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lunes, 24 de febrero de 2014

Suavis Inimicitia "Huída"


Habían pasado dos meses en Iberia y Aníbal estaba harto del sitio a la ciudad,malditos y cobardes íberos,que se atreviesen a dar la cara y a luchar. En cuanto pudiese arrasaría con toda la ciudad,levantaría tantas cruces que no dejaría un palmo de tierra sin una cruz con un íbero de esa ciudad clavado en ella. Pero los sitios eran así,lentos y pesados si los enemigos resistían,en fin,ya los destrozaría cuando esos salvajes se decidieran a luchar.

-Esto va para largo,hermano- musito Aderbal mirándo las murallas de la ciudad,llevaban casi un mes con el sitio y Aderbal también estaba harto,ambos eran guerreros y necesitan luchar.

-Pero se ve que estos cobardes prefieren morirse de hambre y sed en vez de luchar- tras tantos años luchando juntos se entendían con solo mirarse y sabían que los dos necesitaban luchar ya,usar las armas y no estar ahí a la espera.

-Extraño a Dido y a Âkil- musitó Aderbal mirando el cielo,era ya casi de noche y quizás fuesen a trasladar ahí el campamento porque el sitio a la ciudad bética parecía que se alargaría más de la cuenta,así que sería mejor acampar al pie de la ciudad.

-Lo sé. Yo debería haber dejado a Adriana y a los críos en Cartago con ella y Âkil. Bueno,a partir de mañana con el campamento aquí los veré más a menudo.

-Bueno,ha sido parte gracias a ella de que los béticos destronasen a Himilcon y pusieran a Íscer en su lugar.

-Sí- admitió Aníbal. Al día siguiente tendría a su mujer y a sus hijos cerca nuevamente,aunque fuese solo para dormir junto a familia, su hija Aradna tenía ya cinco meses y Sadik seguiría siendo un volcán de tres años. Lo malo es que tendría que probar la horrible comida de Adriana a diario,la había probado un par de veces y el cocinar bien era algo casi imposible para ella y trataba de evitar comer cualquier cosa cocinada por su esposa. De hecho una vez,Aldara le dio unos conejos despellejados para que los asase y lo curioso fue que le salieron carbonizados por fuera y crudos por dentro. Menos mal que Aldara seguía preparando de comer a todos,incluidos para Adriana y Sadik,ya que aunque Aradna ya comía unos purés que era lo único que le salía bien a Adriana,a parte del desayuno que le salía bien.

Ya al día siguiente el campamento militar fue trasladado bajo las murallas de la ciudad íbera,los soldados que tenían ahí a su familia podían pasar más tiempo con sus mujeres e hijos, Aníbal entre ellos,aunque lo trato de demostrar cuando ya tenía ahí a su familia. Sadik estaba emocionadísimo por la batalla y no paraba de preguntarle cosas a su padre impulsado por la curiosidad. Aradna tenía casi medio año y era una muñeca aunque con una inesperada seriedad impropia de un bebé. Y Adriana,su esposa seguía siendo la mujer más bella y dulce. Por fin estaban más juntos.
________________________________________________________________________________ Cuando por la noche en la tienda,Aníbal le dijo a Adriana que aún les quedaba tiempo en Iberia,Adriaba bufó un poco,quería volver a casa. No es que estuviese molesta por pasarse el día limpiando,lavando,cosiendo y cocinando comida incomible, sino que prefería más estar en su casa en Cartago que en un campamento militar en Iberia.

-No es que me moleste hacer tareas domésticas, es que....Iberia no....

-Lo sé. No te gusta- Aníbal miró con cierto desagrado disimulado la olla con la comida que había hecho Adriana para la cena,lo peor es que Sadik le había dejado solo ante el peligro diciendo que estaba muy cansado por jugar con Tirso y yéndose a dormir pronto. Lo que había hecho Adriana en teoría era arroz,pero parecía una pasta pegajosa de arroz.

-Y que tu me dijiste que podrías descansar cuando volviésemos a casa,te estas matando lentamente si no te matan estos íberos- de momento la única íbera que le caía bien era Altea,aquella esclava que se salvo de las garras de Etbaal y que ahora estaba empezando una relación con un joven soldado.

-Adriana,cuando acabe esto volveremos a Cartago,te lo juro. Y si pasase algo,si los íberos atacasen,Élbir os llevaría a ti y a los mocosos a Cartago Nova, y ahí nos reencontraríamos si pasase algo- lo tenía planeado desde hace tiempo,si pasaba algo que viese que pudiese poner en grave peligro a su familia Élbir los escoltaría a Cartago Nova. Se moriría si a su mujer o a sus hijos les pasase algo.
Aníbal no se salvo de comerse la comida que hizo Adriana,le costo más que una batalla el comer semejante insulto a la alimentación. Aunque lo comió y mintió diciendo que si que era comible,no pudo evitar reprimir un gesto de asco. En fin,a Adriana le quedaba practicar más.

Esa noche el calor de la intimidad los unió mucho más,cada palabra que se decían era susurros para que los niños no se despertasen,las muestras de amor y pasión así casi en silencio era la primera vez que lo hacían,pero solo para que los niños no despertasen. Hacía mucho que no disfrutaban de la intimidad de pareja.

