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sábado, 19 de abril de 2014

Suavis Inimicitia: "Los pecados del padre"


Ambos niños se miraron entre si asombrados,no podían creerse que en Grecia tuviesen un tío al que no conocían y un primo mayor que ellos....¿por qué su padre nunca les dijo nada de aquello? Era cierto que su padre les había hablado muy poco de sus abuelos sólo conocían sus nombres pero poco más y la curiosidad les podía.

-¡¿Qué hacéis aquí?!- los niños se quedaron helados al escuchar la voz de su padre a sus espaldas,ya esta,les habían pillado e iban a ser severamente castigados por desobedecer una prohibición estricta de no poder ni asomar la nariz ahí. Los niños se giraron lentamente para ver que su padre estaba en la puerta,con los brazos cruzados sobre el pecho y con el ceño fruncido,estaba notablemente enfadado con sus hijos.

-P-pues....sólo....-empezó a musitar Sadik. Aníbal inspiró profundamente y contó mentalmente hasta diez para tratar de no darles cuatro gritos a Sadik y Aradna.....no funcionó.

-¡¿Qué os he dicho más de veinte mil veces?! ¡Esta habitación esta prohibida!

-Pero padre....

-¡Nada de peros Sadik! ¡Me habéis desobedecido y no os vais a librar de que os.....!- la frase quedo a medias porque Sadik le dio el pergamino,Aníbal arrancó el pergamino de manos de su primogénito y empezó a leerlo. Con cada palabra que leía su expresión iba cambiando de enfado a la incredulidad,desconocía lo que aquel pergamino escondía desde hacía veinte seis años. Debería haber entrado ahí hacía muchísimo tiempo.

-Iros a jugar....por esta vez lo dejaré correr- los niños aprovecharon este momento de indulgencia y echaron a correr como gamos para librarse de un castigo.
Aníbal no se creía lo que había leído,tenía un sobrino en Atenas,el hijo de su hermano mayor a quién el mismo asesinó. No podía creerlo,simplemente no podía. Salió de aquella habitación y cerró la puerta tras de si,quería alejarse de todo,quería desprenderse de su pasado,ya no era el mismo que hacía años ¿o sí? ¿Y si era todo una ilusión,y solo estaba fingiendo ser la persona que todos querían que fuese? ¿Y si era esa oscura faceta suya era la verdadera? Quizás no estaba destinado a ser así....cada vez que creía que había mejorado volvía su pasado a atormentarle,cada vez que se encontraba en las sábanas con su mujer,descansando y sintiéndose embriagado por el perfume que su mujer emanaba cuando se perdía en su oscuro mundo de pesadillas y sus sueños se teñían sangre y muerte,muchas veces soñaba que se despertaba sobresaltado de sus tantas pesadillas y veía sus manos llenas de sangre e incluso veía en las sábanas sangre y cuando la peor de sus pesadillas....no solo la cama y sus manos llenas de sangre,si no también mirar horrorizado a su lado y veía a Adriana con el cuello cercenado y cubierta de sangre....hay era cuando despertaba horrorizado para poder ver que Adriana estaba bien,viva, pero se quedaba horrorizado de si mismo.
Busco a Adriana,ella siempre le había comprendido y seguramente esa vez también lo haría,¿no? La encontró en la habitación del pequeño Amílcar,dándole de mamar al pequeño de la familia.

-Adriana- la llamó desde la puerta,Adriana giró la cabeza para mirarle y una sombra de preocupación veló la luz de sus ojos al ver la expresión en el rostro de su marido.

-¿Qué ocurre?- preguntó temerosa de la respuesta mientras se volvía a cubrir el pecho y hacía que el bebé sacase los gases antes de acostarlo en su cuna.

-Lee esto y lo entenderás- dijo él dándole el pergamino a su mujer,quién lo cogió con temor de lo que habría escrito,quizás lo volvían a llamar a la guerra o algo peor. Adriana empezó a leer el pergamino,sorprendiéndose con cada una de las palabras que leía,¿como pudo Hannon ocultarle a sus hijos que Arístides quería rescatarles de su mala situación emocional y más que tenían un sobrino?

-¿Tú padre os oculto todo esto?

-Sí. Yo sabía que Dido y Arístides seguían en contacto y ella nunca me dijo nada de que teníamos un sobrino....de esto hace veintiséis años. Mi sobrino es mayor que tu- Adriana tenía veintidós años y según la carta de Arístides de hacía veintiséis años su hijo estaba recién nacido.

