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miércoles, 30 de octubre de 2013

Suavis Inimicitia


Aníbal tras darse un largo baño fue a su habitación,dónde creía que estaría Adriana con su hijo jugando en la cama,fue una sorpresa cuando vio que no estaba,bueno,seguramente estaría en la habitación del crío acostándole en la cuna. Pero de todas manera fue a buscarla a la habitación colindante a la conyugal.
Adriana estaba meciendo al pequeño en sus brazos mientras cantaba con voz suave y cálida una nana para que el pequeño durmiese.

-“Duerme mi vida,no hay que llorar,
duerme y sueña feliz,
siempre tu debes mi arrullo llevar,
así yo estaré,junto a tí.”

Esa fue la última estrofa de la canción que Aníbal escuchó,ya que la canción estaba algo avanzada cuando él entró. Adriana no se percató de su presencia,por lo tanto se acerco a la cuna y dejo con suma delicadeza a Sadik en la cuna y lo arropo para que no cogiese frío, ya era casi invierno y estaba soplando el viento de poniente.

-¿Esta dormido?- preguntó Aníbal,Adriana dio un respingón de sorpresa y se giro para mirar a su esposo,desde Siracusa estaba bastante suave con ella y eso le gustaba,esperaba que estuviese así siempre con ella. Soñar y desear era fácil,pero lo difícil era cumplirlo.

-Sí,esta dormidito como un lirón.- dijo Adriana sonriendo y acariciando las mejillas de Sadik que estaba tal y cómo dijo su madre, profundamente dormido.- ¿Qué soñara?- preguntó Adriana a Aníbal,él sólo bufó un poco.

-Es un mocoso que no conoce mundo. Te lo dije una vez. Aprovecha estos momentos que a los siete años será mío.

-¿Y si no quiere ser guerrero? Fabio fue guerrero obligado,él quería la filosofía.

-El crío será un guerrero. Lo lleva en la sangre.- Adriana suspiró,no quería discutir con su marido por algo que estaba aún lejos. Su hijo ya tendría la oportunidad de decidir,era una tontería discutirlo porque Sadik ni tenía un año de vida.

-Vámonos tú y yo a la cama,Adriana.- ella simplemente esbozó una sonrisa y tras besar la frente de su hijo,lo dejaron dormir tranquilo en su cuna,soñando con la inocencia que sólo un niño podría tener ,ajeno a la guerra que iba a estallar en breve y las muestras de afecto de sus padres.


Inevitablemente la mañana llegó,Aníbal no despertó por la leve luz solar que entraba entre las cortinas de la ventana sino por el llanto de su hijo seguramente por una pesadilla o por cualquier cosa. Aníbal gruño un poco y llevó su mano hasta el hombro de Adriana para sacudirla un poco para que se despertase.

-Adriana,el mocoso.....-dijo,Adriana se giro dándole la espalda,era obvio que su esposa no quería despertarse de su sueño reparador. Aníbal suspiró y se levantó de la cama pesadamente,iba sólo vestido de cintura para abajo con lo que en su día tuvo que ser una túnica,le gustaba dormir así,se encamino hasta la habitación de su hijo,que seguía llorando,llamando a su madre.

-¿Qué pasa?- preguntó con cierta brusquedad,el niño le miró con sus ojos verdes vidriosos y con las mejillas cubiertas por lágrimas.

-Yo....miedo....-murmuró el niño estirando los brazos para que su padre lo cogiese,Aníbal lo miró sin saber muy bien que hacer. De niño cuando le decía a su padre que tuvo una pesadilla,su padre le hubiese dicho literalmente “Pues te jodes”. Pero él no era su padre,y aunque lo negase,en él había aflorado el instinto paternal.

-¿Quieres.....dormir conmigo y con tu madre?

