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martes, 27 de mayo de 2014

Suavis Inimicitia: "Lenta recuperación"


Lentamente Aníbal se iba recuperando gracias a los cuidados de Adriana,cuando supo que fue ella la que le vendo y la que lo había atendido,pidió que fuese ella la que siguiese haciéndolo,cosa que a Adriana no le molestó,si no al contrario.
Un médico solía ir una vez a la semana a ver al general,se sorprendió notablemente al ver que Aníbal mejoraba mejor de lo que esperaba,aunque las heridas tardarían en cicatrizar y dejar de dolerle,había sido una intervención divina el que las flechas no le hubiesen matado,estaba claro que los dioses querían que Aníbal viviese.
Los niños cuando vieron a su padre,literalmente se lanzaron a abrazarle,dándole sin querer de lleno en las heridas. Aníbal reprimió un grito de puro dolor,¡malditos críos a los que quería!

-Mocosos....soltadme.....en el nombre de Baal....-pidió con un hilo de voz sintiendo como si le echasen sal en las heridas.

-Perdona padre- dijo Sadik retirándose,su hermana también lo hizo y ambos niños se quedaron mirando fijamente a su padre,parecía un león herido,orgulloso pero vulnerable a la vez,pronto su padre volvería a ser como antes de fiero.

-¿Estás mejor,padre?-preguntó el mayor con preocupación por las heridas de su padre,a pesar de sus seis años pudo darse cuenta al instante de que algo grave le pasaba a su padre,sobretodo al ver que su madre no podía estar con ellos ni con Amílcar.

-Sí,la propia muerte me teme,hijo- afirmo con sumo orgullo Aníbal,sus hijos habían heredado de él el orgullo fiero,el orgullo que todo hijo de Cartago tenía corriendo por sus venas.

-¿Te duelen mucho las heridas?- preguntó Aradna con suma curiosidad,la niña miro a su padre con la inocencia propia de su edad. Aníbal acarició los cortos cabellos azabache de su única hija,realmente sus hijos estaban preocupados por él y no debía darles motivos.

-Un poco,pero un guerrero lo soporta.

-¿Viste a la muerte?-preguntaron los dos niños,el general puso los ojos en blanco y no pudo evitar soltar una risita ronca.

-La muerte me teme,además,gracias a vuestra madre estoy mejorando- la mirada de Aníbal paso a la puerta donde estaba su dulce mujer llevando a Amílcar en brazos,quién estaba entretenido jugando con la cadena de oro que llevaba ella al cuello,aquella cadena con una imagen de Baal que llevaba desde siempre. La escena fue interrumpida por la alocada aparición del joven Aníbal,que se lanzó a abrazar a su tío de manera muy efusiva,dándole también de lleno en las heridas.

-¡¡¡AYYYY!!!¡¡¡¡TE MATARÉ ENGENDRO SALIDO DE LAS ENTRAÑAS DEL INFRAMUNDO,TE MÁS CUIDADO,JODER!!!- bramó Aníbal muy muy dolorido y a la vez que le daba un fuerte empujón a su sobrino para quitárselo de encima y que dejase de tocarle las heridas.

-¡Perdona,perdona tío! Es que estoy tan feliz de que no te mueras,aunque tenías todas las posibilidades de morirte.

-¡Qué te follen! ¡Te mataré y te enterraré en una tumba poco profunda para poder desenterrate y volver a matarte!¡Adriana quítame a este ser de encima!- Adriana acomodó a Amílcar en un brazo y con el otro cogió a su sobrino de la túnica y le dio un tirón para que soltase a Aníbal. Al menos el filósofo sólo tuvo que aguantar amenazas de muerte y gritos porque el general aún estaba convaleciente.

-Ahora en serio,¿cómo estás?- preguntó el filósofo ya notablemente más calmado,el general inspiró profundamente y contó mentalmente hasta diez para no volver a pegar un chillido a su sobrino mayor. Milagrosamente esta vez funcionó.

-Me duelen mucho las heridas,estoy también muy débil....por cierto,¿qué vas a hacer tú con tu vida?

