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lunes, 1 de julio de 2013

Suavis inimicitia

ADVERTENCIA: CONTENIDO SEXUAL.

-Aníbal yo....-fue interrumpida cuando él le puso la mano en la boca un par de segundos,después la retiro.Adriana pudo observar que había dejado dos jarras sobre una mesa,una con vino y otra con miel.

-¿Bebes,no?- le preguntó Aníbal que se sirvió vino,Adriana asintió.Él en vez de beberse el contenido de su copa,se la ofreció a ella.El recipiente estaba lleno hasta el borde y Adriana lo tomo con ambas manos y se lo llevo a los labios,bebiendo unos sorbos.

-Del todo.-exigió él,sumisamente,Adriana se bebió todo el contenido,al instante se sintió mareada,sus mejillas se tiñeron de un suave tono rojizo.

-Tienes ya edad de yacer con un hombre,¿cuánto tienes? ¿Dieciséis?

-No....tengo quince.

-Y me corresponde a mi hacerte mujer.Eres mi esposa,mi mujer.-sin más la agarró y la atrajo contra él.No había barreras,nadie les molestaría,no había nadie más que ellos dos
Adriana se dejo hacer,él iba a poseerla ¿por qué no hacer de que tratase de ser agradable? Lo poco que había hablado con Claudia sobre el sexo le aterrorizo."No llores cuando este dentro de ti.No te quejes ni hagas ruido alguno" fueron algunas de las palabras que le había dicho.
Aníbal saco a Adriana de sus pensamientos al besarla de lleno en la boca,pero fue un beso distinto a los otros que le había dado.Era un beso calmado,relajado.No había ni rastro de la dominación que siempre habían caracterizado los besos del púnico.Con este nuevo gesto Adriana pudo apreciar que los labios de su esposo eran suaves y ćalidos,se sorprendió a si misma correspondiendo el beso,noto cómo una de sus manos ascendían por su cuerpo hasta acariciarle la mejilla,las manos de Aníbal duras tras años de manejar las espada acariciaron la suavidad de la piel de Adriana,tras esas breves caricias continuo el recorrido hasta el cabello de Adriana,el cual estaba sujeto por una cinta que pronto fue soltada,dejando que el cabello suelto sobre la espalda de Adriana cómo una cascada de aguas negras.

Aníbal y Adriana se separaron jadeantes,él miró el dulce y ruborizado rostro de su esposa ,ansiaba tomarla ya,así que sus manosse posaron sobre los hombros de Adriana y bajaron por sus brazos para soltarle los brazaletes de oro que cayeron por su piel con suavidad.Tras eso se quito sus propios brazaletes de oro.
Cómo cuando era niña,con inesperada delicadeza la tomo entre sus brazos y la deposito en el lecho matrimonial,colocándose encima de ella.

-No....-susurró Adriana,estaba asustada,nunca había tenido relaciones y esa situación le sobrepasaba.
Aníbal la ignoro,se quito la capa de color azul oscuro,el peto de cuero negro y el cinturón,quedando sólo con la ligera túnica azul marino.Después desabrocho el cinturón que ceñía a la cintura de Adriana,al haberle quitado anteriormente  los brazaletes,la tela de seda semitransparente quedo ya en el suelo.Quedo sólo con el blanco vestido.

-Es tu deber de esposa- tiró de las tirantas del vestido,dejándola desnuda de cintura para arriba,se relamió al ver sus senos.La incorporo un poco y su boca se cerró sobre unos de los senos de Adriana y su lengua empezó a trazar círculos alrededor del pezón,arrancándole gemidos a la dulce Adriana,aunque ella trataba de ahogarlos.

-Basta...-pidió ella sin mucha convicción,¿de verdad Aníbal la estaba tratando así? No estaba siendo para nada ni rudo ni dominante.Quizás siempre fuese asi el sexo.

