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domingo, 20 de abril de 2014

Suavis Inimicitia: "Sangre de hermano derramada"


La carta que recibió Hannon de su hijo renegado Arístides le enfureció muchísimo,tanto que descargo su ira con el único hijo que aún vivía bajo su techo,Aníbal,ya que había hecho negocio con el matrimonio de Dido al casarla con Asdrúbal cuando ella era una cría de dieciséis años,de eso hacía cuatro años. El joven Aníbal con por aquel entonces sólo tenía quince años recién cumplidos (esto paso antes de que se casase con Delinenar) recibió una paliza brutal sin que él hubiese hecho nada,de hecho acababa de llegar de la calle junto con Aderbal,ambos adolescentes habían ido a las calles de las castas más bajas para desfogar sus ansias adolescentes con profesionales del amor porque tenían prohibido si quiera mirar a alguna esclava cuando los pillaron cada uno de sus progenitores. Pero Hannon esa vez no estaba enfadado con Aníbal por eso. Estaba enfadado por lo de Arístides y Aníbal pagó las consecuencias.

Arístides por su parte había viajado desde Grecia en compañía de su esposa Helena,una hermosa mujer de cabellos castaños claros y ojos grises. En cuanto pusieron un pie en Cartago a Arístides se le hizo un nudo en la garganta,hacía años que no volvía a su país,pero lo hacía porque había sido un egoísta al dejar atrás cuando él tenía dieciocho años,Dido de trece y Aníbal de ocho años. Había sido un egoísta al dejarles solo con su odiado padre. Si al menos su dulce madre Elisa no hubiese fallecido....pero no fue culpa de Aníbal que Elisa falleciera como decía Hannon.
Helena conocía la angustia que estaba en ese momento consumiendo a su esposo ,conocía lo que hizo y los motivos que le impulsaron a huir,los malos tratos,el que le obligasen a ser soldado cuando él quería dedicarse al estudio de la filosofía.

-Tus hermanos te entenderán- dijo Helena esbozando una hermosa sonrisa,tranquilizando a Arístides.

-Baal te oiga. Aníbal será ahora mismo un muchacho de quince años y he de arrancar a Dido de Asdrúbal....


Mientras,en la casa Melkart,Aníbal estaba siendo atendido por una dulce y hermosa esclava,la favorita de su padre,una joven unos cinco mayor que Aníbal cuyo nombre era Ayin y ella fue la primera que alivio el amor carnal de su joven amo.

-Ayin- llamó el joven a la esclava,ella levantó la cabeza para mirarle a los ojos y dejo de pasar el paño húmedo por un corte que Hannon le había hecho en el labio a Aníbal.

-¿Si,amo?

-Ayin,¿tú me quieres?- preguntó,el adolescente aunque no lo admitiese estaba ansioso por escuchar un simple “te quiero” de quien sea,aunque Dido se lo decía,pero era su hermana,y que estaba tan convencido de que su padre tenía razón en que nadie le querría nunca y que él solo traía la muerte.

-No en ese sentido. Lo siento...pero....

-No pasa nada.

-Estoy enamorada de uno de mis compañeros esclavos.

-¿Cómo se sabe si uno esta enamorado?- Ayin se quedo pensativa unos instantes,ese pobre muchacho estaba ansioso por saber que era el amor porque conocía el amor carnal,pero no el amor de sentimiento.

-Es cuando ves a una persona como lo más maravilloso del mundo,perfecta e irreal,aunque no sea hermosa. Cada vez que la ves el corazón se te acelera y...sólo puedes pensar en su felicidad antes que en la tuya y puedes llegar a cambiar por ella. Siempre es lo primero- ella vio como los negros ojos de Aníbal se oscurecían,si es que podían ser más oscuros,estaba convencido de que nunca encontraría a quien le hiciese sentirse así -algún día la encontrarás,de verdad,hay en todo el imperio o fuera de él que te ame.