-Sí- Aníbal cogió a su primogénito en brazos y por el frío de la mañana,cogió la sábana con la que el niño dormía en la cuna para taparle,Sadik no tardó en aferrarse a él,sintiéndose seguro,pues la dureza del cuerpo de Aníbal y su forma de hablar le transmitía a Sadik que su padre era fuerte.
Volvió con su hijo a la habitación conyugal y lo tumbo en la cama entre Adriana y él,Sadik con sus pequeñas manitas toco la mejilla de su madre y sonrió más calmado,su padre no tardo en tumbarse en la cama,le quedaba aún un poco más de media hora para tener que levantarse,así que aprovecharía el poco tiempo que le quedaba de descanso con su familia.
Sadik no tardó en dormirse nuevamente mucho más tranquilo al verse con sus padres. Aníbal no volvió a conciliar el sueño,simplemente se recostó en la cama,apoyando la cabeza en uno de sus brazos y sus negros ojos se fijaron en su familia. Su bella Adriana y su inocente Sadik,era aún tan pequeño y frágil....la gran mano del padre agarró con suavidad la pequeña mano de su primogénito,sorprendiéndose de la suavidad de la piel del niño,lo habría heredado de Adriana,aunque también sería porque sus manos estaban duras por años del manejo de las armas. Tontamente esbozó una sonrisa,ese momento entre la suavidad de las sábanas con su mujer y su hijo valía la pena todo. ¿Sería capaz de morir por ellos? Sin dudarlo,sí. Eso temía,que no volviese de la guerra,que muriese en el campo de batalla. No confiaba en la palabra de la oráculo Diodal,no creía que los dioses controlasen sus vida,ellos,los frágiles mortales podían cambiar su destino. Nadie,ni si quiera los dioses todopoderosos podían.

-¿Qué le quita el sueño a uno de los generales más grandes de Cartago?- preguntó Adriana con voz adormilada,estaba medio despierta por fin,Aníbal seguía absorto en las facciones dormidas de Sadik y cogiendo su pequeña mano,el niño inconscientemente agarró uno de los dedos de su padre.

-Los llantos de tu hijo. Tenía una pesadilla y quiso dormir aquí.

-Nuestro hijo.

-Desde que nos acostamos hasta que es la hora del amanecer es tu hijo.- Adriana rió y beso amorosamente a Sadik,en esos momentos en los que Aníbal estaba de tan buen humor había una paz que deseaba que durase eternamente. Pero conociendo el temperamental carácter de Aníbal eso era complicado,sería más fácil que los espartanos se decantasen por la vida pacífica y la filosofía.
El niño se despertó y al parecer se despertó con ganas de jugar ya que empezó a juguetear con la fina cadena de oro que Aníbal llevaba colgando al cuello con una pequeña imagen de Baal.
Adriana se hecho a reír y con la aura de paz y armonía que se respiraba en la habitación Aníbal dejando de lado la coraza que normalmente recubría su corazón y su alma,empezó a jugar con su hijo,el cuál se reía sin parar,estaba más acostumbrado a los tiernos juegos que tenía con su madre que a los más brutos de su padre. Y,¿por qué no? Que Aníbal hubiese sufrido muchas carencias afectivas de niño,eso no significaba que su hijo las sufriese. Claro que lo quería endurecer de carácter,pero más adelante,que disfrutase de la dulzura de la infancia.

-¡Mi general!- la voz de Élbir al otro lado de la puerta rompió el aura de armonía y juegos de la familia,al parecer Aníbal se había entretenido un poco más de la cuenta de lo que quería.

-Tengo que irme,Adriana.- dijo dándole un breve beso en los labios a su mujer y le removió los cortos cabellos a su hijo.- Luego jugamos,enano.- se levantó de la cama dejando a su mujer y a su hijo en la cama,retomando los juegos.


6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. es una de las entradas mas monas que escribi. El dibujo es de un amigo y me hizo muchos mas que ya los ire subiendo

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  2. Gracias por pasarte y comentar, me gustó este texto :) ¿Cómo puedo seguirte? No tienes el gadget de seguidores activado.

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    1. ¿Como se pone ese gadget y como se llama? D8
      Me alegro de que te guste esta entrada :D

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  3. es en más gadgets uno que se llama iniciar sesión :).

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