- Gritó Dido también alterada,Aderbal puso una mano sobre el hombro de su amigo.

-Iré yo a buscarla,es tu hijo el que nace,tienes que estar aquí.

-No tarde,hermano –fue lo único que dijo Aníbal,aunque no lo aparentaba estaba de los nervios,temía que esa criatura pudiese matar a Adriana tal y cómo él hizo con su madre.
 Para Adriana se hizo más corta la llegada de la comadrona,no supo cuanto tiempo precisamente pasó, pero antes de lo que esperaba reapareció Aderbal acompañado de la matrona y su ayudante.
Resultó bastante alivio ver como ambas se desenvolvían con tanta soltura y naturalidad. La prepararon y le explicaron que pasos debía seguir básicamente. Y sobre todo, que no tuviese miedo. No tenía porque morir aunque el primer parto siempre era el más duro.Obviamente las dos mujeres echaron de la habitación a Aníbal,Aderbal y Âkil,al niño por considerarle muy pequeño y a los otros dos por ser hombres.

Todo lo demás que recuerdan son gritos, suyos la mayoría, y mucho dolor. Tanto era, que creyó que no aguantaría. Sus huesos se separaba, sus músculos se contraían abriendo paso a una nueva criatura. Los intentos de tranquilizarla por parte de las mujeres eran inútiles. Sin tan solo se diese un poquito más de prisa…
Entonces, cuando estaba segura de que iba a perder el conocimiento, el pequeño terminó de salir de ella, junto con un torrente de fluidos.

-Oh, Dioses míos… -gimió desmayándose del esfuerzo.

Abrió los ojos. Todo a su alrededor todavía se veía semiborroso. Estaba tumbada en su cama, tapada. Las sábanas olían limpias, y así no era como las recordaba de antes. Algo sobre su pecho se movía, algo vivo.
Después de un esfuerzo sobrehumano, consiguió llevar a tocarle con la mano. Era cálido, y pequeño. Estaba envuelto en una sábana. En algún momento, empezó a llorar.

-La matrona dice que está bien – la voz de Aníbal la sobresaltó.

- Es un niño sano.
¡Un niño! Su niño.

-Preciosidad… –susurró acariciando a su bebé, meciéndole entre sus brazos para calmarle.
Trató de incorporarse, para ser más cómodo, pero le resultó doloroso. Los fuertes brazos de Aníbal la ayudaron.

-Y tú debes de descansar. Prohibido levantarse de la cama –continuó con las explicaciones: - Y si te dan más mareos, que tomes dulce.

-Ajá –asintió absorta en los rasgos de la criaturita.- Se parece tanto a ti –observó sonriendo. Aníbal se asomó sobre su hombro para comprobarlo.

-Si tú lo dices… -encogió los hombros no muy convencido. A él le parecía que tenía cara de bebé simplemente.El pequeño había heredado la piel morena del padre,el poco pelo que tenía era de color castaño oscuro,cómo su abuela materna,Cibeles,los ojos de un precioso verde esmeralda cómo los de Elisa,la abuela paterna.

-Será guapo, grande, fuerte, todo un hombre…

Amor de madre. En realidad, era un bebé normal, sin nada que destacar que crecería como cualquier otro. Pero para Adriana, era lo más importante del mundo. A partir de ese día, siempre lo sería, por el simple hecho de ser su hijo. Aunque, eso es suficiente.

-Sadik…Sadik Melkart.... -fue lo último que sus labios pronunciaron antes de caer los dos en un profundo y reparador sueño.

Continuara......
 

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