-No te entiendo....

-¿Te vas a quedar en Cartago,en casa o te quieres volver a Atenas?- el joven se quedo largamente callado,había pensado en quedarse en Cartago,pero era cierto que sus abuelos Hefestión y Alcmena estaban en Atenas.....

-Pues.....no lo había pensado....aquí estáis vosotros,los niños,los demás tíos....pero en Atenas están mis abuelos Hefestión y Alcmena....

-¿Podrían venirse a Cartago?- intervino Adriana suavemente,sentándose en la cama al lado de ellos,Aníbal apoyo la cabeza en la almohada para mirar el techo,era una opción que no había pensado,pero sería meter dos extraños en su casa,su sobrino era de su sangre pero sus abuelos a él no le tocaban nada.

-No lo había pensado,pero la decisión es de él- señalo con la cabeza a su sobrino,los niños mayores estaban atentos a la conversación aunque se había ido a jugar al suelo de mármol,le habían cogido cierto cariño a su primo mayor,tanto ellos como Âkil le apreciaban. Aníbal con Âkil había resultado ser como un profesor particular de heleno porque el idioma griego le costaba un poco al joven cartaginés. Âkil además estaba dando grandes progresos con la pre- instrucción militar,en dos años entraría en el ejército de verdad,ocuparía el lugar de Élbir ya que Élbir sería ascendido y ya no sería del grupo de los más jóvenes,ya no sería soldado raso (Élbir tendría aquí veintidós años cómo Adriana).

-Me quedo con vosotros,y cuando pueda traeré a mis abuelos para que vivan aquí.

-¿A qué se dedicaba tu abuelo?- preguntó curiosa Adriana,el filósofo sonrió ampliamente.

-Es banquero.

Durante el día fue más o menos igual,ya que Aníbal no podía aún levantarse del lecho debido a que seguía muy débil. Además Dido fue a ver a su hermano y no pudo evitar hacer una broma al ver a su hermano teniendo que ser cuidado por su mujercita.

-Vaya,vaya,así que este cuerpo tan grande y pesado no será pasto de los gusanos.- rió la mujer dándole un pequeño golpe en el hombro que no tenía herido.

-No tiene gracia,hermana- gruño Aníbal a la misma vez que su hermana mayor le despeinaba con gesto divertido, se lo hacía cuando podía desde siempre.

-No me trates como un niño....-se quejó el general,siempre su hermana le trataba como un niño cuando el no podía defenderse.

-Pero esta vez,muchachito,quien te va a cuidar no voy a ser yo,si no tu linda mujercita.

-Oh,tranquila querida Dido,le cuidare muy bien,de eso seguro. -ambas mujeres se echaron a reír a la misma vez que el hombre suspiraba resignado de lo que podían hacerle ellas.







5 comentarios:

  1. ¡Hola, Sandryska!
    Me siento muy afortunada de volver a pasar por aquí y encontrar relatos históricos tan bonitos, es increíble lo reales que parecen, se nota que conoces muy bien toda esa historia de los antiguos romanos y que te gusta. Me encanta la relación entre Adriana y Aníbal, esperemos que él se recupere pronto. Por cierto, muchas gracias por el bello comentario que dejaste en mi blog.
    ¡Que seas muy feliz y que pases una buena semana!

    Un beso.
    Windflower.

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    1. La historia de Roma desde siempre me ha fascinado,y he podido hacer más realista la historia gracias a un viaje que hice a Roma,quizás me quede con parte de su esencia. La relación de Aníbal y Adriana ha ido evolucionando con cada capítulo,haciéndola más profunda. Siempre es un placer tener tus comentarios por aquí ^-^
      Un beso

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  2. Hola.
    Lo cierto es que escribes realmente bien, y en cuanto a Adriana y Aníbal me encanta el amor que se profesan el uno al otro, ella ha sacado lo mejor de él.

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    1. Gracias cari,es que son realmente adorables.

      Nena,nena te borraron el tuenti de Eris!

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  3. En cuanto pueda lo creo de nuevo. Odio que hagan eso de denunciar, no tiene sentido.

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