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lunes, 13 de octubre de 2014

Invictus: "Reconciliación"

Aníbal fue atentido nada más llegar al campamento,la herida en su ojo era preocupante,pero el curandero aseguró que no perdería el ojo ya que gracias a los dioses la herida era superficial y no había dañado el sensible globo ocular.
Sadik en todo momento estuvo a su lado,agarrándole la mano cuando Aníbal gritaba de doloe durante la cura que le daba el médico en el ojo  herido,por suerte la sangre ya no emanaba tanto.
Pero aquella herida y el frío provoco que Aníbal cayese enfermo con fiebre,los soldados inrerpretaron esto como un mal presagio de los dioses.
Sadik permaneció en todo momento al lado de su padre,resfrescándole con agua para que la fiebre le bajase,muchas veces estaba con él Aderbal para velar a Aníbal y así Sadik pudiese cerrar los ojos,pero Aderbal por desgracia no podía estar mucho porque ahora con la baja de Aníbal era él quien mandaba. Habían ganado la campaña,la Cesetania estaba sometida a Cartago,pero las condiciones climatológicas no eran las propicias para viajar,ya que desde hacía días los vientos no cesaban provocando un gran oleaje que haría muy complicado el viaje desde Iberia a Cartago.

Una de esas frías noches,Sadik estaba ofreciéndo un sacrificio incruento provisto de vino a una tosca figura del dioa  Melkart y otra que representaba al dios romano de la medicina Esculapio,su padre había conseguido dormir aún preso de la fiebre.

-Poderosos dioses,por favor,haced que mi padre recupere la salud,no puedo llevar su cadáver ante la vista de mi madre,no merece morir aún poderosa Astarté y poderoso Plutón.

-Me recuerdas a tu madre...- Sadik se giró al escuchar la voz de su padre,sonaba algo mejor aunque algo enronquecida.

-Padre debes descansar.

-Llevo días durmiendo,Sadik.

-Pero sigues mal.- Aníbal se palpó con la mano la venda que cubría el ojo herido,tenía que estar húmeda gracias a una mezcla de agua con hierbas para aliviar el dolor.

-Seco,¿puedes....?

-Claro padre.- Sadik se acercó al camastro donde al lado había un cuenco con la mezcla de agua con hierbas,quito la venda del rostro de su padre para examinar la herida y volver a humedecer las vendas.

-Esta mejor,el curandero dijo....

-Que no perdere el ojo gracias a los dioses. Es curioso que ahora seas tú quien cura mis heridas cuando hasta hace nada era al revés.- Sadik rió por lo bajo,mientras escurría la venda para volver a colocarsela a Aníbal.

-Espero volver pronto a casa.

-¿Por tu Séfora?- Sadik se ruborizó notablemente por la mera mención de aquella chica.

-No solo por ella....estan mamá,mis hermanos....

-Ahora entenderás todo lo de menos que os he hechado cada vez que tenía que dejaros en Cartago o en Siracusa.- hubo un breve silencio entre los dos,silencio que Sadik rompió.

-Padre...la razón por la que apalee a esos dos fue por.....-la voz de Sadik se quebró apretando sus puños.

-Dimela.

-Llamaron puta a mi madre.- a pesar de la fiebre y el dolor Aníbal se incorporó con intenciones de salir de la tienda para ir a arrancarles la cabeza a esos dos.

-Los voy a matar Sadik,ahora entiendo porque actuaste asi.- Sadik le puso las manos en el pecho y le obligó a tumbarse de nuevo.

-Cuando estes mejor los matas a lo que quieras.

-Que quede claro que se van a acordar de si quiera nombrar a tu madre.

-Padre....¿lo he estado haciendo muy mal....?- las manos de Sadik temblaron,temía no estar cumpliendo las espectativas,de estar fallando,de ser una deshonra. Aníbal sonrió levemente.

-Lo estas haciendo muy bien,has acabado tu solo con el jefe cesetano,si ganamos en gracias a ti. Aunque tienes que dejar de temer el tomar rehenes o matar,aquí o matas o te matan y si llevar mi cadáver hubiese destrozado a tu madre,que yo llevase el tuyo la mataría.

Estuvieron un rato hablando de temas vanales,e incluso Aníbal rememoró algunas anécdotas de la infancia de Sadik que el joven ya no recordaba,como aquella vez cuando tenía tres o cuatro años en que Sadik se hizo un corte a Bolmícar en la nariz con una pequeña daga.

-Sadik....he hecho una cosa mal contigo y con tus hermanos.- el joven soldado le miró sin comprender las palabras de su padre.

-Tus raíces romanas,no deberías rechazarlas o hablar la lengua de tu madre cuando te enfadas o para maldecir. El latín son los primeros sonidos que escuchaste desde la cuna,porque aunque me hiciese el ciego sabía que tu madre os hablaba a ti y a tus hermanos en su idioma. Eres cartagines porque naciste en Cartago,luchas por Cartago,rezas a los dioses de Cartago. Pero tienes sangre romana,nunca lo olvides,tienes la sangre de Dido y Eneas corriendo por tus venas.

-Lo sé.

-Nunca olvides que Roma también corre por tus venas.

Sadik se acabo quedando dormido en el mismo camastro que su padre,tal y como cuando era un niño,a veces se sentía vulnerable,aún en el fondo era un niño,un niño  que fue obligado a crecer,a derramar sangre para salvar su vida.

4 comentarios:

  1. me ha encantado. me alegro de que ya Aníbal sepa por qué Sadik actuó como actuó. Y me gusta que reconozca que lo está haciendo bien. y que bonito que le pida que recuerde que es medio romano.
    Buen capítulo. Me gustó en el anterior ver como Sadik defiende a su padre, por cierto, mató a Edelcon por atacar a su padre y eso demuestra que es muy buen hijo.

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  2. El último párrafo lo dice todo. Me había perdido un poco la historia en estas semanas de atrás pero estas frases me han puesto muy al día. Poco a poco, el tiempo pone los puntos sobre las ies, solo hay que ser paciente y desenmascararse cuando sea el momento justo.
    Besos de Pecado.

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