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martes, 20 de mayo de 2014

Suavis Inimicitia: "Lamentaciones"


Una vez que las heridas de Aníbal fueron lavadas y vendadas,Adriana pidió que por favor la dejasen sola con él. Sola,Adriana se tendió al lado de Aníbal,cuidando de no mover la cama. Lo miró atentamente a la cara y tocó con delicadeza. Él tenía la piel caliente y sus ojos seguían cerrados,respiraba con dificultad. Los dedos de Adriana acariciaron con suma suavidad los labios de Aníbal y después apoyó la mejilla en el hombro de él,se sentía tan culpable,por su culpa no fue centrado a la lucha,era su culpa y sus lágrimas cayeron sobre la piel de Aníbal.

-No tienes que morir. ¿Me oyes?- le pellizcó en un brazo,quería que reaccionase y abriese los ojos.- ¿Me oyes? Tú eres mi marido,el padre de mis hijos,ellos te necesitan.....¡yo te necesito!- las palabras estaban mezcladas con múltiples sollozos.- Te amo,Aníbal. ¡No puedes morir!¡No puedes!
Mucho más tarde,todavía sollozando se quedó dormida.


El amanecer la sorprendió en un diván junto a la cama,envuelta con la capa carmesí del uniforme militar de su marido,observándole. Le había despertado el calor febril que Aníbal había empezado a emanar y entonces pasó el resto de la noche refrescándole con agua. Ahora él no estaba tan caliente.

-Mi amor....no puedes morir....por favor....despierta....abre los ojos.....- tomo con delicadeza una de las manos de Aníbal y las llevó su rostro,sus ojos estaban enrojecidos en hinchados de tanto llorar,ya no podía llorar más.

-No puedes olvidarte de ti mismo,eres un guerrero,uno de los grandes,eres como Aquiles,lleno de grandeza. No puedes olvidar quién eres....no puedes olvidarte de nosotros.....quiero ser la lluvia que borre lágrimas de tu corazón....mi amor,despiertate....siempre estaré junto a ti- beso sus manos con todo el amor que le cabía dentro,de haber podido llorar más lo habría hecho. Esas manos que le había hecho daño cuando se había enfado en exceso con ella,que a su vez le había proporcionado las caricias más placenteras y a la vez más tiernas que nadie le había dado. Temió no poder ver más los ojos de Aníbal,no oír su voz.
Nadie osó ir a molestarlos en todo el día. Los niños en su inocencia no veían el riesgo de la situación debido a su tierna juventud. Pero los adultos si sabían que la vida de Aníbal pendía de un hilo.
Adriana no comió en todo el día,sólo estuvo al lado de Aníbal,rezando porque despertase. Lo amaba con locura y sabía que si lo perdía algo dentro de ella moriría con él. No quería andar el camino sin él,si enviudaba sabía que nunca podría volver a enamorarse como hizo su tía Dafne,la madre de Adelphos y Fabio,que cuando el padre de Adelphos murió en batalla,el bravo general espartano Leónidas, Dafne estuvo un par de años de luto y volvió a enamorarse de Octavio,el padre de Fabio. Pero ella nunca podría,sólo pensaba en que cuando despertarse darle todos los besos que nunca le dio. Si él moría nunca podría olvidarle.

-Pero mi vida,yo nunca podré olvidarte. Y sólo el viento sabe lo que has sufrido por amarme. Hay tantas cosas que nunca te dije en vida,que eres todo cuanto amo. Saldrás de esta,despertarás,te recuperarás. Sadik y Aradna se llenaran de ilusión cuando le cuentes todos los detalles de la lucha,tienes que ver dar sus primeros pasitos a Amílcar y escuchar sus primeras palabras. Tú siempre quisiste luchar contra Roma,¿verdad? Tienes que hacerlo,y luchar un día codo a codo junto con Sadik y Amílcar.....y estar conmigo,hacerme el amor hasta el agotamiento,y poder estar juntos. Por favor....abre los ojos....no me hagas esto....desde Siracusa estamos tú y yo unidos,me salvaste la vida porque estábamos destinados a estar juntos. Ya como hicieron Eneas y Dido en el pasado,remendar sus errores.....pero esta vez ninguno de los dos morirá. Por favor,despierta. ¡Despierta,mirame,abre los ojos!- Adriana se arropó mas con la capa de Aníbal,olía a él y era como si la estuviese abrazando. Debía de ser fuerte si Aníbal moría,porque debería sacar adelante a sus hijos. Pero quería pensar que Caronte no le iba a llevar al Hades,que iba a sobrevivir,que Plutón no iba a hacer que Aníbal fuese al Elíseo,lugar de descanso de los héroes. O que Proserpina se apiadase de ella y hiciese que el alma de Aníbal no muriese para que estuviesen juntos,nunca más le iba a desobedecer,por su culpa él había ido distraído a la batalla y le habían herido casi de muerte.
-Perdóname. Mi vida,por mi culpa estas así. Nunca más volveré a desobedecerte. Cariño quiero ser la luz en tu camino,sol en la noche,agua dulce en el mar. Tenemos que volver a la playa donde hicimos hace seis años el amor para tener a Sadik,pero no solo tu y yo,si no también los niños,amas el mar, iremos en cuanto te recuperes. ¿Vale?- se incorporo para posar un suave beso en la frente de Aníbal y comprobar así si volvía a tener fiebre.

