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domingo, 18 de mayo de 2014

Suavis Inimicitia: "Violenta discusión"


Aníbal ajeno a esto volvió antes de tiempo a casa,traía consigo una noticia bastante inesperada,pero se extraño al ver que Adriana no estaba y que sus hijos estaban torturando a su sobrino,aunque eso no le importo mucho,que sus hijos usasen a su sobrino mayor de juguete no le molestaba nada.

-Aníbal,¿dónde esta Adriana?- el greco-púnico se quedo pálido como la cera,no podía decirle a su tío que Adriana había ido a ver a Sofonisba porque si no Aníbal se pondría hecho una fiera y nadie querría esta cerca de él.

-Pues....yo....esto.....yo...pues....-empezó a balbucear el filósofo ante la mirada homicida del general,no estaba para tonterías,si su sobrino no decía nada,ya sabía de alguien que por simple respeto y temor se lo diría.

-¡¡Elira!!- bramó Aníbal para que la esclava libia fuese a su presencia y ella le respondiese en donde estaba metida su mujer. La libia no tardo en presentarse ante su amo,Elira temía a Aníbal con motivos,ese hombre había matado a hijos suyos para ofrendarlos a Baal en el Tofet,le había pegado hasta desahogarse y era particularmente cruel con los castigos de los esclavos,aunque les daba permiso a los esclavos para casarse y tener descendencia,pero la crueldad y sadismo que Aníbal demostraba a veces era horrible.

-¿Sí,amo?

-¿Dónde esta mi mujer?

-Pues,la señora tuvo que irse,vino a por ella una esclava de parte de una mujer llamada Sofonisba.- Aníbal apretó sus puños y no dudo en dar un fuerte puñetazo en la pared y estuvo a punto de partirse la muñeca,¡¿había sido capaz Adriana de ir a verla?! ¡Maldita sea! Sin decir una palabra,consumido de ira se fue de casa en busca de esa cabeza loca que tenía por esposa.

Adriana a su vez había escuchado el relato de Sofonisba,quien la comparó con su hermana Selene en el pasado, no sabía si esa mujer se merecía la piedad y el perdón de su marido pero de todas maneras le dijo que hablaría con él. Así que no se entretuvo mucho más para irse de ahí,pero en cuanto la esclava la condujo a la puerta y se encontró inesperadamente a su esposo en el umbral sintió como se le helaba la sangre en las venas.

-Aníbal....

-No escuchaste mi advertencia,te lo dije,que no vinieses,¡¿y tú haces lo que te da la gana?!

-Aníbal,yo....

-¡¿Te burlas de mí,me desafías y crees que nada sucederá pese a todo ello?!- rugió él,mientras su cólera le privaba de su auto-control.

-¡Aníbal!

-¡No!- Aníbal se acercó peligrosamente a su esposa,la aferró del brazo y tiró de ella,la sujetaba con suma fuerza,clavándole los dedos en la carne. Vio que ella dio un respingo de dolor,pero eso no apaciguó su cólera ni lo hizo sentirse mejor.

-Te aprovechas de mi,Adriana. Soy indulgente contigo y entonces crees que puedes hacer todo lo que te dé la gana- gritó- ¡Eres mi esposa! ¡Esta vez ninguna excusa podrá calmarme!- Adriana trato de liberarse del agarre de Aníbal,pero esto hacía que el hombre aumentase la presión sobre su agarre.

-Aníbal por favor escúchame....

-¡No voy a permitir que tu lengua me manipule,Adriana Melkart! ¡Nada va a calmarme,a casa!- Aníbal estaba colérico,no estaba para atender a razones.

-Me estas haciendo daño.....- musitó Adriana de camino a casa ya que Aníbal no soltó su agarre.

-¡Agradece a tus dioses que no te haya dado una paliza! ¡Es lo que te mereces maldita mentirosa,confié en ti y me traicionas! ¡No eres más que otra romana traidora!- Adriana abrió mucho los ojos como si hubiese recibido una fuerte bofetada,oír semejantes palabras de labios de su marido fue peor que un golpe físico.

-Aníbal....yo te quiero.....