-Eso es medianamente normal- se quedaron mirándose unos instantes,Adriana pudo ver en los negros ojos de su esposo las intenciones que tenía al descubrir esta revelación.

-Vas a irte a Atenas a buscarle,¿verdad?- preguntó Adriana intuyendo lo que pasaba por la mente de Aníbal. Una vez más dio en el clavo,Adriana tenía pensado en llevarse a Aderbal y Élbir a Grecia en busca de su sobrino y conocerle,y que conociese a el resto de la familia.

-Partiré en pocos días para Grecia,he de encontrarle....

-Lo sé- Adriana le abrazó efusivamente,escondiendo la cabeza en el pecho de su marido y Aníbal no pudo evitar corresponder a tal gesto que le desarmo por completo,siempre podría contar con ella para todo.

-Deberías de decírselo a Dido,es su sobrino también. Que vengan esta noche a cenar y se lo dices- ¿una reunión familiar? Bueno...a si se ahorraba el darle la misma explicación a Aderbal y Dido por separado.

Cuando llegó la noche y se juntaron los dos matrimonios,Aníbal les dijo a su hermana y a su cuñado lo que había descubierto de que Arístides tenía un hijo en Atenas llamado Aníbal,nombre que había impactado a Aníbal ya que siempre había creído que Arístides no le apreció y saber que su único sobrino por parte de su hermano mayor tenía su nombre le hacía sentirse extraño. Arístides quiso salvarle de la infancia y adolescencia que tuvo,llevarle a Grecia y que pudiese haber elegido su propio camino. Aunque miro de reojo a Adriana y dio gracias mentalmente a los dioses por sus errores y atrocidades porque todos y cada uno de ellos le condujo a su dulce esposa y al nacimiento de sus hijos.
Dido se quedo sorprendida,desconocía que Arístides tuvo un hijo,nunca se lo dijo cuando había estado en contacto,quizás,conociéndole quería darle la sorpresa en persona o incluso haberse traído al pequeño con él y con su esposa Helena. Menos mal que no lo hizo cuando fue junto con su esposa a Cartago a llevárselos,Aníbal hubiese podido tener una adolescencia normal,lejos de abusos,ya que Hannon lo siguió usando como moneda de cambio un par de veces con doce y catorce años, y ella hubiese podido divorciarse de Asdrúbal y haberse enamorado de verdad,como ahora lo estaba de Aderbal,su candoroso y fiel esposo que la adoraba cada día y que estaba siendo el padre que Asdrúbal no fue para Âkil y estaba embobado con la pequeña Adama. Dido y Aníbal coincidieron en agradecer sus errores porque ellos les llevaron a sus parejas.
Pero los remordimientos por el asesinato de Arístides volvía a atormentar la mente de Aníbal,cuando se acostó esa noche en la cama y trato de conciliar el sueño,las pesadillas y los recuerdos de lo que ocurrió con Arístides,ojalá pudiese remendarlo,fue su hermano mayor y aunque no hubiesen pasado tiempo juntos seguían siendo hermanos. Hannon le obligó a matarle sin saber que era su hermano porque no le reconoció ni sabía quién era.


 (Tras la decisión de ir a Atenas)

8 comentarios:

  1. pobre Aníbal, ha sufrido mucho, lo de su hermano es algo que no podrá olvidar, su padre le obligó a matar le, algo así no se puede superar del todo.

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    1. El padre de Aníbal fue un cabrón. Odio a sus hijos,en especial a Aníbal, porque la madre de ellos murió por los constantes embarazos y ya fue dar a luz a Aníbal no aguanto mas.
      Lo de su hermano junto con lo de sus suegros lo van a torturar toda la vida

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    1. Gracias n.n espero verte maa por aqui.
      Un beso

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  3. Los pecados de los padres nunca deberían pagarlos los hijos. En el fondo, el odio por sus hijos es el odio y rencor por sí mismo.

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    1. Exactamente,un padre no puede dejar que sus hijos pagen sus platos rotos. El odio hacia los hijos es como tus has dicho la proyección de su propio odio y rencor hacia si mismo.
      Un beso

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  4. Pobre Anibal.. debió de ser duro enterarse de quien era en realidad, tras matarlo.

    un besoo

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    1. Muy duro,era su hermano y peor era saber que le obligo a hacerlo su padre.
      Un beso

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