-Aníbal por favor,despiertate. Abre los ojos,despierta.

Finalmente sus ojos se cerraron presos del agotamiento y porque sus ojos estaban doloridos por tantas horas de llanto,así se quedo medio dormida en el diván,tratando de evitar no dejarse caer porque si no caería en la cama. Noto de golpe un tacto en su mejilla,un tacto cálido,vivo....abrió de golpe los ojos y vio algo que casi hizo que diese un grito; ¡Aníbal había abierto los ojos! Sus ojos negros mostraban un brillo cansado y había hecho un titánico esfuerzo para levantar el brazo y llevar su mano hasta la mejilla de su mujer.
Adriana tembló al verle,estaba vivo,¡estaba vivo! Sintió como su corazón latía con fuerza y después,lentamente,ella empezó a relajarse. Los negros ojos de Aníbal la miraban y Adriana le devolvía la mirada. Él no iba a hablar sobre su absurda pelea ni ella tampoco. No hablaron,sólo se limitaron a mirarse,la mirada azabache de Aníbal se perdía entre los ojos castaños claros de Adriana,esos ojos que había amado hasta el odio y que ahora eran su balsa en lo que aferrarse. Cayó en el fondo de esa mirada miel hasta su corazón,hasta su alma herida,tanto como la suya.
Con un simple gesto de la mano,que parecía que le costaba a Aníbal,le indico a su esposa que se tumbase en el lecho con él. Adriana obedeció y con sumo cuidado se tumbo al lado de él y apoyo la mejilla en su hombro,con cuidado de no mover la cama y no darle en ningún sitio donde estuviese vendado. Todo esto sin dejar cesar de mirarse a los ojos,Adriana estaba prendada de esos ojos tan negros,que la habían confortado en su niñez y que la habían excitado cuando descubrió sus deseos de mujer. Y más le atravesaban el alma cuando supo que Aníbal era el dueño de esos ojos que amo desde siempre. Adriana,temerosa,deposito un beso en los labios de su esposo,quién no lo respondió por lo agotado y dolorido que estaba. Les bastaba con mirarse a los ojos para saber lo que pensaba el otro,aunque a veces Aníbal era como el mar y a veces no mostraba nada pero en cambio otras dejaba bien clara sus intenciones. Adriana siempre había tenido una mirada muy expresiva y no podía disimularlo como hacía Aníbal. Noto como Aníbal hacia un esfuerzo sobrehumano para rodearla con brazo para abrazarla,la necesitaba,tanto como respirar,quería saber quererla como se merecía,saber darle cariño,en cambio ella le daba todo el amor que nunca le habían dado a lo largo de su vida,sólo le fallo una vez y no fue para tanto. Fue un idiota por enfadarse tanto con ella por intentar salvar su alma,por un enfado absurdo casi la pierde,tanto a ella como a su vida. Ni siquiera era capaz de decirle un simple “te quiero” pero ella si,siempre se lo decía.
Adriana le acarició con suavidad el rostro,raspandose levemente con la fina barba que él tenía,no le importa lo más mínimo. Cartago y Roma debían de hallar una manera de tener paz,la enemistad surgida siglos atrás debía de terminar,una enemistad fruto de una maldición. Cuando Eneas dejo Cartago para seguir su destino hasta Italia,dejo atrás el corazón roto de la reina Dido,ella,despechada,decidió suicidarse clavándose la espada de Eneas e inmolarse en una pira funeraria,pero antes lanzo una maldición diciendo que nunca habría amistad entre el pueblo de Eneas y el suyo. Pero debían de dejar atrás eso. Roma y Cartago podían ser muy poderosas juntas. Ojalá el odio se disipase alguna vez.

6 comentarios:

  1. Un profundo e intenso amor que va sobretodas las cosas

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    1. El amor es de las pocas cosas tan profundas y hermosas que si llegas a sentir un amor tan puro como verdadero y pierdes a esa persona sería como arrancarte el alma

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  2. A menudo alma y corazón forman una perfecta disolución junto a las de otras personas.
    Ambos bebemos de este brebaje y lo llamamos amor.
    Alzo mi copa por ello.
    Besotes.

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    1. El amor nos llega a todos,incluso los seres más duros y fríos sucumben al amor,y cuando es verdadero y pierdes a la persona que amas ea como si una parte del alma se fuese con ella.
      Un beso

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  3. El problema de amar así es que nos circunscribimos únicamente a esa persona... Y si esa persona desaparece... ¿Qué hacemos?
    Amar intensamente es bonito pero no bueno... Es curioso... Es una forma de morir en vida.
    Besos de Pecado.

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    1. El primer amor siempre es asi,y más si te casas con él. Si lo pierdes se queda uno vacío y con el corazón hecho trizas.
      Un beso

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