-¡No me importa que me quieras! ¡No quiero que me quieras,quiero que me respetes de una condenada vez! ¡Maldita sea!
En cuanto llegaron a casa nadie osó molestarlos,pero Aníbal solo arrojo a Adriana al suelo nada más entrar dentro de casa,estaba rabioso y a la vez dolido con ella,¿por qué no le había hecho caso? ¡¿Por qué?! Ella era la última persona que él pensaba que le defraudaría. Levantó la mano dispuesto a desatar su ira con ella,pero no pudo hacerlo,al verla ahí,tendida en el suelo y encogida sobre si misma temblando como un conejo y mirándole de manera suplicante. Estaba claro que le había embrujado con esos malditos ojos y lo que sentía por ella.

-Ya veré que hago contigo cuando vuelva de la batalla.

-¿Batalla? ¿Q-qué batalla?- Aníbal la miro con una mezcla de enfado y cierta preocupación,pero más de enfado que otra cosa.

-Me voy a la frontera con Numidia,hay problemas. Ya veré que hago contigo cuando vuelva,porque esto no se va a quedar así.
Sin más palabras,la dejo ahí tirada,Adriana se puso de rodillas y lloró. Lloró amargamente por todo,por su estupidez había perdido la oportunidad de despedirse bien de Aníbal,¿y si no volvía? No quería que se fuese al otro mundo enfadado con ella. Así que se levantó y salió tras él,pero Aníbal ya se había ido a caballo de su hogar. Eso aumento más las lágrimas de Adriana,no veía nada que no fuesen borrones más allá de las lágrimas.
Nadie pudo consolarla,ni sus hijos,ni su sobrino,nadie pudo. Sólo a las horas pudo calmarse,rezaba en silencio a todos los dioses romanos para que intercediesen en favor de Aníbal,que volviese vivo a su lado y sobretodo que la perdonase. No soportaría que si volviese y la batalla sólo hiciese que la odiase más y si la repudiase se moriría. No quería separarse de él y menos que si hacía con ella como Delinenar nunca más volvería a ver a sus hijos ya que Sadik,Aradna y Amílcar se tendrían que quedar en Cartago con su padre,mientras ella tendría que volver a Roma.¡Pero no! Dudaba que Aníbal quisiera divorciarse de ella pero el miedo la poseía.

-Mamá...- escuchó la voz de su hijo Sadik,los ojos verdes de Sadik mostraban preocupación por su madre.

-Sadik....- el niño no tardo en abrazar a su madre,no como un niño que buscase consuelo entre los brazos de su madre,si no que parecía que el niño de solo seis años quisiera proteger a su madre.

-Mami,yo te cuidare, nunca más tendrás que llorar- la inesperada seriedad con la que Sadik dijo estas palabras lleno de ternura a Adriana. Su pequeño Sadik cada día era más hombre. Adriana sonrió levemente,conmovida hasta los huesos,Sadik era tan parecido a Aníbal....era digno hijo de Roma y Cartago.





7 comentarios:

  1. Entiendo que esté enfadado Anibal pero podría escucharla, Sofonisba no fue buena ni con su hermana ni con ellos pero se arrepiente, podría preguntar a Adriana el por qué pero lo hará, estoy convencida, ahora se siente mal y es normal, cuando vuelva seguro que hablan.

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    1. Aunque Aníbal se haya apaciguado mucho,sigue teniendo un carácter muy fuerte,pero se ha controlado bastante ya que ya no puede levantarle la mano a Adriana. Lo de su tía fue imperdonable pero Adriana que es inocente en esta pelea se llevo los golpes por ambas partes

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    2. La tia no fue justa ni al alegrarse de que su hermana muriera ni al dar la espalda a sus sobrinos, en cuanto a Anibal es como es y ahora sólo ve que ha ido a verla, no ve nada más pero se arreglará todo creo, la quiere demasiado.

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  2. No fue buena con su hermana al alegrarse de su muerte por el simple hecho de que Hannon la prefirio ni con sus sobrinos al darles la espalda, pero Anibal entenderá que su esposa quería saber la razón por la que ha venido Sofonisba, sabrá perdonar que haya ido creo, no la repudiará, la quiere.

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    1. Aníbal es impulsivo y de carácter fuerte,mala combinación,y si sumamos a que es rencoroso sera difícil que perdone a su tía. Pero con Adriana son otros caminos,la quiere demasiado para perderla. Y Sadik aqui ha demostrado que es muy maduro para su edad

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    2. Así es, ha demostrado ser muy maduro, será un gran hombre en un futuro, parece que ha heredado lo mejor del caracter de sus padres.

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