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lunes, 19 de mayo de 2014

Suavis Inimicitia: "Bailando con la muerte"


A su vez,días más tarde,Aníbal se encontraba sumergido en la batalla contra los numidas,estaba desatado,estaba descargando su ira y su enfado con el enemigo. Su coraza de bronce estaba salpicada de sangre,su espada empapada en sangre. Pero quienes conocían bien la forma de luchar de Aníbal podían ver que no estaba como siempre. Aderbal,su mejor amigo y compañero de batallas durante años podía ver que Aníbal estaba como distraído,incluso el joven Élbir que llevaba menos tiempo luchando con su general podía ver también que aunque Aníbal luchaba como el que más algo no le iba bien,estaba distraído ya que no mataba a muchos,simplemente mutilaba y había recibido mas heridas porque no estaba centrado en su defensa,sólo atacaba y atacaba. Sus pensamientos estaban enmarañados por el enfado,la ira y la adrenalina de la batalla,hervía ira. Sabía que estaba siendo un animal en la lucha,pero a su vez la imagen de Adriana y de las crueles palabras que le había dicho le quemaban por dentro.
De hecho casi le dio de lleno una flecha disparada por algún arquero que había visto que el general enemigo no estaba al cien por cien. Pero antes de que Aníbal pudiese ver de dónde había venido la flecha,recibió otra justo en un punto en el que la coraza no le protegía,lo peor es que esa flecha le dio justo en el costado,atravesándole horriblemente de lado a lado. Aníbal sintió como su vida de iba con cada gota de sangre que salía de su ser. Se desplomó y cayó al suelo.
Aprovechando la confusión del combate,el arquero numida se acercó cautelosamente a la figura inmóvil Aníbal,con el arco preparado. El hombre se agachó sobre el general,no estaba seguro de si era él y le quito el casco,su sangre se heló en sus venas al ver que su flecha había derribado al general cartaginés,¡y él lo había abatido! No había ningún movimiento,no había respiración. El numida no era lo suficientemente osado para tocar al general y comprobar si estaba enfriándose. Pero seguramente,esa flecha fue muy certera,debió de perforarle algún órgano vital,porque tanto la túnica como la coraza estaban llenas de sangre.
Aderbal,que estaba a alguno metros de distancia,cuando vio la visión de su hermano caído en el suelo y aparentemente muerto,se apresuró a ir corriendo a socorrerle,destrozando a su paso a todo soldado que osaba cruzarse en su camino.

-¡¡Aníbal!!- gritó,por Baal que no estuviese muerto,¡qué no estuviese muerto! El numida cuando vio al lugarteniente de Aníbal acercándose,se apresuró a coger otra flecha y sólo para estar seguro,disparó otra flecha en el hombro de Aníbal antes de salir corriendo. Pero Aderbal fue más rápido y el arquero no tardo en yacer en el suelo con el cuello cercenado.

-¡Han herido a nuestro general!- bramó uno de los soldados,Aderbal se acercó a su amigo caído y lo incorporo un poco.

-Amigo mío,por los dioses no te mueras. Tienes mucho por lo que vivir....resiste.....
Lo atendió el médico,un heleno,habían ganado la batalla ya que Aderbal tuvo que tomar el control de la situación y actuar en el lugar de su amigo. Tanto Aderbal como Élbir se encontraban fuera de la tienda esperando a las noticias de que el heleno dijese algo. Le peor había sido el arrancarle las flechas,sobretodo la del costado ya que habían tenido que sujetar a Aníbal,que aunque estuviese inconsciente su cuerpo reaccionaba al dolor. El médico no tardo en salir,eso no se sabía si eran buenas o malas noticias.

-Capitán Aderbal. El general esta vivo,pero esta muy débil,debe de volver a Cartago,aquí corre más riesgo de morir que en la ciudad. Por suerte la coraza frenó las flechas un poco,por muy poco no llegaron a perforarle el corazón y los órganos vitales. Pero ha de volver a casa si tienes alguna intención de que viva.

-Lo llevaremos a casa. Aníbal si ha de morir que lo haga en su casa. Pero no morirá,ese hombre es uno de los mejores generales que Cartago ha tenido


Habían transcurrido días desde que Aníbal había partido a casi la frontera con Numidia,estaba relativamente cerca de Cartago,aún así Adriana estaba preocupada ya que no sabía nada,absolutamente nada de su marido y temía que eso fuese malo.
Sus temores se confirmaron días más tarde.
Decidieron despertar a Adriana cuando el cuerpo de Aníbal fue llevado a la habitación,no antes. Semidormida,despertó para encontrarse con toda esa sangre. Gritó,saltó de la cama y vio cuando Aníbal era depositado en la cama. Volvió a gritar varias veces tirándose del cabello hasta que Aderbal la sujetó y la sacudió para que se calmase. Aunque él tampoco estaba muy calmado.

-Él no está muerto,Adriana- dijo Aderbal tratando de parecer calmado-. Ahora escúchame....no está muerto.
Aderbal trató de apartar a Adriana de la cama,pero Adriana se resistió,sin poder apartar la mirada de toda esa sangre,del rostro de Aníbal bastante pálido.

-Pero...

-Sólo esta herido,muchacha. Ahora ven para que puedan atenderle mejor de lo que hicieron en el campamento. Aquí sólo conseguirás estorbar.- finalmente Adriana pudo controlarse y fulminó a Aderbal con la mirada.

-Yo lo atenderé- dijo con firmeza.

-No estás en condiciones de...

-¡He dicho que lo atenderé yo!- la voz de Adriana fue dura- él es mi marido.
Aderbal quedó callado. Fue entonces cuando Sadik y Aradna,alertados por tanto ruido para encontrarse de golpe con la imagen de su padre herido de muerte,el miedo les acorazó a los dos y no pudieron hacer otra cosa que empezar a llorar.

-Tú lograste calmarme- le dijo quedamente Adriana a Aderbal- ve a calmar a tus sobrinos. Yo me las arreglaré con algo de ayuda.

-No. Élbir,ve tú a consolar a los niños. Yo me quedo aquí con mi hermano y mi cuñada.

-Sí,mi capitán- mando a Élbir por dos motivos,uno era que quería ayudar a Adriana con Aníbal y el otro era porque tanto Aderbal como Élbir sabían lo que era perder a un padre en la batalla y ellos sabrían que decirles a los niños. Élbir se apresuró a llevarse a los niños de ahí para que no viesen más.
Pese a las náuseas que continuamente le subían a Adriana a su garganta,pese al terror,ella,Aderbal y un par de esclavos lograron quitarle la coraza y el resto de piezas de la armadura y lavarle y vendarle las heridas. Las flechas ya habían sido retiradas con habilidad. La posición de las flechas hizo preguntarse a Adriana por qué Aníbal todavía seguía con vida.¿La flecha había dado contra el esternón y no había dado al corazón? Pero él respiraba todavía...apenas. La otra herida estaba en el flanco,bueno en los dos flancos porque lo había atravesado horriblemente de lado a lado.

-”No puede morir.....no puede morir.....por favor Júpiter todo poderoso....oh Baal,Melkart.....Plutón no lo lleves al Hades.....”- rezó Adriana para sus adentros.


6 comentarios:

  1. En una guerra todos pierden... No se yo cómo acabará ésto... Un mal final siempre puede ser un buen comienzo....
    Besos de Pecado.

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    Respuestas
    1. En una guerra las vidas de todos estan en juego,en el peligroso baile con la muerte nadie esta libre.
      Un beso

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