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sábado, 31 de enero de 2015

"Años"

Los años pasaron,las estaciones se sucedieron una tras otra. El intento de asesinato de Sadik por parte de Cielas de Bitinia quedó como una grave ofensa para el honor del príncipe. Pero se resolvió con la muerte de Cielas,porque el muy cobarde corrió como una rata a Bitinia antes de que Sadik volviese a Siracusa,fue asesinado en su propia corte envenenado y la sucesión del trono bitinio por parte de uno de sus hermanos,hijos de su padre,así que el bastardo del padre de Adriana desapareció.

Sadik y sus hermanos crecieron,Aníbal hizo lo que muchos dudaban que hiciese: se retiró del ejército,¿por qué? Por la edad,había alcanzado la edad máxima de estar en el ejército al igual que Aderbal,siendo sucedidos por sus hijos Sadik y Âkil.
Sadik seguía soltero pero Âkil no,se casó con Lucrezia,la hija de Fabio. Pasó que cuando la bella Lucrezia creció consiguió lo que desde pequeña ansiaba: tener la atención de Âkil. Ella y el cartaginés se hicieron amantes durante una temporada,en el medio año que Sadik pasaba en Siracusa Âkil le acompaño y veía todas las semanas a Lucrezia y el juego de la seducción  acabo con que ambos jóvenes se acostasen juntos. Hasta que fueron descubiertos en los establos del palacio de Catania manteniendo relaciones sexuales. Fabio casi asesinó a Âkil pero el amor de Âkil y Lucrezia era sincero,no solo sexual,se amaban. Se resolvió la "deshonra" de la princesa con la boda de Lucrezia y Âkil.


-¿Crees que estaba listo?- preguntó Âkil a su general Sadik,ambos se encontraban en la entrada del palacio de Siracusa,no estaban solos ya que algunos patricios se encontraban con ellos aguardando el regreso del príncipe más joven .

-Es mi hermano,esta listo.- Amílcar,su hermano pequeño tenía ya quince años y estaba en el ejército bajo el mando de su hermano mayor. El joven Amílcar era una especie de bardo guerrero,luchaba tan bien como su lengua hablaba de retórica y dulces palabras que habían conquistado más de un corazón. Ingenuo y tomando siempre como referente a Sadik,Amílcar resultó ser un gran soldado que a veces era demasiado sobreprotegido por su hermano mayor,Amílcar era dulce,apuesto,culto y romántico,muchas mujeres suspiraban por el joven príncipe. Bueno por los príncipes y la princesa. Sadik era más alto y más fuerte que sus hermanos,sus ojos verdes eran cómo esmeraldas y llevaba una pequeña melena ondulada castaña oscura. Serio,culto,leal,apuesto,no solo tenía la nobleza de la sangre si no la de su corazón. Aradna era una preciosidad de piel canela,cabellos largos y negros y los mismos ojos de venado de su madre,algo baja con una hermosa figura pero que soportaba el trabajo físico. Luchadora,decidida,un poquito salvaje,pero podía ser sensible y femenina cuando la situación lo requería.

Esta vez fue el joven Amílcar responsable de liderar una batalla contra la ciudad siciliana de Palermo,era una pequeña guerra entre ciudades sicilianas,nada muy grave que no exigía que trajese en una lanza clavada la cabeza del rey de Palermo. Las noticias había llegado por medio de un joven soldado raso que trajo las buenas nuevas de una victoria por parte del joven príncipe.

-Precisamente porque es tu hermano sé lo que te preocupas por él.

-Parece un cordero pero lucha como un león.- era verdad,Amílcar a pesar de su ingenuidad y dulzura a la hora de luchar podía ser terrible. Las dudas se disiparon cuando entraron por la puerta a caballo,encabezados por el adolescente Amílcar,parte de los guerreros siracusianos,el joven púnico-romano sonreía complacido consigo mismo por su victoria y más sonrió cuando leyó en los ojos verdes de su hermano el puro orgullo.

-Baal Hammón me ha sonreído en esta batalla hermano.- dijo con voz risueña el adolescente apeándose del caballo de un salto y se acercaba a su hermano mayor,Sadik tomó entre sus manos el rostro del quinceañero,se enorgullecía de él.

-Sangre de mi sangre,mírate,hace poco no salías tras las faldas de nuestra madre y ahora te alzas como un arrogante y joven dios.- agachó la cabeza de su hermano y posó sus labios sobre la frente de su hermano menor,en un beso fraternal.





-¿Estás orgulloso de mi?

-Muchísimo,hermanito,muchísimo.- ambos entraron en el palacio cuando antes de cruzar las puertas fue a recibirles su hermana Aradna.



-¡Amílcar,hermanito!- exclamó la joven abalanzándose sobre el joven,abarazándole con sumo mimo. Aradna a pesar de su arrebatadora belleza a sus dieciocho años no se había casado y no eran por faltas de proposiciones matrimoniales,pero el corazón de la princesa pertenecía al primo de su madre: el rey Adelphos Iulia. Pero era imposible. Adelphos estaba casado y no la veía más que a una niña.

-Aradna esta ha sido mi primera victoria.

-Que suerte que tenéis vosotros,me muero por luchar.

-La guerra no es un juego hermana.- dijo Sadik seriamente,siendo fulminado por la mirada de su hermana.

-Ya sé que no es un juego,pero quiero luchar,soy tan buena como vosotros.

-Lo sé,pero no eres ninguna amazona como en los relatos que nos han contado.

-Podría serlo,Sadik,y lo sabes.- Sadik suspiró profundamente,no era momento ni lugar para una enésima discusión con su hermana,este era el momento de Amílcar y que además tenía que darles a su familia nuevas noticias.

-Madre y padre te esperan,Amílcar.


1 comentario:

  1. Me ha encantado. Me alegro por el hermano de Sadik de que haya ganado su primera batalla y en cuanto a Aradna, será una gran guerrera.

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