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jueves, 4 de julio de 2013

Suavis inimicitia


La inesperada aparición de Adelphos marco un antes y un después de la relación de Aníbal y Adriana.
Esa noche,furiosa con su esposo,Adriana le grito e insultó por haberle mentido y apartar a su familia de su lado.Cosa que Aníbal detestaba.Que su esposa se pusiera a su altura y la encarara.
Fue una discusión tremenda entre ambos esposos,se gritaron,Adriana le reprochaba y llegó a insultarle. Así se gano una cosa que Adriana temía que ocurriese.Fue la primera vez que Aníbal le dio una paliza a Adriana.

La joven lloro amargamente con cada uno de los golpes que recibió,su cuerpo quedo lleno de hematomas,en sus labios hubo un pequeño corte que sangro.Aníbal no sólo la daño físicamente ,sino que también psicológicamente insultándola.Él culminó su agresión a su esposa al tomarla contra su voluntad.

Esto marco para siempre a Adriana,lágrimas,sangre y dolor...quiso morir en ese momento.Pero al contrario que muchos hombres que trataban mal a sus esposas y le pedían un falso perdón y con falsas caricias,Aníbal no hizo nada de eso,sólo dijo con voz glaciar:

-Te lo buscaste-.la dejo allí,en el dormitorio,adolorida,humillada y sola.Nunca le dijo a Adriana que hizo esa noche tras que la dejase allí,quizás la paso entre los brazos de una amante o la paso solo.Nadie lo supo,ni siquiera Aderbal lo supo.

Aníbal la paso solo,en otra habitación,no con remordimientos sino con ira.Ese muchacho había conseguido que Adriana descubriese que no quiso a su familia en su boda y lo peor.Le había declarado su amor delante de él,demostraba que no le temía en absoluto.Interesante.


Al día siguiente,la que tuvo que humillarse para la reconciliación tuvo que ser Adriana,tuvo que ser ella la que se arrojo a sus pies y suplicar su perdón por haberse puesto brava con él.

-Así me gusta- dijo él complacido con la humillación de su esposa.

-Pero,necesito saber porque.

-Adriana,mi Adriana.Los romanos son traicioneros,falsos....lo verás pronto pequeña,los verás a traves de mis ojos.Ya no eres una niña romana.Eres mi esposa,ahora eres cartaginesa- acarició con falsa ternura las mejillas de Adriana.

-Aníbal,me hiciste mucho daño anoche...-susurró ella con un hilo de voz,Aníbal sonrió perfidamente.

-Kshyqti...ese será el nombre púnico que usaras en público,Kshyqti Melkart.

-¿Cómo?

-Te dije que seguiria la tradición de que a una mujer extrajera casada con un cartaginés tiene que usar un nombre púnico para usarlo en público.En privado seguiras siendo Adriana,pero fuera de esta casa eres Kshyqti.

-Kshyqti...

-Levántate.-la joven se levanto del suelo y su esposo la atrajo hacía a él,sin mimo,sin amor.Sólo era posesión,la poesión más absoluta.Aníbal observó el rostro de Adriana,aún hermoso a pesar de los golpes que recibió.

-Esta noche me acompañaras al templo de Baal,es importante.

-¿Para qué?

-Ya lo verás.

Después de esa "reconciliación" una esclava estuvo curando las heridas del cuerpo de Adriana,las cuales fueron notablemente disimuladas hasta que se curasen por si solas,pero la mayor herida que tenía la joven era en su orgullo,no sólo por la paliza y la violación,sino por la humillación que tuvo que pasar para que la paz aparente volviese a su matrimonio.Pero había experimentado la furia de Aníbal en su cuerpo,lo había dejado claro,podría matarla si quisiera.

En la mente de Adriana una idea loca se fue gestando: decidió tener un hijo de Aníbal.

Continuara.....

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