Pronto la ropa de ambos quedo en el suelo.sintiendo el tacto de la piel desnuda del otro,la mano derecha de Aníbal bajo hasta la entrepierna de Adriana y empezó a estimularla con los dedos.Adriana grito de placer y una vez pasado el choque inicial no tuvo más remedio que rendirse a las caricias de su esposo.
La vio preparada en cuanto sus dedos resbalaban por la húmeda superficie,no le introdujo sus dedos sólo la estímulo externo.Al notarla ya lista se acomodó entre las piernas de Adriana y sin previó aviso la penetro.
Los ojos de venado de Adriana se abrieron de par en par.Había esperado dolor,mucho dolor,no ese pequeño desgarramiento que pronto fue olvidado ¡qué considerado de haberlo hecho rápido?

-¿Duele?

-Hmm sí,molesta....-Aníbal volvió a bajar una de sus manos hasta la entrepierna de ella y noto el líquido rojizo que confirmaba la virginidad perdida.

-Relájate y se pasara- suavemente empujo nuevamente las caderas,no había entrado del todo dentro de ella,sólo la punta y ahora se encontraba del todo en su interior y se quedo quieto unos instantes para que se acostumbrase a la sensación.Pero esta pequeña tregua no duró ni un minuto,ya que Aníbal empezó a mover las caderas al principio con suavidad y luego aumentando la velocidad,entrando y saliendo de ella.Adriana rodeo su cuello con sus brazos,abrazándole.
En la habitación sólo se oían sus gemidos de placer.

Adriana estaba sorprendida,no podía creerse que estaba haciendo el amor con él,que le gustaba que la poseyera.Quería sentirle más hondo,más profundo,más fuerte....
Aníbal cómo si le hubiese leído la mente,coloco las piernas de ella sobre sus hombros,haciendo la penetración mucho más profunda y empezó a moverse con cierto salvajismo.Cuanto lo había deseado,por fin el infierno se acababa  y podía perderse en el dulce y cálido paraíso que era Adriana.

-Di mi nombre...- necesitaba escuchar de labios de Adriana,de entre sus gemidos su nombre.

-Aníbal....-pudo decir la princesa con un hilo de voz entre gemidos y jadeos.Maliciosamente,el cartaginés la sujeto de las nalgas,clavándole las uñas con algo de fuerza.Placer dolor....demasiado.
No se contento con eso,sino que también se agacho sobre el cuerpo de su esposa para poder volver a lamer sus pechos,pero no los lamia con suavidad cómo antes,sino que los lamia con fuerza,succionando cómo si esperase a que saliese leche.

Adriana creyó volverse loca,lo disfrutaba,le gustaba su fuerza,era cómo un león....grande y duro....cada vez que el poderoso cuerpo de Aníbal embestía con fuerza ella gemía y su cuerpo se arqueaba hacía él,dándole una cálida bienvenida.
Era demasiado....
El clímax estaba allí,Aníbal la llevaba cerca,muy cerca.Pero no podía....era demasiado para ella.

-¡Aníbal!-gritó cuándo alcanzó el orgasmo,liberándose...su cuerpo tembló de éxtasis,se creía morir de gozo.No podía...cerro los ojos con fuerza.

-Y..ya...-él quedo quieto encima de ella,tan quieto y tan pesado....los ojos de Adriana se abrieron y le vio a él con los ojos cerrados.Supo que también moría en esa misma dulce muerte y sintió el torrente de su esencia liberándose en su interior.Cálido,espeso.

-Ha sido....no sé...

-Lo sé...-Aníbal se echó al lado de ella,jadeando,tratando de que su respiración se relajase cuando noto cómo Adriana tímidamente se acurrucaba a su lado,apoyando la cabeza en su pecho.

-Todo lo que decían de ti...

-Todo cierto.Metételo en la cabeza.Nunca volverá a ser así.Nunca- aún así abrazo a Adriana contra él,ella también estaba tratando de regularizar su respiración.

-Nunca....-susurró ella,pero refieriendose a la intensidad del momento.
Tras unos minutos así,descansando Aníbal volvió a estar con energía,por lo que la volteó con brusquedad dejándola boca abajo.

-¿Qué vas a hacer?

-¿No te lo imaginas preciosa?- La noche transcurrió así,no volvieron a bajar en toda la noche.Se mantuvieron encerrados toda la noche haciendo el amor en desenfreno continuado.
Nada volvería ser igual.

Continura......

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