-Ojalá....

-¡¡Mocoso!!- era la voz de Hannon quién iba a la alcoba de su hijo,irrumpió y la joven esclava se separó de Aníbal y el joven se levantó para observar a su padre con gesto duro y frío,como siempre.

-¡Tú,Ayin,largo!-la joven esclava se fue de ahí,temía a Hannon porque no dudaría en matarla. Aníbal gruño por lo bajo al ver a su padre,le odiaba por todo,maltratarle,vejarle,dejarle a merced de hombres....era un ser despreciable y algún día se vengaría de él.

-¿Qué quieres?- preguntó fría y tajantemente,Hannon sonrió pérfidamente,sabía que Arístides ya había vuelto a Cartago junto con una griega,sus informadores habían hecho un buen trabajo al decirle que su hijo renegado estaba en Cartago nuevamente.

-Esta noche vas a ser útil por una vez en tu vida,eres un soldado mediocre,un bastardo sin más utilidad que ser como un perro,yo ordeno y tu obedeces por tu bien. Vas a actuar como mercenario esta noche.

-¿Y si no quiero?- recibió una fuerte y sonora bofetada por eso,¿quién se creía ese mocoso imberbe que era?

-O lo haces o te mato a palos. Vas a deshacerte de un traidor a Cartago,bueno de dos porque va acompañado de una fulana.

-......esta bien....-una vez más,Aníbal tuvo que obedecer,una vez más bajo insultos, amenazas y golpes.
Esa noche,Hannon mando a Aníbal a una posada donde se alojaba el traidor y la mujer que le acompañaba,la orden era clara: que ninguno de los dos sobreviviese. Aníbal entro en la posada y tras sacarle al posadero poniéndole una daga en el cuello donde se alojaba el traidor,no le dijeron el nombre pero si que venía de Grecia. Cuando se lo dijo el lloroso posadero,fue a la habitación,se quedo hay plantado unos instantes antes de romper la cerradura de una patada y entrar dentro,sorprendiendo al matrimonio que obviamente iban desarmados.

-¿Q-quién eres?- preguntó la mujer,pero su voz y su vida fueron cercenadas cuando el filo de la espada le corto la garganta. El hombre ahogó una exclamación de horror y pronto tenía al adolescente encima suya,a punto de hundirle la espada en el vientre.

-Reza a Astarté....- las miradas de Aníbal y Arístides se cruzaron,ambos tenían los mismos ojos,negros y profundos. Pero Aníbal sin más dilación,clavo su espada en el vientre de quien no sabía que era su hermano. Arístides supo que era Aníbal,de modo que con sus últimas fuerzas y su último aliento le dedicó sus últimas palabras a él.

-Aní....bal....soy....Arís...ti...des....tu...her...mano....-al escuchar esas palabras,Aníbal lo comprendió,el parecido físico,el que supiese su nombre,que su padre quisiera matarlo....¡era su hermano y él lo acababa de asesinar!
Estuvo días sumido en una profunda depresión,trato de acabar con su vida con un corte limpio en la muñeca,pero lo detuvieron Dido y Aderbal. Su padre al enterarse lo llamo “maricón” y le dijo que no tenía valor. Estaba decidido. Algún día mataría a su padre y vengaría a Arístides.

 (Arístides y Helena)

(Aníbal de adolescente)

4 comentarios:

  1. ¡Cuánta sangre derramada innecesariamente!
    ¡Es la parte salvaje del Hombre que se origina por egoísmo y envidias!
    Besos de Pecado.

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    1. El odio en el estado mas puro y vengativo genera el derramamiento de sangre,y peor es cuando se manipula una mente inocente para que sea la artífice,como en este caso.
      Un beso

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  2. pobre Aníbal :(.
    me ha encantado el capítulo.

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    1. era sólo un niño al que obligaron a crecer de golpe y a ser un asesino

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