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viernes, 18 de abril de 2014

Suavis Inimicitia: "La verdad por una desobediencia"


Dido y Selene dieron a luz en el transcurso de las mismas semanas,siendo Amílcar el mayor de la siguiente generación. Dido dio a luz una preciosa niña a la que llamó Adama,tal y como quería y Selene tuvo también una niña a la que llamó Diana en honor a la diosa de la caza.

El pequeño Amílcar cambió un poco todo en la casa. Aníbal el primero, con sus otros hijos por ejemplo no se levantaba cuando lloraban,pero con Amílcar sí,de hecho le bañaba,jugaba con él y como con sus otros hijos fue presentado en el templo del dios Baal,al igual que su prima Adama. ¿Por qué Aníbal manifestaba esa preferencia sobre Amílcar? Por dos motivos: el primero,lo consideraba su heredero porque Sadik tenía el trono de su madre,Aradna tendría su herencia dependiendo del matrimonio,pero Amílcar no tendría nada, de modo que la herencia de su padre sería partida en tres,pero la de Amílcar sería mayor. Y la segunda....se veía reflejado en su hijo,no sólo porque era el que más se le parecía y porque los dos habían sido los terceros.
Adriana veía esto y no se lo reprochaba,ella amaba a sus hijos por igual pero debía de admitir que su ojito derecho era Sadik. Pero desconocía en parte las intenciones de Aníbal,su esposo a veces era como el mar,a veces se veía su estado de ánimo y sus intenciones,pero otras era imposible de leer,como con ese tema.
Una noche en la que su marido había acostado al pequeño en su cuna fue a ver si estaba bien el bebé,cuando vio la escena del niño rendido al sueño y Aníbal absorto en las facciones del pequeño y acariciando con cierto temor las mejillas de Amílcar,temía que el tacto de su mano,dura tras años del manejo de las armas raspase la suavidad de la piel morena de Amílcar.
-¿Por qué él?-preguntó Adriana apoyándose en el marco de la puerta,Aníbal la escuchó pero ni se digno en mirarla para contestar.

-Porque el día que yo no este el será mi heredero.

-¿Y tus otros hijos?

-Ya tendrán su parte.- se volvió para mirar a su mujer,debía de reconocer que le sorprendía la facilidad con la que Adriana recuperaba la figura y tras tanto sin yacer con ella tenía ganas y muchas.

-No sé si me gusta que le des preferencia a uno de nuestros hijos....-Aníbal se acercó a su esposa y rodeó su cintura con sus fuertes brazos.

-Son mis hijos,seguiré jugando con ellos y criándoles,nada cambiará....- no dejo a su mujer contestar porque la calló con un fiero beso y la llevó a su habitación para disfrutar de calor de la intimidad por unas horas,debían de admitir que el nacimiento de Amílcar les unió mucho más.....Aníbal agradecía cada día a los dioses por su mujer y sus tres hijos,los adoraba .

Despuntó una vez más el alba y Aníbal tuvo que despertar para ir a los entrenamientos matutinos con sus hombres,ahora además tenía la oportunidad de vengarse de Aderbal por reírse de él cuando los niños eran muy pequeños y lloraban toda la noche,Amílcar lo hacía también, pero ahora Aderbal también sufría eso por Adama. Los dioses eran buenos por poder hacerle eso a Aderbal,ventajas de ser amigos,podían mofarse tranquilamente el uno del otro.

Pero Sadik y Aradna hacían las travesuras típicas de la edad. Aníbal les tenía prohibido entrar en una habitación. La habitación que fue de los abuelos paternos de los niños,Hannon y Elisa, había permanecido cerrada desde que Hannon se fue de Cartago,aún tenía en esa estancia algunas de las posesiones de Hannon y Elisa,pero Aníbal nunca quiso entrar ahí por respeto a su madre. Pero Sadik y Aradna picados por la curiosidad querían entrar a toda costa. De modo que ambos niños aprovecharon una tarde que sus padres se habían retirado a su alcoba a estar un rato a solas para entrar en aquella habitación que su padre les tenía vetada.

