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sábado, 8 de marzo de 2014

Suavis Inimicitia "Salvados"


Aurelia buscó a Sadik llevando a Aradna en brazos y cuando lo encontró se quedo helada al verlo en brazos de un soldados cartaginés.

-¡Suéltale!- grito Aurelia muy asustada al ver al pequeño que quería que fuese su hijo junto con un grupo de soldados,al menos se calmo al ver a Adelphos,seguro que el sardónico se pondría de su lado.

-¡Por los dioses,legionario, quitale al niño!

-No voy a quitarle al niño porque es hijo suyo- Adelphos se encogió de hombros en lo que Sadik se acurrucaba en brazos de su padre,desde bebé siempre se sentía seguro en brazos de su padre,Aníbal irradiaba poder y fuerza por la dureza de su cuerpo.

-Dame al bebé,es mi hija- dijo Aníbal al principio con voz tranquila,aunque estaba a punto de estallar.

-No....no voy a dártela...-musitó Aurelia,pero Aradna se hecho a llorar,la mujer romana trato de calmarla,pero una cosa que tenían los bebés era que solo los calmaba la voz de sus padres. De modo que Aníbal con gesto serio y llevando aún a Sadik agarrado con un brazo, se acercó a Aurelia,quién,asustada,no pudo evitar que Aníbal cogiese a Aradna con su brazo libre.

-No llores hija mía,padre esta aquí- la voz de Aníbal tuvo un efecto mágico y Aradna calló de inmediato y clavó sus ojos casi dorados en su padre y se dibujo una sonrisa en su rostro infantil. Aníbal se inclinó un poco sobre su hija y le dio un breve beso en la frente.

-Aderbal,coge a la mujer,nos llevará al campamento.

-Sí- Aurelia le dedico una mirada horrorizada a Adelphos,¿¡qué hacía ese soldado romano que se ponía de parte de los púnicos!? ¡Era un traidor! La mujer lo que pasaba es que desconocía que aquel soldado fuese el príncipe Adelphos Iulia,ya que cuando lo vio era apenas un muchacho de diecisiete años y ahora era un hombre de veintidós años y que las batallas le habían cambiado,antes tenía una belleza casi de doncella ya que carecía de barba y llevaba el pelo largo en una coleta,pero ahora lucía una barba de tres días y llevaba el pelo corto. Estaba tan en shock por que creía que iba a morir que no se resistió a cuando Aderbal la agarró del brazo.


Mientras,Élbir había sido también arrojado a una jaula al lado de la de Adriana,el joven soldado también estaba gravemente herido,maltrecho,sucio y agotado,a esas alturas todos los soldados lo habían usado de esclavo de prácticas.

-Élbir....- el joven levantó la cabeza al oír su nombre de labios de Adriana.

-Adriana....

-Resiste...vamos a salir de aquí.....-musitaba Adriana,ojalá los dioses les ayudasen, Adriana rezaba en silencio a sus dioses,quería que todo eso fuese una horrible pesadilla y despertase en Cartago,con la risa de sus hijos y el calor de su marido....si era una pesadilla quería despertar ya que había oído de los soldados que el pretor había fijado sus ojos en ella. No le bastaba con robarle a sus hijos que encima quería deshonrarla.

Aurelia los condujo sin rechistar al campamento,con Adelphos por delante porque tanto él cómo por Aurelia eran su entrada al campamento y su garantía de que no les pasaría nada. Además que Adelphos tenía entre los hombres de Cayo de infiltrados a algunos de sus propios hombres.
Cuando los soldados vieron a Aurelia y a un soldado romano les dejaron pasar,al ser ambos ciudadanos romanos creían que Adelphos traía a los púnicos presos y escoltaba a Aurelia.

-Adelphos,vamos primero a por Adriana- dijo Aníbal de manera tajante,Adelphos negó con la cabeza.

-No. Primero tengo que detener a Cayo.

-¡Primero Adriana!

-Aníbal,soy su primo,claro que quiero rescatarla el primero. Pero ante todo soy capitán de IV Legión de Sardonia, me debo a Roma. Ve tu a por Adriana y luego ve a dónde el pretor- Adelphos se quedo pensativo unos segundos -Sé que quieres matarle. Hazlo....pero que parezca un accidente- el sardónico le guiño un ojo a Aníbal, si no lo hacía bien podía recaer toda la culpa sobre Adelphos.

-Gracias- se separaron los púnicos del romano,quién se llevó a Aurelia consigo, y con las indicaciones de Sadik pudieron encontrar pronto la tienda dónde estaban presos Adriana y Élbir. El soldado que estaba custodiando la entrada de la tienda no tardó en recibir un fortísimo puñetazo en pleno rostro,por parte de Bolmícar,ya que Aníbal tenía los brazos ocupados por los niños,partiéndole la nariz,y cuando el soldado se agachó un poco debido a que se arqueo por el dolor,Bolmícar,con su habitual fuerza bruta, le dio un simple golpe en la cabeza,dejándole sin sentido alguno,ya que el romano iba sin casco,en fin,para ellos un problema menos.
Cuando entraron,Aníbal busco de inmediato a Adriana y cuando la vio en ese estado lamentable,siendo atendida por Kara, se le cayó el alma al suelo. Adriana estaba más delgada que antes de irse,con el vestido hecho harapos,sucia,maltrecha y herida,heridas que tardarían en curarse,pero no habría cicatriz alguna.

-Adriana.....- musitó acercándose a la jaula dónde estaba su mujer,ella levantó la cabeza pesadamente para mirar a su esposo,una muy débil sonrisa se dibujo en los labios de Adriana.

-Por fin....al fin viniste....- Aníbal dejo a Sadik en el suelo y metió la mano entre los barrotes para poder tocar a Adriana,pensó que todo eso era culpa suya,por haber traído consigo a su familia a Iberia,nunca más lo haría.

-Perdóname,Adriana,ha sido todo culpa mía- la coraza del corazón de Aníbal se destrozo brevemente,pero Adriana negó con la cabeza pesadamente.

-No. No fue tu culpa. Yo te insistía en venir.....no fue culpa de nadie- su tan tierna Adriana...no se merecía a aquella mujer. Mientras se producía tal tierna escena,Bolmícar y Aderbal contemplaron y trataron de sacarle alguna palabra a un destrozado Élbir,el muchacho sólo les contestaba con monosílabos,agradecieron profundamente a los dioses que estuviesen vivos, heridos y agotados,pero vivos.

-¿Y las llaves? Vamos a sacaros de aquí- le preguntó Aníbal a Adriana.

-La tiene el soldado de la entrada- el púnico sólo le basto con mirar a Aderbal para que su amigo corriese a buscar las llaves. Una vez apareció y abrió las puertas de la jaula y soltar los grilletes de Adriana,la abrazo con cuidado contra su pecho,con la hija de ambos en medio ya que aún él la seguía teniendo en brazos,Sadik no tardó en abrazarse a su madre. Por fin juntos.


3 comentarios:

  1. Me gustaria recordar mi cuenta de twitter por si quereis seguirme Sandryska18

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  2. Sigue la cosa muy bien.
    Un saludo dominical.

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    1. Hola,gracias por tu comentario n.n esta tarde sigue la historia

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