Una vez amaneció,Aníbal no despertó a Adriana,aunque no desayunase iría ya al sitio donde estarían los guardias que estuvieron vigilando por la noche.

-¿Alguna novedad,soldados?

-No mi general- Aníbal gruño,maldición....sería más fácil prenderle fuego a la ciudad y que saliesen todos prendiéndose fuego.
-Malditos íberos vagos y asquerosos que no se atreven a dar la cara,sino que se encierran en las murallas- musitó Aníbal,estaba harto del maldito asedio. Aderbal lo sabía cuando se acercó a su hermano de leche,sabía que estaba de muy mal humor,por tanto no se acerco mucho a su amigo.
Pero,inesperadamente las murallas de la fortaleza se abrió y pillando a los púnicos con las defensas bajas,los íberos atacaron. ¡Maldita sea! Habían sido muy listos los bárbaros. Aníbal se apresuró a desenvainar la espada y antes de lanzarse al combate como un león salvaje,miró a Élbir y no hubo falta explicaciones porque el joven soldado sabía lo que tenía que hacer,ir corriendo a por Adriana,Sadik y Aradna y huir a Cartago Nova. Élbir hecho a correr a más no poder mientras su general y el resto de los soldados empezaban a luchar de manera encarnizada y sangrienta.
Adriana cuando vio que empezaba la batalla,se apresuró en coger a sus hijos. A la pequeña Aradna la metió en la banda de tela que se solía anudar al hombro para llevar a su hija y tener las manos libres,y a Sadik lo cogió en brazos.

-Mami,¿qué pasa?- preguntó el niño notablemente asustado.

-Los íberos atacan,pero tranquilo cielo, no pasara nada.

-¿Y padre?

-Él esta luchando,ganará- “Oh poderosa Juno,reina de los dioses,por favor,protegenos y protege a Aníbal”-pensó la mujer viendo como Élbir venía a por ella a más no correr.

-¡Tenemos que huir!- exclamó Élbir tomando a Adriana de la muñeca y cogiendo a Sadik en brazos para echar a correr los dos y huir de Baécula hasta Cartago Nova,dónde estarían seguros.

-¡¿Y Aníbal?!-preguntó Adriana mientras echaba una rápida mirada hacía atrás para ver algo de la batalla,más por preocupación que por otra cosa.

-¡Estará bien!- Élbir sujeto con fuerza la mano Adriana para que no se separasen y aferraba con fuerza a Sadik ,que estaba petrificado por el horror fugaz que había visto,con su otro brazo.

Lejos de lo que creía Adriana,Aníbal era quién iba arrasando a los íberos,recibió heridas,pero por cada corte que él recibía,un íbero caía muerto a sus pies. Por fin tras días de inactividad luchaba,era como una fiera sedienta de sangre que por fin se saciaba. Corto cabezas,cuellos,desmembró,mutilo....Los íberos eran fuertes,pero los cartagineses tenían el factor de que estaban descansados mientras que los íberos se habían lanzado a la lucha porque ya casi no tenían alimentos en la ciudad,era una opción suicida. O luchar y morir con honor o morir de hambre. Aníbal era imbatible,pero temía por su familia. Su esposa y sus hijos ya habrían huido de ahí con Élbir, ojalá los dioses los protegiesen para que llegasen bien a Cartago Nova.

Élbir y Adriana,junto con los niños, corrían a más no poder para protegerse,por suerte ningún enemigo les había visto irse del campamento pero quedaba lo más duro,llegar desde Baécula hasta Cartago Nova a pie y con dos niños pequeños,sería bastante duro pero era lo que tenían que hacer para salvarse. Aunque Adriana seguía muerta de preocupación por si su esposo estaría bien,ojalá que los dioses le ayudasen a él y a ellos.

-¿A cuánto esta Cartago Nova?- preguntó Adriana jadeando mientras corrían por el bosque,esquivando ramas de árboles y tropezándose un par de veces debido a la irregularidad del terreno.

-A caballo a dos días,a pies....pongamos casi una semana- Adriana asintió con la cabeza,una semana....seria agotador....
Tras casi veinte minutos de carrera continua sin parar un solo segundo pararon unos minutos para recuperar el aliento y tranquilizar a los niños que lloraban por el miedo. No le fue difícil a Adriana tranquilizarse y mediante palabras cariñosas y una pequeña mentira de que eso era una aventura segura y que no les pasaría nada,aunque eso estaba por ver.

-Sadik,cariño. Recuerda la historia de Hércules,el hijo de Júpiter, piensa que esto es como...uno de los doce trabajos que realizó. Es una aventura.- Sadik creyó a su madre,inocencia infantil y fe ciega en su madre,se creía de verdad que eso sería una aventura,no una carrera para salvar la vida hasta Cartago Nova atravesando parte del sur de Iberia. Ojalá los dioses les ayudasen y salvasen la vida. 

(Aníba y la horrible comida de Adriana xD)

(Pasión)

(Huida)
(en la lucha)



 

4 comentarios:

  1. Me alegra que te haya gustado mi blog. Voy a darme una vuelta por el tuyo para ver qué nos ofreces.

    Un abrazo!

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    1. Gracias por tu comentario y espero que mi blog te guste n.n

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  2. Magnifico blog escribes maravillosamente bien

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    1. Muchas gracias por tu comentario,espero verte mas a menudo n.n
      Un beso

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