-¿Qué crees que habrá ahí?- pregunto Aradna observando la puerta de madera notablemente demacrada debido al paso del tiempo y que Aníbal no tenía interés alguno en restaurar.

-No lo sé. Pero lo averiguaremos- una sonrisa traviesa se dibujo en los labios de Sadik,sabía que se jugaba un fuerte castigo de su padre si les pillaba. Los ojos verdes de Sadik se clavaron en la cerradura que había....necesitaban una llave....que tenía. Se la había “cogido prestada” al esclavo que se encargaba del cuidado de las distintas llaves de las estancias de la casa Melkart. Emocionado por el riesgo metió la llave en la cerradura y la giró para que la puerta se abriese con un chirrido agudo.

-Espero que no lo hayan escuchado....-musito Sadik entrando en la que fue habitación de sus abuelos paternos,aunque ni él ni su hermana lo sabían. Toda la habitación estaba cerrada,incluso el balcón y las ventanas y les llenó los pulmones a ambos hermanos el olor a cerrado,rancio y cargado además del polvo acumulado.

-Vaya....-la habitación estaba desordenada,había numerosos objetos cotidianos tirados por el suelo,a excepción de una falcata metida en una vaina muy desgastada de cuero y un pergamino amarillento y rasgado.

-Voy a ver que es eso....-musitó Sadik acercándose a la cama y tomando el pergamino,pero no pudo leerlo al principio debido a la suciedad acumulada,por lo tanto tuvo que sacudirlo para poder leerlo. Aradna por su parte se acerco a una cómoda y abrió uno de los cajones más bajos y pudo ver en su interior algunas joyas de oro y bronce,cómo una diadema dorada con dos grandes ruedas doradas y unos colgantes que colgaban de ellas,era un adorno para la cabeza típico de los trajes de princesas íberas,no se extraño por eso,los cartagineses y los íberos tenían muchas relaciones comerciales y si una mujer era rica podía permitirse comprar en Iberia esos adornos o quizás pudiesen ser un regalo. También había algunos brazaletes y collares,además de una alianza de boda. No se parecían mucho a las joyas de su madre,su madre tenía joyas romanas y cartaginesas,pero esas sólo eran cartaginesas.

-Sadik aquí hay joyas que no son de mamá ni de la tía Dido.

-Aradna ven- dijo Sadik que había terminado de leer el pergamino que había encima de la cama,no se creía de lo que había leído.

-¿Qué es?- preguntó curiosa la niña acercándose a su hermano mayor que observaba inaudito el pergamino que estaba entre sus manos.

-Escucha. “Padre,sé que estas furioso porque abandone Cartago y tú casa para seguir mi sueño,el cuál tú veías una estupidez. Pero me han llegado noticias de como es el trato que le proporcionas a mis hermanos,Dido y Aníbal. Un matrimonio de fachada,malos tratos y tratando de deshumanizar a mi hermano menor....eres un monstruo. Si no los quieres en tu casa,por lo que veo es que es lo que quieres,mi esposa Helena y yo iremos a Cartago a por mis hermanos y llevárnoslos a Atenas para que estén en mi casa conmigo y con mi hijo recién nacido,Aníbal,lejos de ti. Arístides”- ¡¿Tenían un tío y un primo en Atenas?!

6 comentarios:

  1. estoy deseando que aparezca el hermano de Aníbal. Me gusta como es. Quería a sus hermanos y se preocupaba por ellos. Seguro que es encantador.

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    1. Arístides,el hermano de Dido y Aníbal,murió cuando Aníbal era un crio de 15 años,pero ya veremos que ocurrira

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  2. La curiosidad en ocasiones es muy buena... Aquí han descubierto una historia que clama más curiosidad. Seguiré al tanto.
    Besos de Pecado.

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    1. La curiosidad mato al gato,pero en este caso se descubrió algo bastante importante.
      Un beso

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  3. appreciate your blog kisses albert

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